Libros

Dos nuevos libros ampliarán el universo de Harry Potter en octubre (Thu, 20 Jul 2017)
Con motivo del 20º aniversario del lanzamiento de «Harry Potter y la Piedra Filosofal», la editorial británica Bloomsbury prepara dos nuevos libros sobre el universo mágico creado por J.K. Rowling para este otoño. Los tomos se titularán «Harry Potter: Una historia de la magia» y «Harry Potter: Un viaje a través de la historia de la magia», el primero contiene borradores de los libros originales escritos por J.K. Rowling y ensayos sobre algunos puntos de la magia escritos por el major Tim Peake, Lucy Mangan, Steve Backshall y Anna Pavord. El segundo se centrará en todo aquello que hay detrás de la magia como los hechizos, pociones, algunos de los magos más célebres, etc. Ambos libros saldrán a la venta en Reino Unido el 20 de octubre de este año y se dispondría de copias digitales de los libros en el portal web Pottermore. Según informa «Fortune», J.K. Rowling no está detrás de ninguno de los dos proyectos pero sí estarán presentes en la exhibición conmemorativa de la Biblioteca Británica en honor a Harry Potter, que se podrá visitar desde octubre de este año hasta febrero de 2018. El 26 de junio de 1997 se publicaba «Harry Potter y la Piedra Filosofal». El primer borrador, terminado por Joanne Rowling en 1995, fue rechazado por decenas de editoriales hasta que Bloosmbury apostó por la escritora imprimiendo 500 copias. En la actualidad, Harry Potter ha vendido más de 450 millones de ejemplares en todo el mundo y se ha convertido en una de las sagas más importantes de la literatura contemporánea. Además, es la base de una de las franquicias cinematográficas más exitosas y queridas en la industria amasando un total de 7.704 millones de dólares.
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Retrato polifacético del «Rey de la democracia» (Wed, 19 Jul 2017)
Echar la vista atrás y valorar la trascendencia de una figura con múltiples facetas. Es el espíritu que ha inspirado «El Rey de la democracia», una obra que analiza la vida del Rey don Juan Carlos y su importancia en la historia de España. «Es un libro raro, una iniciativa que creció de la idea de varias personalidades que pensaron que no podía ser que algunos españoles de nuestro tiempo pensaran que el reinado de Juan Carlos I fuera un elefante en África y poco más», resumió Ramón Pérez-Maura durante la presentación del volumen en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo de Santander. El acto contó también con la presencia de José María Sanguinetti, expresidente de Uruguay, Enrique V. Iglesias, exsecretario general de SEGIB (Secretaría General Iberoamericana) y Carlos Pagni, analista político en el diario La Nación Argentina. A través de distintos enfoques, el libro explora constantemente la relación del Rey Juan Carlos con su tiempo, marcado, tal y como explicó Pagni, por dos fenómenos: el gran proceso de desarrollo y esplendor de Europa en la posguerra y el proceso de democratización de América Latina. «Estos son los dos marcos en los que se inscribe la figura de este héroe», subrayó el argentino, que luego habló de la importancia de analizar la labor del monarca desde el punto de vista histórico: «Esta obra pone al Rey en su verdadera dimensión (...) Nos ayuda a observarlo con una perspectiva (la de la distancia) que le quita a los personajes el carácter caricaturesco que siempre tienen de cerca». Solo así, explicó el analista, se puede apreciar la verdadera magnitud de su último gesto en el poder. «Quiero hacer un homenaje al hecho más gris de la historia de don Juan Carlos I: la abdicación. En un mundo tan dominado por el egocentrismo, el culto a la personalidad, que alguien de esta dimensión suponga que otro lo pueda hacer mejor se merece el mejor de los homenajes», sentenció Pagni. Enrique V. Iglesias destacó el papel del monarca como «el gran líder de lo Iberoamericano» y recordó que en mayo de 1976 se convirtió en el primer Rey español en viajar a América. Por su parte, José María Sanguinetti concentró toda su importancia en un momento clave: el 23-F. «Fue su hora más gloriosa (...) Dejó claro qué significaba el poder moderador que se menciona en la Constitución», apuntó el exmandatario uruguayo, que cerró su intervención con un elogio. «Este príncipe del franquismo terminó siendo Rey de la democracia. Con él la monarquía ha sido un símbolo de libertad y de paz». «Rey de la democracia» Editorial: Galaxia Gutenberg Autores: Victoria Camps, Francesc de Carreras, José Luis García Delgado, Javier Gomá, Juan Francisco Fuentes, Santos Juliá, José-Carlos Mainer, Charles Powell, Fernando Puell y Mario Vargas Llosa
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Arturo Pérez-Reverte publicará nueva novela el 27 de octubre (Mon, 17 Jul 2017)
Arturo Pérez-Reverte regresa este otoño con una nueva aventura de Lorenzo Falcó. Tras el éxito internacional de Falcó, con más de 300.000 ejemplares vendidos en español, realidad y ficción vuelven a enlazarse en Eva, una novela que contiene todo el talento narrativo del autor y que llegará a las librerías el 17 de octubre. La obra comienza en marzo de 1937. Mientras la Guerra Civil sigue su trágico curso, una nueva misión lleva a Lorenzo Falcó hasta Tánger, turbulenta encrucijada de espías, tráficos ilícitos y conspiraciones, con el encargo de conseguir que el capitán de un barco cargado con oro del Banco de España cambie de bandera. Espías nacionales, republicanos y soviéticos, hombres y mujeres, se enfrentan en una guerra oscura y sucia en la que acabarán regresando peligrosos fantasmas del pasado. «Eva», de Arturo Pérez-Reverte Narrativa. Alfaguara, 2017. 290 páginas. 19,90 euros.
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«Mi ángel, mi todo, mi yo...» (Sun, 16 Jul 2017)
Millones de personas se han emocionado escuchando las sonatas de Beethoven (1770-1827), pero pocas reconocen el nombre de Amalia Sebald (1787-1846), una cantante de la Ópera de Viena a la que dedicó declaraciones de amor tan bellas como esta: «Si la luna brilla esta noche más serena que el sol durante el día, verá con usted al más pequeño e insignificante de los hombres». Ese es uno de los motivo por los que Kurt Pahlen (Viena, 1907-Berna, 2003) escribió «Cartas de amor de músicos», una emocionante recopilación de más de 300 misivas de los grandes compositores de la historia a sus parejas. Desde Wolfgang Amadeus Mozart hasta Alban Berg, pasando por autores como Schumann o Chopin, la obra ofrece un recorrido por las azarosas vidas sentimentales de algunos de los músicos más aclamados de todos los tiempos. Pahlen no fue ningún extraño en el mundo de la música. El compositor austriaco fue director del Teatro Colón en Argentina y escribió más de 60 obras de pedagogía, sociología e historia musical. ¿Por qué recopiló las cartas de amor de compositores que dice admirar? En sus propias palabras: «Nada más lejos de mi intención que penetrar en la esfera íntima de una persona desaparecida hace tiempo. Mi admiración por todos aquellos de los que aquí se trata es demasiado grande, estoy demasiado involucrado en sus obras para hacer algo semejante. Sin embargo, creo que precisamente las cartas aquí presentadas permiten penetrar en la vida emocional de extraordinarias naturalezas creativas, lo que puede resultar de ayuda para una mejor comprensión de sus obras». Pahlen intenta defender la memoria de aquellas mujeres condenadas por la historia de la música por no poder comprender o hacer felices a sus excepcionales parejas. Quizá el mejor ejemplo de ello sea el de Konstanze Weber (1762-1842), la mujer de Mozart (1756-1791), que ha pasado a la historia como una persona frívola y superficial. En el capítulo dedicado a las cartas del célebre compositor, Pahlen defiende que Mozart fue feliz junto a Konstanze, a la que siempre quiso, como ponen de relieve sus cartas: «Si pudiera contarte todo lo que hago con tu querido retrato, sin duda te reirías a menudo. Por ejemplo, cuando lo saco de tu estuche y digo '¡Que Dios sea contigo, mujercita Stanzerl!' (...) Cuando vuelvo a guardarlo, lo dejo ir resbalando poco a poco y repito una y otra vez '¡Nu-nu-nu-nu!' con la intención que este conjuro requiere, y con el último, rápido: '¡buenas noches, ratoncilla, duerme bien!'». Malentendidos, dolor y celos La obra de Pahlen no solo recoge los sentimientos más bellos expresados por compositores, sino también momentos de malentendidos, dolor y celos. Un buen ejemplo lo encontramos en las cartas de Joseph Haydn (1732-1809) a Luigia Polzelli (1760-1830). La pareja se conoció en Viena. Ambos estaban casados, él con Maria Anna -otra vilipendiada por la historia de la música- y ella con un violinista mucho mayor y con problemas de salud. Haydn se enamoró perdidamente de la cantante, y, en el transcurso del año 1791, le escribió: «Me apena mucho tu difícil situación, y rezo cada día para que tu esposo fallezca. Has hecho bien en llevarle al hospital para preservar tu vida.» Posteriormente, a la muerte del desdichado violinista, Haydn intentó consolar a su viuda con otra misiva: «En lo que atañe a tu marido, quiero decirte que la previsión ha sido buena al liberarte de esta pesada carga. También para él es mejor encontrarse en el más allá que ser un inútil sobre la tierra». Haydn también enviudó años después, pero ni siquiera entonces se consolidó su relación con Polzelli. La cantante le reclamó una pensión para poder mantenerse, pero Haydn se negó a concedérsela. En su testamento, declararía que: «La promesa firmada por mí en lengua extranjera que presentará la señora Polzelli la declaro nula y vana, porque muchos de mis parientes pobres recibieron mucho menos». A la muerte del compositor en 1809, la cantante no recibió ni un florín. No es el único ejemplo de relación desdichada que expone Pahlen en su obra. También llama la atención el relato de las difíciles relaciones entre Richard Wagner (1813-1883) y Minna Planer (1809-1866). La pareja se conoció en Lauchstädt, y la pasión inicial no tardó en verse corrompida por los ataques de celos. Así, Wagner empezó a lamentarse por la excesiva frialdad de Minna: «Dime, mi ángel, ¿estás siendo justa? ¡Como un sediento espera la bebida, así he esperado yo que llegaran un par de líneas tuyas! Venga, venga, no es justo; podrías haberme hecho saber a través de un par de líneas si todavía me amas, algo de lo que dudo a menudo». Los reproches no bajaron de tono tras el compromiso matrimonial de la pareja. Así, en noviembre de 1835, Wagner escribió: «¿Bueno, dime, Minna, qué debo pensar de ti? ¿Te has vuelto loca y por eso me dejas en este estado tanto tiempo sin escribirme? (…) ¡Estoy furioso! ¡Vosotras las mujeres sois más insensibles que la piedra!». Wagner y Minna se casaron en noviembre de 1836. Apenas seis meses después, ella le abandonó para refugiarse en casa de sus padres. Aunque posteriormente se reconciliaron, el carácter enamoradizo del compositor, así como la vida errante a la que sometió a su esposa, se interpusieron definitivamente entre ambos. El matrimonio llegó a separarse. A principios de 1866, apenas unos días antes de su muerte, Minna publicaba en la prensa: «A consecuencia de un artículo erróneo en el Münchner Weltboten, declaro aquí la verdad: que he recibido hasta ahora, de mi esposo ausente, Richard Wagner, una pensión de manutención que me permite una decorosa existencia.» Clara Wieck Pero quizá la gran protagonista de esta recopilación de cartas sea Clara Wieck (1819-1896). Después de todo, recibió apasionadas declaraciones de amor de dos genios de la música, Robert Schumann (1810-1856) y su discípulo, Johannes Brahms (1833-1897). Pahlen no puede ocultar su admiración por la figura de Clara, que llegó a presentar una demanda para que le autorizaran a contraer matrimonio con Schumann sin el permiso de su padre. Las circunstancias de su romance, así como el intercambio epistolar de la pareja, llevan a Pahlen a declarar que hablar de su relación «equivale a describir el amor más hermoso y puro que unió a dos almas excepcionales». Durante su lucha por conseguir su mano, Schumann escribió a Clara: «¡Ay, Clara mía, si pudiera hacer algo por ti! Los antiguos caballeros nos llevaban esta ventaja: podían atravesar hogueras por sus amadas, o matar dragones. Pero nosotros, los actuales, tenemos que ingeniarnos para merecer a nuestras muchacha; fumando menos cigarrillos o algo así. Pero sabemos amar, a despecho de aquellos caballeros, han cambiado los tiempos, pero no los corazones». Una bella historia de amor que, sin embargo, terminó en tragedia. Los problemas mentales de Schumann, entre los que se contaba la esquizofrenia, ensombrecieron los últimos años de la pareja. El músico terminó sus días en el manicomio de Edernich. Clara no le visitó hasta que se encontró postrado en su lecho de muerte, y lo hizo en compañía de su futuro amante, Johannes Brahms. El joven Brahms había conocido a Schumann a los 20 años, cuando intentaba abrirse camino en el mundo de la música y huir de una situación familiar complicada. Clara, que entonces contaba 34, era una mujer atractiva, con grandes dotes intelectuales y artísticas. Es posible que Brahms se prendara de ella de inmediato. Un año después Schumann intentó suicidarse y acabó recluído en el manicomio. Entonces comenzó una bella relación epistolar entre Brahms y Clara, que no terminaría hasta la muerte de esta.
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Diez libros para llevar en vacaciones (Sun, 16 Jul 2017)

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Michael Connelly: «Nuestro deber es bajar la política a la calle y ver cómo afecta a la vida de las personas» (Sat, 15 Jul 2017)
Después de una veintena de libros y un cuarto de siglo recorriendo los contornos criminales de Los Ángeles, Harry Bosch empieza a hacerse mayor y a pensar más de la cuenta en ese Plan Opcional de Jubilación Postergada que le espera a la vuelta de la esquina, pero Michael Connelly (Filadelfia, 1956) no tiene ninguna intención de dejarle escapar. No hablemos ya de mandarle a Florida a sorber mojitos y despatarrarse en una tumbona. Ni rastro, pues, de flaqueza ni amago de jubilación para uno de los detectives más queridos y leídos de la novela negra contemporánea; un veterano de Vietnam con las dosis justas de cinismo y esperanza que ha ayudado a Connelly a despachar más de 60 millones de ejemplares en todo el mundo gracias a unos casos cada vez complejos y enrevesados. Casos como los de «La habitación en llamas» (Alianza de Novelas), nueva entrega de la serie en la que Hieronymus «Harry» Bosch y su nueva compañera, la inexperta pero resuelta Lucía Soto, deberán resolver en paralelo la muerte de un mariachi por complicaciones de un balazo recibido diez años antes y un antiguo incendio en un edificio en el que murieron nueve personas, casi todos niños. Una nueva oportunidad para asomarse a la compleja y cambiante realidad de Los Ángeles, airear nuevos casos de corrupción política y reivindicar la novela negra como impagable termómetro social. De todo ello habla un Connelly que, con un ritmo de trabajo endiablado y plenamente involucrado en «Bosch», adaptación televisiva de la saga de la que se acaba de estrenar la tercera temporada, ha encontrado tiempo para escaparse unos días de vacaciones a Barcelona para charlar de esa «habitación en llamas» a la que siguen dos nuevos títulos publicados en Estados Unidos. «La maldad no permanece en la oscuridad para siempre», leemos en el libro. ¿Optimismo o necesidad de autoengañarse? Es un tema que me gusta retomar siempre, esa especie de esperanza y optimismo, aunque no siempre sea posible. Quienes hacemos este tipo de entretenimiento popular tenemos que ir lanzando mensajes como este. Además, Harry Bosch tiene mucha esperanza en la justicia. Es lo que le ha permitido seguir avanzando. Esta frase es el tema en el que baso el libro, y me gusta como concepto. De hecho, «La habitación en llamas» está basado en un caso real que estaba sin resolver, así que el mal seguía escondido, pero que se resolvió hace cuatro o cinco meses. Se practicaron detenciones y en breve empezará el juicio. Sigue siendo Los Ángeles un buen termómetro para interpretar la realidad estadounidense y, por extensión, un buen escenario para la novela negra? ¿En todas partes se producen crímenes, pero Los Ángeles tiene una particularidad: es una ciudad de llegada de muchos tipos de gente diferente. Todos vienen con sus sus sueños y esperanzas, y cuando no se cumplen se producen tensiones y fricciones que pueden acabar desembocando en crímenes. Es por eso que Los Ángeles es una de las tres ciudades de Estados Unidos con mayor índice de criminalidad. Uno de cuatro asesinos se va de rositas, lo que es bastante deprimente. ¿Es esta una de las razones por las que se escribe novela negra? ¿Para poder impartir justicia ahí donde la realidad la niega? Es un aspecto a tener en cuenta, sin duda. Diría que el 99,9% de las novelas negras acaban con la resolución del caso, algo que no tiene demasiado que ver con lo que ocurre en la vida real. Yo mismo escribí una novela, «El poeta», en la que el caso quedaba sin resolver y el resultado fue que no funcionó demasiado bien. En «La habitación en llamas» asistimos a un duelo entre los viejos y los nuevos investigadores, dos mundos policiales que parecen cada vez más distanciados. No se trata tanto de dos bandos como de los diferentes grados de motivación de los agentes. Está Harry Bosch, que cree en lo que hace, y luego otros policías que piensan que tienen un buen trabajo con una buena pensión, así que mejor no salir mucho del despacho. Siempre intento ser muy preciso con mis novelas, así que trabajo con un grupo de investigadores. Son ellos quienes me transmiten su frustración por la burocracia y la falta de motivación de algunos compañeros. ¿Este desencanto puede hacer que veamos a Harry trabajando fuera de la policía? En «La habitación en llamas», sin ir más lejos, ya le vemos atravesar la cuerda floja. Bueno, con esto os saco un poco de ventaja, porque ya he publicado dos libros más en Estados Unidos y Harry ya ha abandonado del departamento de policía de Los Ángeles para irse a trabajar como detective voluntario a San Fernando, un pequeño pueblo de dos millas cuadradas en medio de Los Ángeles. Eso me ha permitido alargar su vida como detective, ya que ahí aceptan a cualquiera independientemente de su edad. ¿Y qué ocurre con Lucía Soto, su compañera? Se diría que está destinada a ser un personaje importante dentro de la serie. O incluso a tomar el relevo de Harry. Me gusta ir plantando semillas, y Lucía es una de ellas. En el próximo libro, «El lado oscuro del adiós», tiene un papel muy pequeño, pero en el siguiente vuelve a ganar importancia. Me gusta jugar con varios personajes porque, aunque Harry sigue siendo mi prioridad, no siempre lo será. Bosch defiende que «todo el mundo cuenta o nadie cuenta», algo que parece contradecir abiertamente algunas políticas actuales. Ese es el tema de todos los libros, sí, y está en clara contradicción con las políticas de Trump, que van a hacer crecer la brecha entre quienes tienen y quienes no. Nunca hablaré en concreto de Trump en uno de mis libros, pero sí que me interesa cómo afectan sus políticas una vez estén implementadas. Sobre todo en una ciudad como Los Ángeles, donde hay mucha gente en situación irregular. Siempre se resalta el papel social de la novela negra. ¿Es algo que va a ir a más? Creo que sí, porque además es un tipo de novela muy rápida, que te permite añadir visiones contemporáneas. Yo, por ejemplo, escribo un libro al año. En este sentido, las turbulencias que han creado Trump y sus políticas son muy malas para la sociedad, porque han generado una gran división, pero son un filón para los escritores de ficción. Nuestro deber es tomar estas políticas, bajarlas a la calle y ver cómo afectan a las vidas de las personas. Ahora que se ha estrenado la tercera temporada de «Bosch» y que cada vez más escritores están trabajando para la televisión, ¿cómo valora ese cambió de escenario? Cada vez hay más historias serializadas y más autores jugando en ambas partes. Cuando me ofrecieron por primera vez adaptar las novelas con un caso por capítulo, dije que no me interesaba, pero cuando me ofrecieron hacer un caso por temporada, ahí sí que me interesó, porque el proceso es muy similar al de escribir un libro. Es por eso que cada vez vamos a ver a más escritores ir de la novela a la televisión.
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David Llorente, premio Dashiell Hammett de novela negra con «Madrid: Frontera» (Sat, 15 Jul 2017)
El escritor madrileño David Llorente ha ganado el premio Dashiell Hammett de novela negra que concede la Asociación Internacional de Escritores Policiacos con su obra «Madrid: frontera», un relato de la degradación de la sociedad española por la crisis económica. El jurado, integrado por Juan Bolea, Paco Gómez Escribano, Miguel Barrero y Noemí Sabugal, y que ha concedido el premio en el marco del festival cultural y literario de la Semana Negra de Gijón, ha valorado la «audacia estilística» del autor para narrar una historia que tiene todos los elementos de la literatura negra «como herramienta de denuncia social». El escritor, nacido en Madrid en 1973 y residente en Praga, hace un retrato de la capital española como una ciudad en la que aumenta el número de mendigos y personas desesperadas, a la par que crece la riqueza de banqueros y políticos. Tras conocer el fallo del jurado, el escritor ha declarado que el premio, que ha calificado como uno de los grandes galardones literarios, le impulsa a seguir escribiendo sin parar. Llorente ha competido por el galardón con la argentina María Inés Krimer, con «Noxa», sobre los efectos nocivos de los pesticidas; el mexicano Emiliano Monge, con «Las tierras arrasadas», sobre la inmigración y la corrupción en su país; la catalana Emna Fernández, con «Maldita verdad», que completa la trilogía sobre la culpa; y el asturiano Ignacio del Valle, con «Soles negros», sobre el tráfico de bebés durante el franquismo. Por su parte, el periodista y escritor asturiano Miguel Barrero ha ganado el premio Rodolfo Walsh para obras basadas en hechos reales con «La tinta del calamar», que aborda el asesinato aún sin esclarecer de un homosexual en 1976 en Gijón. El jurado, formado por los periodistas José Luis Argüelles y María de Álvaro y la escritora Vanesa Gutiérrez, ha valorado la «singularidad narrativa» de Barrero para configurar «una metáfora de la transición española». Además, el madrileño Javier Azpeitia ha sido galardonado con el Premio Espartaco de novela histórica por «El impresor de Venecia», en la que narra las peripecias del editor Aldo Manuzio en una ciudad que vive el fenómeno de una globalización a la medida de su tiempo, en el siglo XVI. La autora madrileña Sofia Rhei ha ganado el premio Celsius de ciencia ficción y fantasía por «Róndola», que exhibe un mundo mágico en el que los hombres se convierten en animales y atacan a las mujeres que no son vírgenes. El premio Memorial Silverio Cañada a la mejor primera novela negra se le ha otorgado a José María Espinar Mesa por «El peso del alma», protagonizada por el personaje del detective Milton Vértebra. La Semana Negra de Gijón, un festival literario que se celebra en un antiguo astillero en medio de una feria de atracciones, finalizará el domingo su trigésima edición en la que han participaron 130 autores de distintos géneros y nacionalidades.
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Ken Follet publicará «Una columna de fuego» el próximo 12 de septiembre (Thu, 13 Jul 2017)
Ken Follet publicará el próximo 12 de septiembre «Una columna de fuego», la continuación de la saga «Los pilares de la Tierra», según ha informado este jueves 13 de julio el sello que editará la novela en España y Latinoamérica, Penguin Random House Grupo Editorial. Este volumen, continuación de «Los pilares de la Tierra» (Plaza & Janés, 1989) y «Un mundo sin fin» (Plaza & Janés, 2007), se editará en catalán en Rosa dels Vents. Ken Follet narra aquí una historia de espías ambientada en el siglo XVI, en el próspero y convulso reinado de Isabel I de Inglaterra y con las guerras de religión como telón de fondo. Al igual que en las dos obras anteriores, gran parte de la acción se sitúa en la ciudad ficticia de Kingsbridge, pero además Sevilla será uno de los escenarios de la novela. Además, España también está presente en la trama a través de Felipe II, la Armada Invencible y la manufactura de armas en Sevilla. Coincidiendo con el décimo aniversario de «Un mundo sin fin», se relanzan dos nuevas ediciones de «Los pilares de la Tierra», con una nueva portada, y de «Un mundo sin fin», también con nueva imagen y un prefacio del autor. «Los pilares de la Tierra» (Plaza & Janés, 1989) es la novela más leída en España, según las encuestas sobre hábitos de lectura y compra de libros de la Federación del Gremio de Editores, con seis millones de ejemplares vendidos hasta la fecha en nuestro país. Las ventas mundiales alcanzan los 26 millones. Este libro, que recrea el desarrollo de la arquitectura gótica a través de las vicisitudes del priorato de Kingsbridge, está ambientado en el siglo XII e incluye también pasajes en España, durante una peregrinación a Santiago de Compostela. Por su parte, «Un mundo sin fin», que fue publicado veinte años más tarde (Plaza & Janés, 2007) y vendió más de un millón y medio de ejemplares en España (más de 12 millones en todo el mundo), prosigue la historia dos siglos después de la construcción de la majestuosa catedral gótica, con el trasfondo de la peste negra, que aniquiló a la mitad de la población europea.
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El sector editorial español sigue subiendo (Thu, 13 Jul 2017)
El sector editorial en España prolonga la línea ascendente que lleva dibujando desde 2014. La facturación de las editoriales se incrementó un 2,7 por ciento, porcentaje ligeramente inferior al registrado en 2015 (2,8). Traducido a cifras económicas, fueron 2.317,20 millones de euros. Pese a lo positivo de los guarismos, aún queda camino para alcanzar los niveles instaurados antes de la crisis. El crecimiento ha estado repartido entre todos los géneros, aunque con especial relevancia para los literarios, tanto los dirigidos a adultos como al público más joven (1,4 y 7,1 por ciento, respectivamente). Algo similar sucede con los libros de texto, impulsado por la renovación de los manuales de 2º y 4º de la educación secundaria que se impulsó a través de la LOMCE el año pasado. con todo, la ventas de este tipo de publicaciones han crecido en menor medida que años atrás (3,4 por ciento). La novela, al alza Excepto las que abordan temas eróticos y policiacos, todas las publicaciones enmarcadas en el sector de la novela subieron sus ventas, con la contemporánea como mayor exponente: subió un 5 por ciento con respecto a 2015, con una facturación de 244 millones de euros. Más allá fue la literatura infantil y juvenil, con 277 millones recaudados. También subieron los subsectores científico-técnico (8 por ciento), Ciencias Sociales y Humanas (9,6 por ciento) y Divulgación General (0,6 por ciento). Bajaron los libros prácticos (10,8 por ciento), los diccionarios y enciclopedias (0,7 por ciento) y el cómic (o,7 por ciento). «Si bien aún no hemos conseguido recuperar las cifras anteriores a la crisis, podemos decir que el sector mantiene una línea de crecimiento que nos permite tener un optimismo moderado. Nos gustaría que el compromiso del Ministerio de poner en marcha el Plan de Fomento del Libro y de la Lectura se materializase en acciones que contribuyan a mejorar las cifras de hábito lector y que eso se vea reflejado en las cifras del sector. Creemos que es muy importante recuperar las compras para las bibliotecas que se ha perdido en los últimos años», ha explicado Daniel Fernández, Presidente de la Federación de Gremios de Editores de España (FGEE) y de la Asociación de Cámaras del libro de España, a través de un comunicado de prensa. El avance del Informe de Comercio Interior del Libro elaborado por la FGEE, con el respaldo del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte, muestra que en el año 2016 se vendieron 157,23 millones de ejemplares, un 1,2 por ciento más que en 2015 y se editaron 81.496 títulos nuevos y reimpresiones, un 1,6 por ciento más. La tirada media fue de 2.749 ejemplares por título, un 2,1 por ciento menos que en 2015. El precio medio del ejemplar fue de 14,74 euros, (0,22 euros más que en el ejercicio anterior). No obstante, el precio medio de los libros de literatura ha registrado un descenso. La facturación se concentra fundamentalmente en empresas de Barcelona (50,8 por ciento) y Madrid (42,4 por ciento), que suman el 92,9 por ciento. Por tamaño, las empresas muy grandes facturaron el 39,5 por ciento, el resto de la facturación se la repartieron empresas grandes (22 por ciento), medianas (25,9 por ciento) y pequeñas (12,6 por ciento). El libro digital echa el freno Pese a que la facturación del libro digital en España se incrementó en un 1,5 por ciento, hasta situarse en 117,19 millones de euros con 12,3 millones de ventas, los números son un 2,8 por ciento inferiores a los de el año anterior. Esta cifra representa el 5 por ciento de la facturación total del sector. El número de títulos editados en este formato aumentó un 3,3 por ciento, hasta los 45.658 títulos. El catálogo de libros continuó incrementándose con una oferta de títulos digitales de 174.266 títulos, un 2,1% más. «Después de unos años con cifras de crecimientos significativos la facturación del libro digital se ha ralentizado. Esta es una tendencia que no sólo se ha registrado en España, sino que es un fenómeno que se ha producido en otros mercados como el americano o el británico. La oferta legal se sigue incrementando pero las ventas no están respondiendo en la misma proporción. Es importante destacar que el mayor incremento en términos absolutos se ha producido en la literatura, que ya representa el 20 por ciento de la facturación», explican desde la FGEE. Canales de venta Las librerías se mantienen como los principales canales de ventas de libros. Ambas suman 1.221,61 millones de euros, el 52,7 por ciento del total de la facturación. La venta de libros en librerías se incrementó, en 2016, en un 2,9 por ciento. Las cadenas de librerías también mejoraron en un 3 por ciento. Descendió, sin embargo, la venta en hipermercados (2,9 por ciento); en bibliotecas (7 por ciento) y quioscos (2,4 por ciento), así como la venta a crédito (3,6 por ciento).
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El Instituto Cervantes difundirá la obra de Miguel Hernández por todo el mundo (Thu, 13 Jul 2017)
El Instituto Cervantes difundirá la obra de Miguel Hernández (1910-1942) a través de sus centros repartidos por todo el mundo y con un gran acto central en la sede de Madrid, tras el acuerdo de colaboración suscrito hoy entre esta entidad y el Ayuntamiento de Orihuela (Alicante). El acto de la firma del convenio se ha celebrado en Orihuela, municipio natal de Miguel Hernández, con la asistencia del director de Instituto Cervantes, Juan Manuel Bonet, y el alcalde de la ciudad, Emilio Bascuñana, quien ha avanzado que el objetivo de esta iniciativa es «promocionar y difundir a nivel internacional la figura del poeta oriolano». Este primer protocolo general de actuación rubricado entre el Instituto Cervantes y el Consistorio de Orihuela está abierto a todas las instituciones que se quieran sumar, como la Fundación Cultural Miguel Hernández, y se enmarca dentro de la celebración del «Año Hernandiano» que este 2017 conmemora el 75º aniversario del fallecimiento del literato. Las actividades culturales que desarrollará el Instituto Cervantes en los cinco continentes servirán para difundir internacionalmente la obra literaria del autor de «Vientos del Pueblo», que, según ha destacado Bonet, «tiene una voz de alcance absolutamente universal». Pese a que el calendario de actividades se irá concretando en breve, Bonet ha anunciado que se organizará en la sede central en Madrid, «con todo esmero y todo cariño», una conmemoración con motivo del 75º aniversario de la muerte de Miguel Hernández «en trágicas circunstancias» en la cárcel de Alicante. Del mismo modo se realizarán otros actos en los centros del Instituto, entre los que destaca la divulgación de las traducciones en marcha al francés y al inglés de obras del poeta. Por eso, las presentaciones de libros, debates de especialistas y otros actos culturales tendrán especial relevancia en centros del Instituto Cervantes ubicados en países francófonos o anglófonos: Francia (sobre todo, en París), Reino Unido (Londres) y Estados Unidos (Nueva York). Bonet ha incidido en la necesidad de que Miguel Hernández «tenga una presencia especial en las bibliotecas» y ha añadido, en este sentido, que «es hermoso ver cómo se le recuerda en su tierra». Por su parte, Bascuñana ha agradecido el compromiso de Bonet y ha recordado que ésta es la segunda visita relacionada con Miguel Hernández que realiza a Orihuela en cuatro meses tras su nombramiento como director del Instituto Cervantes.
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Bertelsmann aumenta al 75% su participación en Penguin Random House (Tue, 11 Jul 2017)
El grupo de comunicación alemán Bertelsmann ha aumentado del 53 al 75% su participación en el grupo editorial Penguin Random House, ha informado la compañía a través de un comunicado. El grupo británico Pearson, por su parte, que controlaba el 47% del grupo, ha reducido su participación al 25%. Penguin Random House es el principal grupo editorial del mundo y vende anualmente 800 millones de libros en varios idiomas. Bertelsmann está unido al mundo del libro desde hace más de 180 años y tiene en él el más antiguo de sus principales ramas de negocios, que van desde la televisión a las revistas, pasando por la música, los servicios tecnológicos o la educación. La división de libros española Penguin Random House Grupo Editorial es uno de los pilares clave de Bertelsmann en España y América Latina. «La de Penguin Random House es una historia exitosa. Hemos completado la integración en poco tiempo; el grupo es el número uno por excelencia en todo el mundo en el sector de las editoriales», dijo el presidente de Bertelsmann, Thomas Raabe. «Esto nos alegra especialmente, ya que el negocio de los libros forma parte de la identidad de Bertelsmann desde hace más de 180 años. Además, la transacción es muy atractiva desde el punto de vista económico, dado que la participación en beneficios de los accionistas de Bertelsmann aumentará en más de 60 millones de euros», agregó.
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Axel Torres y el fútbol como ficción en la que vivir (Tue, 11 Jul 2017)
Su trabajo es con el que tantos otros sueñan, pero acabó cansándose de él. Decir que Axel Torres Xirau (Sabadell, 1983) ha dedicado la mitad de su vida al periodismo especializado en fútbol es quedarse muy corto: su vida se ha construido, ladrillo a ladrillo, a partir de la idea de que comunicar historias relacionadas con el balón y la portería constituiría los cimientos, las columnas y hasta la chimenea de su existencia. El inevitable desgaste que sufre quien entrega su energía a la labor que le ocupa, de la mano de un ansia por escapar de todo y disfrutar de una soledad a menudo deseada, movieron a Torres a hacer la mochila y marcharse a Islandia. ¿Por qué Islandia? Porque su compañero de viaje, el también periodista Víctor Cervantes, le propuso el destino con la excusa de desenterrar las raíces de uno de los futbolistas más icónicos de la historia de la nación del Atlántico: Eidur Gudjohnsen. La idea de huir hacia un paraje recóndito con el añadido del fútbol como trasfondo fue suficiente para prender la llama. Del viaje germinó, además de una catarsis que, al menos en parte, lo reconcilió con el fútbol como a él le gusta concebirlo, el libro donde relata la experiencia vivida entre carreteras, glaciares, campos de fútbol, Sigur Ros y café: «El faro de Dalatangi» (Editorial Contra). En la contra del libro dice que «una pregunta, el anhelo de huir y la admiración casi obsesiva por lo desconocido» fueron los motivos que le llevaron a emprender el viaje por Islandia. ¿Podría desgranarlos y confirmarme que constituyen la esencia del viaje? La pregunta es la excusa. Todo lo que tiene que ver con Gudjohnsen es realmente un pretexto. Buscar las raíces de un jugador mediático e islandés. Y hay muchas preguntas implícitas en todo lo demás. En Islandia afecta al territorio lo aislada que está, su situación geográfica, la personalidad de sus gentes… Todo esto modifica la manera en que juegan al fútbol, en que hacen la música que hacen, en que las creaciones de todo tipo sean de la manera que son. Esto está relacionado con el territorio y lo especial que es. Pero en realidad todo lo que tiene que ver con Gudjohnsen es un pretexto para huir, con ese anhelo de ir a un lugar que parece tan alejado y tan distinto de uno, que no sé si piensa que puede dejar atrás las cosas que le preocupan o que no le gustan de su vida corriente aquí, pero al menos sí que tiene esa inquietud de ir a ver si es así. La admiración por lo desconocido siempre tiene mucho que ver conmigo, todo lo que he hecho parte de esa inquietud por descubrir cosas que no conozco. Eso es un motor no solo en este viaje, sino en la mayoría de los que he hecho. Viene implícito. ¿Cuáles son las preocupaciones de su día a día? Tiene que ver con lo personal y con lo profesional. Yo siempre he tenido la sensación de que no encajo bien en ninguna parte. Por momentos me gusta estar solo y cuando estoy demasiado tiempo así quiero estar acompañado, y cuando estoy acompañado quiero estar solo. Al final es un bucle del que no salgo. Pienso en la idea de ir a un sitio donde haya menos gente, donde encontrar la sensación de que puedo sentirme más solo y a la vez no acabar de estar perdido. Y luego también tiene que ver, en efecto, con la sensación de que lo que hago día a día ha dejado de ser mágico. No sé si porque yo también he crecido y por lo tanto no le percibes la magia de cuando empiezas o cuando sueñas, o si la realidad se ha modificado, es decir, si en realidad el fútbol y todo esto ha cambiado. No sé si es una cosa o la otra, pero sí que ese punto de magia se ha perdido un poco. Uno busca huir de ambas cosas y no sé si realmente en algún momento me llego a creer que ahí voy a encontrar una respuesta a eso, pero sí que me llego a creer que al menos puedo desconectar y que me embarco en una nueva aventura. ¿Cómo es el proceso en el que va viendo que esa magia que había en su trabajo se va desmigajando? Bueno, cuando se convierte en rutina. Yo creo que como todas las cosas, cuando las sueñas y las deseas, y te parecen inalcanzables, las quieres mucho. Cuando empiezas a disfrutarlas estás en una nube y quiere que no se acabe nunca. Pero cuando están tan afianzadas que parece que las vas a tener siempre te asusta el creer que todo va a ser siempre igual. No creo que sea muy distinto a lo que uno le ocurre con muchas otras facetas de la vida. No sé en qué momento se da. Yo creo que cuando uno está muy metido en algo que siempre le da la sensación de que es lo mismo, pues esa magia… Creo que no tiene tanto que ver con el objeto que estamos analizando, sino con las propias fases en las que uno mismo se relaciona con las cosas que le ocurren. Es decir, con la aspiración, el deseo, el conseguir el objetivo y el ya haberlo conseguido. Hay un momento en el libro en el que Víctor me dice que me envidia a mí porque quiere conseguir lo que yo ya he conseguido y yo le digo a él que yo le envidio precisamente porque no lo ha conseguido, y su fase es más ilusionante. Tiene que ver mucho con eso. ¿No intentó agarrarse a ese amor por el fútbol para que todo pudiese seguir su camino? También suceden cosas que a uno le hacen plantearse su amor por el fútbol. Cuando uno es pequeño cree que todo es posible. Conforme pasan los años te das cuenta de que no es así. Yo soy aficionado de un club muy pequeño, y cuando estaba creciendo pensaba que podíamos subir a Primera división y jugar la Champions League. Pero luego te das cuenta de que es muy difícil por las propias estructuras, porque es muy difícil para los clubes pequeños sobrevivir fuera de las ligas profesionales, por muchas razones. A uno le va minando el que siempre ganen los mismos, etcétera. Es muy difícil concentrarse en el puro juego. Yo nunca lo he hecho. A mí me ha gustado siempre el fútbol como juego pero también la parte de la identificación con la gente, lo que hace que mucha gente se apasione por un equipo. Eso no tiene que ver con la mecánica de juego sino con relaciones de afecto, íntimas. Cuando estas se complican, uno no puede dejar esto de lado. Cuando uno ve que cada vez el fútbol es más difícil, cuando ve a gente de su entorno que cae, que sucumbe, y que no siente lo mismo, se hace difícil seguir amando el juego como lo amaba antes. Todo esto tiene que ver con este proceso. Hay un momento en el libro en el que usted se queda solo y se va a comer bacalao, y dice del hostelero que le sirve que parece el habitante de una isla que es más propicia «a ser que a trascender». Imagino que lo dice por lo que a diario ve en su profesión. En realidad es una autocrítica muy clara. También pasa con la señora del faro de Dalatangi después. Lo que ha construido mi pasión es las ganas de progresar, de crecer en el periodismo, de que lo que hago se conociera, se admirara, se elogiara. Cuando te encuentras con personajes de este tipo, percibes que han alcanzado la felicidad aunque no hayas tenido una conversación profunda con ellos. Luego evidentemente eso puede ser una idealización, pero la sensación es esa. Te preguntas si realmente esas premisas sobre las que has construido todo podían estar desacertadas. A mí me dan mucho miedo estas cosas y quiero llamar la atención sobre eso. Me da miedo, después de muchos años, descubrir que una certeza sobre la que se construyó todo igual no es cierta. No sé si lo es o no, pero puede que no. Me da miedo la pura idea de que pueda no serlo. El decir «he hecho todo en mi vida partiendo desde el punto A, y a partir de A he desarrollado B, C, D, E, F y he ido construyendo un edificio porque creía que A era A». Si ahora, 20 años después, descubro que A no es A, qué terrible sería todo, ¿no? A mí eso me da mucho miedo. Habla de la mercadotecnia que ha corrompido la esencia del fútbol. ¿No cree que es una consecuencia global, una tendencia generalizada de que todo lo que pasa en el mundo va encaminado a lo mismo? Sí, sí, evidentemente. Es algo que tiene que ver con la sociedad. Mucha gente que me ha leído o escuchado me reprocha que yo viva de esa mercadotecnia. Que al final el fútbol sea más negocio te acaba beneficiando porque hay más programas de televisión, hay más canales especializados que te permiten vivir de eso… Probablemente me haya beneficiado, pero yo preferiría un mundo en el que el fútbol fuera menos eso, que tuviera menos facilidades para que alguien como yo tuviera una posición como la que tengo. Si fuera más justo, con un mejor reparto para todos los clubes… Yo lo preferiría. Si fuera más difícil para mí ya pelearía para conseguir lo que quiero, pero cuando era un niño no había tanta especialización, y yo ya quería ser periodista deportivo. En ese ecosistema que yo percibía menos orientado a esto, yo quería formar parte de él. Luego yo me metí en este mundillo y que ha ido caminando hacia un lugar hacia el que probablemente yo ya estaba caminando sin darme cuenta, pero creo que se acentuó. Que me haya beneficiado de ello no significa que me parezca lo más adecuado ni lo más justo. Además creo que es importante que desde dentro alguien lo diga. Es más fácil decirlo desde fuera. Desde fuera siempre se puede pensar que se dice porque uno no disfruta de ello. Tiene más valor que alguien que se beneficia de ello lo diga. Es positivo y necesario. El mero quite de tiempo que el periodismo implica, ¿a usted te ha llegado a afectar, o lo ha aceptado como parte del proceso? Claro. Mientras tienes ese fuego tan fuerte que te mueve a hacer esto sí o sí porque es tu gran objetivo en la vida te parece un daño colateral, algo que hay que pasar y jode pero deseas lo otro con más fuerza. Creo que en el momento en el que se te consolida más la profesión te empiezas a hacer más preguntas. «¿Ha valido la pena?». Y creo que luego, si intentas equilibrarlo, te das cuenta de que es muy exigente, de que es muy difícil. Y te puede costar intentar hacer lo mismo que hacías dividiendo tu foco mental, que ya no todo sea periodismo de fútbol en tu vida. Cuando intentas que tu vida sea periodismo y más cosas acabas teniendo la sensación de que lo estás haciendo mal, porque siempre lo has hecho focalizándote por completo. Te provoca conflictos internos. Es una profesión muy vocacional que exige mucho, aunque luego haya gente que se la tome de otra manera. Henry David Thoreau habla en «Walden» del absurdo que supone que los individuos centren sus esfuerzos en un trabajo que les va a revertir un dinero que luego no tendrán tiempo de gastar. Esto, trasladado al trabajo del escritor o del periodista, adquiere especial sentido. Sí, este es un poco el núcleo de lo que me quejo, aunque está claro que tampoco es un drama, hay cosas mucho peores. Pero sí, es el hecho de pensar que al final acaba siendo lo mismo. Pero es que tampoco sé si se puede hacer de otra manera. Al menos a lo que yo me he dedicado siempre, que te exige estar permanentemente pendiente, no desconectar nunca. Y no desconectar nunca es terrible. Creo que mis mejores momentos de producción, incluso de satisfacción por lo que estaba haciendo, siempre fueron en momentos en los que estaba a punto de explotar. Ahora mismo no sabría qué consejo darle a alguien ante la típica pregunta del joven que se quiere dedicar a esto. Ahora tengo menos consejos y más dudas que antes. ¿Ve alguna tendencia generalizada que lleve a la gente a tender hacia una idolatría excesiva? Lo vemos en el fútbol con los grandes jugadores, pero también, mismamente, en la política, donde pesan más los candidatos que las ideas. Creo que hay mucho de irracional en la idolatría, pero como también lo hay en el amor por un equipo de fútbol. Y como hay algo de irracional en la propia decisión de convertir el fútbol en la vida. Tenemos muchos miedos, yo tengo muchos, y crearte una película y creértela te ayuda, hasta que te das cuenta de que era una película. En ese momento se derrumba todo. Esto es una pelea constante. Yo leí hace poco un comentario de un aficionado en una red social que me pareció brillante. Había gente que se preguntaba sobre el sentido del fútbol, y uno contestó: «Al final el fútbol no deja de ser una actividad muy absorbente que seguimos de manera detallada para olvidarnos de que un día nos vamos a morir». Y es así, yo muchas veces lo he pensado. El que para no darnos cuenta de las cosas realmente importante y tener que ponernos a pensar en ellas, necesitamos ficciones y cuanto más enrevesadas o complejas sean, mejor. El fútbol es muy interesante en ese sentido porque nunca se acaba, siempre hay más. Cuando se acaba un campeonato ya está empezando otro. Si quieres seguir la Champions League, antes de que empiece ya puedes estar buscando quien participa de cada país, a quién van a fichar para poder competir… Al final no se acaba nunca. Es una perfecta ficción para vivir de eso y no salir de eso. Pero insisto, eres muy consciente de ello, aunque consigas olvidarte. Pero cuando lo retomas y ves que esto no es tan importante, te enfrentas a una realidad que es complicada. Descrito así parece casi una religión. Sí, sí. La propia existencia del día se justifica a partir de eso. ¿Qué opinión le merece la corriente intelectual que para despreciar el fútbol dice que no es cultura? Hay opiniones para todo. A mí el fútbol me parece que te puede ayudar a conocer culturas. Yo aprendí geografía gracias al fútbol. Incluso he aprendido cosas de sociopolítica e historia gracias a él. Aprendiendo historias de equipos fundados a partir de según qué manifestaciones socioculturales, o conflictos en determinados territorios… Del fútbol puedes aprender mucho. El juego en sí mismo es una manifestación cultural, porque creo que su origen se puede estudiar como tal. Luego pues obviamente una cosa es cultura y otra es arte. ¿Lo puedes elevar a la categoría de arte? Ahí habría más discusión. Pero, al final, ¿qué es cultura? Hay mucho debate. Hay alta cultura y hay cultura en sí misma, es decir, que haya una feria todos los sábados en un determinado pueblo en el que solo se venden lechugas, pues no es alta cultura, pero forma parte de la cultura del lugar. El fútbol también. ¿Por qué se erigió este equipo, por qué este otro? Pues igual no es arte, pero desde luego es una manifestación cultural. Y luego el juego en sí mismo, que es muy complejo desde un punto de vista táctico, estratégico. Es decir, no es algo tan difícilmente comprensible. No creo que se pueda decir que la gente del fútbol sea tonta. Te puedes aproximar de muchas maneras. Pero desde luego, si te pones a pensar de la manera en que piensan muchos entrenadores, el «yo tengo la pelota con este jugador, se la doy a este, ya pensando en que al dársela a este estoy generando un movimiento en el sector opuesto del campo en el que si yo me muevo de manera opuesta a cómo el rival piensa que lo voy a hacer estoy generando una ventaja allí a partir de un pase aquí que va hacia allí», representa una serie de cuestiones que no me parecen para tontos, desde luego. Igual que un sector de la población ve belleza en el arte a partir de algo que ha hecho un ser humano, el fútbol, siguiendo esa definición, no deja de ser lo mismo. Al final es una actividad que desarrollan personas y en la que hay quien puede acabar encontrando belleza. Sí, sí, está claro. Y acabaríamos entrando en discusiones sobre qué es bello. Porque por bello entendemos a veces lo que, desde un punto de vista estético, es muy espectacular, pero también lo estratégico puede ser bello. Y no solo belleza, un sinfín de sentimientos. Un gol puede generar un sentimientos de euforia en un sitio; un seguidor imparcial puede estar viendo algo bello, y en un territorio distinto, mismamente en la casa de al lado, puede generar frustración. Y con todo ello sigue generando desprecio. Influyen muchas cosas. Por ejemplo, que se le dediquen muchos minutos de televisión y radio, que mucha gente centre su atención en eso y no en cuestiones que para la vida de las personas puedan ser más trascendentes. Pero yo creo que al final también es una afición, un entretenimiento que tiene algo de cultural, de pertenencia a una comunidad, y solo por esa cuestión merece un respeto. Luego que cada cual lo sitúe donde considere en una escala de valores o de prestigio social. ¿Hay vías para alguien como usted, que ama tanto esto pero sufre el desgaste propio de su posición, para reencontrarse con la esencia? Hay momentos en los que estoy viendo un partido y me centro en el juego porque ocurre algo en el campo tan atractivo que me olvido del contexto de las cosas. Me olvido hasta de que termina el partido. Y evidentemente cuando tengo que hablar de fútbol pues también tengo que hacer un esfuerzo para olvidarme de eso. Cada cosa tiene su momento. Hay algunos en los que se me pide que haga comentarios puramente técnicos, no de organización del fútbol, y me tengo que ceñir a eso. Hay que concentrarse, cada momento, en lo que corresponde. Para mí recuperar la esencia es ir a ver a mi equipo y estar bien con lo que eso representa. Cómo profesional, cuando consigo hablar de cosas que me parecen menos contaminadas. No es sencillo, pero intento buscar el espacio. Haciendo un programa de Primera División, se puede hacer dedicando más minutos a equipos que no son los más fuertes. ¿Qué se ha quedado con usted tras su periplo islandés? El recuperar la idea del fútbol de pueblo, en el que no hay burbujas y los jugadores no son ídolos alcanzables. Cuando uno está ante esos paisajes y esa inmensidad, relativiza un poco las preocupaciones humanas. Las que en el día a día de nuestro mundo parecen muy importantes. Pero al final uno regresa de Islandia y vuelve a estar metido en lo mismo. No te cambia para siempre.
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Descubren un libro ilustrado inédito del autor de «Donde viven los monstruos» (Mon, 10 Jul 2017)
Escondido en lo más profundo de los archivos de la casa de Maurice Sendak en Connecticut estaba el tesoro. Y, cinco años después de la muerte del autor de «Donde viven los monstruos», ha visto la luz gracias a Lynn Caponera, la presidenta de la fundación del escritor, así como su asistente y vieja amiga. «Presto y Zesto en Limboland» es el título del manuscrito mecanografiado e ilustrado junto con su colaborador Arthur Yorinks. Fue creado por Sendak para acompañar la interpretación de la Orquesta Sinfónica de Londres de «Říkadla» en 1990, una composición de Leoš Janáček de 1927 que musicalizada las tradicionales nanas checas. Caponera envió un correo electrónico con imágenes del editor de siempre de Sendak, Michael di Capua, y el libro llegará a las librerías en otoño del año que viene, una publicación póstuma de uno de los autores de libros ilustrados más influyentes de los últimos cincuenta años. «Presto y Zesto in Limboland» es una de las tres colaboraciones que llevaron a cabo Sendak y Yorinks a lo largo de quince años. Las otras dos fueron «El Gigante de Miami» (1995) y «¿Mamá?» (2006), ambos editados también por Di Capua. El título de la obra es un guiño que se hacen ambos autores. El propio Yorinks contaba a Publishers Weekley que Presto y Zesto eran los apodos que se pusieron entre los dos. Además, rememoraba: «Cuando vi las ilustraciones que Sendak había hecho pensé que era una lástima que fueran a verse una sola vez». Di Capua pensó lo mismo, pero la dificultad de traducir las rimas checas paró el proyecto de convertirlo en un libro. Siete años después, la violinista Mindori le pidió a Sendak las ilustraciones para una pieza sinfónica para recaudar fondos para los programas musicales educativos destinados a niños con riesgo de exclusión social que organizaba su fundación. De nuevo, recuperaron el plan y pensaron en una narración para esos diz dibujos. «La historia se volvió un homenaje a nuestra propia amistad, así que le pusismos a los protagonistas nuestros apodos», relataba Yorinks en la citada publicación. A pesar de estar finalizado, nunca llegó a publicarse porque ambos se enfrascaron en otros proyectos. Décadas después, Yorinks explicaba lo que sintió con su redescubrimiento: «Los recuerdos de cuando lo escribimos surgieron de forma maravillosa. Siempre teníamos mucha risa para esos chicos deprimidos».
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Joy Williams: «Gran parte de la ficción contemporánea es frívola y está obsesionada con el yo» (Mon, 10 Jul 2017)
Cuando Joy Williams (Chelmsford, Massachusetts, 1944) publicó en España «Estado de gracia» (Alpha Decay, 2015), las instrucciones para pedir una entrevista con ella fueron claras: enviarle una carta postal. «No sabemos si llega a responder porque es misantropía pura. ¡Nunca se sabe! Igual rompe su silencio porque le caes bien si le mandas una carta tierna», dijeron sus entonces editores. De ahí que la sorpresa fuera mayúscula cuando, dos años después, una de las escritoras más esquivas de la literatura actual –con permiso de Thomas Pynchon y evocando al maestro Salinger– estuviera dispuesta a hablar con ABC con motivo de la llegada a nuestro país de sus «Cuentos escogidos», en una maravillosa edición de Seix Barral. Sus respuestas, como su escritura, encierran el enigma de la vida misma. Irresoluble, por tanto, pero merecedora de ser experimentada (y leída). Estos «Cuentos escogidos» se leen como una sola historia y, a medida que vamos pasando las páginas, vemos cómo hemos devastado nuestro planeta mediante una corrupción buscada, deseada por el propio ser humano. ¿Así ve a nuestra sociedad? Me gusta eso que dice: una «corrupción deseada», exactamente. Ya no podemos ser descritos como meramente descuidados, irreflexivos o miopes. Consumimos, desperdiciamos, nos reproducimos y construimos en un delirio estéril. Realmente, a estas alturas sólo puede considerarse una psicopatía. Desde ese punto de vista, ¿puede la ficción ayudarnos a comprender nuestro propio comportamiento? Gran parte de la ficción contemporánea es osadamente frívola y está obsesionada con el yo. Eso nunca fue adecuado para nuestras necesidades, y ahora resulta particularmente insignificante e indulgente. ¿Y qué hay del sufrimiento? ¿Es la literatura el espejo que refleja el trauma inherente a la vida? Vaya, esa es una pregunta hermosa y no estoy segura de saber cómo responderla... Los espejos son espeluznantes, sin duda. Apenas nos acercamos a ellos un instante; después nos alejamos y el espejo se queda ahí. No logramos retener su interés durante mucho tiempo. Pero, ¿qué ven los espejos cuando no reflejan nada? En estos relatos («El país», por ejemplo, pero también «Otra estación» o «En el parque») se evidencia, aún más, su interés en la eternidad y en las distintas formas de irrealidad. Bueno, todo parece menos comprensible y permanente a medida que uno envejece... En ese sentido, en uno de los cuentos un personaje asegura: «Los animales están más cerca de Dios que nosotros». ¿Cómo es su relación con los animales?¿Qué piensa de la forma en que la sociedad los trata? La mayoría de la gente los considera plagas, comida o practica con ellos deportes asesinos. Cada vez aprendemos más sobre su inteligencia, sobre sus fidelidades y su estructura social, y, sin embargo, su exterminación continúa, más o menos, sin cesar. Es otro ejemplo de nuestra «deseada corrupción» y su aparentemente inagotable variedad. Joy Williams, con uno de sus perros, cuando este era un cachorro- ABC Algunas de las historias que publicó hace décadas podrían haber sido escritas ayer mismo. ¿Cómo ve el paso del tiempo en su obra? Nunca fui capaz de contar una historia, así que quizás por eso tuve más libertad para investigar, descubrir algo más. Muchos escritores no mejoran de manera perceptible. Quizás avanzan por carreteras secundarias en espiral. Pese a que parece un género muy acorde a los tiempos que vivimos, donde la atención es más frágil, el cuento sigue sin tener la importancia que merece en el mundillo literario. ¿Está de acuerdo? No lo creo. Creo que los cuentos cada vez son más particulares, peculiares y relevantes. La expresión «historia corta» es terrible, amortiguadora, frívola. Deberíamos denominarlo de otro modo. Es un género que realmente merece ser llamado algo más. ¿Y qué diferencia a un cuento de una novela? Una novela trata de ser tu amiga. Un cuento no hace eso casi nunca. ¿Se prepara de forma distinta cuando va a escribir un cuento y cuando está a punto de comenzar una novela? Por supuesto. Tardas muchos, muchos meses en escribir una novela, si no años. Con un cuento, ves la luz al final del túnel en cuestión de semanas. «Sólo los escritores de best sellers piensan en sus lectores como "lectores"» En un ensayo que escribió en 1998, decía: «Hay algo malsano y destructivo en todo el proceso de escritura. Los escritores son como ermitaños o anacoretas, que no parecen saber muy bien por qué subieron a la cueva». ¿Cómo se ve, a usted misma, como escritora? Una vez comparé a Don DeLillo con un gran tiburón por su facilidad apocalíptica para conectar con nuestra psique y con los tiempos que más nos preocupan, que más tememos. Y que yo quería ser un gran tiburón también. Otro tiburón. Un tiburón diferente, en una parte diferente del océano. El océano es enorme. ¡Bastante presuntuoso! En ese mismo ensayo, dice: «Nadie espera que un escritor haga amigos con su escritura, no lo creo». ¿Usted escribe pensando en sus lectores? Sólo los escritores de best sellers piensan en sus lectores como «lectores». Cito a Joan Didion: «Lo más difícil de la primera frase es que te atascas con ella. Todo lo demás va a salir de esa frase. Y en el momento en que eliges las dos primeras frases, te quedas sin opciones». ¿Por qué la gente tiene tanto interés en saber de dónde viene la ficción? Solía mencionar esa cita en los talleres de escritura. Todo el mundo se quedaba horrorizado. Se negaban a aceptarlo. Por eso se valora tanto la revisión. En un artículo publicado en «Harper’s Magazine» en octubre de 2015, el escritor Jonathan Dee la comparaba con James Salter y el recientemente fallecido Denis Johnson. ¿Qué piensa de esas comparaciones? ¿Qué autores la han traído hasta aquí, en quiénes se ha inspirado? Ambos son escritores maravillosos. Muy diferentes, por supuesto. Los escritores que importan son tan diferentes unos de otros... Pero hay una cadena, una cadena que tiene significado e incluso hace promesas, que vincula la búsqueda sincera hacia el siguiente autor o hacia otro. Chéjov habló de ello en su relato «El estudiante». Por cierto, ¿qué opina de la expresión «escritor de escritores»? No es tan despectivo como «escritor de escritor de escritores». «Trump es sólo un payaso. El verdadero daño lo está haciendo la agenda conservadora republicana» También se la compara, a menudo, con Flannery O’Connor por su humor devastador, catastrófico casi. ¿Cómo usa ese tipo tan particular de humor en su escritura? Es difícil definir el humor, ¿verdad? Los animales no son graciosos. Saben jugar y se abochornan, por supuesto. En uno de mis cuentos, un personaje dice, refiriéndose a Jesús: «Nunca sonreía. Pobre chico». Intentar comprender, entender, es divertido. Lleva cincuenta años escribiendo. ¿Qué piensa cuando mira hacia atrás? ¿Le gusta cómo ha evolucionado la literatura, cómo ha cambiado, en los últimos años? Quiero decir: ¿realmente sabemos hacia dónde vamos? En mi cuento «The Visiting Privilege», aparece esta conversación: «Cynthia dijo: ‘Simplemente no puedo aceptar tanto, sabes, Donna, y realmente siento que mi capacidad para adaptarme ha sido sobrepasada’. ‘Cynthia –dijo Donna–, todos estamos solos en un mundo sin sentido. Eso es todo. ¿Ok?’. ‘¡Para ti es muy fácil decirlo!’, gritó Cynthia». Entonces se perdió la conexión. Las conexiones siempre se pierden. Es curioso, porque ha escrito cuatro novelas, pero una vez dijo que «una novela es un compañero amistoso, locuaz quizás, pero de buen corazón. Los pesimistas escriben cuentos». Los cuentos se ocupan de ese momento revelador, de ese incidente que define una vida. En ese sentido, un relato puede parecer algo despiadado, sin corazón, al mostrar ese momento. Hablando de escritores y pesimismo, me puedo imaginar a alguien muy pesimista escribiendo un relato sobre lo que está sucediendo ahora en su país, con Trump como presidente. ¿Cómo lo está viviendo? Trump es tan horrible... Nos hemos quedado prácticamente sin palabras, estamos llenos de indignación y desprecio. Pero es sólo un payaso. El verdadero daño lo está haciendo la agenda conservadora republicana. Genio misantrópico Joy Williams nació en Chelmsford (Massachusetts), el 11 de febrero de 1944. En 1973 publicó su primera novela, «Estado de gracia», que fue finalista del National Book Award que ganó Thomas Pynchon con «El arcoíris de la gravedad». Después vinieron tres novelas más («El hijo cambiado», «Breaking and entering» y «Los vivos y los muertos») y varios volúmenes de relatos, reunidos ahora en «Cuentos escogidos». Durante 34 años estuvo casada con Rust Hills, editor de «Esquire». Desde su muerte, en 2008, la autora vive, con dos pastores alemanes, entre Florida, Arizona y Nueva Inglaterra. No tiene ordenador y escribe a máquina. Los atributos esenciales de un cuento Hace ya un tiempo, Joy Williams redactó, a modo de consejo para sus alumnos en los talleres de escritura, los atributos esenciales que todo cuento debía reunir. Años después, al ser preguntada por ABC sobre qué hace falta para que un relato funcione, la escritora recuerda la «pequeña lista», que aquí reproducimos: 1- Claridad: una superficie limpia para desarrollar la historia con mucha perturbación por debajo. 2- Misticismo: un nivel anagógico. 3- Prosa contundente: frases que sobreviven solas, al margen del conjunto, de manera contundente. 4- Animales: un animal para dar su bendición. 5- Voces: voces interiores que son o se convierten en salvajemente exteriores. 6- Control: un buen control de todo. 7- Consecuencias: la consecuencia que provoca el relato debe trascender la naturalidad y accesibilidad de su situación y paisaje. 8- Frialdad: una cierta frialdad. Es cierto que, en sí misma, la frialdad no provoca consuelo en el lector, por lo que si tienes que ofrecer ese consuelo debe proceder de un lugar menos evidente.
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Marvel trabaja para crear un superhéroe chino con la compañía nacional NetEase (Sun, 09 Jul 2017)
La editorial de cómics estadounidense Marvel trabajará con una compañía china para crear un superhéroe de cómic chino que pasaría a formar parte de un universo ficcional plagado de personajes tan icónicos como como Capitán América, Spiderman o Iron Man. La firma perteneciente a Disney y la compañía nacional NetEase han firmado un acuerdo para trabajar juntas en la creación del personaje, tal y como informó la agencia oficial de noticias Xinhua Además, Marvel autorizó a Netease a publicar a través de internet doce copias de sus historias en China, incluyendo «Guardianes de la Galaxia», «The Amazing Spider-Man» y«Captain America». Hasta ahora, las películas basadas en los cómics de Marvel han recaudado más de 8.000 millones de yuanes (1.031 millones de euros, 1.175 millones de dólares) en las taquillas de cine de China. Collective Man En los años 80 Marvel ya presentó a un superhéroe chino: Collective Man. Se trataba de un personaje con un poder enorme, pues tenía acceso a la fuerza de todos los individuos de la República Popular China. No es el único precedente de un personaje originario del gigante asiático en la franquicia. En la década de los 70 aparecía en los cómics de Marvel Sang Chi, un hombre que no era un superhéroe pero que era un gran luchador gracias a sus conocimientos de artes marciales.
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Javier Marías: «Antes las buenas costumbres eran ir a misa y besar la bandera; ahora son otras igualmente totalitarias» (Sat, 08 Jul 2017)
El escritor Javier Marías no tiene ordenador ni «smartphone» y los «ecos» de las tanganas en las redes sociales a propósito de algunas de sus opiniones le llegan pero es «como si no existieran». Y va a seguir. «He sido impertinente siempre, un aguafiestas», afirma en una entrevista. «He dicho siempre lo que pensaba. Me trajo problemas en los años 80, pero digo lo que me parece y critico lo idiota, lo injusto o lo equivocado», sostiene el también académico y traductor, que publicará su decimoquinta novela, «Berta Isla» (Alfaguara), el próximo 5 de septiembre. Sus opiniones sobre la poeta Gloria Fuertes, el feminismo moderno, Podemos o el teatro español han suscitado a menudo los fines de semana, cuando aparece su columna, vivas polémicas en las redes sociales y réplicas humorísticas como la de Joaquín Reyes, en la que le llamaba «cascarrabias» y le proponía «darle un abrazo». «Escribí un artículo muy duro sobre el despilfarro en el Ministerio de Defensa. Nadie dijo nada, pero opinas que el teatro actual no te gusta y se arma. La intolerancia es la misma que la de los peores tiempos intolerantes de este país. Qué se le va a hacer», asume. Marías publicó el pasado 4 de junio la columna «Las noticias intrascendentes», en la que se preguntaba si había cálculos sobre lo que le costaban al país «las egolatrías», «los proyectos superfluos» y «las meteduras de pata» de los gobernantes, y ponía de ejemplo la noticia de que Defensa tendría que pagar «243 millones por 13 aviones» que ya no le interesaban. Esa columna, dice, pasó «inadvertida» pero, sin embargo, causo un gran revuelo la del 22 de enero, titulada «Ese idiota de Shakespeare», en la que afirmaba que «si uno va hoy al teatro se expone a cualquier sandez de directores que adaptan grandes clásicos a las tontunas contemporáneas». Cuando se «monta una gorda» le llegan ecos pero «no se acerca», es «como si no existiera»: «Lo de los tuits es como lo de las conversaciones de la gente por teléfono, yo no me acerco a escuchar lo que dicen», compara. La última columna que ha provocado una gran polvareda de comentarios ha sido la del 25 de junio, «Más daño que beneficio»: «francamente, me resulta imposible suscribir que Gloria Fuertes fuese una grandísima poeta a la que debemos tomar muy en serio», sostenía. «Patrullas de vigilancia» «Antes no había efecto mimético ni de contagio, que trae algo preocupante: patrullas de vigilancia de las buenas costumbres de ahora», subraya. Las «buenas costumbres» eran antes «ir a misa y besar la bandera. Ahora son otras, pero igualmente totalitarias y autoritarias. Lo sagrado es distinto pero sigue siéndolo y parece que no se puede opinar sin que le lluevan a uno toda clase de improperios», arguye. El autor de «Corazón tan blanco», cuyas obras se han publicado en 43 lenguas y en 55 países con más de 8 millones de ejemplares vendidos, lamenta que se haya pasado «de la tontería de toda opinión es respetable -'¿es respetable decir que a todos los judíos hay que gasearlos?, por ejemplo'- a ojo con opinar algo que me desagrade», añade.
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El «tren negro» abre una semana de fiesta y literatura en Gijón (Sat, 08 Jul 2017)
La llegada del «tren negro» a Gijón, con decenas de escritores, periodistas y autores de cómic a bordo, abrió ayer una maratón de diez días de fiesta y literatura en la trigésima edición de la Semana Negra que se desarrollará hasta el 17 de julio próximo. A la llegada del tren, procedente de Madrid, los autores invitados fueron recibidos al son de la música de la Charanga el Ventolín de forma simultánea a la apertura al público del recinto, ubicado en los terrenos de un antiguo astillero junto al mar, donde se desarrollarán las actividades en medio de puestos de comida, de venta de libros y una feria de atracciones. Por primera vez representantes del Ayuntamiento de Oviedo han asistido la inauguración del festival, que celebra su trigésimo aniversario con la participación de unos 130 escritores de distintos géneros y nacionalidades. A su llegada a Gijón, J uan Madrid señaló que en este momento la obligación de un escritor de novela negra en España es contar «la vergüenza en la que ha caído este país». El autor de «Días contados» será uno de los escritores que, junto a Jorge Martínez Reverte y José Luis Muñoz, recibirán un homenaje por haber participado en la primera edición de la Semana Negra de Gijón en 1988. El director de contenidos del certamen, Ángel de la Calle, haseguró que esta edición «dará que hablar» porque será una de las más potentes de la historia y se mantendrá fiel al principio de reivindicar la novela policial como herramienta de denuncia social. En el marco del festival, la Sociedad Internacional de Escritores Policíacos entrega el premio Dashiel Hammett, al que son finalistas las novelas «Noxa», de María Inés Krimer; «Madrid: frontera», de D avid Llorente; «Las tierras arrasadas», de Emiliano Monge; «Maldita verdad», de Empar Fernández, y «Soles negros», de Ignacio del Valle. El festival concede además los premios Rodolfo Walsh, a la mejor obra basada en hechos reales; el Espartaco de novela histórica; el Celsius, de Ciencia Ficción, y el Memorial Silverio Cañada, a la mejor primera novela del género policial. El recinto acogerá cuatro exposiciones, una de fotoperiodismo organizada por el Encuentro Internacional de Foto y Periodismo, otra de cómic sobre la violencia de género, una tercera sobre la Unidad Terapéutica de la cárcel de Villabona y otra más sobre el oficio perdido de la sastrería artesanal.
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Un estudio grafológico revelará cómo se sentía Miguel Hernández (Sat, 08 Jul 2017)
El estado anímico que el poeta Miguel Hernández tenía en cada momento de su vida podrá conocerse gracias a una trabajo grafológico que ha iniciado la Diputación de Jaén, según anunció esta semana el director del Instituto de Estudios Giennenses (IEG), Salvador Contreras, durante los Cursos de Verano que organiza la Universidad Complutense en San Lorenzo de El Escorial. Este estudio grafológico, explicó Salvador Contreras, se encuentra en una primera fase que acaba de iniciarse, aunque las primeras investigaciones ya han detectado que Miguel Hernández «nunca padeció abatimiento ni depresión» durante su etapa carcelaria, pero si padeció un cansancio progresivo que fue intensificándose a medida que pasaba el tiempo. Salvador Contreras destacó que el legado de Miguel Hernández está digitalizado en su instituto con 5.819 registros y 26.684 imágenes. La digitalización de su obra fue uno de los compromisos adquiridos por la Diputación de Jaén con la familia del poeta alicantino al adquirir su legado en 2012 con el objetivo de contribuir a preservarlo y ponerlo al alcance de todo el mundo, pues, según Contreras, «no es un regalo a todos los públicos, sino un deber con los ciudadanos». Por su parte, el biógrafo José Luis Ferris insistió en que las últimas investigaciones sobre Miguel Hernández revelan «datos sorprendentes que nos hacen comprender la figura universal» del poeta alicantino. Gracias a la precisión de las últimas investigaciones, matizó Ferris, ya es un hecho comprobado lo que se suponía como anécdota en la que la escritora María Teresa León pegó un bofetón a Miguel Hernández cuando este insultó a los intelectuales republicanos porque celebraban una fiesta durante el transcurso de la Guerra Civil española. Ferris definió al autor de «El rayo que no cesa» como el poeta que «mejor resuelve en la historia de la literatura la fórmula de compromiso y palabra», a diferencia de otros escritores que no han encontrado la mejor vía para unir poesía con ideología. «Aparte de escribir una obra que cuente lo que está ocurriendo en una guerra lo que hay que hacer es encontrar la fórmula para hacer una poesía creíble», comentó. Ferris, Premio Azorín de novela, se mostró afortunado al recibir la llamada de una editorial para realizar la biografía de Miguel Hernández: «A veces pienso que fue Miguel Hernández quien me eligió a mí porque no busqué voluntariamente escribirla».
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Frankenstein, un icono entre la repulsión y la ternura (Sat, 08 Jul 2017)
Un colapso que inevitablemente propicia que la irreflexión se apodere de la mente humana surge cuando ante sus ojos emerge una figura que genera repulsión. Hagan el ejercicio: transpórtense ante aquello que remueva sus tripas y agarrote los dedos de sus pies; una cucaracha en el cabecero de su cama, una escena la que se retrata un asesinato acometido con brutal ensañamiento o, mismamente, el cadáver andante y maloliente del monstruo artificial Frankenstein. Es la temática que durante la pasada semana dio pie al ciclo Los espejos del monstruo: 200 años de Frankenstein enmarcado en los cursos que la Universidad Complutense organiza en El Escorial. Lo cerró el escritor Fernando Marías, que propuso la ternura que también inspira el mítico personaje de ficción como contrapunto al terror que genuinamente pretende. Quizá por ello la criatura que nació de la imaginación de Mary Shelley ha terminado por constituirse como una de las más icónicas de la literatura de ficción histórica, dando por descontado que fue la primera que trabajó un género hasta entonces inexplorado. Fue un hecho casual a ojos del desapegado de las evidencias científicas, la erupción del volcán del monte Tambora en 1815, el que terminaría propiciando el nacimiento de la bestia Frankenstein. Aquel acontecimiento hizo que el de 1816 fuera el periodo estival que perduraría como el verano que no fue. El clima frío fruto la mentada explosión llevó a tres hombres y una mujer que pasaban sus días en la Villa Diodati, una mansión ubicada junto al Lago de Ginebra, a dedicar sus noches a contar historias de terror reunidos en torno a una chimenea. Nunca hubiera pensado Mary Shelley, o al menos así lo manifestó, que aquella actividad germinaría en el nacimiento de una deforme figura que trascendería como seña de identidad de la cultura ligada a lo fantástico. Principalmente porque allí las plumas de enjundia eran las de Lord Byron, John Polidori y Percy B. Shelley, la pareja de Mary. «Tiene muchísimo glamur y capacidad de enganche, es mítica, pero no es buena desde el punto de vista estilístico y literario como sí lo es Drácula. Frankenstein es mediocre, pero trata unos temas e investiga unos espacios literarios y conceptuales que no se habían investigado hasta entonces», opina Luis Alberto de Cuenca, también presente en el curso sobre la bestia. Cuando César Mallorquí tomó la palabra en El Escorial puso la lupa sobre el mad doctor, ese científico obstinado en demostrar al mundo que su traslúcida locura no es tal, pues a su alcance está el romper las barreras de la naturaleza para moldearla a su antojo. En este caso su nombre es Víctor Frankenstein. Según explica Marías, hay dos imágenes que influenciaron de manera decisiva la gestación de la obra bicentenaria. «Una es aquella famosa pesadilla de Percy Shelley en la que soñó que los pezones de Mary tenían ojos. La otra es aquella que Mary dice que fue el origen de Frankenstein, cuando en aquellas noches en las que estaba obsesionada por encontrar el personaje, por estar a la altura de Byron, tuvo un sueño en el que un hombre la miraba a través de la ventana del dormitorio, sin saber ella si eso le provocaba terror o pena», cuenta el bilbaíno, que califica esa temblorosa dicotomía como «la esencia de Frankenstein». De cuenta añade: «La propia Mary se retrata en el monstruo, mientras que él, poniéndonos freudianos, es el padre de la propia Mary. Ella tuvo una relación compleja con él, un filósofo brillante, con el complejo añadido de que su madre muere en el parto. Esa relación paternofilial se plasma en la novela, pues es él quien la cría. Luego el monstruo es alguien por quien Mary siente ternura porque, de algún modo, la encarna a ella. Es alguien que necesita cariño». Si bien la imagen que podría adoptarse como icono de Frankenstein es la de la película dirigida por James Whale en 1931, su tirón ha generado casi un centenar de filmes en los que se recrea al monstruo, además de series, música u obras de teatro. La última, en 2015, de la mano de Paul McGigan, en la evidencia de que la historia que creó Shelley abarcaba mucho más que a una criatura abominable: los todavía inescrutables caminos de la ciencia o los avances tecnológicos ya estaban presentes cuando la pluma de Mary comenzó a escribir hace 200 años. Ello provocó que Marías, obsesionado con el universo Frankenstein, fundase en 2010 una «cosa» llamada «Hijos de Mary Shelley». La iniciativa nació con el objetivo de revivir aquellos encuentros entre escritores para relatar historias de miedo que después dieran lugar a libros. Generó seis publicaciones y derivó en una compañía de teatro y, para terminar de dar vueltas al rizo, una agencia de viajes temáticos para que aquellos a los que el cóctel de repulsión y ternura del que bebe Frankenstein resulta irresistible sigan pudiendo revivir al mito.
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Anuncian la creación del Centro Gabo Colombia para investigar y difundir la obra de García Márquez (Fri, 07 Jul 2017)
El director de la Fundación para un Nuevo Periodismo Iberoamericano (FNPI), Jaime Abello, ha anunciado la creación de un Centro Gabo en Cartagena de Indias (Colombia) que servirá para investigar y difundir la obra y memoria del escritor y periodista colombiano Gabriel García Márquez. Así se ha anunciado durante la clausura del curso «Cien años de soledad: una caravana de historias», que se ha celebrado desde el miércoles en la Universidad Rey Juan Carlos como parte de sus cursos de verano. Abello, que dirige la fundación creada por el propio García Márquez, ha explicado que el objetivo del nuevo centro será «promover el pensamiento libre y la creatividad», además de dar a conocer la memoria del escritor y difundirla, también entre niños y jóvenes y con especial sensibilidad para las minorías. «Queda mucho por descubrir del autor», ha asegurado, tras manifestar su confianza en que el nuevo Centro Gabo, que iniciará su actividad en 2018, será un centro de referencia en todo lo relacionado con el literato. Por ahora, según ha explicado, la FNPI está manteniendo encuentros institucionales, tanto en España como en Iberoamérica, para alcanzar los acuerdos que permitan llevar a cabo el proyecto, según ha explicado. Por otra parte, en relación a las declaraciones de Mario Vargas Llosa, este jueves, acerca de García Márquez en un curso de verano de la Universidad Complutense de Madrid, Abello se ha mostrado convencido de que el escritor de origen peruano se ha quedado en una época de la vida de García Márquez y no en el conjunto de su trayectoria. Pese a ello, ha indicado que esta valoración la hace en calidad de periodista y no de director de la FNPI, por respeto a la forma de pensar de García Márquez, quien no fue una persona que opinara de otros, ni que debatiera en tribunas periodísticas o académicas, según ha indicado.
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