Libros

La revista «Publishers Weekly» tendrá edición en español a partir del 1 de septiembre (Thu, 28 May 2020)
"Publishers Weekly", la revista líder del sector editorial, tendrá desde el 1 de septiembre una edición en español que será una extensión de la estadounidense y que cubrirá los mercados de España y de América Latina. Y llegará de la mano de la editorial sevillana Lantia Publishing. "Los libreros y los bibliotecarios necesitan esta herramienta de trabajo para poder llevar a cabo correctamente su labor. El mercado español adolecía de una referencia objetiva", ha destacado el director general de Lantia Publishing, Enrique Parrilla. La idea de lanzar este proyecto, cuyas negociaciones con la editorial neoyorquina comenzaron hace cuatro años, surgió tras detectar que había un problema a la hora de encontrar información completa y reseñas sobre los libros que piden tanto los libreros como los bibliotecarios. Parrilla ha señalado que su idea inicial era replicar la edición norteamericana, pero finalmente descartaron esa opción por su complejidad. Y desde la editorial española plantearon a la estadounidense hacer una extensión de la suya en español. "Tuvimos suerte, porque en el último año y medio el español se ha puesto de moda en Estados Unidos y ha empezado a ser un mercado importante debido a la cantidad de hispanohablantes que se encuentran allí, así que aceptaron la extensión", ha resaltado Parrilla. La nueva revista contará con la misma estructura y las mismas secciones (infantil, los más vendidos, novedades, nuevas reseñas, etc.) que su homóloga norteamericana, con la única diferencia de incluir los contenidos en español. "Lo que va a hacer la revista es dar voz a todo ese contenido en español que antes no tenía", ha precisado el responsable de Lantia Publishing. De esta manera, el 60% del contenido de la revista será de carácter internacional, traduciendo las reseñas y las referencias de todos aquellos libros que vengan de fuera del mercado hispanohablante, y el 40% será la producción que se haga en España y en América Latina. "Publishers Weekley", cuyo formato será físico y saldrá cada quince días, tendrá presencia en todas las ferias internacionales del libro, además de ediciones diarias durante las mismas. La Feria del Libro de Madrid, que se celebrará este año en octubre a causa del coronavirus, y que fue pionera en incorporar la publicación como parte de un evento cultural, servirá de escenario inaugural para el proyecto. Un medio de referencia Fundada en 1872 y publicada desde entonces de manera ininterrumpida, la revista es una de las mayores referencias del mundo literario; de hecho, "Publishers Weekly" no te hace una reseña tras publicar un libro es "muy difícil" que vayas a ser conocido, y, si te la hace, pero con una mala calificación "date por perdido". "Las reseñas profesionales de"Publishers Weekly", que suelen salir entre dos y cuatro meses antes de la publicación de cada libro, son el elemento más conocido de la revista por su objetividad y fiabilidad. Las mejores obras son galardonadas con una estrella en la cabecera de su reseña, siendo éste un distintivo muy ansiado por los editores", explica Parrilla. Esta referencia ayuda a las librerías y a las bibliotecas a priorizar sus encargos, gestionar sus pedidos y establecer sus estrategias comerciales y de adquisición de catálogo. De esta manera, las reseñas en la revista en español serán incluidas como parte de la información que se facilita al mercado de librerías y bibliotecas americanas. Desde Lantia Publishing confían que esta publicación ayude a reactivar la economía de las empresas literarias que tan"gravemente" se han visto golpeadas por la pandemia del coronavirus. "Hemos tenido una respuesta muy positiva por parte de las librerías, editoriales y bibliotecas. Con esto queremos poner luz en estos tiempos tan oscuros que nos ha tocado vivir y que sirva de incentivo para todo el mundo", concluye Parrilla.
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La Feria del Libro de Fráncfort se celebrará en otoño a pesar del coronavirus (Wed, 27 May 2020)
La Feria del Libro de Fráncfort, la mayor del mundo en su sector, se celebrará este año de forma presencial del 14 al 18 de octubre en la ciudad alemana a orillas del Meno a pesar de la pandemia de Covid-19, según dio a conocer la junta directiva de la organización de libreros alemanes (BGG). El director de la Feria Juergen Boos apuntó que a consecuencia del coronavirus, el evento, que este año cuenta con Canadá como país invitado, adoptará la forma de una "edición especial", que combinará un programa de actividades presenciales con formatos digitales. "Este año es mas importante que nunca celebrar la Feria del Libro de Fráncfort. Con la presencia en el recinto ferial y con eventos de presentación de libros tanto en el lugar como virtuales, creamos atención pública para nuestros autores y autoras, para el sector, para nuestros temas", afirmó en el comunicado. Está previsto que en la Feria participen expositores procedentes de toda Europa y, si las restricciones al tráfico de viajeros lo permiten, también del resto del mundo; los organizadores cuentan con que las primeras informaciones sobre el programa se puedan dar a conocer a finales de junio. Medidas de higiene Debido a la pandemia de coronavirus, grandes eventos del sector que se iban a celebrar en primavera, como la Feria del Libro de Leipzig o la Lit. Cologne, así como numerosas ferias de otros ramos, tuvieron que ser canceladas o trasladadas a formatos exclusivamente virtuales. Para adaptarse a las restricciones que, según esperan los organizadores, persistirán en octubre, se tratará de repartir los estands y las actividades por un mayor número de espacios para reducir la densidad del público, cuyo número será limitado, y se mantendrán estrictas medidas de higiene. En años anteriores, la Feria, que se celebra desde 1949, atrajo a casi 7.500 expositores de más 100 países diferentes y a más de 30.000 visitantes.
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Así es el nuevo libro para niños que J.K. Rowling está publicando por sorpresa en internet (Tue, 26 May 2020)
J.K. Rowling ha anunciado que va a publicar un nuevo libro para niños. Se trata de un cuento de hadas, titulado «The Ickabog» que se colgará «online» de forma gratuita. Pensado para que los niños lo lean durante la cuarentena, los dos primeros capítulo ya han sido publicado a través de la web www.theickabog.com, donde se irán publicando el resto de forma periódica hasta el próximo 10 de julio. La creadora del universo de Harry Potter ha hecho el anuncio a través de su cuenta oficial de Twitter, donde ha señalado que escribió «The Ickabog» hace unos diez años, pero que sólo dos de sus hijos, a los que se lo leía por las noches antes de dormir. conocían su existencia hasta ahora.<blockquote class="twitter-tweet"><p lang="en" dir="ltr">I have a small announcement, but before I get started, I<br>want to head off one possible source of confusion.<br>********************************************<br>THIS IS NOT A HARRY POTTER SPIN-OFF<br>********************************************<br>1/13</p>&mdash; J.K. Rowling (@jk_rowling) <a href="https://twitter.com/jk_rowling/status/1265251349534474240?ref_src=twsrc%5Etfw">May 26, 2020</a></blockquote> <script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script> Rowling, que ha dejado claro que no se trata de un título relacionado con el niño mago, ha aclarado que la mayor parte del manuscrito estaba almacenado en su ático hasta hace unas semanas. Un día decidió recuperarlo y lo ha ido reescribiendo algunas veces en las últimas semanas. «He decidido publicar "The Ickabog" de forma gratuita en línea, para que los niños confinados, o incluso aquellos que han regresado al colegio durante estos tiempos extraños e inquietantes, puedan leerlo», ha manifestado la escritora británica. La historia se desarrolla en un país imaginario llamado Cornucopia. Próspero y de extraordinaria belleza, estaba dirigido por el rey Fred Sin Miedo. Su plácida existencia solo se ve enturbiada por la leyenda del Ickabog, un misterioso monstruo que vive en un pantano que come niños y ovejas. Se trata de una alegoría sobre la verdad y el abuso de poder. Formato físico benéfico La autora ha organizado un concurso para los niños de todo el mundo. Se trata de que envíen sus dibujos para ilustrar la historia al mismo tiempo que se va publicando en internet. Los editores de cada país elegirán qué dibujo es el escogido. El libro se publicará de forma física el próximo mes de noviembre. J. K. Rowling, que confesaba hace unos días que había superado el coronavirus, destinará todos los beneficios a ayudar a la gente afectada por la enfermedad. La escritora también ha desmentido en los últimos días algunos de los mitos más famosos sobre la creación de la saga de Harry Potter a través de su cuenta de Twitter, como que Hogwarts estaba inspirado en la famosa librería portuguesa Lello o que se había escrito en
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Gamel Woolsey, una poeta inédita a la sombra de Gerald Brenan (Tue, 26 May 2020)
Hay personas cuya sombra es más alargada que la del común de los mortales. Y eso implica, claro, que todo aquel que ande cerca quede opacado, por mucho que su luz sea bien intensa. Si a esa conjunción astral añadimos la cuestión del género, el efecto es doblemente perverso, en detrimento, siempre, de la mujer. Hablamos de una pareja de artistas. Él, Gerald Brenan (1894-1897), afamado escritor británico crecido al abrigo del Círculo de Bloomsbury y amante de España y todas sus circunstancias. Ella, Gamel Woolsey (1895-1969), autora estadounidense a la que se conoce por haber escrito «Málaga en llamas», sus memorias de la Guerra Civil, y, sobre todo, por haber sido mujer de Brenan. La historia de ambos en el... Ver Más
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Estos son los mitos sobre los orígenes de Harry Potter que desmiente J. K. Rowling (Sun, 24 May 2020)
La escritora británica J.K. Rowling, autora de la saga Harry Potter, ha desmentido en los últimos días algunos de los mitos más famosos sobre la creación de estas novelas a través de su cuenta de Twitter, red social que acostumbra a usar para comunicarse con sus lectores. Que naciera en Edimburgo La escritora ha afirmado que la cafetería «The Elephant House», ubicada en el centro de Edimburgo, no fue el lugar de origen de Harry Potter, como defiende el negocio, sino que cuando lo visitó ya llevaba «varios años» trabajando en la novela.<blockquote class="twitter-tweet"><p lang="en" dir="ltr">I was thinking of putting a section on my website about all the alleged inspirations and birthplaces of Potter. I’d been writing Potter for several years before I ever set foot in this cafe, so it’s not the birthplace, but I *did* write in there so we’ll let them off! <a href="https://t.co/xDOsrbiZwu">https://t.co/xDOsrbiZwu</a></p>&mdash; J.K. Rowling (@jk_rowling) <a href="https://twitter.com/jk_rowling/status/1263375120879554560?ref_src=twsrc%5Etfw">May 21, 2020</a></blockquote> <script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script> «Estaba pensando en poner una sección en mi página web sobre todas las supuestas inspiraciones y lugares de nacimiento de Potter. Estuve escribiendo Potter durante varios años antes de poner un pie en este café, así que no es el lugar de nacimiento, pero «escribí» allí, ¡así que lo dejaremos ir!", dijo la autora en respuesta a la pregunta de un usuario. «Si uno define el lugar de nacimiento de Harry Potter como el momento en que tuve la idea inicial, entonces fue en un tren entre Manchester y Londres», tuiteó Rowling. Hogwarts: ni escocesa ni portuguesa La autora también confesó que la escuela de Hogwarts no está inspirada en algunas instituciones de la capital escocesa que se atribuyen el mérito, de acuerdo con Efe.<blockquote class="twitter-tweet"><p lang="en" dir="ltr">I sometimes hear Hogwarts was based on one or other of Edinburgh’s schools, but that’s 100% false, too. Hogwarts was created long before I clapped eyes on any of them! I did finish Hallows in the Balmoral, though, &amp; I can’t lie, I’d rate it a smidge higher than the Bournville. <a href="https://t.co/Evt0ttqfYH">pic.twitter.com/Evt0ttqfYH</a></p>&mdash; J.K. Rowling (@jk_rowling) <a href="https://twitter.com/jk_rowling/status/1263480048750911492?ref_src=twsrc%5Etfw">May 21, 2020</a></blockquote> <script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script> «A veces escucho que Hogwarts se basó en una u otra escuela de Edimburgo, pero eso también es 100 % falso. ¡Hogwarts fue creado mucho antes de que viera cualquiera de ellas!», ha señalado la escritora escocesa, que destacó que sí terminó de escribir el libro séptimo «Harry Potter y las reliquias de la muerte» en el hotel Balmoral de la ciudad. Cuando se cumplen cinco años desde que la librería Lello (fundada en enero de 1906 en Oporto) comenzó a cobrar entrada para tratar de lidiar con la avalancha de visitantes «pottermaniacos» deseosos de hacerse una fotografía en su interior, también ha desmentido que fuese la idea sobre la que construyó la biblioteca del colegio de magos.<blockquote class="twitter-tweet"><p lang="en" dir="ltr">If it cheers up the people who&#39;re disappointed about the bookshop in Oporto, I wrote in here sometimes. This was probably the most beautiful café I ever wrote in, actually. The Majestic Cafe on Rua Santa Catarina. <a href="https://t.co/xo2UUYzb0n">pic.twitter.com/xo2UUYzb0n</a></p>&mdash; J.K. Rowling (@jk_rowling) <a href="https://twitter.com/jk_rowling/status/1263503201543901184?ref_src=twsrc%5Etfw">May 21, 2020</a></blockquote> <script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script> «Por ejemplo, nunca visité esta librería en Oporto. ¡Ni siquiera sabía de su existencia! Es preciosa y me gustaría haberla visitado, ¡pero no tiene nada que ver con Hogwarts!», escribió junto a una foto de Lello, un impresionante recinto de estilo neogótico de 114 años de antigüedad. El parquímetro de «Las reliquias de la muerte Rowling también ha destacado que, de todos «los sinsentidos» sobre las inspiraciones de sus libros, destacó que su favorito es el que asegura que usó un parquímetro ubicado en Edimburgo mientras escribía «Las reliquias de la muerte».<blockquote class="twitter-tweet"><p lang="en" dir="ltr">My favourite bit of utter nonsense about Potter landmarks is still this one. I can&#39;t drive. <a href="https://t.co/szugSAkIOA">pic.twitter.com/szugSAkIOA</a></p>&mdash; J.K. Rowling (@jk_rowling) <a href="https://twitter.com/jk_rowling/status/1263505641823522817?ref_src=twsrc%5Etfw">May 21, 2020</a></blockquote> <script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script> «No sé conducir», fue su respuesta.
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John Keats: el poeta que pasó una cuarentena en Nápoles escribiendo de amor (Sat, 23 May 2020)
Es octubre de 1820 y John Keats huye del frío. Deja atrás Inglaterra y se entrega a Italia y a su clima soleado. Italia, paraíso terrenal, templo de belleza, esperanza de una vida mejor. El poeta marchó allí buscando salud, una cura climática a su tuberculosis, que cada vez pintaba peor (rojo carmesí en su almohada), y le hostigaba con el recordatorio constante de la muerte. Quizás el sol, tal vez el sol podría cambiar las cosas... Es octubre de 1820, y su barco, el Maria Crowther, llega a Nápoles. Keats viaja con su amigo, el artista Joseph Severn. La ciudad sospecha, porque pueden venir enfermos. La historia se repite, pero con nombres diferentes: esta vez al miedo se le llama tifus, y la cuarentena dura diez días. Una cuarentena, eso sí, con vistas al mar, y el Vesubio bien cerca: otro gran memento mori. Al incicio de su confinamiento, el poeta decide escribirle a la madre de Fanny Brawne, su amada. «Unas pocas palabras le dirán qué tipo de pasaje tuvimos, y en qué situación nos encontramos, y pocas deben ser a causa de la cuarentena, ya que nuestras cartas pueden abrirse con fines de fumigación en la oficina de salud. Tenemos que permanecer en el barco diez días y actualmente estamos encerrados en un nivel de barcos. El aire del mar ha sido beneficioso para mí en una medida tan grande como el mal tiempo y el mal alojamiento y las provisiones han hecho daño. Así que estoy como estaba», le cuenta. Luego empieza a hablar de Fanny: «No me atrevo a pensar en Fanny, no me he atrevido a pensar en ella. Lo único que me he permitido en ese sentido ha sido pensar durante horas en encargar que pongan el cuchillo que me regaló en una funda plateada, su cabello en un guardapelo y la cartera en una redecilla dorada. Enséñele esto», le pide. Luego, dos declaraciones de amor. Esta: «Puedo soportar morir, no puedo soportar dejarla. ¡Oh Dios! ¡Dios! ¡Dios! Todo lo que tengo en mis baúles que me recuerda a ella me atraviesa como una lanza». Y esta: «Dígale a Fanny que la quiero». Fechada el 1 de noviembre de 1820, fue la única carta que sobrevivió de aquel episodio de confinamiento. Más tarde, ya tierra firme, pero aún en Nápoles, le vuelve a escribir a la madre de Fanny: «Tengo miedo de escribirle, de recibir una carta de ella, de ver que su letra me rompería el corazón, incluso de escucharla de todos modos, ver su nombre escrito sería más de lo que puedo soportar». El resto de la histoira es trágica. De Nápoles se va a Roma, pero allí su enfermedad se agrava y termina matándole. A las cuatro de la tarde del 23 de febrero de 1821 pronuncia sus últimas palabras, dirigidas a su amigo Joseph Severn: «Severn, yo… incorpórame… me estoy muriendo… moriré tranquilamente… No te asustes… sé fuerte… y gracias a Dios que esto se acaba». Hoy yace enterrado en el cementerio protestante de Roma. Se despidió, claro, con poesía, con este epitafio: «Aquí yace alguien cuyo nombre fue escrito en el agua».
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Problemas económicos y depresión, los años más tormentosos de J. K. Rowling (Sat, 23 May 2020)
Corría el año 1991 cuando J. K. Rowling, entonces una joven de 25 años con sueños de letras, se trasladó a Oporto justo cuando Nirvana asombraba al mundo con «Nevermind», U2 dejó boquiabiertos a sus miles de fans con «Achtung baby» y Primal Scream pulverizó etiquetas gracias a ‘Screamadelica’… Era el contexto en el que esta aspirante a escritora bullía de nuevas ideas mientras se ganaba la vida como profesora de inglés. Llegó a la Universidad de Oporto con un contrato bajo el brazo. Y así comenzó a dejarse seducir por la preciosa ciudad portuguesa, donde el río Duero pierde su nombre para desembocar en el Océano Atlántico. La niebla preside un sinfín de sus amaneceres y esa atmósfera caló en... Ver Más
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Este es el cartel de la Feria del Libro de Madrid 2020 (Thu, 21 May 2020)
La Feria del Libro de Madrid, que este año se celebrará del 2 al 18 de octubre, ha dado a conocer la imagen de su 79ª edición, que se prevé celebrar del 2 al 18 de octubre en El Retiro. Este año corre a cargo de Nuria Riaza, joven ilustradora almanseña que apela «a la lectura y la escritura como símbolos de futuro y empoderamiento» con una reivindicación en favor de «tantas mujeres, de antes y ahora, sin una habitación propia», en sus propias palabras. Manuel Gil, director de la Feria, destaca que se trata de «un cartel en el que prima y brilla la relación emocional que se establece entre una escritora y un libro». Rinde homenaje «a las autoras que, a lo largo de la Historia de la Literatura, han tenido que escribir bajo la condición de anónimo, debiendo ocultar su nombre, y crear bajo seudónimo; y es, por extensión, también un homenaje a las mujeres lectoras, hoy mayoritarias en su acercamiento al libro, la literatura, y la lectura». Riaza desarrolló el proyecto en ese marco honorífico, teniendo presentes, además de la artesanía de sus propias abuelas, a personalidades como Mary Ann Evans, las hermanas Brontë, Louisa May Alcott, Violet Paget, Karen Blixen, Sidonie-Gabrielle Colette, Cecilia Böhl de Faber, Caterina Albert, Amantine Dupin o J. K. Rowling e inspirada en el retrato clásico, en el Renacimiento y el Barroco. Confiesa una voluntad transgresora al dejar incompleto el rostro de la protagonista, porque «es anónima y, a la vez, podría ser cualquier mujer», y en el hecho mismo de dibujarla con un libro entre las manos «en una época en la que las damas eran retratadas sosteniendo cualquier otro objeto como joyas, abanicos, flores o espejos, y la escritura era un lujo que solo el hombre se podía permitir». Respecto al resto de las figuras de la composición, explica que esconden «mucho simbolismo asociado al goce del libro». La casa es símbolo de «hogar»; la vegetación, de «crecimiento (y de ese olor a papel nuevo o viejo que se expande)»; el caballo de fuego es «fuerza y liberación»; y destacan «las golondrinas eternas, que siempre vuelven, y representan la libertad». La técnica El dibujo, que se adaptará a diferentes soportes, está realizado con bolígrafo azul y bordados en hilo de algodón. Deja ver texturas «para evidenciar que es algo hecho a mano». La parte bordada «nos lleva a la doble vida de esa mujer escritora y lectora; y los motivos de punto de cruz en la cubierta del libro o en parte de la tipografía del cartel, hacen referencia a la buena hija, esposa y madre que zurce los calcetines con dedicación y paciencia: mujeres relegadas a la casa, calladitas y en la sombra, a quienes se les niegan estudios igualitarios por miedo a que tengan iniciativa propia y libre pensamiento». Del libro también salen «elementos cosidos con puntadas más libres y sueltas», que representan a esa mujer bajo anonimato o seudónimo. Tanto el bolígrafo como las perforaciones del papel (para poder bordar en él) «no se pueden borrar ni deshacer; si hay un fallo estará ahí para siempre», una circunstancia que le hace reflexionar a Riaza: «La Historia no se puede cambiar, pero podemos educar para que el futuro sea realmente igualitario». Como en las tres ediciones anteriores, y bajo la dirección de Manuel Gil, se ha dado total libertad a la artista para crear su obra, siendo Nuria Riaza la quinta mujer en la Historia de la Feria del Libro de Madrid en realizarla, tras Sara Morante (2019), Paula Bonet (2018), Ena Cardenal de la Nuez (2017) y Ana Juan (2006).
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Las memorias de Woody Allen salen del confinamiento (Thu, 21 May 2020)
En toda historia hay siempre dos versiones. Da igual de qué se trate y no importa quiénes la protagonicen. Y cada parte tiene derecho a contar su visión de los hechos. Pero por culpa de esa moda, que tan malos modos se gasta, de lo políticamente correcto, casi nos quedamos sin saber lo mucho que tenía que decir Woody Allen sobre… ¡su propia vida! Vale, es cierto que una parte de esa existencia que empezó en Brooklyn (Nueva York) hace 84 años ha estado marcada por la acusación de abuso sexual –según él falsa– de Dylan, la hija que adoptó cuando era pareja de Mia Farrow. Pero no es menos verdad que al hacer memoria el cineasta más neurótico, hipocondríaco, misántropo... Ver Más
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Máximo Huerta: «Me niego a quejarme de mi despido de TVE en estos tiempos de dolor gigante» (Wed, 20 May 2020)
En la solapa de «Con el amor bastaba», la nueva novela de Máximo Huerta (Utiel, 1971), el rastro curricular de la estrella fugaz que fue para nuestra política ni se menciona. Máximo, el mínimo. Y también Màxim, el de Ana Rosa, otra olvidada de una solapa que nace antigua pues también se lee: «Actualmente presenta en TVE el programa “A partir de hoy”». Acaban de despedirle, y el escritor valenciano aborda con naturalidad todas las preguntas delicadas y disfruta con las de su último libro, una ficción de aroma autobiográfico que reivindica la singularidad y el amor. Su protagonista es un chavalín que puede volar, como el Mr. Vértigo de Paul Auster, pero que, al contrario, duda hasta si cortarse... Ver Más
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Las editoriales, preparadas para volver a las librerías (Mon, 18 May 2020)
En estos dos últimos meses, he visto cosas que no creerían. Un Sant Jordi sin libros, ni firmas, ni rosas. He visto un Cervantes sin premio, ni discurso, ni Reyes. Pero, aunque ahora toca habitar una nueva realidad, Orión sigue quedando lejos y todos esos momentos no se perderán en el tiempo, pese a las muchas lágrimas derramadas en la lluvia. Esos días, de librerías cerradas a cal y canto, de novelas confinadas y autores en cuarentena, se han acabado, por fin, y han servido para que el sector editorial recapacite. Tras un parón inaudito en el mercado, con la publicación detenida –salvo contadas excepciones en formato electrónico– desde mediados de marzo, toca volver a encontrarse con los lectores, ávidos... Ver Más
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Elena Poniatowska: «Se me quedaron un montón de novelas en los bolsillos» (Sun, 17 May 2020)
La casa de Elena Poniatowska (París, 1932) en Ciudad de México está cerca del parque de La Bombilla, en el barrio de San Ángel, donde «hace muchos años», según ella misma recuerda, «mataron al general Álvaro Obregón». La escritora tenía por costumbre, antes de que la realidad que habitábamos se nos fuera al garete, ir a caminar a ese parque. Y siguió haciéndolo cuando el coronavirus empezó a acecharnos. Hasta que se enteró su hija Paula. «Se enojó muchísimo –explica la mexicana al otro lado del teléfono– y me dijo que ya no fuera, porque también allí hay otras gentes que caminan, y nos detenemos a platicar y no guardamos la sana distancia». Desde entonces, Poniatowska camina virtualmente, abraza virtualmente y lo hace todo, en definitiva, virtualmente. Eso sí, las 88 velas que soplará el martes serán tan reales como la vida misma. ¿Cómo se encuentra, cómo está llevando estas semanas tan extrañas? Bueno, como yo, finalmente, me paso la vida frente a la pantalla de la computadora, pues mi vida no cambia tanto. Lo que sí cambia es la preocupación por los demás. Además, tengo amigos y amigas que tienen más o menos mi edad y sé que su vida quizá peligra. ¿Y de salud anda bien? No, pues yo estoy bien, soy una medio gordita que va rodando por el mundo contenta. Es una manera de estar bien, podría ser una pelota (ríe). ¿Cómo de diferente es esa realidad virtual que estamos viviendo ahora? Bueno, es una realidad que ahora abarca muchos aspectos. Está el aspecto político, con las críticas al Gobierno, las críticas a los médicos, también… Nosotros tenemos un médico que nos da las noticias todas las noches, que se llama López-Gatell, y que algunos han empezado a atacar diciendo que las cifras no son exactas. Pero mucha gente tenemos una enorme simpatía, entre ellas yo, por López-Gatell y por el presidente de la República. ¿Cómo cree que está gestionando el Gobierno de México esta crisis? Bueno, una crisis de esta magnitud es siempre una incógnita saber qué se tiene que hacer con ella. Y, claro, es mucho más fácil criticar que aplaudir. Pero, hasta ahora, nosotros tenemos a un presidente que yo creo que ha seguido con su lema de «Primero los pobres», y que siempre se ha preocupado por los menos afortunados en México, que son miles. Puesto que yo he estado con él desde entonces, creo que su mayor preocupación es la vida y el bienestar de los mexicanos que no tienen nada. Desgraciadamente, esta pandemia también está poniendo en evidencia las grandes diferencias económicas y sociales que existen. Claro, porque Latinoamérica es un continente muy abandonado, es un continente finalmente de pobres, a pesar del petróleo, y es un continente de explotados, y es muy difícil. Lo mismo se puede decir de África o de los países que han sido colonizados, son países en los que es muy difícil levantar la cabeza pronto después de tanta matazón o tanto descrédito. Nosotros hemos sido considerados salvajes. Hoy no es que haya políticos que les consideren salvajes, pero sí manifiestan poco aprecio hacia ustedes. Estoy pensando en su vecino, Donald Trump. Bueno, claro, Trump representa el «blonde american», el americano victorioso que vino de Europa. Pero hay que pensar también que en Estados Unidos tuvieron los padres fundadores, que fundaron el país, pero se dedicaron a matar a los indios, pero no había una población tan grande como la nuestra ni tan creativa como la nuestra. Porque hay que recordar que el mayor político es Benito Juárez, que es uno de los grandes de México, y que los indígenas han hecho aportaciones notables. Los Estados Unidos no tienen ni la cultura pasada… vienen a México para conocer las pirámides y para conocer el arte prehispánico. No sé si decir por fortuna, pero el caso es que la pandemia ha hecho olvidar otros asuntos, como el famoso muro que quería levantar Trump entre Estados Unidos y México. Qué bueno, qué bueno, porque es un muro al que se oponen todos los mexicanos y yo creo que muchísimos también norteamericanos. Hay que recordar que el pueblo en general de Estados Unidos, la masa, la gente, pues es una masa liberal y es una masa compuesta de todas las culturas. Hay franceses, alemanes, irlandeses, ingleses, chinos, japoneses… Es un país hecho con todas las razas del mundo y todas las corrientes del mundo. Lo que está claro es que este virus es bastante democrático, nos afecta a todos por igual, con independencia de nuestra clase social, origen o procedencia. Sí, pero hay que pensar que en México han muerto pocos, pero los que han muerto finalmente son los de abajo, no los de arriba. Porque son los que menos acceso tienen a la atención sanitaria, claro. Sí o porque es muy difícil también la obediencia. A raíz de las medidas que se tomaron, muchos siguieron caminando en la calle, no guardaban la sana distancia que México promovió, y además cualquiera de nosotros tarda en entender una pandemia pues de esa magnitud. En España llevamos ya casi setenta días confinados. Entiendo que usted, como escritora, está bastante acostumbrada, pero seguro que su alma de periodista le pide tirarse a la calle. Sí, claro, pero también uno se acostumbra. Yo hago exactamente lo que usted hace ahorita: llamo por teléfono y hago entrevistas y crónicas, hablo con distintas personas, que me hacen el favor de acceder a mi petición y me dan su opinión, su experiencia… Ya con eso también puedo escribir. ¿Qué periodismo debemos hacer en estos días? Pues yo creo que como el que hacemos siempre. Toda la vida yo me he inclinado por saber qué es lo que piensan aquellos a quienes jamás les hacemos preguntas, el que tiene que viajar en metro, el que tiene que viajar en autobús… Ahora tenemos un problema grave, que nos concierne a todos los que escribimos, que es el cierre de librerías y editoriales, y es gravísimo que se pierdan editoriales más pequeñas, que escogen y empujan a autores menos conocidos, autores que a veces no tienen cabida o no les interesan a las grandes transnacionales. ¿En qué lecturas está encontrando usted refugio estos días? Bueno, he pasado al internet, a las redes, algunos poemas de Octavio Paz, de Carlos Pellicer, de Rosario Castellanos, de Renato Leduc… «Sabia virtud de conocer el tiempo, a tiempo amar y desatarse a tiempo; como dice el refrán: dar tiempo al tiempo, que de amor y dolor alivia el tiempo». Todo eso he estado poniéndolo en las redes. ¿Y por qué se ha acordado de ellos? A veces es una razón material, porque tengo el libro a la mano. Pero claro que los recuerdo porque los quiero y los admiro. Son razones a veces muy sencillas, no rebuscadas. A mí siempre me ha gustado divulgar todo lo de México. Podría divulgar lo de Francia, donde nací, o quizá lo de Estados Unidos, donde estuve en un convento de monjas cuatro años, pero a mí lo que me gusta es dar a conocer a mi país. También está con la segunda parte de «El amante polaco», ¿verdad? Sí, y eso me ayuda. Yo no quería ese título, pero en la editorial les gustó. No lo quería porque se parecía al de Antonio Muñoz Molina, pero de cuarenta títulos dijeron que ese era el más eficaz. ¿Logra concentrarse, escribe todos los días? Sí, claro. Hay una disciplina que una adquiere, que es un poco casi como la gimnasia, que te acostumbras a hacer ciertos movimientos, así como en la cama te duermes sobre tu lado izquierdo o sobre tu lado derecho o de panza o boca arriba… Hay costumbres que, además, no se pierden si uno las cultiva todos los días. Piense que ya tengo más de sesenta años de hacer lo mismo. Pero, ahora, con la incertidumbre y la desazón que nos rodea... Sí, yo creo que subyace la tristeza, el ánimo es de tristeza, el ánimo es también de miedo, de temor, no le vaya a pasar a alguien cercano, a alguien que uno ama. Se ve al coronavirus como un monstruo, y vivir con una especie de monstruo no es normal. Esa falta de normalidad creo que es lo que más nos afecta. Lo bueno es que yo tengo la sensación de que se han estrechado más los lazos entre las personas. Claro que sí, es importante eso. Yo, por ejemplo, mando a una amiga un pastel o medio pastel o una gelatina o una compota o una mermelada… Pues todo eso son demostraciones de cariño y demostraciones de apoyo. Además, lo que estamos haciendo usted y yo ahorita, el teléfono, pues es un gran comunicador. Teniendo en cuenta que cada vez que cumplimos años hacemos un poco balance de nuestra vida, usted, que ahora va a cumplir 88 años, ¿qué piensa cuando echa la vista atrás? Bueno, pienso, en lo personal, que quizá le dediqué demasiado tiempo al periodismo, y que eso me duele porque se me quedaron un montón de cuentos y de novelas en los bolsillos, pero le di siempre prioridad a documentar a mi país. Yo llegué a México a los diez años y vi en un mapa que había muchos espacios que decía: «Zonas por descubrir». Una vez lo platicamos Carlos Monsiváis y yo y José Emilio Pacheco -mis dos grandes amigos, con quienes trabajé toda la vida y que murieron antes que yo, siendo yo mucho mayor que ellos-, que había que documentar a nuestro país, que había zonas por descubrir, gente por descubrir, personas con quienes hablar… Me dediqué muchísimo a las entrevistas y ya no hice lo mío. Quizá a veces eso pues siento no haberlo hecho, pero bueno, así fue. También el periodismo, lo que usted hace, estamos las dos hablando a través del océano, pues quizá eso tenga un sentido y sea valioso. Quizá no tanto como la creatividad, el inventar un mundo propio, pero también tenemos que pensar que ya poco se inventa, ya se dijo todo hace años. ¿Usted cree? Pues sí, yo creo que muchas cosas se han dicho, a menos que descubramos otras cosas. Sí creo que finalmente la literatura es un plagio universal. ¿Y de qué es de lo que más orgullosa se siente, quizá del Cervantes? Ah, bueno, de eso me siento muy agradecida, y creo que todos los periodistas de México y los que han hecho crónica se sienten agradecidos. Nunca entendí nada hasta que llegaron los periodistas, no entendí que se me estuviera premiando. Bueno, aquí también muchos han denostado, han dicho que cómo se me daba el premio a mí, que eso no era posible... España me tomó en brazos, me levantó y, además, frente a mis hijos, frente a mi familia. Como madre, yo siempre pensé: «Ay, a lo mejor no les dedico suficiente tiempo, ¿cómo le hago?». Escribía yo en la noche, cuando ya se habían dormido y eran pequeños... Pero, de todos modos uno se la vive, y yo me la viví en la culpabilidad. Entonces, este premio era como la razón de ser de todo un pasado, de toda una vida, y por eso me emocionó muchísimo. Pese a que se encuentra bien de salud, entiendo que llega un determinado momento en la vida en el que es casi imposible no pensar en la muerte. ¿Usted piensa en ella? Sí, claro, claro que pienso en la muerte. Sobre todo pienso en la gente de mi edad que no quisiera yo que se fuera antes que yo. Pienso mucho en la muerte de mi madre, que murió además de una especie de gripe muy fuerte, una pulmonía, y se fue rápidamente, siendo una mujer muy sana. Entonces, claro que pienso en la muerte, pienso en mi propia muerte, pienso siempre en que tengo todo en desorden, y eso me preocupa mucho, que los libros están en desorden, los papeles en desorden, y yo quisiera ordenar todo. Siempre pienso, ay, le voy a decir a una brigada de estudiantes que vengan aquí y que arreglen como Dios les dio a entender, pero ni siquiera tengo libreros, entonces todo eso está... Como que se me viene encima mi desorden y ese sí me afecta. ¿Y le asusta que llegue el final o no tiene miedo? Pues, no sé si sea una bendición o sea una idiotez, pero tengo una enorme capacidad de inconsciencia, entonces, no estoy tan dedicada a pensar qué me va a pasar. A mí siempre me han dicho que atravieso muy mal la calle, que no obedezco a las señalizaciones, al verde, al rojo, al naranja y que me lanzo… No soy como muy autoprotegida. ¿Y se arrepiente de algo de lo que hizo o dejó de hacer? Bueno, me arrepiento de haber hecho tanto periodismo. Aquí siempre se piensa que es un género menor, que es subalterno, que no es una novela, no es un poema… Pero esa fue mi condición y mi situación, quizá por no haber nacido en México. El caso es que cuando sople las 88 velas, aún le va a quedar mucho por hacer y por escribir, estoy segura. Ay, se lo agradezco mucho, es un muy buen deseo.
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Cultura compra 60.000 nuevas licencias de e-books ante la alta demanda en las bibliotecas públicas (Thu, 14 May 2020)
El Ministerio de Cultura ha anunciado una compra extraordinaria de licencias para préstamo de libros electrónicos en eBiblio para las bibliotecas públicas por valor de 390.000 euros. En sólo dos meses, a través de ‘eBiblio’ se ha prestado el 69% del total de préstamos realizados en 2020, por lo que las nuevas licencias permitirán, excepcionalmente, que varios usuarios tengan en préstamo un mismo libro de forma simultánea. En total, Cultura ha adquirido cerca de 60.000 licencias de nuevos títulos para el préstamo gratuito de libros electrónicos de las bibliotecas públicas. En los próximos días, los ciudadanos tendrán acceso a estas nuevas licencias, que supone un acceso a 507 nuevos títulos, de los cuales 337 son para adultos y 170 para jóvenes y niños. Se ha priorizado la compra de licencias de novelas por ser el género más demandado, así como de cómics y diversas obras de ficción y no ficción para adultos, jóvenes y niños. Entre ellos, destaca la compra de 29 títulos de lectura fácil con los que se pretende acercar eBiblio a personas con discapacidad. El servicio gratuito de préstamo de libros electrónicos en línea eBiblio ha experimentado durante los meses de marzo y abril un notable incremento de uso debido al estado de alarma. En estos dos meses, ha realizado 794.797 préstamos, lo que supone un 69,1% del total de préstamos realizados en 2020.
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Un diario de la cuarentena para luchar contra el coronavirus (Wed, 13 May 2020)
El confinamiento nos quitó la libertad, pero nos regaló (nos impuso) una cantidad ingente de tiempo encerrados entre cuatro paredes. Horas y horas que había que rellenar, que ocupar, que invertir, que se acumulaban como el polvo de los muebles o se estiraban como chicles. Pedro Touceda, periodista y autor de una novela reciente, «Los elefantes andan descalzos y no usan paraguas» (Letrame), decidió dedicarlas a la escritura, y cada día de la cuarentena más estricta, antes de los benditos paseos de la desescalada, fue publicando religiosamente relatos, recuerdos y apuntes en su muro de Facebook. Ahora, que aún seguimos camino de la nueva normalidad, ha decidido recoger todos esos textos y juntarlos en un libro, «Cuaderno de bitácora de una cuarentena» (Las nueve musas), que estará a la venta en Amazon a partir de hoy y cuyos beneficios irán directos a Cáritas y su lucha contra el coronavirus. «La premisa era no hablar nada de política, no hablar nada de lo que ya se había recogido en los medios, ser libre y escribir lo que me fuese surgiendo cada día», cuenta al otro lado del teléfono. El resultado es un conjunto heterogéneo de textos (cuarenta y cinco en total) que lo mismo hablan del día del padre como del tamaño de las distintas habitaciones de su casa, redescubierta en estos meses, o del día que una mosca irrumpió en su morada y despertó cierta preocupación relacionada con el virus... Historias variadas, que toman la forma del relato con moraleja o de la prosa más experimental, entre otras variantes. «El plan era contarlo sin un esquema fijo, que se notase el estado de ánimo de cada día, y que la interrelación con los lectores de Facebook fuese propiciando el relato», apostilla. En la biografía del libro, Touceda se define como «explorador artístico», pues se ha expresado a través de muy diferentes medios: literatura, fotografía, cine… Esa búsqueda, ese espíritu ecléctico, es el que se filtra en estas páginas. «Es una experiencia creativa en un momento en el que la libertad está condicionada por una situación de pandemia. Es una búsqueda de la libertad dentro de la falta de libertad. He disfrutado mucho escribiendo el libro. Además, me parece muy bonito que en el momento que escribes y lo publicas en Facebook la gente ya te esté diciendo qué le parece... Es una experiencia enriquecedora», desgrana. Dice Touceda que dentro de esa variedad de temas y estilos que llenan su nuevo libro hay un nexo, un pegamento común. No es otro que el de la esperanza y la evasión. Lo que ha intentado, insiste, es compartir la experiencia del encierro y hacerla más amena, la suya y la de los demás, sus lectores: «Todo te va afectando, la lluvia informativa te empapa, y mi trabajo era filtrarlo». Eso sin olvidarse, claro, del humor, fundamental para sobrevivir a ciertas tardes de miedo o hastío. «Hay que guardar respeto y sentir el drama, pero no está prohibida la risa», subraya.
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La canción «Sweet Child O'Mine», de los Guns N' Roses, se convertirá en un libro infantil (Tue, 12 May 2020)
Guns N 'Roses ha anunciado que lanzarán un nuevo libro para niños a partir de su canción «Sweet Child O´Mine». Saldra en septiembre y es la colaboración entre la banda y el autor James Patterson, y contará con las ilustraciones de Jennifer Zivion, según informa «NME». Hablando con la revista «People» sobre el nuevo proyecto, Patterson explicó: «Como un fan de siempre de Guns N’ Roses estoy orgulloso de poder asociarme con la banda para traer su conocida canción a la vida en estas páginas».<blockquote class="twitter-tweet"><p lang="en" dir="ltr">Presenting, Sweet Child O&#39; Mine. The story inspired by the lyrics &amp; turned into adventure in the new picture book. Pre-order today <a href="https://t.co/qtvl4PqGBi">https://t.co/qtvl4PqGBi</a> <a href="https://t.co/bvGw7SSqqd">pic.twitter.com/bvGw7SSqqd</a></p>&mdash; Guns N&#39; Roses (@gunsnroses) <a href="https://twitter.com/gunsnroses/status/1258091587881635840?ref_src=twsrc%5Etfw">May 6, 2020</a></blockquote> <script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script> El libro, que ya está en preventa en Amazon, además ha sido inspirado en las niñas Maya y Natalia, hija y sobrina de uno de los managers de Guns N’ Roses, Fernando Labeis. O sea, dos jóvenes que han crecido de gira con la banda. Esto ofrece la pequeña sinopsis que aparece en la preventa de Amazon: «¡La primera y única interpretación en un libro ilustrado de la letra de «Sweet Child O 'Mine» de Guns N' Roses, inspirada en las aventuras de Maya y Natalia Rose! Con pinturas evocadoras de la artista Jennifer Zivoin, este libro celebra el amor y la música, y cómo se unen de la manera más dulce».
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Jimmy Giménez-Arnau: «La derecha es mucho más culta que la izquierda» (Mon, 11 May 2020)
En la España del «rojo y maricón» se nos olvida que hay gente que fulmina las etiquetas. Jimmy Giménez-Arnau es uno. Porque Jimmy, que se llama Joaquín en realidad, no es quien aparenta al ojo vago. Mucho antes de repartir barbaridades y dadaísmos en el programa de Jorge Javier Vázquez, publicó poemarios y novelas siendo finalista del Premio Nadal en 1977. También dirigió una loquísima película en los 80 y participó en la gestación de «Hermano Lobo», el «Charlie Hebdo» español. Sin abuela, por edad y desenvoltura, llegó a tener un Rolls Royce que matriculó: «EGO 1». E incluso fundó una televisión clandestina en donde entrevistó a un mudo. Todo estas andanzas las cuenta en «La vida jugada» (Ed. Arzalia), sus memorias recién publicadas en donde, por supuesto, describe su matrimonio con la nieta de Franco y no elude la relación inexistente con su hija, a la que no ve desde sus 12 años. También aborda otros temas difíciles como su detención en 1994 por posesión de drogas (por la que está muy agradecido a la Policía, confiesa). Como un Jep Gambardella patrio pero más procaz y surrealista, la curiosa evolución de Giménez-Arnau, que empezó como poeta beatnik con ambiciones literarias, le ha llevado a «Sálvame». «Soy un terrorista en plató y la curva me quiere», se define este autobiografiado obsesionado con alejarse del drama. - Sobre su nacimiento, maneja una extraña teoría. Extrañísima, ¿verdad? Yo todavía no la he dilucidado. Mi primo Enrique, que fue secretario General del Banco de España, me decía: «Tú estás tarado, ¿cómo puedes negar que fuiste hijo de tu madre?». Si fuera por el trato que a mí me dio, yo no estoy seguro que fuera mi madre. Fue muy muy dura conmigo. Pero la admiró porque de ella heredé el sentido del humor, que es propio de los Puente, que eran de un humor sangrante, negro, muy maquiavélico y maravilloso. José Vicente Puente, hermano de mi madre, era íntimo amigo de Rafael Azcona y Luis García Berlanga. Íbamos al fútbol los cuatro juntos. A ver al Madrid, claro. - Precisamente, cuenta en el libro una historia tremenda de un amigo que miraba las esquelas en el ABC y se plantaba en los tanatorios para «consolar» a las viudas. Se la contó a Berlanga y este quería rodar una película. Sí. Quería titularla «El depredador». ¡Le fascinó! Y totalmente cierta. Era un amigo mío que era muy feo y muy bajito, y como no podía meterle mano a las mujeres, porque cuando se acercaba ellas se fugaban, pues el tío leyendo las esquelas de tu periódico se iba allí y se ponía en la fila. Y cuando llegaba ante la viuda... El cabrón decía: «Con el dolor se entregan las mujeres». Se cogía a la viuda y la manoseaba allí. «Hombre, Mario, se fue... Era mi amigo de póker. No te lo diría porque jugábamos hasta altas horas de la madrugada». Y después manoseaba también a la hermana y a las hijas de la viuda. Y luego se volvía a poner en la fila y volvía a darles otro magreo. A Luis (Berlanga) le encantó y a Rafael (Azcona) también. La vida es que es lo que te da las cosas de verdad... Lo que te da la vida, eso es la literatura. - ¿Cómo está pasando el confinamiento? Leyendo mucho. Y cumpliendo a rajatabla las órdenes de este Gobierno esquizo-psicopático y viéndolas venir. Estoy releyendo los clásicos, porque yo soy muy antiguo, de literatura española, inglesa, francesa, italiana, americana... hasta china. Es la mejor manera de ir aprendiendo trucos para escribir mejor, ¿no? - Justo un día antes de que se declarara el estado de alarma, publicó su autobiografía «La vida jugada». ¿Se llama así porque se la ha tomado como un juego y se ha divertido mucho? Y porque estoy ya a punto de cascarla. Con 77 años pues ya... Hay un dicho del s. XVII español que dice «llevar otra vez la vida jugada». Es cuando no te queda ya nada más que subir al cadalso o perder todo en el casino. Y también por lo de tu pregunta. Yo he preferido apostar por la alegría que por la tristeza. Solo me gusta estar en ambientes en donde aprendo cosas, con gente inteligente. Y loca. Porque la gente loca es muy inteligente. - Su padre fue diplomático y llegó a ser Premio Nacional de Literatura y Teatro. Por él conoció a grandes nombres desde muy pequeño, como Agustín de Foxá, Ramón Gómez de la Serna, Jardiel Poncela, Indro Montanelli... El humor llegó por vía materna y el hambre literaria, por la paterna. Yo me quedaba fascinado cuando los reunía en casa o la embajada y les oía hablar. Era un manantial de maravillas. Mi padre era un hombre muy serio, porque los Giménez-Arnau tenían un sentido del humor muy estricto y muy especial. A lo mejor entre ellos se reían pero a mí no me hacía mucha gracia. Yo quería ser como mi padre, escritor desde pequeñito. Él en vez de cortarme la afición me presentó a Josep Vergés, el dueño de Destino, y a Josep Pla, el de «El cuaderno gris», que en Destino le pagaban por artículo para que no se lo gastara de golpe. Era un payés catalán con gran sabiduría, gracia y mordacidad. Ingresé en la literatura catalana a través de él. Luego vino Espriu y muchos más. - Su maestro fue Carlos Edmundo de Ory. Pero en poesía. Me lo presentó Félix Grande que era otro grandísimo poeta. Y me cautivó. He puesto algún verso en el libro. Carlos Edmundo era de los pocos que me llamaba Joaquín. Mi primer libro de poemas, que se llama «Cuya Selva», son palabras que él extrajo del libro para titularlo. Fue quien me apadrinó en poesía. Y mi segundo libro lo apadrinó Rafael Alberti. Que tampoco está mal. Yo fui marchante de Rafael y me dijo: «Nadie me ha vendido más grabados que tú en dos años». Dibujaba como dios también. Él era de izquierdas pero quien compraba sus grabados era la derecha. Porque la derecha es mucho más culta que la izquierda. A ver, quitando casos de la izquierda como Miguel Hernández, la gente autodidacta... Tú cuando naces en una casa de derechas, cualquier persona sea el rango que tenga, siempre hay una librería. - Y, tras los dos poemarios, rápidamente novela finalista del Nadal con «Las islas transparentes». Y no lo gané porque no le salió de las narices al jurado. Tuve dos votos de cinco y el ganador tuvo tres. Era un colombiano que escribió un rollo que no se ha escrito nunca más que cien mil veces: la vida de un boxeador que se queda ciego... - Umbral le dio un malísimo consejo literario con esta novela. Eliminó un capítulo por su sugerencia. El peor consejo literario que me han dado nunca. Le hice caso porque yo admiraba mucho a Umbral. Y entonces un gran crítico literario, el mejor de la época y que se lo había mandado antes de ser publicado, me dijo: «¿Cómo has eliminado el capítulo de los pozos de la política?» (que eran la izquierda, el centro y la derecha). «Porque me dijo Umbral que lo quitase». Y me contestó: «Te ha quitado el alma a la novela». - ¿Cree que pudo darle el mal consejo a propósito? Hombre... Siempre he dicho que Umbral escribía muy bien pero que padecía cáncer de alma. Así de claro. Ten en cuenta que, en la época de la represión franquista, publicó un libro señalando a todos los homosexuales de la cultura. Sufrieron persecuciones. Una canallada. Fernando Quiñones, en el Instituto de Cultura Hispánica donde yo trabajaba con Francisca Aguirre y Félix Grande, lo cogió allí y le atizó en el bar. Porque Fernando Quiñones era homosexual. Y a Antonio Gala... Los dejó a todos con el culo al aire, nunca mejor dicho. Una canallada tremenda. Eso no se podía hacer durante el franquismo, la Ley de Vagos y Maleantes les llevaba a prisión. Él tenía un odio hacia el cuerpo diplomático tremendo. Porque, por desgracia, su única hija con su mujer (María) España murió y necesitaba una medicina que solo se podía a través del cuerpo diplomático pero no se consiguió, no sé por qué razón. Desde entonces, a todo lo que tuviera que ver con el cuerpo diplomático, y yo era hijo de diplomático, le cogió un odio tremendo. - De niño vivió en Inglaterra, Montevideo, Buenos Aires, Dublín, Francia... y se sacó dos carreras. Pero le echaban de todos los trabajos. «Mientras se te quitan las dudas, ¿por qué no te matriculas en cuatro carreras? En Derecho, Periodismo, Filosofía y Letras, y Medicina. Así eliges la que más te gusta después del primer año», me dijo mi padre. Al final le convencí y me matriculé solo en Derecho y Periodismo. Y sí, me van echando de los sitios. En Coca Cola hice norte, sur, este y oeste, y en los cuatro puntos cardinales originé problemas. En Galicia a los pobres camioneros, que a los 30 o 35 años se tenían que retirar por hernias de espaldas, si rompían un cajón de cocacolas la pagaban ellos. Entonces levanté a la tropa. Pero conocí mucha gente. En Barcelona, me tocó el barrio chino y también el club de golf, donde estaban todos los niños y niñas guapas de Barcelona. Y entre putas y ricos fui repartiendo cocacolas. Yo no podría haber estado en una oficina. Cuando ingresé en Clarín, la mejor compañía de publicidad de la época, me citaron el primer día a las nueve y no empezaban a trabajar hasta las 11. Y cuando a las 12 de la mañana ya había entregado el informe, no podía irme. No entendía eso. Es entonces cuando empiezo a colaborar con Manolo Summers y Chummy Chúmez y nos inventamos «El huevo duro», que luego acabó llamándose «Hermano Lobo». Y cobraba mucho dinero en «Hermano Lobo», mucho más que en la compañía de publicidad o Coca Cola, porque eran sueldos de becario. - ¿Qué tal la vida en la oficina de Hermano Lobo»? Yo era El Tampas, La Leona de Castilla... ese era yo. Allí no había ni reuniones ni nada. Eran los mejores dibujantes de el país. Estaba Antonio Rábago, como Ops, que cuando salía en portada recordaba a «Le Canard enchaîne» o «Hara-Kiri». Estaba Gila, Perich, allí conocí a toda la gente buena. Escribía Manolo Vincent, que tenía una gracia descomunal. Yo siempre he sido amigo de escritores, porque siempre te enseñan cosas. En cambio, si sales con un ganso no te enseña nada y acabas siendo un ganso. - Y de «Hermano Lobo» a acabar dentro de la familia Franco, pues se casa con su nieta Merry. Me daba igual, me gustaba aquella chica. Ella se puso en contacto conmigo, no fui yo. Me gustó. Pero luego todo lo que me contó era mentira, que ella era una hippie y no sé qué. Y ella de hippie no tenía nada, era una conservadora recalcitrante. Quiso tener un florero en casa, y el florero era yo. Si quieres te doy un símil un poco más duro: quería un semental en casa, y el semental era yo. El semental cubrió a la yegua, cumplió con su misión y se largó. Socialmente, ya no existen los Franco. ¿Dónde están? La única que ha mantenido un poco elevada la antorcha ha sido Carmen Martínez-Bordiú. La maravillosa y escandalosa Carmen. Me avisó Rafael Azcona cuando vio en las noticias que me iba a casar con la nieta del dictador. Me dijo: «¿Sabes dónde te has metido?». Y tiempo después, cuando escribí «Yo, Jimmy», que me pilló con el 23F en Barcelona corrigiendo las galeradas, me di cuenta de lo que decía Rafael Azcona. Como dijo Manuel Vincent en El País: «Jimmy se ha tirado sin paracaídas en el Pazo». - En el libro no hace alarde de antifranquismo juvenil, incluso dice que iba a las manifestaciones por diversión. Era muy joven. España era apolítica entonces. O eras franquista o eras apolítico. Yo no era antifranquista, es que a mí Franco me importaba un bledo. En mi cabeza no entraba lo que era una dictadura, aunque la llamaran blanda. Y fue dura, durísima para mucha gente. Pero yo no entendía que nos pusiesen riendas a los que informábamos, a los que escribíamos y pensábamos... Un disparate, ni me lo creía. Que nos corrieran los grises era una juerga, lo veíamos como los Sanfermines en febrero. Lo hacíamos por inconsciencia. Además, éramos hijos de próceres del franquismo, así que si nos cogían e íbamos a comisaría sabíamos que nos iban a soltar a los diez minutos. O sea, estábamos jugando con trampa. - Políticamente, es... ¿ácrata y animalista? Sí. Un ácrata, un despendolado. Y adoro a los perros, a los caballos, a los gatos y a los seres humanos, que tienen mucho de animales. - Desde que escribió «Yo, Jimmy: mi vida entre los Franco», en 1981, todavía le llegan amenazas. Cuando Tejero dio el golpe, se publicaron tres listas de fusilamiento inmediato de gente y yo estaba en las tres. ¿Qué te parece? A mí me importaba tres cojones. El día que dio el golpe, mi amigo Felix Grande me llamó: «¿Puedo irme a tu casa con Paca?», que era su mujer. Estaba aterrado el mundo cultural, por ver qué iban a hacer los herederos políticos del dictador. - ¿Cree que el hecho de que su exfamilia política haya sido sido tan poderosa ha podido influir en que no pudiera ver a su hija, según cuenta, desde los 12 años? No, no tiene nada que ver. Eso es una venganza personal de ella contra mí. Como yo me largué, no me lo ha perdonado. Ellos son muy aburridos, a mí me aburrían mucho, y me largué. Yo seguí ganando los pleitos, aquí y en Estados Unidos, hasta que cumplió los 18 años, y la logré rescatar un par de veranos. Después de eso, desapareció. Y cuando ya tenía la mayoría de edad, respeté su derecho a que apostase por el dinero en favor de la cultura y por el aburrimiento en lugar de por la diversión. Gente aburrida. - Intentó ligarse a Massiel en una fiesta escribiéndole unos versos. Hombre, los que empezábamos en la poesía es para follar... Para seducir, si lo quieres atenuar. El otro día estuve mandándome whatsapps con ella por la muerte de Luis Eduardo Aute, que era grandísimo amigo de ambos. Luis Eduardo y yo nacimos el 13 de septiembre de 1943 en Manila él, y yo el 14 de septiembre de 1943 en la costa brasileña. Fuimos grandes amigos. A Massiel yo le tengo un respeto enorme. Ella ya estaba fijada con otro tío, y yo no lo sabía. Si lo llego a saber, no lo intento. Me limité a escribirle versos en las paredes y ella me dijo que le habían encantado. Hay que saber perder, por la cuenta que nos trae. - En el libro hay varios asuntos de faldas e incluso una recomendación de experto viajero a las parejas para «liarse con extraños a escondidas porque amplía el espíritu y mejora nuestras prestaciones» ¿Qué opina de las relaciones abiertas? Yo muchas veces escribo para provocar. Estoy muy de acuerdo con lo que digo, pero para no menospreciar la cultura sentimental de la clase normal pues digo que engañen. Yo nunca he sido partidario de las relaciones abiertas, sino de las normales. Como cuando estaba con Jesús Errasti, que vino a vernos a casa con su novia. Nos metimos las tres y cuando apareció la nieta del dictador la invitamos a la bañera y se enfureció es poco decir. Ella que iba de hippie y librepensadora. Desde entonces, no arreglamos nada. Yo nunca he sido amigo de las relaciones abiertas. Eso es cosa de los catalanes y separatistas. ¿Cómo se folla Jordi a mi mujer? No, eso yo no. - ¿El poliamor? Eso es una gilipollez, es como intentar sacar oro de una mina de carbón. - A la tele la llama la caja lista. El «Un, dos, tres» nadie dice que lo ve pero todo el mundo lo ve. Y lo mismo con «Sálvame». Por eso le llamo la caja lista, porque los que montan estos programas han de ser muy inteligentes para cautivar y entretener a tanta gente. Y lo que no se puede llamar es basura a quien ve esos programas, porque tienen derechos a entretenerse y a olvidarse de los problemas cotidianos gracias a la televisión. - ¿Le sienta mal que se hable de «Telebasura»? En absoluto. Yo soy un experto en el trabajo sucio. - ¿Qué tal televisión cree que se hace en España? Para mí es estupenda. Y en general, hablo de todas las cadenas. Te vas a Suiza y te aburres. En Francia y en Italia, igual. En Alemania te duermes y en Inglaterra no veas. La televisión más entretenida que se hace en el mundo es la española. - «Tómbola» cambió la historia de la televisión. «Tómbola» lo cambió todo y «Sálvame» lo ha eternizado, porque no solo ha subvertido completamente el lenguaje televisivo sino que lo ha eternizado. Tiene unas audiencias tan fabulosas y no puedes decir que toda esa gente que está viéndolo es idiota. Porque cuando hablas de telebasura estás llamando al que ve eso recolectores de basura. Ves en televisión lo que ponen, y si ponen esas cosas es porque funcionan. Y hacen a mucha gente feliz o, al menos, la entretienen y ayudan a que disipen sus malos pensamientos. Ten en cuenta que detrás de «Sálvame» hay unos cerebros prodigiosos, que saben manejar los medios de comunicación en el buen sentido de la palabra. No manipulan, sino manejar y de manera genial. ¿Sabes lo difícil que es inventarse una historia para que cada día enganche a tres o cuatro millones de personas? Hay que ser muy inteligente para hacerlo. Solo Óscar Cornejo y Adrián Madrid, que son los dueños de La Fábrica de la Tele, son capaces de hacerlo. Y luego un presentador de la talla de Jorge Javier Vázquez, que es el mejor presentador que hay en España. Un tío cultísimo y que hace de los programas éxitos. - ¿Algo de «Sálvame» le ha desagradado alguna vez? No, yo siempre estoy de acuerdo con mis jefes, mi director y mi presentador. Soy muy disciplinado en plató. Hombre, si hay algo así y no me preguntan, no digo nada. Pero si me preguntan, digo la verdad. Pero no. Los que tienen que pasar por un psiquiátrico normalmente son estos jóvenes invitados de otros programas. A mí siempre me han dicho mis directores que el único defecto que tengo en televisión es que rompo la tensión. Por el sentido del humor. Ellos quieren que la gente llore y sufra, porque eso sube la audiencia, pero yo creo que el humor también ayuda. Cuando a mí me ponen a un señor y a una señora que se acaban de separar, a mí lo único que me interesa de ellos es quién se va a quedar con el perro. - Defiende que en «Sálvame» hay más verdad que en las tertulias políticas Por si acaso no fuera cierto, tenemos a la maravillosa Conchita con su máquina de la verdad, el polígrafo, que detecta todas las falacias. A mí lo de lo políticamente correcto me parece una hipocresía deleznable. Tú si vas en coche y atropellas a un negro, qué dices: he atropellado a un negro. Pues no, ahora hay que decir he atropellado a un afroamericano. Si atropellas al negro di que atropellas al negro. Yo creo que se dicen más verdades en los programas de entretenimiento que en las políticos donde cada uno tira por su bando. Lo que pasa es que hay bandos que tienen más televisiones, me refiero a la izquierda. Y los otros lo único que pueden hacer es defenderse como pueden. Espero que con el tiempo desaparezcan el virus, Sánchez e Iglesias. Y los tres juntos: porque si no desaparecen los tres juntos, no hemos arreglado nada. - Fundó Onda Blumini, una televisión clandestina en Mallorca. Sí, se llamaba así por los hongos alucinógenos de Bali, de la psilocibina. El logo era un mar Mediterráneo con la cámara puesta sobre las olas y el tono musical lo hizo Paco de Lucía, que era un gran amigo mío. La apadrinó también un nieto de piratas como era Camilo José Cela, Premio Nobel, y Sara Montiel. O sea, que no estuvo nada mal. Luego me llevaron los socialistas que estaban en el Gobierno a los tribunales. Y Antonio Garrigués Walker me sacó libre sin cargos ni procesamiento. - Ahí entrevistó a un mudo. Y retrasmitió cómo un drogadicto tomaba droga para ver su reacción. La del mudo fue cojonuda, no se entendía nada. El yonki entró hecho como un trapo porque estaba con el mono y le dimos una dosis y se la picó en directo. Y resurgió un tío que era más andrajo clínico que antes. Decía unas imbecilidades que no te puedes ni imaginar. Un ser humano acabado. Esto hoy en día no te lo dejan poner, pero es la realidad. - También creó un programa de entrevistas con Antonio Escohotado y Coto Matamoros, pero no se entendió. Y con Massimo Lucarini, el dueño de «Las Dos Lunas» de Ibiza. Éramos «Escohota», Coto, Massimo y yo. Hubiera tenido una gran audiencia, pero decían que la cultura no funcionaba. El programa consistía en que los cuatro entrevistábamos al mismo personaje. Y luego nos sentábamos los cuatro para revisar el estado psíquico del entrevistado. El personaje normalmente sería muy conocido. Massimo es un pacifista, de una cultura... nacido en el Piamonte, fino fino. Luego «Escohota», con sus conocimientos de todo el mundo, de la economía, del comunismo, de las drogas. Y Coto y yo éramos los menos sensatos, pero hacíamos un buen pack. No nos tuvieron ni en cuenta. También me preguntaron ideas para un reality nuevo una vez, que les hiciese un borrador. Y les escribí. Me llamaron: «¿Tú estás loco?». Era mandarlos a Groenlandia y que vivieran a base de carne de foca y con el frío y los osos polares. Además, encadenados. Y si uno quería cagar, todos fuera del iglú a cagar. Y todos de vuelta. Me dijeron que estaba loco. Y yo: «¿No queríais un «reality» de máxima intensidad?». Yo lo que quería era que se murieran los concursantes. - Por eso eres el terrorista de la curva. Exacto, ahí sí. Ahí me convertí en el terrorista. Vamos a liquidarlos en Groenlandia... - En 1980, se estrenó «Cocaína». ¿Le hubiera gustado hacer otra película? Si, porque la mía la dejaron en un mediometraje. Pero ya ni eso, yo ya no estoy para nuevas experiencias. La película ni la terminé. A mí me cambiaron seis directores de fotografía porque yo armaba unos líos en esta época que no veas. Y luego tuve un lío con el productor, Andrés Vicente Gómez. Es que él entonces tenía el «Tres en uno», por cada película que hacía española le daban permiso para importar tres películas extranjeras con las que ganaba dinero. Entonces, hizo esto por dos duros. Y luego hubo un lío con una de mis actrices favoritas fuerte que dijo que le había falsificado los cheques y robado el talonario... y le dije a la mierda. Me largué. La película se iba a llamar «Mama coca», que es como llaman los peruanos a la coca porque es lo que les ayuda a sobrevivir en el altiplano. Le cambió el nombre a «Cocaína». No había entendido nada. Él me vino a ofrecérmela a mí, después de separarme. Como yo seguía estando de moda, se dijo: «Este tiene tirón y yo de paso me consigo tres películas». Pero la mutilaron y lo convirtieron en un mediometraje. No pude pararlo ni tampoco el cambio de título, porque estaba ya fuera. Los derechos de autor y el reconocimiento todavía está muy mal protegido en España. Y si alguien la ve, se dará cuenta que hay un personaje que es un policía que se echa pedos, que igual os recuerda a otro policía que surgió luego... - En los 90 se formó un gran escándalo por su detención por llevar droga. Me trincó la policía con todas las de la ley. Les estoy muy agradecido por el trato que me dieron. La prensa me montó un número porque me tenían ganas. «Cambio 16» publicó en la portada «El camello de la jet, cogido con 200 kilos de cocaína». Me cogieron con 10. Ojalá hubiera sido yo el camello de la jet, tendría un piso en Hong Kong, dos en Milán, un apartamento en Nueva York y tres villas en Rio de Janeiro. Qué tonterías están diciendo. Me preguntaron: «¿Cuánto llevas?». Y yo: «10». «¿Gramos o kilos?». «Pero bueno, gramos, ¿quién os creéis que soy? Cinco los llevo encima y cinco debajo del asiento». Lo cual agradeció la policía porque les tienen locos buscando en los coches. En esa época podías llevar hasta 18 gramos sin que te condenases por tráfico. Me delató mi camello. Fue el día que la prensa española publicó la fuga de Roldán. Y para que no solo saliera eso, coincidió con la expulsión de Maradona del Mundial del 94 y lo mío, así lo de Roldán perdía un poco y ya no era la única noticia. Mi única preocupación en el calabozo era si podía ver el España-Suiza. El juez me soltó, sin fianza, ni cargos ni procesado. Y cuando me entrevistaron, me sacaron todos los otros nombres que había dado el que me vendió a mí. Y negué todo. Y luego Miguel Ángel el inspector me dijo que había quedado entre la Policía como alguien con dos huevos porque no había delatado a nadie y le había dicho donde tenía la droga, que los vuelven locos con lo de la droga, que hay que desmontar coches. Luego yo publiqué un libro que se llamaba «Zelos». Y les dije si se lo podía dedicar a la Novena brigada de estupefacientes, porque gracias a que me detuvieron lo pude escribir. Había rehecho mi vida. Yo les estoy muy agradecido. Luego tomé alguna vez más pero cada vez que tomaba me salía Franco con el sable en las paranoias, me corría por la casa. Y nunca más. Jorge Javier Vázquez me preguntó el otro día: «¿qué hay que hacer para dejar la droga?» Y yo le dije: «No tener dinero». Las dejas inmediatamente. Si no tienes alma de delincuente, que vendes los objetos de la abuela, que prostituyes a tu hermana...Si no lo eres y no tienes dinero, no la compras. En esa época para mí el dinero gordo se acabó, porque si hablabas de mí parecía que hablabas de la lepra. - ¿Es un mito o es una realidad que hay tanta droga en la tele? - Eso lo dicen desde fuera para joder. Porque eso se nota enseguida. - «El borracho es insufrible y el alcohol paraliza la sociedad. La marihuana, sin embargo, la alegra». Pero como no han inventado una manera de sacar dinero con ella todavía, la condenan. Por tanto, «la verdadera droga es el dinero». La marihuana la acabarán legalizando. Todos los que tienen mi edad, 77 años, y le han dado al alcohol están que se caen. Además, tiene una adicción tan perversa que te lleva a la tumba. Pero la auténtica droga es el dinero. Con ella se consigue el resto de drogas, prostituye a la gente, corrompe a los gobiernos, maltrata a la pobreza, enriquece a los nuevos estafadores... El dinero es una blasfemia. «A ver, usted, el currículum». «Yo tengo 58 millones». «Usted es un ciudadano estupendo». «A ver, usted». «Hombre, yo gano 1.500 euros al mes». «Quítate, mierda, que entre el siguiente». El dinero es una mierda. Yo soy más que del dinero, del oro puro. Y el oro puro es mi mujer, Sandra, mis amigos y mi perra Beltza. - El final se lo dedica a ella, a la persona que no quiere defraudar. A Sandra le dije: «Yo te puedo ofrecer algo que nadie te puede ofrecer, y es que pronto serás viuda». Por la gran diferencia de edad. Sandra es todo lo que no soy yo. Es responsable, a mí me ha cambiado la vida. Y no quiero, ni puedo y ni voy a defraudarla. - ¿Qué pensaría el Jimmy beatnik y poeta del actual Jimmy televisivo? Lo mismo que entonces. Aunque ahora escribo mejor que lo hacía en aquellos tiempos. Se puede comprobar leyendo mi último libro. Y no echo nada de menos de aquel yo. Mi vocación es indestructible... Leo mucho, así aprendí a escribir. Voy por buen camino. - ¿Cuáles han sido sus grandes fallas? Las imbecilidades que protagonicé y que ya no recuerdo. No caben en las páginas amarillas. La angustia no la proceso. En la discoteca Ku, en Ibiza - ABC Ruleta de personajes - ¿Por qué Jimmy si es Joaquín? Me llamo Joaquín por un hermano de mi padre, que se llamaba así y lo asesinaron los rojos en Santander. Lo fusilaron y le arrancaron dos muelas de oro después. Cuando estudié en el internado, en Inglaterra, me pusieron James en las etiquetas de la ropa. Y Carlos García Calvo, el experto en relaciones sociales, las vio luego y dijo: «¡Hombre, Jimmy!». Mi padre alucinaba con el cambio. Y ahora le voy pedir su opinión de algunos personajes. «¿Esto qué es? ¿Una búsqueda de querellas?», dice Giménez-Arnau: - Antonio Escohotado: «Un ser absolutamente prodigioso. Intelectualmente perfecto. Jugábamos juntos al fútbol y luego se convirtió en un excelente matemático, un filósofo descomunal. Tengo tanta admiración por él que no sigo». - Belén Esteban: «Me parece un ser enternecedor. Muy amiga mía y tiene un gancho para atraer a la gente que no tienen muchas personas». - Pedro Sánchez: «Una maniquí, un estafador, un plagiario... Que se vaya y que no vuelva». - Fernando Sánchez Dragó: «Un genio. Una enciclopedia andante. De las personas más cultas o la más culta que he conocido en mi vida». - Carmen Polo: «Una señora que se ha muerto, ¿no? ¿O sigue viva?». - Jorge Javier Vázquez: «Un fenómeno, el dueño del plató, el mejor presentador que tenemos en España en televisión. Y que dure mucho tiempo». - Almodóvar: «Un gracioso de La Mancha que ha sabido conquistar Hollywood». - Carlos Edmundo de Ory: «Un poeta lírico descomunal. Le adoro. Aquí va un verso de él: «"Ordeno mi caja de clavos". Y, como tú me has recordado, este aforismo que me gusta mucho: "La risa es el sexo del alma"». - Donald Trump: «Un loco que va a salvar a la humanidad». - Cervantes: «El príncipe de los ingenios, le llamaban. Lo más importante que ha dado la literatura española y mundial».
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Muere Alfonso López Gradolí, un poeta del Mediterráneo (Thu, 07 May 2020)
Ni tan joven como él −ocultando coquetamente en las contraportadas de los libros su fecha de nacimiento o sus años− se decía ni tan viejo como algunos −con más ánimo irónico que satírico− lo consideraban, Alfonso López Gradolí fue un poeta cernudiano y elegíaco y, a la vez, «concreto» y vanguardista. Su libro, «El sabor del sol» (1968), prologado por José Hierro, inauguró aquella hermosa colección de Biblioteca Nueva, dirigida por Antonio Hernández. Poesía de confidencia la primera suya, y poeta del tiempo −como casi toda su generación: la del cincuenta− él, fue uno de los primeros en internarse en la línea metapoética, hablando del «fracaso lento del poema», mientras dibujaba sílabas y signos de sí mismo e iba contabilizando su vida en instantes cada vez más azorinianos: «Yo sé que en esta noche habrá unos ojos/mirando oscuridad y recordando». «Los instantes» (1969), finalista del Premio Álamo, fue prologado por Claudio Rodríguez, que advirtió en esta escritura el carácter premonitorio de despedida y de adiós continuo que tiene, definiéndola como poesía de «lo fugaz imperecedero». En él Gradolí adopta un tono reflexivo, cercano a la «poesía de meditación» originariamente de raíz inglesa, pero que, en su caso, está mucho más próxima a las de Juan Luis Panero, César Simón y Ricardo Defarges que a la de Unamuno y José Ángel Valente. «Olor de lejanía» puede servir de clave formal, metal y estilística de todo este libro, que desarrolla zonas del anterior tanto como las diversifica y profundiza. «La señales del tiempo» (1971) , editado por Hontanar con un diseño de cubierta de Eusebio Sempere, me ha parecido –si no el mejor– sí el más interesante de su libros porque en él consigue armonizar y mantener en perfecto equilibrio la sístole y diástole por las que discurre lo mejor de su dicción: el epigrama en los poema más breves, y la arquitectura de la elegía en los más largos, con una elegante contención. En ellos asistimos a la vida de los que viven sólo de recuerdos. Gradolí –que fue muy buen conocedor y crítico de la plástica contemporánea– se sirvió, inspirado por ésta, de la técnica del «collage», superponiendo textos sobre fotos y articulando así el más atrevido y novedoso de todos sus libros: «Quizá Brigitte Bardot venga a tomar una copa esta noche» (1971). En los años sesenta recibió el Premio «Tomás Morales» de Poesía Universitaria por su libro «Voz de madrugada» y, a finales de los noventa del pasado siglo, el Premio de la Crítica Literaria Valenciana. Gradolí fue un pintor del mar al mediodía, que él poetizaba cuando uno y otro en el horizonte habían quedado reducidos a una raya.
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Mi primera cita con una librería como vuelta a la normalidad (Wed, 06 May 2020)
Durante estos meses de confinamiento, me he preguntado a menudo cuándo volvería a disfrutar de las cosas que me gustan y que antes realizaba con naturalidad. Y en los días más negros, si volvería a hacerlas. Afortunadamente, siempre vencía el optimismo. Fantaseaba, como creo que hemos hecho la mayoría, con cómo sería. En mi caso, volver a salir a correr y visitar una librería han sido dos de las actividades que más he echado de menos. Y en apenas unos días, ambas se hicieron realidad. Desde el sábado 2 de mayo podría hacer deporte, y desde el pasado lunes, regresar a las librerías, aunque con cita previa, la que antes solo pedíamos cuando teníamos que ir al médico o a la peluquería. La desescalada oficial, encaminada a volver a la normalidad, no siempre coincide, sin embargo, con la personal. Cuesta adaptarse a la libertad que empiezas a vislumbrar cuando ya te habías acostumbrado al encierro y a la relectura. Y cuesta, sobre todo, romper con el bloqueo mental que produce un confinamiento prolongado. Entre entusiasmada y nerviosa, escribí, como si fuera la carta a los Reyes Magos, a Sergio y a Goyo, los libreros al frente de la librería Grant, en Lavapiés, una de mis favoritas de Madrid, y relativamente cerca de casa, para pedirles los libros que recogería al día siguiente. Normalmente, a estas alturas del año tengo una lista de libros deseados que suelo comprar en la Feria del Libro, pero en la nueva realidad se celebrará, con suerte, en octubre, así que mi primera salida a una librería tenía que ser un día de fiesta grande, como el primero de la Feria, incluso con el mismo olor primaveral inconfundible. Para ello, aún debía vencer varios obstáculos físicos y mentales, atajar el miedo y la ansiedad que me producía lo que me iba a encontrar al salir, y atravesarlo. En esos momentos, el paseo que he repetido una y mil veces me parecía similar a escalar el Everest. Pero siempre vencen la ilusión y las ganas. A medida que avanzaba por la Ronda de Atocha, todo era reconocible pero nuevo al mismo tiempo. Desde ahí hasta la calle Miguel Servet, a la altura de Ronda de Valencia, empecé a ver barrio de nuevo y a callejear, aprovechando el respiro de la salida. El ambiente era más tranquilo que el que acababa de dejar atrás, con el sonido de los pájaros que a todas horas se escucha en los pueblos pequeños y últimamente tanto en Madrid. Al llegar a la puerta de la librería, vi que el cierre metálico estaba a media altura, como si acabaran de abrir. Me asomé, y ahí estaban mis queridos libreros, que me hicieron el gesto de que pasara. Han sido las primeras personas conocidas a las que he visto cara a cara desde que decretaran al estado de alarma. Nos sonreímos con la mirada por encima de las mascarillas; eso es todo lo que podemos hacer de momento, de tocar y abrazar ya habrá tiempo. Volver a tocar los libros En un rincón se amontonaban las bolsitas de libros con los pedidos que les han solicitado estos días los lectores. Me contó Sergio que muchos no tienen prisa en recogerlos. Lo miré sorprendida. Yo sí lo necesitaba. Ir físicamente a la librería, charlar de la vida, de lo que hemos leído, de las próximas novedades editoriales. Gran parte de mi vida social, reducida a cero en estos últimos meses, tiene con frecuencia como escenario las librerías. Para mí volver a la normalidad era esto: comentar lo que ha estado pasando y cómo lo hemos vivido, compartir las experiencias de los últimos meses, preguntarnos por la familia y los amigos. El tiempo ha pasado, y mucho, por nosotros en cincuenta días de aislamiento. Hemos aprendido a lidiar con nuestras emociones, y la forma de sentir y ver el mundo es muy distinta. Pero ayer incluso tocar los libros a través de los guantes tuvo su encanto. A pesar del miedo y la incertidumbre, volver a visitar una librería en estas circunstancias ha sido mi particular acto de resistencia personal frente a la crisis del sector editorial, para el que trabajo y del que vivo, acostumbrado a salir de situaciones extremas. Esperemos que el entusiasmo no decaiga. Yo, de momento, ya tengo mi botín de lecturas y mi dosis de relaciones sociales para unos cuantos días, y seguiré comprando en cada una de las pequeñas librerías de esta ciudad como si fueran las casetas de una nueva edición excepcional de la Feria del Libro de Madrid que se prolongará meses. Que la adversidad no termine con nuestros placeres cotidianos. [Elsa Veiga es escritora. Su última novela, «Me desperté con dos inviernos inviernos a los lados», está publicada en Tres Hermanas Ediciones]
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Stephenie Meyer anuncia una nueva novela de la saga «Crepúsculo» (Mon, 04 May 2020)
Los fans de la saga lo estaban esperando con ganas desde que viese la luz el desenlace de "Crepúsculo", motivo por el que han celebrado la noticia lanzada por la autora. Stephenie Meyer ha confirmado que habrá nueva novela de esta historia, esta vez contada desde la perspectiva de uno de sus protagonistas, Edward Cullen. Se trata de "Midnight sun" (Sol de Medianoche), la obra que la escritora estaba preparando en 2008, cuando se publicó el desenlace, y cuya publicación fue cancelada entonces por una filtración en internet. Tantas son las ganas que los fans tenían de esta nueva novela, que la página web de Stephenie Meyer se ha colapsado minutos antes de que diese la hora de la convocatoria. Tal y como ha anunciado la editorial Little Brown and Company, está previsto que la novela se publique en Estados Unidos el próximo 4 de agosto. También se ha desvelado que "Midnight sun" (Sol de Medianoche) constará de 672 páginas. [Sigue leyendo la noticia en El Comercio]
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El índice de lectura sube en España durante el confinamiento (Mon, 04 May 2020)
Los españoles leen más desde que se instaló el estado de alarma debido a la crisis del coronavirus, en concreto cuatro puntos más, ya que si en febrero el número de lectores frecuentes era de un 50%, durante el confinamiento ha subido hasta el 54%. Así lo demuestra un estudio realizado por la empresa Conecta Research & Consulting, consultora que también se encarga de la elaboración del Barómetro de Hábitos de Lectura, que ha sido facilitado por la Federación de Gremios de Editores de España. Un informe éste cuyos resultados se han obtenido a partir de encuestas realizadas a una muestra de más de 600 individuos. Según este documento, los españoles "valoran y reconocen" los beneficios que la lectura les ha ofrecido durante este periodo de estancia en los hogares. Por eso, después de ver la tele y atender llamadas telefónicas consideran que es la tercera actividad que más les ha estado "ayudando a sobrellevar esta situación". En este sentido, añade el informe, si bien se ha producido un incremento de lectores en todos los tramos de edad, ha sido mayor entre la población adulta de menor edad. Especialmente significativo es que, frente a los 47 minutos de media dedicados al día a la lectura en una situación de normalidad, el tiempo destinado a esta actividad se ha incrementado hasta los 71 minutos al día. De hecho, el 62% de los encuestados reconoce haber dedicado más tiempo a la lectura en estas semanas. Temática de la lectura En cuanto a la temática de la lectura, los libros de ocio (novelas, poesía, ensayo) continúan acaparando las preferencias de los lectores. De hecho, el 74% de aquellos que han leído algo durante estos días han leído libros de ocio. El estudio también ha observado un incremento de la lectura en soporte digital (e-book, smartphones, tablet y ordenador). Frente al 29,1% que reflejaba el Barómetro de Hábitos de Lectura presentado el pasado mes de febrero, ahora, un 39% han reconocido haber leído algún libro en este formato. No obstante, el libro en papel se mantiene como el soporte principal de lectura en todos los grupos de edad (el 84% de los consultados ha leído libros de ocio en soporte papel).
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