Libros

El divorcio de Borges, relato hostil (Tue, 11 Aug 2020)
Cierta vez, en un prólogo, Borges escogió la vida de Whitman como espejo de la suya propia. Y se miró extrañado en las palabras corrientes que describían aquella biografía anodina de otro hombre hecho de días iguales a los suyos, comunes a los de cualquier otro, y llegó a imaginarlos como un precio para ser ese otro: nada menos que el mayor poeta del norte. El genio argentino escribió, como para incluirse en una reflexión que le importaba: «Quien busca [en esas biografías] el vagabundo semidivino que les revelaron los versos y les asombra no encontrarlo acaba sabiendo que no hay nada heroico en la vida real de Walter Whitman, el hombre que se encontraba detrás del Walt Whitman poeta y protagonista de “Hojas de hierba”». De entre todas las biografías imaginarias de los personajes que concibió y tejió pacientemente Borges, ninguna tan oculta y tan poco desentrañada como la del Jorge Luis Borges escritor. A través de una sencilla y cotidiana ortodoxia, de un quehacer rutinario en una calle bonaerense llamada Maipú, vivió y escribió algunas de las páginas más creativas del idioma castellano. Razones del divorcio Ese Borges también se casó y se divorció. De su fractura con Elsa Astete Millán, Borges mismo enumeró las razones que servirían legalmente a su divorcio. Lo hizo en 27 puntos que sombrean la historia mínima, conservados por otro personaje borgiano, Norman Thomas di Giovanni, un adaptador al inglés y a la intriga cultural insignificante, de la obra y su propia relación con Borges. Se expresa así: 1. Hace tres años que no puedo entrar en mi casa sin el temor de recriminaciones, de silencios hostiles y de todas las formas del malhumor. Mi mujer me exige la explicación de cada una de mis palabras o de mis actos. 2. Es hostil a mi familia y a casi todos mis amigos; temo no recibir a muchos de ellos para evitar escenas desagradables. 3. Se inmiscuye en todos mis asuntos particulares y ha tentado que las secretarias de la Biblioteca Nacional espíen mi correspondencia , mis llamadas telefónicas y mis visitas. 4. Habló varias veces con Jose Edmundo Clemente, el vice director de la Biblioteca Nacional, para intervenir personalmente en la dirección de esta casa. 5. Entorpeció y trató de anular mis relaciones con Norman Thomas di Giovanni, con quien estoy colaborando en la traduccion de once de mis obras para la editorial Dutton de New York. 6. No ha mostrado el menor interés en mi obra literaria , pero sí en los resultados pecuniarios de esa obra. Imposición Los otros 21 puntos pueden parecer predecibles, intercambiables incluso, con los de cualquier otro divorcio: la falta de amor, la importancia del dinero, la voluntad de cambiar al otro y… cita dos veces la ciudad de Cambridge, pero el secreto detalle que esconden es que componen exactamente un saldo propio, una cuenta que cifra la resistencia de Borges al intento de aquella mujer de imponer en el Borges total el predominio de uno, en concreto, entre todas sus vidas posibles. El divorcio se resolvió de mutuo acuerdo siendo la última vista ante el juez el 5 de febrero de 1971. Inútil es insistir en la diferencia. En esta redacción se encuentra la fisonomía moral y francamente común de tantos otros divorcios, bien porque Borges era incapaz de ser solo Borges o porque lo verdaderamente inaudito en Borges era que el amor se deshace entre sus dedos de la misma manera previsible y desmenuzable que entre los dedos de cualquier otra persona. La historia, a diferencia de la memoria, sostiene la creencia de que en los detalles está nuestra principal fuente de significado pero no es lo interesante para el conocimiento de toda una obra. Nadie como Borges para iluminar esa paradoja entre la memoria de uno de los mayores guerreros del lenguaje, el herrero del enigma del idioma castellano, del hombre gigante que hizo que el español sea todavía un vehículo mayor de la imaginación y el pensamiento humano, frente a la realidad del hombre común al que postergó la luz, que acató la dureza ensimismada de la gran ciudad del sur, absorta lucha de la capital argentina, la ciudad de Buenos Aires, consigo misma en el siglo XX. Otro amor Huir del amor y huir de la muerte es una abdicación del destino que ese Borges no practicó. Optó por enfrentarse al peronismo cuando esa idea posibilitaba la prisión e incluso la tortura o la muerte. No hay un solo rasgo cobarde en ese hombre en el que la luz agonizó por tantos años hasta apagarse, hasta que le alcanzó la «noche unánime» de la ceguera, ni acuñó la moneda falsa ni la moneda fácil, de felicidades y amistades corrientes. «Interroguemos las dos contrarias caras que serán la respuesta». Borges seguiría escribiendo poesía, publicaría «El Libro de arena», además de numerosos ensayos, pero su obra como escritor estaba hecha, su dedicación, al lado de otro amor, feliz y postrero, como es sabido, será consolidar sus otros Borges, su descendencia intelectual extraordinaria y ese idioma, el de Borges, que tal vez en otro tiempo se llamó el castellano.
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«Sol de Medianoche», el regreso de la saga Crepúsculo ve la luz tras diez años guardado en un cajón (Sat, 08 Aug 2020)
Hace doce años que Stephenie Meyer tenía en mente «Sol de medianoche», la historia de la la saga «Crepúsculo» desde la perspectiva del vampiro Edward Cullen, interpretado en la gran pantalla por Robert Pattison. Sin embargo, la autorá descartó los planes. «Lo que sucedió fue una gran violación de mis derechos como autora, sin mencionar a mí como ser humano», dijo Meyer tras la filtración de su manuscrito que dio al traste con la continuación de la serie y con las ilusiones de millones de seguidores adolescentes en todo el mundo. «Los fans habían podido leer algunos capítulos hace años, por lo que tenían ya una muestra de lo que está por venir, pero querían más. Ahora, más de una década después de esa filtración, pueden escuchar la historia completa de Edward. En un momento en el que las librerías han reabierto recientemente, esperamos que esta sea una publicación realmente importante», ha afirmado en The Guardian el editor James Gurbutt. En Estados Unidos ya se han impreso un millón de libros de tapa dura, mientras que en el Reino Unido, la editorial Atom Books ha impreso 300.000 copias y prevé una primera semana «enorme» de ventas en el país. En ambos países salía a la venta el pasado martes. En España, será el próximo 17 de septiembre cuando Penguin Random House Grupo Editorial, con el sello Alfaguara Infantil y Juvenil, publicará «Sol de medianoche». El libro, de más de 600 páginas, llega catorce años después de la publicación en español del primero de los títulos, «Crepúsculo: un amor peligroso». En su página web, stepheniemeyer.com, la autora ha declarado que trabajar en «Sol de Medianoche» durante «tantos años» ha sido «una experiencia extraña», de acuerdo con Efe. «No soy la misma persona que era entonces. Mis hijos han crecido. El mundo es un lugar diferente. Pero terminar "Sol de Medianoche" me ha traído de vuelta aquellos primeros días de "Crepúsculo", con tantas cosas buenas», ha dicho sobre esta nueva entrega con la que vuelve al inicio de la historia de Bella y Edward.
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Roberto Santiago, la aventura comienza en vacaciones (Fri, 07 Aug 2020)
El mejor verano de mi vida no sé cuál ha sido, pero el primero que me viene a la cabeza es el de 1981. Yo era un crío. Pasaba los veranos en una pequeña finca que tenían mis abuelos en Toledo. Tres meses descalzo, subido en una bici, bañándome en una rudimentaria piscina/charca y subido a los árboles. Ese verano, mi primo José me hizo una propuesta que jamás olvidaré: -Roberto, tenemos que construir una máquina para viajar en el tiempo. -¿Eh? Mi primo José siempre ha sido de ideas fijas. Al principio, me pareció un disparate. Pero luego, la cosa me interesó más y más. Fuimos amontonando distintos cachivaches en una esquina de la finca. De un desguace cercano, conseguimos un asiento de un coche. El motor de una lavadora. Una estructura metálica de una vieja valla. Unas mantas para cubrir la máquina. Una brújula, ignoro para qué. Incluso una pequeña nevera portátil por si el viaje duraba demasiado. La construcción del artefacto fue muy laboriosa. Aprovechábamos la hora de la siesta, cuando todo el mundo dormía, para trabajar en nuestro proyecto secreto. El calor seco hacía estragos a esas horas intempestivas. Pero el esfuerzo merecía la pena. Íbamos a ser los primeros niños del mundo en construir una auténtica máquina del tiempo. Los baños en la piscina, los paseos en bici, los juegos con nuestros vecinos, todo fue perdiendo interés para mí. Comparado con el gran viaje en el tiempo que nos disponíamos a realizar, el resto carecía de toda importancia. Un buen día, mi primo José señaló el cielo cubierto de nubes negras y dijo: -Se acerca tormenta. Ha llegado el momento. -¿De qué? –pregunté, expectante. -El momento de usar la máquina. Sentí un sudor frío. Construir la máquina del tiempo era una cosa. Pero… ¿usarla? Corrimos a toda velocidad hasta la máquina del tiempo. Entramos. Nos sentamos. Y nos preparamos para el viaje. Durante unos minutos, ninguno de los dos dijo nada. Afuera, se oían los truenos y el ruido de la lluvia arreciando. Era una descomunal tormenta de verano. Por un instante, tuve la sensación de que realmente estábamos viajando en el tiempo. Mi cuerpo estaba tan rígido que aún hoy puedo sentir la tensión en el cuello, el latido acelerado de mi corazón, la respiración agitada. Entonces, oímos unas voces que provenían del exterior: -¡Roberto! ¡José! Mi primo y yo nos miramos aterrorizados. ¿Quién sería? ¿Cómo sabían nuestros nombres? ¿En qué época nos encontraríamos? Al fin, la manta que nos cubría se abrió de golpe. Y allí apareció… mi abuelo. Bajo la lluvia. Con el rostro desencajado. -¿¡Dónde os habíais metido!? –preguntó-. ¡Llevamos media hora buscando por todas partes, estábamos muy preocupados! El resto del verano estuvimos castigados. Nunca olvidaré esa tormenta. Y sobre todo, no olvidaré ese viaje en el tiempo que durante unos segundos fue completamente real en mi cabeza. Por cierto, mi primo se llama José Balbuena. En un remoto verano de 1981 habían nacido, sin que yo lo supiera, «Los Forasteros del tiempo».
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Acusan a George R. R. Martin de racismo por pronunciar mal los nombres de varios escritores (Thu, 06 Aug 2020)
George R. R. Martin ha sido acusado de racismo por su intervención en los premios Hugo 2020, los más populares de la ciencia-ficción literaria, y se ha visto obligado a emitir un comunicado respondiendo a las críticas y ataques. ¿El motivo de los mismos? Dos, principalmente. Durante la gala online, celebrada el pasado viernes, a George R. R. Martin le tocó de presentar los premios póstumos para el escritor H. P. Lovecraft y el editor George W. Campbell, dos figuras indispensables de la ciencia ficción que hoy son vistas con recelo por sus ideas políticas. Esto generó cierto malestar entre sus seguidores, pero el foco de las críticas se produjo porque Martin pronunció mal los nombres (no anglosajones) de algunos de los ganadores de los premios Hugo y también el de la revista afroamericana «FIYAH». Este fue el motivo que llevó a la autora Rebecca F. Kuang (ganadora del premio Astounding al mejor autor novel) a responderle con un discurso en el que tachaba de «microagresión» la mala pronunciación de su nombre. Después de la gala, los ataques se multiplicaron en redes sociales. La escritora Rebecca Luhrs animó a Martin a «irse a la mierda y arrojarse al sol». Otra escritora, Nibedita Sen, arremetió de refilón contra él en un tuit dirigido al resto de los ganadores: «Me da puto asco el que vuestra gloria fuese rebajada por los gemiditos de agonía de viejos blancos egoístas que fracasan patéticamente rehusando admitir que son historia». La respuesta de Martin, publicada en los comentarios de la web especializada File 770, fue la siguiente: «La pronunciación nunca ha sido mi fuerte. Incluso pronuncio mal los nombres de mis propios personajes».
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Los libros de Hemingway contienen cientos de errores, según un estudio (Mon, 03 Aug 2020)
Las obras de Hemingway contienen cientos de errores y erratas y se ha hecho muy poco por corregirlas. Esta es la afilada conclusión del último estudio de Robert W. Trogdon, de la Kent State University (Ohio, EE.UU.), que lleva varios años analizando los escritos del mítico Nobel de Literatura. Según ha explicado Trogdon a «The Guardian», las novelas y cuentos de Hemingway necesitan reeditarse para acercarse a lo que Hemingway realmente escribió. Los errores, ha añadido, son en su mayoría leves y fueron cometidos por editores y tipógrafos. Sin embargo, hay otros que son más graves y alteran el significado original del texto. Trogdon ha destacado el caso del cuento «Algo que tú nunca serás», publicado en 1933. Ahí leemos que Nick Adams explica a unos soldados italianos que la mejor forma de atrapar un saltamontes es con un murciélago. No se trata de una escena surrealista: el problema es que en lugar de «hat» (sombrero), en su día se transcribió «bat» (murciélago). Hay errores también con los nombres propios. Por ejemplo: en «Fiesta», el matador Marcial Lalanda aparece como Marcial Salanda, y el restaurante Cigogne aparece como Ciqoque. Trogdon también señala errores con los tiempos verbales. El problema, en su opinión, es que las nuevas ediciones de la obra de Hemingway no se han revisado con los originales para acercarlas al texto original, algo que sí ha ocurrido con Scott Fitzgerald y William Faulkner. En el caso de Hemingway, hasta día de hoy únicamente se han revisado «Las nieves del Kilimanjaro» y «París era una fiesta».
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Bernard-Henri Lévy: «No hay nada más peligroso que transformar a los médicos en dioses vivientes» (Sun, 02 Aug 2020)
Escritor, ensayista, polemista, hombre de terreno en muchos terrenos sensibles para las libertades y el civismo, más allá de las fronteras europeas, desde hace cuarenta años, Bernard-Henri Lévy (71 años) escribió durante el confinamiento francés, del 17 de marzo al 11 de mayo pasados, un ensayo evidentemente «polémico» denunciando la «locura» que pudiera amenazarnos a través del comportamiento de ciertas elites políticas y científicas. «Este virus que nos vuelve locos» (La Esfera de los Libros) denuncia la «locura» de la «medicina espectáculo» y el poder político tentado con reacciones autocráticas. Debate inflamable, quizá indispensable. —A finales del siglo XX, la España de Franco no podía pertenecer a la antigua CEE, antecedente de la actual UE. Días pasados, sin embargo, la Unión Europea decidió continuar subvencionando y apoyando, en cierta medida, a varios regímenes iliberales europeos, en Hungría y Polonia. El Parlamento Europeo ha lamentado tal decisión. El semanario alemán «Der Spiegel» ha llegado a afirmar que Europa deja escapar a sus autócratas. ¿Piensa usted que la democracia, en Europa y mucho más allá, vive una suerte de «crepúsculo universal», como afirma Anne Applebaum, desde hace años? —Sí. Esa es también mi opinión. Pienso que debiéramos ser mucho más duros con los autócratas. Y proponerles un acuerdo: «O bien respetan los valores europeos, o bien salen de la UE». Eso es lo que se dicen cuando algún miembro de la Unión no respeta los planos rigor, las reformas económicas, la famosa convergencia de Bruselas. ¿Es que la libertad de prensa, los derechos del hombre, el respeto humano de los emigrantes, no son tan importantes como los «criterios de convergencia» de nuestros presupuestos? Quizá un hombre como Viktor Orbán se niegue a escuchar. Hay que dirigirse a sus electores, al pueblo húngaro. El pueblo húngaro, polaco o eslovaco puede comprender que no se puede tener el dinero de Europa y los valores de Putin. —Usted afirma que el coronavirus «nos vuelve locos». Sin embargo, la locura de Donald Trump, la de Emmanuel Macron o Angela Merkel, la locura de alemanes, ingleses, italianos, o españoles, nos envían mensajes «manicomiales» muy distintos, a mi modo de ver. —Hay dos tipos de locura, en efecto. La locura de los cretinos, que niegan el virus. Y la locura de los miedosos, que reaccionan en exceso. A corto plazo, la primera es más grave que la segunda, incluso es potencialmente criminal. A medio y largo plazo, la segunda tendrá efectos temibles, potencialmente mortales. Todo so es bien conocido, desde Freud. Es la diferencia entre la neurosis y la psicosis. Entre la negación y el delirio. He escrito mi libro porque, a mi modo de ver, hay que resistir a esos dos tipos de locura, la negación y el delirio. Trump y el higienismo… el rechazo de las medidas sanitarias, en nombre de la libertad de expresión y de movimiento, que no siempre preocupa a esas gentes, aislados del mundo, sin relaciones sociales, narcisistas, egoístas… —Usted denuncia el «abuso de autoridad» del poder político, pero, en Europa, los comportamientos de los poderes políticos han sido muy diversos. Los comportamientos de Putin, Angela Merkel, Donald Trump, Emmanuel Macron o Boris Johnson, son muy diferentes y corre usted el riesgo de la amalgama, sin matices, que me parecen esenciales. —No. El abuso de autoridad que yo denuncio es el de los médicos. No de todos los médicos, claro está. No el comportamiento de esos médicos que hacen su trabajo y corren el riesgo de morir para salvar nuestras vidas y las suyas. Pero sí el de esos médicos que hablan muy a menudo en la tele. Y nos recomiendan el confinamiento indefinido. Los médicos que lanzan falsas noticias, «fake news», diciendo, como ocurrió en algún momento, que los niños son los principales factores de riesgo, abrazando a sus padres, sus abuelos, corriendo el riesgo de matarlos. Los médicos que, en una palabra, han tomado el poder en la mayoría de los países que usted cita. Poder ejercido a través de los medios de comunicación. Poder sobre los espíritus. Poder sobre los responsables políticos. —A mi modo de ver, consagra usted poco espacio a la dimensión económica y social de la crisis, que la OCDE y todas las grandes organizaciones internacionales consideran capital. —Al contrario. Entre las locuras que denuncio está esa manera de oponer sanidad y economía. ¿Qué quiere decirse con esa oposición? Si la vida y la economía se oponen pudiera decirse que la economía es la muerte. No es mi opinión. La economía crea empleos. La economía crea dinero para construir hospitales y escuelas, dinero para alimentos: es decir, la vida. —Usted denuncia los «mecanismos de locura» que comporta, a su modo de ver, el «seguimiento ciego» de la opinión de los médicos. Sin embargo, los médicos tienen una competencia científica que usted no tiene. —Naturalmente. Pero yo tengo otras competencias que ellos no tienen. Más allá de mi caso particular, hay muchas otras gentes que tienen otras competencias que tampoco tiene los médicos. Para saber hasta dónde puede llegar el confinamiento ¿no sería importante escuchar a los trabajadores, los sindicalistas, los representantes de asociaciones de mujeres amenazadas? ¿No sería razonable escuchar a las asociaciones de mujeres víctimas de violencias para saber si el confinamiento aumenta o no esas violencias? Los psicólogos tienen competencia para recordarnos cómo un hombre o una mujer, solos, ancianos o no, pueden morir de tristeza, soledad o desesperación. Padres y profesores de alumnos ¿no podrían ayudarnos a comprender los estragos del cierre de las escuelas? Los sociólogos pueden recordarnos cómo han aumentado las delaciones durante el confinamiento. Las asociaciones de emigrantes u hombres y mujeres sin techo, ¿no podrían ayudarnos a comprender su situación? Estrategas y expertos en geopolítica pueden advertirnos de la manera que Erdogan, Putin o Xi se aprovechan de la pandemia y el estado de coma que nosotros nos imponemos para aumentar su poder autoritario en sus zonas de influencia. —En una entrevista publicada en «Le Figaro», el 17 de julio pasado, habla usted de la gran responsabilidad del poder médico anunciando el riesgo de una nueva ola este verano. Sin embargo, el primer ministro francés aconsejó personalmente a los franceses no viajar a Cataluña «mientras no mejore la situación sanitaria». —A mediados de este verano, no veo ninguna segunda ola. La primera está bien presente, siempre. Pero no hay nueva ola. ¿Por qué sembrar el pánico? ¿Por qué comenzar a todas horas en los programa de radio y TV a recordar el aumento de casos, transmisiones, estado de las curvas, etcétera? Que lo hagan los médicos, está bien. Que se preparen los hospitales, es su deber. Pero no veo la necesidad de inquietar a la opinión pública. Sobre todo, cuando en esos mismos programas de TV se termina siempre diciendo que «la epidemia está bajo control» y que «las autoridades continúan vigilantes pero no demasiado inquietas». —En la misma entrevista, usted se declara contra la «coerción» y las «restricciones forzadas», refiriéndose a las decisiones gubernamentales en el terreno del confinamiento, la libertad de movimientos, uso de mascarillas, viajes, etcétera. En la misma página de «Le Figaro», el profesor Éric Caumes, jefe del servicio de enfermedades infecciosas del hospital de la Pitié-Salpêtrière, defiende la tesis contraria, es partidario de las «restricciones forzadas». Él es un especialista reconocido. Sus competencias son más bien literarias, filosóficas… ¿no corre el riesgo de «dar lecciones» sin competencias reconocidas? —A cada cual su competencia. Yo he trabajado en el terreno del civismo, la responsabilidad. He estudiado la historia de los «estados de excepción». Y sé que es imprescindible ser muy prudente. Ya que nunca se sabe las consecuencias del cómo y cuándo se suspende una libertad. Mi experiencia me prueba que no se sabe cuándo y cómo se restablece la libertad suspendida. He reflexionado sobre las nuevas tecnologías y de la manera que entran en nuestras vidas, destruyendo nuestros espacios íntimos, para instaurar un espacio de indiscreción generalizado. He trabajado, también, dicho sea entre paréntesis, en esa parte de la filosofía que llamamos epistemología, o, dicho de otra manera, en la historia de las ciencias… y sé que los mejores médicos, ante un problema de nuevo cuño, ante un nuevo virus, en este caso, vacilan, se equivocan, rectifican, vuelven a equivocarse… y no hay nada más peligroso que transformarlos en dioses vivientes, dotados de una palabra evangélica. —La pandemia continúa azotando, en cinco continentes, semanas después de la publicación de su libro. ¿No teme haberlo escrito demasiado pronto y demasiado deprisa? —Todo lo contrario. Creo haberlo escrito en el buen momento. Para ayudar a quienes me lean a comportarse y actuar con sabiduría y sangre fría ante la segunda fase de la pandemia.
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Tom Sharpe, Wilt y el legado del humor británico más salvaje (Sat, 01 Aug 2020)
Wilt no se aclara, no, pero ni falta que le hace. Ahí está (o estaba, si hablamos con propiedad) Tom Sharpe (Londres, 1928-Llafranc, 2013) para manejar sus hilos, brindarle una brújula casi siempre averiada y, llegado el momento oportuno, el mismo que acostumbraba a repetirse cada pocos pasos, deslizar disimuladamente el pie para hacerle la trabanqueta. «Wilt me gusta porque es alguien que hace ya algunos años que renunció a la visión romántica de la vida, que ha aprendido que hay que sobrevivir haciendo cosas que a menudo no nos gustan», dejó dicho el propio Sharpe, muy seguramente mientras apuraba un whisky y ahumaba a su interlocutor con su pipa, para definir en unos pocos rasgos al más célebre de sus personajes y al gran antihéroe de la literatura inglesa. «Si su admirado Evelyn Waugh decía que escribía con florete, él decía que lo hacía con un hacha», añadiría a su vez el editor Jorge Herralde para encuadrar a ese autor al que echó el lazo en 1983 y que, igual que el John Kennedy Toole de «La conjura de los necios», se convirtió en un chispeante long seller y en un clásico de largo recorrido. Un plusmarquista del humor británico con el hacha siempre entre los dientes del que Anagrama, sello que lo dio a conocer en España hace casi cuatro décadas, publica una descacharrante antología de inequívoco nombre. Risas al por mayor Porque «Todo Wilt», con su millar largo de páginas y su apariencia de ladrillo quiebramuñecas, recoge en un único volumen las cinco novelas protagonizadas por el atribulado y pazguato Henry Wilt, un tipo al que todo le sale del revés y que Sharpe gusta de arrastrar entre charcos cada vez más profundos. Una buena manera de recordar al autor británico ahora que la Cátedra Tom Sharpe de la Universidad de Gerona empieza a cobrar forma y, sobre todo, ahora que andamos más necesitados que nunca de una buena inyección de humor desopilante y risas a granel. Es ahí, en la liga del humor salvaje y la sátira feroz, donde a Sharpe no hay quién le tosa. Lo explica a la perfección en «Por orden alfabético» el propio Herralde, quien, a la hora de leer el manuscrito de «Wilt no se aclara» y ante los constantes ataques de risa que interrumpían la lectura, recordó cómo su madre devoró de un tirón la primera entrega de la serie entre gran despliegue de carcajadas. « Si me han oído los vecinos pensarán que me he vuelto loca», le confesó su madre, «ya septuagenaria larga», al editor. Y es que, creado en 1976 a partir de sus propias experiencias como en el Cambridge College of Arts and Technology, Henry Wilt, profesor de literatura en un escuela politécnica y calamidad a jornada completa, es uno de los grandes hallazgos de la literatura británica y uno de los artefactos más efectivos del humor inglés. Wilt, asegura Sharpe, «no es un héroe ni un antihéroe, es tan sólo alguien que trata de salir airoso de una situación espantosa», definición que le sigue los pasos como una sombra atada a los tobillos (o como el infatigable inspector Flint, archienemigo de nuestro zopenco favorito) en el imperfecto y muy chapucero crimen, muñeca hinchable mediante, de «Wilt»; en la disparatada trama de terrorismo internacional de «Las tribulaciones de Wilt»; en las apreturas económicas e incursiones eroticofestivas de «¡Ánimo, Wilt»; en las pesadillescas vacaciones de «Wilt no se aclara»; y, claro, en «La herencia de Wilt», con ese trabajo de verano que dará pie a todo tipo de sainetes. Carniceros y yeseros Un personaje que, en fin, hoy en día lo hubiese tenido francamente complicado para sortear el peaje de lo políticamente correcto -que se pase buena parte de las novelas fantaseando con asesinar a su esposa, Eva, renegando de sus «repulsivas cuatrillizas» y maldiciendo la burricie de los aprendices de yeseros y carniceros a los que da clases tampoco ayuda- pero que ha llegado hasta nuestros días convertido en inmejorable espejo deformante de la sociedad británica. Un festín de líos, equívocos y atropellos que suele acabar con las partes pudendas de Wilt encajadas en algún lugar en el que no deberían estar y con el que Sharpe, crítico inmisericorde, atiza con saña la arrogancia y mojigatería de sus compatriotas. «Soy un realista que utiliza el humor negro», le gustaba decir al también autor de «El bastardo recalcitrante», especializado en retratar las múltiples disfunciones de un sistema educativo que, en su caso, contaba como un condena. «El sistema falla porque hay una crisis de autoridad. Yo tengo una mirada fría y despiadada, de gran utilidad para aterrorizar a esos cabroncetes», ironizaba en «Yo soy Wilt», libro de conversaciones con el periodista Llàtzer Moix. «Mis libros son farsas. A veces contienen mucha muerte y mucho dolor. En esto parecen cómics en prosa», concluía Sharpe para tratar de resumir el disparate elevado a la enésima potencia, ese caricaturismo hilarante y feroz, que pinchó en el cine (la adaptación de Michael Tuchner bordeó el espanto), pasó con nota por el teatro y sigue siendo infalible en su original impreso.
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Harry Potter ya es un cuarentón (Fri, 31 Jul 2020)
Harry Potter está de cumpleaños. El 31 de julio de 1980 fue la fecha que su creadora, la escritora J.K. Rowling, decidió darle como día de nacimiento a su protagonista, que hoy cumpliría 40 años y celebra el Día Internacional de Harry Potter. Y tal y como saben todos sus seguidores, no es casualidad ya que es el mismo día que la autora cumple años (55 años). Para celebrar este cumpleaños, vamos a recordar algunos falsos mitos de la saga que la propia autora, J. K. Rowling, se encargó de desmentir durante esta misma pandemia. No nació en Edimburgo La escritora contó que la cafetería «The Elephant House», ubicada en el centro de Edimburgo, no fue el lugar de origen de Harry Potter, como defiende el negocio, sino que cuando lo visitó ya llevaba «varios años» trabajando en la novela. «Estaba pensando en poner una sección en mi página web sobre todas las supuestas inspiraciones y lugares de nacimiento de Potter. Estuve escribiendo Potter durante varios años antes de poner un pie en este café, así que no es el lugar de nacimiento, pero "escribí" allí, ¡así que lo dejaremos ir!», dijo la autora en respuesta a la pregunta de un usuario. «Si uno define el lugar de nacimiento de Harry Potter como el momento en que tuve la idea inicial, entonces fue en un tren entre Manchester y Londres», tuiteó Rowling. Hogwarts: ni escocesa ni portuguesa La autora también confesó que la escuela de Hogwarts no está inspirada en algunas instituciones de la capital escocesa que se atribuyen el mérito, de acuerdo con Efe. «A veces escucho que Hogwarts se basó en una u otra escuela de Edimburgo, pero eso también es 100% falso. ¡Hogwarts fue creado mucho antes de que viera cualquiera de ellas!», ha señalado la escritora escocesa, que destacó que sí terminó de escribir el libro séptimo «Harry Potter y las reliquias de la muerte» en el hotel Balmoral de la ciudad. Cuando se cumplen cinco años desde que la librería Lello (fundada en enero de 1906 en Oporto) comenzó a cobrar entrada para tratar de lidiar con la avalancha de visitantes «pottermaniacos» deseosos de hacerse una fotografía en su interior, también ha desmentido que fuese la idea sobre la que construyó la biblioteca del colegio de magos. «Por ejemplo, nunca visité esta librería en Oporto. ¡Ni siquiera sabía de su existencia! Es preciosa y me gustaría haberla visitado, ¡pero no tiene nada que ver con Hogwarts!», escribió junto a una foto de Lello, un impresionante recinto de estilo neogótico de 114 años de antigüedad. El parquímetro de «Las reliquias de la muerte» Rowling también ha destacado que, de todos «los sinsentidos» sobre las inspiraciones de sus libros, destacó que su favorito es el que asegura que usó un parquímetro ubicado en Edimburgo mientras escribía «Las reliquias de la muerte». «No sé conducir», fue su respuesta.
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El cuento «El ickabog» de J.K. Rowling saldrá a la venta el 10 de noviembre (Thu, 30 Jul 2020)
El próximo 10 de noviembre saldrá a la venta en español y en catalán «El ickabog», el nuevo cuento infantil de J.K. Rowling que ya está disponible de manera gratuita desde el pasado mes de junio. Según la editorial Salamandra, este cuento escrito por Rowling hace 10 años para leérselo a sus hijos antes de que se fueran a la cama estará disponible en tapa dura (29 euros) y en «e-book» (9,99 euros). Pero antes de que llegue al papel, «El ickabog» ya fue puesto a disposición de los lectores de manera gratuita por la propia Rowling durante la pandemia de la covid-19. Y lo hizo por entregas en la web theickabog.com con el objetivo de para «entretener a los niños, padres y cuidadores confinados en sus domicilios», han explicado desde Salamandra. La autora también invitó a chicos y chicas menores de 16 años de todo el mundo a dibujar los pintorescos personajes a medida que iban descubriéndolos y se iban involucrando en la emocionante trama, y a participar en un concurso que culminará con la elección de las ilustraciones a todo color que aparecerán en el libro impreso. La autora donará la totalidad de sus derechos a su fundación benéfica, The Volant Trust, con el fin de ayudar a las personas más afectadas por la pandemia en Reino Unido y otros países. En «El ickabog», la creadora de la saga de Harry Potter aborda una historia de hadas, donde una niña y un niño son los protagonistas de una aventura con un monstruo.
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El último enigma de Holly Golightly, la inolvidable protagonista de «Desayuno con diamantes» (Thu, 30 Jul 2020)
«La razón fundamental por la que escribí acerca de Holly, además de que me encantaba, fue que era el símbolo de todas esas chicas que venían a Nueva York y giraban alrededor del sol por un instante como el mes de mayo vuela y entonces desaparecen. Quería rescatar una chica del anonimato y preservarlo para la posteridad». Así definía Truman Capote a Holly Golightly, sin duda, uno de sus personajes más célebres. Casi seis décadas después de su publicación, la protagonista de «Desayuno con diamantes», inmortalizada en la gran pantalla por la inolvidable Audrey Hepburn, desvela el último de sus secretos. El genial escritor americano le cambió el nombre justo antes de entregarlo a la editorial. De este modo lo muestra el texto mecanografiado final de «Desayuno con diamantes», que va a ser subastado por la casa Sotheby's, con un precio de salida de entre 130.00 a 200.000 euros. Las hojas muestran que revela que Truman Capote tachó su elección original, Connie Gustafson, y lo reemplazó con Holly Golightly. El también autor de «A sangre fría» dio así un inesperado giro de timón en el último momento de una de sus novelas más célebres. «La creación ficticia más duradera de Capote, un espíritu libre encantadoramente contradictorio enfundada en un pequeño vestido negro (tal vez, de hecho, EL pequeño vestido negro), Holly Golightly ha hechizado e inspirado durante más de sesenta años, pero el personaje sólo llegó a su forma completa en este borrador final. La famosa guitarrista que vive de sus encantos, que nunca sale sin sus gafas oscuras (...) se llamaba, hasta que Capote tomó su lápiz por última vez, Connie Gustafson», señala Sotheby's. «Mientras que Connie Gustafson puede ser más creíble como una chica de Tulip, Texas, nunca habría tenido el impacto en el mundo que ha tenido como Holly Golightly. Sin duda uno de los grandes nombres de la comedia moderna, es tan magníficamente inverosímil como su dueña», remata la casa de subastas. Capote envió en mayo de 1958 esta versión a Random House, que publicó todas sus principales obras, justo antes de que éste partiera para hacia Grecia. La editorial se preocupó entonces por el contenido sexual de la historia, y la posibilidad de ofender a la firma de joyería Tiffany’s, por lo que canceló su publicación en el último momento en Harper’s Bazaar. Un ofendido Capote vendió entonces la historia a Esquire, pero en el momento en que apareció en la edición de noviembre, Random House ya había publicado la novela en forma de libro. Contenido sexual Además del nombre, en el texto se puede ver cómo Capote rebaja el contenido sexual, aunque sigue siendo más explícito que el que aparece en su versión cinematográfica de 1961. Por ejemplo, en su famosa definición de «mean reds» (mezcla de ansiedad, miedo y enfado) el escritor incluía: «Vaya, me he tirado al heno con algunos verdaderos horrores sólo porque no podía soportarlo más. Tenía que hacer que alguien me abrazara». Otro, y más escandaloso, ejemplo viene en una conversación posterior entre Holly y su compañera en la caza de hombres Mag Wildwood. Ésta última admite que durante el sexo se imaginaba la estatua de su antepasado «Papadaddy Wildwood» con uniforme militar que se encontraba en su ciudad natal. Este fragmento se suprime en su totalidad. Este documento supuso la etapa final de una larga y compleja historia de escritura. Capote describió en una entrevista de 1957 con Pati Hill que escribía sus primeros borradores a mano. «Luego escribo un tercer borrador en papel amarillo, un cierto tipo de papel amarillo muy especial ... cuando el borrador amarillo está terminado, guardo el manuscrito por un tiempo, una semana, un mes, a veces más. Cuando lo saco de nuevo, lo leo lo más fríamente posible, luego lo leo en voz alta a un amigo o dos, y decido qué cambios quiero hacer y si quiero o no publicarlo. He tirado unas cuantas historias cortas, una novela entera y la mitad de otra. Pero si todo va bien, escribo la versión final en papel blanco y eso es todo».
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La nueva «Historia de la Armada» española renueva el relato de una aventura global (Wed, 29 Jul 2020)
La historia de España no sería la misma sin el mar y, sin embargo, no existe una memoria colectiva sobre la brillante sucesión de episodios y logros que definieron la Monarquía Hispánica. Quizá para ser justos tendríamos que decir que la historia del mundo tampoco sería igual sin los barcos españoles que llegaron a América, circunnavegaron el mundo o supieron detener en Lepanto la creciente asfixia de Europa frente al imperio Otomano. Es justo reconocerlo. Tampoco reivindicamos de manera abierta la notable duración de la hegemonía española en los mares del mundo. Para compendiarlo, el Ministerio de Defensa acaba de publicar un ambicioso libro, bellamente ilustrado, atractivo y didáctico, que recorre toda la historia de la Armada Española desde los... Ver Más
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Los mejores libros para un verano de viajes imposibles (Sun, 26 Jul 2020)
Toda lectura es un viaje, un maravilloso encuentro con lo desconocido. Y como este es un extraño verano, de escapadas imposibles, ABC ha reunido a un grupo de escritores para que recomienden libros en los que los lectores puedan refugiarse ante la falta de desahogo estival: de la novela de aventuras a los clásicos, el ensayo, los diarios... Porque todo, en la literatura, es posible. John Banville John Banville: «El cuarteto de Alejandría», de Lawrence Durrell. Seguramente, la lectura más cautivadora de todos los veranos es «El Cuarteto Alejandría», de Lawrence Durrell. Empiece por el primer volumen, «Justine», y quedará enganchado. Las «tramas» de los cuatro libros son absurdas –pero, ¿qué trama no lo es?– y los personajes son poco creíbles, pero la... Ver Más
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Antonio Pérez Henares: «Los que nos hablan ahora de genocidio no dejaron un indio vivo» (Sat, 25 Jul 2020)
Hay muchos tipos de escritores. Algunos son sofisticados intelectuales de escritorio, de biblioteca o de salón decimonónico, que se baten en discusiones sobre la sonoridad de las palabras. Otros, más bien, son pateadores intrépidos de selvas, desiertos y trincheras que se dejan un trozo de ellos en cada escrito. A este segundo grupo pertenece, sin duda, Antonio Pérez Henares (Bujalaro, Guadalajara, 1953), Chani para sus muchos amigos, entre los cuales uno de ellos, Juan Eslava Galán, dirigió hace poco el mejor elogio posible: «Sus novelas se notan que están vividas». Se intuyen las salpicaduras de barro, los estruendos y los olores brotando de cada página. «Cabeza de vaca» (Ediciones B), su última novela, es una obra que vivió en parte durante... Ver Más
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Las restricciones por los rebrotes de coronavirus en España deslucen el Día del Libro alternativo (Thu, 23 Jul 2020)
El 23 de abril no pudo ser, y por eso tres meses después las librerías españolas celebran hoy el Día del Libro, una jornada en la que los autores, no muchos, firmarán sus ejemplares y en la que este gremio quiere "agradecer" a todos los lectores que gracias a ellos siguen "existiendo". Así lo ha explicado Enrique Pascual, presidente del Gremio de Librerías de Madrid, quien ha matizado que hoy "no es el día de las librerías", sino el día en el que las librerías quieren agradecer a todos sus lectores el que hagan posible, "y sobre todo en estos momentos", que sigan existiendo. Y por eso también ha agradecido este "apoyo tremendo" durante el confinamiento: "Y desde el minuto uno en que abrimos nuestras puertas, la afluencia de clientes ha sido espectacular, la gente en su casa ha aprovechado el tiempo para leer, y como dicen algunos amigos míos, lo han hecho como auténticos animales. Por eso no podíamos dejar de pasar esta oportunidad de celebrar el Día del Libro y agradecer a nuestros lectores que hagan todo esto posible". Sin ningún acto organizado por el Ministerio de Cultura, dado que ya lo hizo de manera virtual el pasado 23 de abril cuando toda España vivía confinada, el sector de las librerías ha organizado actividades repartidas por toda la geografía española, aunque si hay una zona donde este día es relevante es Cataluña, donde hoy su Sant Jordi de "verano" se celebra con restricciones. Una fecha alternativa al 23 de abril que se estableció para intentar compensar las pérdidas que provocaron en el sector del libro y en el de la flor el confinamiento y el cierre de comercios imperante en la tradicional Diada de Sant Jordi, aunque los rebrotes de la Covid-19 han llevado al Govern a establecer nuevas limitaciones que afectan a esta jornada. Así, los organizadores renunciaron al espacio común que estaba previsto en el paseo de Gracia, donde se iban a instalar más de 100 puestos callejeros, mientras que "en el resto de municipios de Cataluña se celebrará de acuerdo con la situación sanitaria que tenga cada uno de ellos". En los últimos días, además, muchas librerías han renunciado a las tradicionales firmas presenciales de libros por parte de los autores para garantizar la seguridad sanitaria y han limitado su actividad puertas adentro de los establecimientos. Así ha sucedido también en Madrid, donde no han sido muchas las que han salido a la calle para mostrar su catálogo para celebrar este día, aunque sí que lo han hecho en el interior de sus locales. Más allá de Barcelona Pero las que sí que lo han hecho han recibido la visita de la delegada del Área de Cultura, Turismo y Deporte, Andrea Levy, quien ha recorrido varias de las librerías madrileñas que han podido mostrar a los ciudadanos parte de los libros que tienen a la venta de una manera que no es generalizada en Madrid. "Madrid celebra el Día del Libro, una jornada en la que los madrileños podrán disfrutar de la mejor literatura descubriendo las últimas novedades o recuperando aquellas que tenían pendientes de leer. Queremos apoyar a las librerías de barrio, porque leer nos hace más libres. Queremos reactivar ese Madrid que poco a poco va recuperando la ilusión y la alegría", ha explicado Levy. En otras comunidades autónomas como Cantabria esta festividad coincide con la 39 edición de la Feria del Libro, que se celebra desde el 22 de julio al 2 de agosto con la presencia de más de 40 escritores e historietistas que presentarán sus últimas obras, charlarán con sus lectores y firmarán libros. Asimismo, en Zaragoza, en esta ocasión el escenario del Día del Libro será el interior de las librerías y está prevista la participación de autores aragoneses como Irene Vallejo, Sandra Andrés, Paula Figols, Clara Fuertes, Julio Gracia, Roberto Malo y Daniel Tejero, o Herminio Lafonz, entre otros. Por su parte, en Bilbao se han colocado 22 expositores y en el acto inaugural participan escritores como Toti Martínez de Lezea, Jon Arretxe, Felix Modroño, Karmele Jaio y Jose Javier Abasolo, además de representantes institucionales. En La Rioja, uno de sus protagonistas será el escritor Bernardo Atxaga, quien ofrecerá la conferencia "Pange lingua. Influencias imperceptibles"; y también se presentará el realizado sobre el libro de poesía mística "Dolor humano, pasión divina", de sor Ana de la Trinidad, una riojana que murió en 1613 y que está considerada como una de las primeras y más destacadas escritoras en lengua castellana. Entre otras iniciativas, en Valladolid, el Ayuntamiento y el Gremio de Libreros han aprovechado la ocasión para lanzar una campaña de animación con el lema de "Ten un libro a mano y te sorprenderás", y carteles realizados por el ilustrador Óscar del Amo que presenta el libro como consuelo en tiempos difíciles, compañía, entretenimiento y medio de conocimiento. Las librerías de Castilla y León podrán también aplicar el descuento máximo permitido, un 10 por ciento que en el caso de Valladolid es acumulable con los bonos puestos en marcha por el consistorio para estimular el gasto y reactivar el comercio de proximidad.
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Marsé, taciturno y burlón, pone rumbo a la eternidad (Wed, 22 Jul 2020)
El niño Juan, pulcro, repeinado y en riguroso blanco y negro, mira fijamente a cámara mientras suena «Mediterráneo» en el tanatorio de Sancho de Ávila. «Soy cantor, soy embustero / Me gusta el juego y el vino / Tengo alma de marinero», canta un Joan Manuel Serrat al que, sentado unos pocos bancos más allá, se le debe hacer la mar de extraño oírse por los altavoces en un contexto como este. Más tarde será el turno de Ennio Morricone y su «Cockeye's Song», elección más o menos obvia para despedir a un escritor que se debatía entre el amor al cine, la devoción por la épica del western y la lectura voraz de las aventuras de «El coyote», pero es la voz de Serrat la que ejerce de hilo conductor y acompaña al niño Juan en su transformación. Porque acaba la música y ahí está el Marsé novelista, genio y figura, autorretratándose con la ayuda de su nieto Guille, encargado de leer ese texto inmisericorde con el que el autor barcelonés cerró su célebre serie «Señoras y señores» en 1987. «Se trata de un sujeto sospechoso de inapetencias diversas y como deslomado, desriñonado y despaldado. Ceñudo, maldiciente, tiene la pupila desarmada y descreída, escépticos los hombros, la nariz garbancera y un relámpago negro en el corazón y en la memoria», recita Guille desde el atril. «El tipo es bajo, desmañado, poco hablador, taciturno y burlón. No se considera un intelectual, y soporta mal que le traten como si lo fuera», añade. El final, cuando llega, resulta aún más sobrecogedor si cabe. «Pero no hay nada que le aburra tanto como hablar de sí mismo, así que basta. Vestido de diablo y ligero de equipaje –algunos discos, algunos libros (ninguno de Baltasar Porcel, por supuesto), algunas fotos–, se va por fin al infierno. Abur». Y se acabó. En el recordatorio, tan rotunda despedida queda algo matizada –«Gracias y hasta luego». Juan Marsé (1933-2020), leemos–, aunque el espíritu es el mismo. Por las palabras de Gloria Gutiérrez, de la agencia Balcells, sabemos que Marsé «era básicamente bueno». «No hemos podido conocer a un autor más auténtico y genuino. Será un escritor de los que perdura», añade la agente en uno de los pocos parlamentos de un funeral íntimo, quizá demasiado. Se echaron de menos autoridades, escritores, compañeros de quinta y seguramente también amigos, pero ya se sabe: en estos tiempos extraños de covid y restricciones, incluso los funerales se racionan y las distancias se vuelven mucho más que algo simplemente físico. Entre los asistentes, la antigua directora editorial de Lumen, Silvia Querini, la editora de Anagrama, Silvia Sesé y la escritora Cristina Morales. Muchos de los que faltan sí que van apareciendo en ese álbum de fotos que sigue los pasos de Marsé desde el taller de joyería del barrio de Gracia a la entrega del premio Cervantes y de los veranos familiares en Calafell a las veladas literarias. Una vida inmensa, condensada en un suspiro. «You must remember this /A kiss is just a kiss / A sigh is just a sigh / The fundamental things apply / As time goes by», que cantaba Dooley Wilson segundos antes de que Marsé, vestido de diablo, pusiese rumbo a la eternidad.
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50 años de Mafalda en España: las mejores frases de la niña que la censura tildó de «demasiado transgresora» (Tue, 21 Jul 2020)
En 1970, la fundadora de la editorial Lumen, Esther Tusquets, publicaba por primera vez en España (hacía siete que se publicaban en Argentina) la mejor creación de Quino, Mafalda. La pequeña más inconformista se publicaba en este sello después de haber sido rechazada por Carlos Barral, quien consideró que esta niña contestataria no encajaba en su línea editorial. Cuando se publicaron por primera vez en nuestro país, las historias de Quino llegaron en tiras chiquitas a las que la censura puso una banda lateral que ponía «solo para lectores adultos» por considerar que esta niña era «demasiado transgresora», según contaba a Efe Lola Martínez de Albornoz, editora de Lumen. Para celebrar la redonda efeméride, la editorial acaba de lanzar «El amor según Mafalda», un tratado sobre el más amplio sentido de este sentimiento que tan bien describe, analiza y expresa esta pequeña de populosa melena con un lazo rojo que parece dulcificar la ironía, sarcasmo y sabiduría que rellena cada bocadillo que sale de su boca. Recogemos aquí alguno de sus mejores ejemplos. Frases -«Paren al mundo, que me quiero bajar» -«Lo malo de la gran familia humana es que todos quieren ser el padre» -«Como siempre, cuando uno pone los pies en la tierra, se acaba la diversión» -«Ya que amarnos los unos a los otros no resulta, ¿por qué no probamos amarnos los otros a los unos?» -«¿Por dónde hay que empujar este país para llevarlo adelante?» -«No es cierto que todo tiempo pasado fue mejor. Lo que pasaba era que los que estaban peor todavía no se habían dado cuenta» -«¡Sonamos muchachos! ¡Resulta que si uno no se apura a cambiar el mundo, después es el mundo el que lo cambia a uno!» -«¿No será acaso que esta vida moderna está teniendo más de moderna que de vida?» -«¿Y si en vez de planear tanto voláramos un poco más alto?» -«Como siempre: lo urgente no deja tiempo para lo importante». -«Una cosa es un país independiente y otra un país in the pendiente» -«¡La sopa es a la niñez lo que el comunismo a la democracia!» -«Todos creemos en el país, lo que no se sabe es si a esta altura el país cree en nosotros» -«¡Y todo porque los hijos nacemos cuando los padres ya coparon el poder en el hogar!» -«¿Y por qué habiendo mundos más evolucionados yo tenía que nacer en éste?» -«Cada ministerio con su mini-histeria». -«Lo peor es que el empeoramiento empieza a empeorar». -«Siempre es tarde cuando la dicha es mala». -«Está bien que nos hayas hecho de barro, pero ¿por qué no nos sacás un poquito del pantano?» (Rezando) -«Tenemos hombres de principios, lástima que nunca los dejen pasar del principio» -«Y estos derechos… a respetarlos, ¿eh? ¡No vaya a pasar como con los diez mandamientos!» -«La cosa es tomar lo artificial con naturalidad» -«En todas partes cuecen habas, pero nadie se anima a estrangular al ‘maitre’». -«¿Qué habrán hecho algunos pobres sures para merecer ciertos nortes?» La pandilla Otros personajes de los cómic de Mafalda también han dejado frases célebres. He aquí algunas: De Susanita: «Amo a la Humanidad, lo que me revienta es la gente» o «Sé que mis derechos terminan donde comienzan los de los demás ¿Pero es mi culpa que los de los demás empiecen TAN lejos?». De Felipe: «No dejes para mañana lo que puedes hacer hoy. ¡Desde mañana mismo empiezo!» o «¿Por qué justo a mí tenía que tocarme ser yo?» o «Hasta mis debilidades son más fuertes que yo» De Miguelito: «¡Pórtate bien! ¡Pórtate bien! ¡Uno no puede portarse siempre bien!» o «La vida no debiera echarle a uno de la niñez sin antes conseguirle un buen puesto en la juventud» o «¿Por qué esa vida que uno se gana tiene que desperdiciarla en trabajar para ganarse la vida?»
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Última tarde con Juan Marsé (Tue, 21 Jul 2020)
Lo fácil era echar mano del gatillo rápido, postear un comentario ciego de admiración y compartir aquella foto que, con el escritor casi siempre cariacontecido, documenta ese día, ese minuto, en que los astros se alinearon y el botín fue aún mayor que una simple dedicatoria o un ejemplar autografiado de «Últimas tardes con Teresa» o «Un día volveré». Lo fácil, en fin, era llorarle en redes con ademanes de plañidera digital y esperar sentado a coleccionar corazoncitos y retuits. Lo realmente difícil, en cambio, era enfundarse la mascarilla desafiando todas las prevenciones sanitarias y climatológicas, esquivar ese sol que caía a plomo sobre el Tanatorio de Sancho de Ávila de Barcelona y atenerse a los rigores anticovid (ya saben, manos-distancia-mascarilla) para pasar una última tarde con Juan Marsé. Con el Marsé novelista y creador de la Barcelona literaria contemporánea, sí, pero sobre todo con el Marsé amigo. Con el padre, el abuelo y el marido. «Era mi amigo, así que he venido a despedirme de él. Para mí era más importante su amistad que todo lo que haya podido escribir en su vida», destacó a las puertas del tanatorio el escritor Joan de Segarra, habitual de la tertulia del hoy desaparecido José Luis que Marsé compartía con otros escritores como Valentí Puig o Enrique Vila-Matas. Cosas del verano, o del coronavirus, o de una perfecta combinación de ambos, el trasiego de autores y personalidades literarias fue menor de lo esperado. También de periodistas, como si cada día se nos muriese uno de los grandes tótems literarios, el último mohicano de la novela del siglo XX, y la costumbre pudiese más que la pena. Sí que estaba por ahí, quién sabe si para recoger oficialmente el testigo del maestro y firmar los papeles de la custodia del Pijoaparte, un Carlos Zanón a quien Marsé «enseñó a mirar literariamente desde fuera hacia dentro, desde los barrios a la ciudad». También Cristina Morales, ganadora del último premio Nacional de Narrativa y lectora voraz de Marsé cuando se mudó a Barcelona. A su lado, la editora de Anagrama, Silvia Sesé, lamentaba que el autor de «Si te dicen que caí» se hubiese ido sin llegar a ver publicada «Encargo», primera novela de su hija Berta que la editorial publicará en septiembre. «Leyendo sus novelas podías conocer la condición humana. Una gran obra y un gran escritor», resumía a la salida de la capilla ardiente la consejera catalana de Cultura, Mariàngela Villalonga. Ella fue, de hecho, la máxima (y casi única: se esperaba también al concejal de Cultura del Ayuntamiento de Barcelona, Joan Subirats) representación institucional de una despedida tan discreta como la de Ana María Matute en 2014 e inversamente proporcional a las dimensiones de su legado literario. «Era uno los últimos artistas de una pandilla muy representativa para la cultura de Barcelona y Cataluña», dijo Joan Manuel Serrat tras dar el pésame a la mujer y los hijos del escritor. «Es una pérdida extraordinaria», lamentó el cantautor. El funeral está previsto para este mediodía en las mismas instalaciones
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«Fernando Simón, el portavoz de las mentiras gubernativas, es un héroe para media España» (Tue, 21 Jul 2020)
Hoy hace 25 años -exactamente el 21 de julio de 1995- se publicaba en la página 20 de ABC una columna titulada «Recuerdos», que firmaba un joven Juan Manuel de Prada (tan desconocido aún que se la firmamos «José Manuel de Prada»). El autor que debutaba con errata apenas había publicado un libro irreverente y ramoniano, que en lugar de «Senos», se titulaba «Coños» y que hoy haría salivar a los nuevos inquisidores de lo políticamente correcto. Esa ha sido su batalla desde entonces, un discurso discrepante envuelto en una prosa llena de fulguraciones. Últimamente, desde el confinamiento, dice que su columna ha sido usurpada por un sobrino del diablo que escribe cartas a su «tito»: «Es un homenaje al libro... Ver Más
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Compañeros del Cervantes (Mon, 20 Jul 2020)
Conocí a Juan Marsé en las largas noches de la Barcelona de los años sesenta y setenta, entre Bocaccio y los bares de la calle Tuset donde nos reuníamos. Marsé cultivaba la imagen de hombre sencillo y a veces reservado bajo la que se camuflaba un escritor culto y sofisticado en sus aficiones culturales. Se puede decir que desde la publicación de «Últimas tardes con Teresa», Marsé constituyó el puente entre la generación de los años cincuenta -los Benet y los García Hortelano- y quienes, como yo, iniciábamos nuestra andadura literaria en los años setenta. De aquellos primeros encuentros nació una amistad que se consolidó en las sobremesas del restaurante Casa Leopoldo acompañados de Jaume Perich, Manolo Vázquez Montalbán, Terenci Moix... Ver Más
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Arranque de «Viaje al sur», libro inédito de Juan Marsé que se publicará el 23 de septiembre (Sun, 19 Jul 2020)
29 de septiembre • Último balance: 418 muertos y 459 desaparecidos EE.UU. endurece su vocabulario • Donativo de Picasso: un cuadro para que sea subastado • «El pueblo español es el menos viciado de todos los de la Europa actual», escribe Abel Bonnard. No son más de las tres de la tarde. Se llega con sol. Todo lo que entra por los ojos, entra con sol. «Sabido es el arte de Sevilla para envolver a sus visitantes, sobornándolos, embriagándolos de cielo azul, aire tibio y aroma de azahar.» Nos habría encantado poder quedarnos en Sevilla el tiempo suficiente para comprobarlo. Ocurre que Sevilla quedaba fuera del recorrido que nos habíamos trazado —Jerez de la Frontera abría la marcha— y no pensábamos escribir gran cosa de ella. ¿Por qué motivo? Nolo sé. Paseábamos. De pie frente al blanco muro del patio de la Casa de las Dueñas, en el barrio de Santa Catalina, calle Dueñas, 5, leyendo en la lápida: El poeta Antonio Machado nació en esta casaen julio de MCCMLXXVNo la olvida en sus versos:Esta luz de Sevilla... es el palaciodonde nací, con su rumor de fuente.Mi infancia son recuerdos de un patio de Sevillay un huerto claro donde madura el limonero. Portada del libro inédito y póstumo de Juan Marsé - LUMEN En lo alto de la escalera que conduce a los aposentos, revuelto y por los suelos, hay trofeosde caza conseguidos en África por el duque durante su juventud, y la cabeza del último toro que mató Marcial Lalanda, los retratos al óleo de Napoleón III y de la emperatriz Eugenia... La legendaria Doña Sol, de nombre María del Rosario Fitz-James Stuart Falcó y Portocarrero, duquesa de Santoña, se nos aparece por el espacio de un segundo en lo alto de la escalinata montada en su caballo blanco, en medio de ese montón de objetos de arte que acumula con paciencia el noble polvo, erguida, testaruda, con su aire convencido y entrañable de anciana borrachina que se lo está pasando pipa y que no necesita dar cuentas a nadie, envuelta en los mil fantasmas de sus correrías juveniles por toda la geografía hispana en pos de los toreros más famosos, más guapos y seguramente más cachondos de la época, y que con sus ochenta años cumplidos se empeñaba todavía en seguir montando —¿amarrada?— el viejo caballo blanco, que no sobrevivió a la muerte de su dueña, muriendo dos días después abrumado por la nostalgia y la pesadumbre. Todo esto y mucho más ha heredado la Cayetana. En la planta baja hay una capilla que fue utilizada durante la Guerra Civil para alojar a los convalecientes y heridos en combate. Hemos visto en la catedral, sobre una mesa petitoria que hay junto a la entrada, un letrero enorme que exhiben dos viejos de aspecto ruinoso y que dice: «Pobres incurables». El recorrido por el palacio del duque de Alba es abrumador, se habla de la Cayetana, de los jardines, de los edificios de Sevilla... Aspecto interesantísimo es el estudio de las edificaciones sevillanas en su estructura y fisonomía, tanto interna como exterior, plantas y monteas con levísimas notas históricas, de esta suerte: PALACIOS: de reyes, de corporaciones, religiosos, civiles y militares, de próceres y magnates, de labradores nobilísimos y de opulentos mercaderes; en suma, edificios propios de enormes de «omes de grandes solares», que dice la Crónica del rey don Alfonso onceno [...]; a saber: los Reales Alcázares almohades y mudéjares; palaciodel duque de Alba o Casa de las Dueñas, que con el de los marqueses de Tarifa, vulgo casa de Pilatos, propia de los duques de Medinaceli, son tipos de edificaciones de estilo mudéjar y renacimiento. El palacio de los duques de Arcos es hoy residencia y magnífico Colegio de los RR. PP. Escolapios, edificio que con el de la llamada Gasa Lonja o Universidad de Mercaderes son tipos del estilo renacentista sevillano; y la Giralda, almohade desde cimientos al campanario y renacimiento a partir del mencionado campanario hasta el capulín, y la grandiosa catedral, tipo salón dentro del estilo gótico; el palacio Arzobispal y los numerosos templos, iglesias capillas... Así, en ese plan. De Machado, el conserje-cicerone que nos acompaña sabe muy poco. Nos habla de José María Pemán. Le preguntamos por el balcón aquel del Ayuntamiento, desde el cual habló Pemán a una multitud enardecida el 15 de agosto de 1936, durante una solemne ceremonia que se celebró en Sevilla sustituyendo labandera republicana por la de la monarquía y en la que también pronunciaron discursos Franco, Millán-Astray y Queipo de Llano. El relato de esta ceremonia, tal como lo cuenta Hugh Thomas, resulta sumamente divertido y hace resaltar la catetez sublime del señor Pemán en aquel memorable día en que se cubrió de gloria; merecen ser traídos aquí algunos párrafos: Luego (después de Millán-Astray, Queipo de Llano y Franco) habló José María Pemán, poeta derechista y uno de los principales apologistas literarios del movimiento, quien comparó el alzamiento con una «nueva guerra de la independencia, una nueva reconquista, una nueva expulsión de los moros!». Esta última exclamación hubo de sonar de un modo un tanto raro en los oídos de una ciudad de la que había salido, hacía pocos días, una expedición de soldados moros hacia el norte para conquistar Madrid, y cuyos principales edificios públicos y generales dirigentes se encontraban guardados por moros. «Veinte siglos de civilización cristiana —continuó Pemán— se encuentran tras nosotros. Luchamos por el amor y el honor, por los cuadros de Velázquez, por las comedias de Lope de Vega, por Don Quijote y el Escorial.» Mientras se apagaba el eco de las aclamaciones de la multitud, continuó: «Luchamos también por el Panteón, por Roma, por Europa y por el mundo entero». Terminó su aclamado discurso llamando a Queipo «la segunda Giralda». La primera, la que todavía está en pie, se puede visitar por cinco pesetas. Se sube por unas rampas interminables que huelen —uno se pregunta por qué— a orines y a soldado español de caballería. Es del siglo XII.
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