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Arturo San Agustín : «Los nuevos inquisidores de Podemos prohibirían las películas de Sophia Loren» (Tue, 07 Feb 2023)
Ni Ana Magnani , porque le daba miedo; ni Silvana Mangano , fría y distante; ni Gina Lollobrigida confundida con la película 'La mujer más bella del mundo', actriz de segunda división… El icono de la mujer italiana para Arturo San Agustín es Sofía Constanza Brígida Scicolone; o sea, Sophia Loren . ' La pamela roja de Sophia ' (Catedral) se remonta a los años escolares del autor. Ingreso de Bachillerato. Un profesor confisca a San Agustín una foto de la Loren: «Le pegué un puñetazo, llamaron a mi padre y me trasladaron a La Salle de la Barceloneta, mi barrio, para que me 'domaran'». Primero de Bachillerato. Vuelven a pillarlo con otra foto de la actriz. Le castigan a salir al encerado y permanecer una hora de pie mirando la foto. Vaticano: un cardenal conserva una imagen promocional de Sophia Loren. Buen conocedor de las interioridades vaticanas, San Agustín conoció a Tarcisio Bertone , camarlengo en el pontificado de Benedicto XVI . El periodista recuerda a Bertone el ensañamiento de 'L'Osservatore Romano' contra Sophia Loren y Carlo Ponti : «La llamaba adúltera y la amenazaba con excomulgarla y prohibirle donar sangre». Y Bertone dedica a la actriz una frase admirativa: no aceptaba la clonación, pero haría una excepción con Sophia Loren. El ragú de Al Pacino Sophia con la pamela roja que exhibió en la película ' Prêt-à-porter '. «La vecina que todos hemos tenido, la madre de la vecina, la mujer recia que te enamora y protege», apunta San Agustín, nació pobre, tuvo una infancia de hambre con un padre aristócrata que abandonó a su familia. «Cuando rodaba se preocupaba de que sus compañeros comieran bien». Rodaje en Cinecittà de 'Sábado, domingo y lunes', adaptación de la pieza de Eduardo de Filippo . La actriz cocina un ragú: «Olía tan bien, que hasta lo percibió Al Pacino que estaba a pocos metros rodando otra película. Abandonó su estudio y el aroma del ragú lo condujo hasta Sophia Loren y su equipo». Su pareja de película, Marcello Mastroianni : «No creo que hubiera nada entre ellos. A ella le gustaban los hombres más mayores como Ponti, tal vez por el padre que nunca tuvo. El otro hombre mayor fue Vittorio de Sica ». Se cumplen sesenta años de 'Ayer, hoy y mañana'. Esta película ganadora de un Oscar congrega a la 'familia' cinematográfica de Sophia Loren. Además del director De Sica y Mastroianni están Zavattini, Moravia y De Filippo. La Loren es una vendedora de cigarrillos napolitana que finge un embarazo para eludir la cárcel. Aunque nacida en Roma, la actriz pasó su infancia en Nápoles, la ciudad menos americanizada de Italia. No todos pueden entenderla, advertía Mastroianni: «Una mañana, caminando por la romana Vía del Corso, alguien le dijo: 'Cómo has envejecido… ¡Opérate las arrugas, hombre!'. En otra ocasión caminando por Nápoles, un tipo se le acercó y le dijo: 'Marcello, nos estamos haciendo viejos. ¿Te apetece un café? Te invito'. Esta era, según Mastroianni, la diferencia entre Nápoles y Roma». Fragmentos de vida, fotogramas y recetas culinarias se cobijan en 'La pamela roja de Sophia'. Puesto a escoger entre la filmografía, San Agustín opta por 'Matrimonio a la italiana': «Nos enseña más sobre el matrimonio que cualquier tratado de Psicología»; 'Dos mujeres': «Sophia Loren abrazada a la hija; su mirada es la máxima expresión del horror de una violación…» Sin olvidar la sufrida ama de casa de 'Una jornada particular'. ¿Cómo se vería el cine de Sophia Loren en este siglo XXI de corrección política y feminismo radical? «Los hijos y nietos de aquellos burgueses de mayo del 68 que gritaban 'prohibido prohibir' nos lo están prohibiendo todo. Los nuevos inquisidores e inquisidoras de Podemos prohibirían muchas de aquellas comedias con Loren y Mastroianni», sentencia.
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El Teatre Lliure desclasifica sus archivos (Tue, 07 Feb 2023)
Una entrada fechada el 1 de diciembre de 1976 es el punto de partida. El kilómetro cero de la historia del Teatre Lliure y el primer objeto numerado de un archivo que ha dejado de ser privado para desclasificar y desconfinar cerca de 60.000 documentos. Fotografías, planos, escenografías, dramaturgias, recortes de prensa... Y, claro, también entradas. La primera, con número de registro 00001, corresponde nada menos que a la inauguración del teatro en el barrio de Gracia. Sobre el escenario, 'Camí de nit, 1858', con dirección Lluís Pascual y escenografía y vestuario de Fabià Puigserver. La historia del teatro barcelonés y de una parte capital de la dramaturgia catalana, al alcance de la mano. «Poner al alcance de todo el mundo el material del que dispone el Lliure es una acción de respeto hacia el público, hacia lo que han vivido con nosotros», destacó el director del teatro, Juan Carlos Martel, durante la presentación del proyecto Arxiu Lliure, plataforma digital que permite consultar el fondo documental del teatro de forma abierta, así como preservar y dar a conocer las producciones que han pasado por este espacio desde 1976. Texto de 'Ascenso y caída de la ciudad de Mahagonny', de Bretch, con sello de la censura ABC «Cuando un espectáculo termina, ¿qué queda? Los documentos y la memoria de las personas que han participado o que han visto el espectáculo», reflexiona Anabel de la Paz, responsable de archivo y patrimonio del Lliure. Con esta iniciativa, añade, se quiere «reconectar, redescubrir, remover, reutilizar, reinspirar, recordar, rememorar, reproducir...». Durante los últimos dos años, De la Paz y su equipo han trabajado en la digitalización de cerca de 60.000 documentos. «Todo lo que hemos realizado deja de ser efímero y pasa a ser compartido y consultable», destaca Martel. Y en ese todo caben desde críticas, audios y figurines a fotográficas aparentemente anecdóticas pero de gran simbolismo histórico. Es el caso, por ejemplo, de las imágenes del olivo que se arrancó de Can Trué, la casa de Fabià Puigserver en el Empordà, y se plantó frente al Lliure de Montjuïc en 1991, año de la muerte del fundador del teatro. «Queríamos buscar un hilo conductor que fuera coherente con la finalidad del Lliure, como es el espectáculo, que es el hilo y la excusa para aglutinar toda esta información, poderla ordenar y mostrarla de una forma amable. Lo que hemos intentado no es solo guardar documentos, sino ponerlos al alcance de todos para que los puedan revivir y contrarrestar la fugacidad del teatro», ilustró De la Paz en rueda de prensa. Inteligencia artificial En términos puramente numéricos, el Arxiu Lliure comprende 1.200 producciones de todos los espectáculos del teatro desde 1976, con producciones propias, coproducciones y espectáculos invitados; 150 dramaturgias; 2.300 escenografías; 40.000 fotografías; 200 documentos; 1.600 coleccionables; 2.600 contenidos multimedia, y 5.300 recortes de prensa. Entrada del primer espectáculo del Lilure en diciembre de 1976 ABC Uno de los aspectos más llamativos a la hora de implementar el archivo ha sido la utilización de la inteligencia artificial para catalogar las más de 120.000 caras de personas que aparecen en las 54.000 imágenes del archivo. Una tarea de retroalimentación entre inteligencia artificial e inteligencia natural con la que el Lliure explora la utilización de este tipo de tecnologías en las instituciones culturales. MÁS INFORMACIÓN noticia No 'Sun & Sea', una playa para espectadores indiscretos noticia No 'Yerma': infertilidad y un grito de libertad Un primer vistazo al archivo descubre tesoros como el texto con sello de la censura de 'Ascenso y caída de la ciudad de Mahagonny', obra de   Bertolt Brech que pasó en 1977 por el teatro; escenografías y figurines a todo color de Fabià Puigserver; los planos de la cooperativa de de consumo La Lleialtat en la que se instaló el teatro en Gracia; fotografías de las obras de acondicionamiento del teatro; un primer manifiesto que pone de los principios fundacionales de un espacio nacido para romper los esquemas del teatro a la italiana... Pedazos de la historia del teatro barcelonés al que se irán sumando nuevos datos y materiales en un «archivo vivo» que permitirá geolocalizar giras e interrelacionar profesionales.
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Leonardo Padura: «Mario Conde es nieto de Philip Marlowe e hijo de Pepe Carvalho» (Tue, 07 Feb 2023)
Carlos Zanón, comisario jefe de BCNegra lo tiene claro. « Leonardo Padura es uno de los mejores escritores en nuestra lengua. Sin etiquetas«. Se entiende, pues, que el premio Carvalho, galardón que cada año otorga el festival de novela negra de Barcelona, le llegue al cubano justo ahora, cuando ya ha dejado huella en galardones de novela histórica, reconocimientos literarios de amplio espectro y tótems como el Princesa de Asturias de las Artes o, en su día, el premio Café Gijón. «Si uno obedece a las convenciones del género, pues acaba escribiendo género. Pero lo bueno es que tanto lo policial como lo histórico son violables y usables. Uno puede aprovecharse de todo y utilizarlo como quiera», reflexiona el autor de 'El hombre que amaba a los perros' días antes de recoger el galardón. Precisamente esa novela, añade, es un perfecto ejemplo de cómo dinamitar barreras y transformar la historia Ramón Mercader, el asesino de Leon Trotski, en algo más. «Es una novela histórica con recursos de novela policiaca», asegura. Y aún así, Padura no puede dejar de subrayar lo excepcional de verse recibiendo un premio instituido en memoria de Manuel Vázquez Montalbán y de su célebre detective. «Siempre digo que Mario Conde es nieto de Philip Marlowe e hijo de Pepe Carvalho», asegura sobre su propio detective, ese antiguo teniente investigador de la policía de La Habana que le ha acompañado en una decena de novelas. «Fue su manera de entender la literatura lo que me empujó a hacer novela policial cubana que no se pareciera a la novela policial cubana», defiende.  Cinismo e ironía Lo importante, insiste Padura, era la mirada. Cómo usarla y dónde ponerla. «Empecé a leer a Vázquez Montalbán por casualidad con 'El balneario', y la verdad es que no entendía bien de qué iba. Pero luego ya con 'La soledad del mánager' y 'Los mares del sur' vi que había algo fundamental: una apropiación del espacio urbano y una visión muy cínica de la historia», recuerda. Y si había visión cínica, se dijo Padura, también podía haber una mirada irónica. «Del ataque a la defensa», subraya. «Naturalizar el género en nuestra lengua fue un proceso muy importante», asegura. Nacía así Mario Conde, un tipo que «ve la realidad cubana desde una esquina de un barrio de La Habana y a la altura de los ojos de un hombre». «Muestra esa realidad y la vive, pero solo la comenta en momentos muy específicos. No la explica», aclara. «Escribir una mala novela policial es muy fácil. Lo complicado es que sea buena y conecte» «Escribir género puro ya está hecho», insiste el autor de 'Máscaras'. «Lo interesante es utilizar recursos y darles otra dimensión». Quizá por eso, apunta, no conviene perder de vista que «cuando uno escribe un policial, está haciendo una novela que ser tratada con una visión literaria, no genérica». «Escribir una mala novela policial es muy fácil. Lo comp,ies que sea buena y conecte», asegura. Eso sí: más difícil todavía es llevar al plato una de las recetas de Carvalho en una isla en la que falta de casi todo. «Las realidades de Conde y Carvalho son tan diferentes que del libro de recetas que me regaló Vázquez Montalbán, mi mujer me dijo que sólo se podía hacer una: leche frita. No había ingredientes para hacer ninguna más», bromea Padura mientras espera a que Conde amanezca para brindar con un poco de ron. «Creo que todavía no se ha levantado. Es un año más viejo que yo«, ironiza. MÁS INFORMACIÓN noticia No El cubano Leonardo Padura gana el premio Pepe Carvalho noticia Si Geografías del crimen: morir en Barcelona, matar en todo el mundo De ahí que, por más que no haya llegado el momento de retirarlo de la circulación, sí que tenga claro cómo le gustaría que fuese el adiós de Mario Conde. «Es un personaje que me permite hacer crónica de la vida contemporánea cubana, así que lo haré será un homenaje con una novela escrita en primera persona por él. Es lo que me gustaría».
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Salman Rushdie reaparece seis meses después del atentado: «Fue un ataque descomunal» (Mon, 06 Feb 2023)
El escritor Salman Rushdie ha afirmado, en la primera entrevista que concede después de haber sido apuñalado varias veces en Nueva York (Estados Unidos), hace seis meses, sentirse «afortunado» y «agradecido» de seguir vivo. Ha sido en la revista 'The New Yorker', que también publica la primera foto del autor de origen indio desde el ataque, a cargo de Richard Burbridge . Es un primer plano en blanco y negro que muestra cicatrices en el pómulo derecho y en el cuello de Rushdie. La lente derecha de sus gafas, de color oscuro, oculta su ojo, del que perdió la visión. «Es estupendo estar de vuelta, en un lugar que no es un hospital, que es donde más he estado. Y estar en esta oficina es... Llevo décadas viniendo aquí y me resulta un lugar muy familiar. Y poder venir aquí a hablar de literatura, a hablar de libros, a hablar de esta novela, ' Ciudad Victoria ', a poder hablar de lo que más me importa...», dice Rushdie en el extenso perfil publicado por David Remnick , director de la revista. «Soy afortunado. Lo que realmente quiero decir es que mi principal sentimiento abrumador es la gratitud». Esta entrevista coincide con el lanzamiento de 'Ciudad Victoria', novela que escribió a finales de 2021, antes de que en el verano del año pasado un hombre de origen libanés intentara asesinarlo a puñaladas en una conferencia. Rushdie llevaba décadas amenazado de muerte, después de que en 1989 el ayatolá Jomeiní lanzara una fetua contra él por sus alusiones al profeta Mahoma en el libro 'Los versos satánicos'. «Pero había llegado a pensar que eso fue hace mucho tiempo y que el mundo seguía adelante», señala el escritor en su charla con 'The New Yorker'. Rushdie había vivido sin seguridad durante más de dos décadas. El escritor ha perdido la vista en un ojo y sensibilidad en la mano izquierda. «Teniendo en cuenta lo que pasó, no estoy tan mal. Las grandes heridas están curadas, esencialmente. Tengo sensibilidad en los dedos pulgar e índice y en la mitad inferior de la palma de la mano. Estoy haciendo mucha terapia de manos y me han dicho que me va muy bien», afirma. Aún no es capaz de teclear con normalidad y durante semanas ha sufrido pesadillas. «Parece que van disminuyendo –explica–. Cuando digo que estoy bien, quiero decir que hay partes de mi cuerpo que necesitan revisiones. Fue un ataque descomunal». Sufrió una docena de puñaladas. Rushdie dice también en la entrevista que le está resultando muy difícil volver a escribir, no solo por las dificultades físicas, sino también por el bloqueo mental que sufrió en las semanas posteriores al ataque: «Me siento a escribir y no pasa nada. Escribo, pero es una combinación de vacío y basura, cosas que escribo y que borro al día siguiente. Todavía no he salido de ese bosque». Y, descartando que sufra el manido 'bloqueo del escritor', añade: «Una de las ventajas de tener 75 años y haber escrito 21 libros es que sabes que, si sigues con ello, algo llegará». Sobre el atentado que sufrió el pasado mes de agosto, el reportaje publicado por 'The New Yorker' incluye también el relato de Henry Reese , que moderaba el encuentro. Reese vio cómo de repente, después de oírse unos ruidos, un hombre vestido de negro se abalanzó sobre el escritor: «Al principio pensé que era una broma, un ataque de imitación de muy mal gusto, algo así como la bofetada de Will Smith ». Luego vio sangre en el cuello de Rushdie: «Entonces quedó claro que había un cuchillo allí, pero al principio parecía sólo un golpe. Por un segundo, me quedé paralizado. Luego fui a por el tipo. Instintivamente. Corrí hacia él, lo abordé por la espalda y lo sujeté por las piernas». El atacante lo apuñaló a él también. Rushdie se mantuvo consciente después del atentado, con heridas en el cuello, en la cara, en la mano izquierda y el abdomen. Lo atendieron cuatro médicos. El escritor recuerda que uno de ellos le pidió que no parpadeara, que mantuviera el ojo cerrado, para detener la hemorragia. Rushdie estuvo hospitalizado seis semanas. Y los meses posteriores ha pasado la mayor parte del tiempo en casa, salvo para ir al médico, a veces dos o tres veces al día. Sobre su agresor, dice: «No sé lo que pienso de él, porque no lo conozco. Todo lo que he visto es su idiota entrevista en el 'New York Post'. Lo que sólo haría un idiota. Sé que el juicio está todavía muy lejos. Puede que no se celebre hasta finales del año que viene. Supongo que entonces averiguaré algo más sobre él». MÁS INFORMACIÓN noticia No 'Ciudad Victoria': el regreso triunfal de Salman Rushdie y la palabra noticia Si Homenaje a Salman Rushdie noticia No La narrativa y el ensayo que leeremos al comenzar 2023 Seis meses después del ataque, se publica la nueva novela del autor británico, 'Ciudad Victoria', una de las obras más esperadas de la temporada y que ha gozado de un gran recibimiento por parte de la crítica. La editorial que lo publica presenta la obra como la traducción de la epopeya histórica de Pampa Kampana, joven huérfana dotada de poderes mágicos por una diosa, que creará la ciudad de Bisnaga, literalmente «la ciudad de la victoria». Según señaló su agente Andrew Wylie , el autor no hará promoción para presentar el libro, que en España publica Literatura Random House, así que se presume que esta será la única entrevista que conceda.
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El cubano Leonardo Padura gana el premio Pepe Carvalho (Mon, 06 Feb 2023)
El podio de BCNegra sigue creciendo y, tras un par de años de paseo por Estados Unidos para reconocer las mentes criminales de Joyce Carol Oates y Don Winslow, hace escala ahora en La Habana para sumar a Leonardo Padura al negro e ilustre palmarés del Premio Carvalho. «No busca la comodidad de los caminos fáciles ni tampoco se acomoda. Porque es, parafraseando el título de su última novela, un hombre decente, un escritor decente», celebra en su veredicto el jurado formado por Carlos Zanón, Anna Abella, Esteve Riambau, Lilian Neuman, Rosa Ribas y Daniel Vázquez Sallés. El cubano, que en los últimos años no ha hecho otra cosa que cosecha premios tan distinguidos como el Princesa de Asturias de las Letras, el Hammett, el Raymond Chandler, recogerá el galardón el próximo jueves, 9 de febrero, en el Saló de Cent del Ayuntamiento de Barcelona. Según ha destacado el jurado, la de Padura es una de las voces más prominentes de la literatura latinoamericana; «una voz comprometida tanto con la literatura como con Cuba, la gran protagonista de sus obras». Nacido en La Habana en 1955, ciudad en la que sigue residiendo, Padura trabajó como guionista, periodista y crítico hasta que Mario Conde, primo hermano caribeño de Pepe Carvalho, le empezó a granjear las primeras, por decirlo de alguna manera, alegrías. «Padura nos habla de Cuba y nos habla también de todos nosotros, y lo hace desde una visión crítica y realista, abocada al pesimismo -no puede ser de otra manera cuando se mira a los humanos de cerca- pero al mismo tiempo nos muestra la capacidad humana para la dignidad, la belleza y, especialmente, la amistad», puede leerse en el veredicto del jurado. Aunque el galardón reconoce toda una carrera y, sobre todo, una manera de entender el género negro, hablar de Padura supone hacerlo también de títulos como 'Máscaras', 'Paisaje de otoño', 'Adiós, Hemingway', 'La cola de la serpiente' o 'El hombre que amaba los perros', novelas que desdibujan fronteras y los histórica se enreda con lo policial. El Carvalho, de hecho, le llega al cubano años después de haber viajado a Barcelona para recoger otro galardón: el Barcino de Novela Histórica de 2018. «La parte histórica me sirve para darle una mayor dimensión a los conflictos del presente», dijo entonces Padura. MÁS INFORMACIÓN noticia Si Geografías del crimen: morir en Barcelona, matar en todo el mundo Y eso mismo es lo que hace en 'Personas decentes', novela en la que recupera a Mario Conde para trazar una suerte de parábola perfecta entre la Cuba de 1910 y la de 2016. «Padura nos ofrece obra a obra, siempre su mejor novela. Éste es su compromiso con la literatura y los lectores», concluye el jurado.
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Rosario Villajos gana el premio Biblioteca Breve con 'La educación física' (Mon, 06 Feb 2023)
La portada de 'La educación física', novela con la que Rosario Villajos (Córdoba, 1978) ha ganado el premio Biblioteca Breve, que convoca Seix Barral. en su 65ª edición, muestra la cintura de una mujer cubierta por una faja color carne. La faja, explica la escritora cordobesa, es muy difícil de poner y, sobre todo, de quitar: «Más allá de lo físico, representa un corsé emocional». Ambientada a principios de los años noventa, 'La educación física' arranca cuando Carolina, una chica que acaba de cumplir dieciséis años, deja la casa de una amiga tras sufrir un desagradable percance. Para poder llegar al hogar familiar a la hora y cumplir así con las rígidas normas que le imponen sus padres, deberá hacer autostop… En ese trayecto, que se prolonga cuatro horas, la adolescente desvela todo el rencor que lleva dentro acumulado. Este retrato de la incómoda relación de una joven con su cuerpo y sus progenitores bebe de algunos episodios autobiográficos. Al igual que Catalina, apunta Villajos, «yo fui una de esas adolescentes que repetía curso y que no sacaba buenas notas». El título alude a una de las asignaturas que la autora suspendía; concretamente, en el lanzamiento del balón medicinal. En lugar de establecer las proporciones de un cuerpo perfecto «deberían habernos enseñado que cada cuerpo es único y que hay que aprender a respetarlo para poder respetar el de los demás», lamenta. La decisión de situar a su personaje en la edad adolescente surgió cuando Villajos experimentó los primeros síntomas de la perimenopausia: «En la adolescencia se deja de ser niña para ser joven y a mi edad se deja de ser joven para llegar a la senectud». Escribir sobre esas etapas vitales ha significado para ella una forma de autoconocimiento: «Las ficciones con protagonistas femeninas que más éxito siguen teniendo son aquellas en que las heroínas son listas, pero sobre todo buenas, que se rebelan, pero no demasiado». Haber leído 'El guardián entre el centeno' ayuda a comprender la mentalidad de un chico de dieciséis años, pero no de cómo vivir en el cuerpo de una mujer a esa edad, objeta Villajos. El jurado formado por Pilar Eusamio, Pere Gimferrer, Inés Martín Rodrigo, Isaac Rosa y Elena Ramírez ha destacado de 'La educación física' la voz narrativa de una autora «que explora su propia identidad a través del cuerpo y que, al hacerlo, recoge el sentido de una generación y la convierte en una experiencia a la vez única y universal». También ha establecido paralelismos entre la novela ganadora y 'La educación sentimental', de Flaubert, por su voluntad de retrato generacional. Elena Ramírez atribuye a la protagonista de 'La educación física', rasgos de la Andrea de Carmen Laforet en 'Nada'. MÁS INFORMACIÓN noticia Si Pere Gimferrer: «En este oficio, es más fácil decir que no que decir que sí» La violencia atraviesa todas las capas sociales, afirma la escritora, aunque «la diferencia es el poder adquisitivo» que permite defenderse mejor. Para resumir en pocas palabras el tema de su novela, Villajos dice que es la historia de una chica que se niega a desaparecer: «Porque no hace falta matarnos para que desaparezcamos», concluye.
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Geografías del crimen: morir en Barcelona, matar en todo el mundo (Sun, 05 Feb 2023)
Esta historia podría empezar en Aosta, tropezando con algún cadáver en las pistas de esquí de los Alpes italianos, y acabar en una tasca de Atenas entre berenjenas rellenas y ternera al limón. O, si se trata de hacer kilómetros y desafiar las más elementales leyes de la cinética, en el Baltimore de los sesenta, el París de los ochenta o La Habana de vaya usted a saber cuándo. Porque, si como suele decirse, la derrota es huérfana, tampoco el crimen entiende de lazos y parentescos. De nacionalidades. Al fin y al cabo, de eso ha ido siempre BCNegra: de morir en Barcelona pero matar en todos lados. En cualquier rincón del mundo. Tanto monta un remoto paisaje helado de la Noruega septentrional que un palacio de justicia de Rennes. Las calles de Tel Aviv o una nave abandonada en las afueras de Barcelona. El brumoso Londres victoriano o ese México salvaje en el que una cantante de folk irlandesa y un marino vasco pueden engendrar un detective abstemio. Tópicos al margen, si de algo se alimenta el género negro es de atmósferas, paisajes y escenarios. También de etiquetas (¡tartan noir! ¡polar provençal!, ¡thriller mediterráneo! ¡tripa nórdica!), pero sobre todo de escenarios. Espacios que, si creemos todo lo que se dice en cuanto se encienden las grabadoras y se despliegan las agendas promocionales, son mucho más que eso. Son, dentro redoble de tambor, un personaje más. Protagonistas sordos que acompañan, oprimen y condicionan. «La novela negra inventa una realidad urbana ficticia que es amenazante y brumosa», dejó dicho el escritor e hispanista Ian Michael. Y si de algo anda sobrado el programa que BCNegra articula a partir de este lunes es de brumas amenazantes, ciudades con pedigrí negrocriminal y un mapamundi del mal a escala casi real. Noticias Relacionadas estandar No Muere el escritor Alexis Ravelo a los 51 años tras sufrir un infarto Bruno Pardo estandar No Youssef El Maimouni: «La sociedad ha de empezar a aceptar que nombres extranjeros también son catalanes» David Morán Una completa geografía del crimen que, decíamos, podía empezar en la Aosta de Antonio Manzini, terreno de juego del subjefe de policía Rocco Schiavone desde que fue desterrado desde Roma, pero que, galones mandan, lo hace en La Habana. No es para menos. Leonardo Padura, habanero de pura cepa y maestro involuntario del género, patrulla desde hace décadas la ciudad junto a Mario Conde. Trapicheo, cambalache y supervivencia. «La vida cotidiana de los cubanos», como le gusta decir al autor. En 'Personas decentes', última entrega de la serie, La Habana se encuentra con su historia remota y con los efectos especiales del pasado reciente: el concierto de los Stones, la visita de Obama y el desfile de Chanel. 2016. Y de fondo, que no falte de nada, un asesinato con castración. Padura: una isla dentro de otra isla. «El mundo ha cambiado, se ha convertido en un sitio ideal para la novela negra porque hay mucho que contar», defiende la francesa Dominique Manotti. Y quien dice mundo dice el París de los años 80. El distrito X, tráfico de drogas y corrupción a paletadas. El comisario Denquin, enfrentando en 'Oro negro' con la policía marsellesa por 'parisino y homosexual', y los 'Senderos sombríos' que conducen a la explotación sexual de menores y los talleres clandestinos. Capitales del crimen Seguimos. Próxima parada, Baltimore. El gran decorado detrás de 'The Wire' y 'We Own This City' y la ciudad que Laura Lippman retrata en 'La mujer del lago' a través de los ojos de una reportera del 'Star'. «En 1966, Baltimore es una ciudad de secretos que todos parecen conocer, es decir, todos, excepto Maddie», celebra la literatura promocional de una novela que, entre joyeros, periodistas y policías, radiografía la otra cara de la capital del crimen y, dos por uno, convierte al matrimonio Lippman & Simon (porque, en efecto, el marido de la escritora no es otro que David Simon) en cronistas oficiosos de las luces y sombras de la urbe estadounidense. En una edición dedicada a la doble vida y al canturreo compulsivo del 'I Wish I Had An Evil Twin' de los Magnetic Fields, no podía faltar el Londres victoriano en el que Stevenson urdió las idas y venidas del Dr. Jekyll y Mr. Hyde, leitmotiv de buena parte del programa, y tampoco ese otro Londres lisérgico y sesentero que el escocés Graeme Macrae Burnet retrata en 'Caso clínico', intriga cuyo argumento gira alrededor de, bingo, la identidad. En este particular juego de quién es quién (o, mejor dicho, quién es dónde), también encontramos el Buenos Aires de Claudia Piñeiro, la Roma de Donato Carrisi (pese a que su reciente 'El hombre del laberinto' huye del anclaje geográfico), el París ocupado de Romain Slocombe, la conexión Glasgow-Bilbao de Dolores Redondo… En Atenas aguarda un viejo conocido. Cada vez más viejo y también cada vez más conocido. Eso sí: en las dos últimas novelas de Petros Markaris, la ciudad de Kostas Jaritos ha cambiado. Sí, otra vez el dichoso covid y sus trágicas circunstancias. «Ya en el primer día de nuestro aislamiento domiciliario me di cuenta de que yo era un extraño en mi propia casa», se lamenta Jaritos en las primeras páginas de 'Cuarentena', último caso publicado del más mediterráneo de los comisarios aún en servicio. Porque la pandemia, en efecto, lo ha trastocado todo. Tanto es así que 'La conjura de los suicidas', próxima entrega de la serie, presentará una «Atenas inédita»; una ciudad clausurada y confinada en la que, sin embargo, el crimen no descansa. Más allá de las apreturas del guion del festival, una rápida escapada y, alehop, hacemos pie en Glasgow. Estamos en 1974 y una bomba hace saltar por los aires un piso de un barrio pobre de la ciudad. «Glasgow es como Belfast pero sin bombas», sentencia el agente Harry McCoy. Y a llenar de significado tan llamativo eslogan dedica Alan Parks la nueva entrega de su particular almanaque criminal, 'Muerte en abril'. En la misma ciudad y casi en la misma década espera también Jack Laidlaw, personaje legendario creado por William McIlvanney al que Ian Rankin acompaña ahora en 'Solo en la oscuridad'. «En todas las ciudades hay delincuencia a mansalva», leemos en la primera página. Y donde hay delincuencia suele haber, no demasiado lejos, un escritor tomando notas. Safaris humanos Sin salir de Europa, Copenhague es el lugar escogido por Steffen Jacobsen para poner en marcha 'La cacería', thriller salvaje y gélido sobre una suerte de safari humano en el ártico, mientras que en Rennes se desarrolla 'Mujeres de armar tomar', novela con la que Mathieu Menegaux se adentra en el laberinto judicial junto a una mujer acusada de haberse vengado brutalmente de dos hombres que abusaron de ella. En la meta espera Barcelona pero, antes de llegar, unos cuantos desvíos: el Ourense asfixiante y encapotado de Diego Ameixerias; los valles de Turín en los que el detective Corso Bramard, creación de Davide Longo, recibe los versos de una canción de Leonard Cohen que le envía un asesino en serie; la fantasía 'vintage' y antropomórfica en la que Díaz Canales y Guarnido enmarcan las aventuras de Blacksad; las calles aparentemente pulcras del barrio de Holon, en Tel Aviv, por las que se mueve el Abraham Abraham de Dror Mishani… Asoma ya la ciudad condal, una de las capitales del 'noir' mediterráneo y vivero del que han salido obras tan diferentes como 'Todos habían dejado de bailar', de Alberto Valle, y 'Nadie salva a las rosas', de Youssef El Maimouni. De los pasos torcidos del jazz y el crimen de la década en la Barcelona de los 60 a la hostilidad de una ciudad-decorado que expulsa a quien no puede pagar tochos a precio de lingotes de oro. Ya lo escribieron Àlex Martín y Jordi Canal cuando pasaron revista al género en 'A quemarropa': «Buena parte de los autores retratan las diferentes ciudades como si fuera un atacante más. Están muy lejos de ser escenarios pasivos». Además, añaden, se antojan espacios ideales para reflexionar sobre la pérdida de la memoria, el paso del tiempo, la inmigración y el crimen organizado. La ciudad como espejo y refugio del mal. El paisaje como altavoz en el que crimen se amplifica y encuentra su propio eco. Y mientras tanto, en Las Palmas de Gran Canaria, nada de nada. Sólo banderas a media asta mientras Eladio Monroy acaricia el lomo de un bolsilibro y piensa en qué andará metido Leo Caldas allá en Panxón.
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'Ciudad Victoria': el regreso triunfal de Salman Rushdie y la palabra (Sat, 04 Feb 2023)
Las críticas y crónicas que se multiplican estos días sobre la nueva novela de Salman Rushdie, 'Ciudad Victoria', no pueden evitar citar uno de los pasajes del libro: «Todo lo que queda es la ciudad de las palabras. Las palabras son las únicas vencedoras». Aquello se leyó hace meses, a finales de agosto, en la escalinata de la Biblioteca de Nueva York , sobre la Quinta Avenida. Unos días antes, un joven de New Jersey de origen libanés le había intentado asesinar a puñaladas durante un acto literario en el norte del estado de Nueva York. El escritor estaba ingresado de gravedad, y un grupo de escritores y amigos -Paul Auster, Siri Hustvedt, Tina Brown, Gay Talese, Hari Kunzu, entre otros- se reunieron para homenajearle y leer extractos de su obra. Aquella cita, todavía no publicada, resonaba con fuerza, igual que lo hace ahora, tras el atentado: la publicación del libro es el triunfo de Rushdie, de la literatura, de la palabra, por encima del fanatismo que le ha perseguido durante décadas. No solo por el hecho de que se publique, sino por el ímpetu, la efervescencia y la riqueza apabullante de su escritura, recibida con entusiasmo por la crítica literaria. El escritor de origen indio escribió 'Ciudad Victoria' mucho antes del ataque, el intento de un desalmado de cumplir con la fetua del ayatolá Jomeiní de 1989, por sus alusiones al profeta Mahoma en ' Los versos satánicos' . Acabó la novela a finales de 2021, y su editora, Random House, la anunció en verano, poco antes del intento de asesinato. El libro, que se publica este martes en EE.UU., es una oda al poder de la literatura y del relato, devuelve al Rushdie maestro del realismo mágico: el escritor se sitúa como el «humilde» narrador de una historia ya contada y redescubierta en una saga escrita en sánscrito y oculta durante siglos. Es un relato de la India del siglo XV, alrededor de la autora original del mismo, Pampa Kampana, una «poeta, milagrera y profeta» que vive 250 años gracias al favor de una diosa. Ella será pieza central en la fundación de Bisnaga , la 'Ciudad Victoria'. Críticas unánimes Las críticas se han entregado a la novela, convertida ya en uno de los fenómenos editoriales de 2023. «Más allá de la guerra, más allá de la violencia, más allá de la propia vida, el relato y el que lo cuenta permanecen», asegura el escritor -y amigo cercano de Rushdie- Colum McCann . «Cada página es mágica, cada página es magnífica», dice el también escritor Michael Cunningham , que define el libro como «un gran logro de uno de nuestros grandes escritores vivos». «Un cuento de hadas con un sentido de la diversión contagioso», define la crítica de ' The Guardian '. El suplemento literario de ' The New York Times ' ensalza su «poder evocador, asombroso», mientras que ' Financial Times ' lo califica de «testimonio del poder de la palabra». «Su encantadora nueva novela es un triunfo», titula la de ' The Atlantic ', que cierra la crítica con una petición: «Las novelas de Rushdie son un milagro. Que la diosa -en referencia a la que aparece en el libro- le dé la fuerza para escribir otra». Esa es una posibilidad cierta. Rushdie ha empezado a planear nuevos proyectos literarios, según 'The New York Times'. El escritor no hará apariciones públicas para promocionar la novela, pero su recuperación avanza y está activo. Desde el mes de diciembre ha vuelto a tener actividad en redes sociales, donde ha empezado a compartir las críticas de su libro. Y donde también se entretiene peleando con quien le insulta o amenaza, como ha hecho siempre. En el atentado perdió la visión de un ojo y la movilidad de una mano. «Pero eso no ha acabado con él», aseguró al diario neoyorquino Hari Kunzru , que le visitó hace unas semanas. «Sigue siendo el Salman que era».
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Manuel Vilas: «El placer rige el mundo, y más en el capitalismo» (Sat, 04 Feb 2023)
Manuel Vilas (Barbastro, 1962) tuvo una idea, porque soñar es gratis todavía: ¿y si un matrimonio llevara veinte años juntos y siguiera lleno de pasión, de erotismo, de alegría, de festividad? «Quería escribir una historia sobre el amor perfecto, sobre la posibilidad de que existiera una relación así en el mundo en el que vivimos. Se lo conté a un amigo y me dijo que tenía que titularla 'Milagro'», cuenta entre risas. No le hizo caso: la novela se llama 'Nosotros' (Destino) y con ella se llevó el premio Nadal 2023. —Ya no se ven tantas novelas de amor. —Y sin embargo, cuando Samuel Johnson escribió el diccionario de la lengua inglesa a mediados del XVIII, definió novela como «cuento que suele hablar de amor». Puede que ya no se escriban muchas novelas de amor, pero el amor es el tema. —¿Aún cree en el amor? —No es que crea en el amor: lo que creo es que el amor es uno de los sentimientos que nos definen. De hecho, el título de la novela, 'Nosotros', lo vi en seguida. Porque es la operación fundamental que hace un ser humano, ya sea hombre o mujer: pasar de un yo a un nosotros. Esto es lo que hacemos en la vida. —La protagonista se encuentra el dolor y se entrega al placer, que es uno de los temas del libro. —Sí, es una reivindicación del placer, porque el placer sigue estando mal visto. Nunca lo confesamos, pero en la mayoría de las cosas que hacemos buscamos placer. El placer rige el mundo, y más en el capitalismo. —Esa es otra de las obsesiones de la novela... —Aquí hay una exploración del capitalismo. En las novelas no puede haber hipocresía, porque la novela es el territorio que hemos dejado para decir la verdad. Y yo, como ser humano, veo que hay una hipocresía con el capitalismo: lo repudiamos en público, lo condenamos, pero en privado lo adoramos. Todos queremos irnos a un hotel con vistas al mar, y si podemos comprarnos un coche, mejor un BMW que un Skoda, que un Twingo. —¿Shakira? —Shakira podía haberle dicho a Piqué: tu mujer era hermosa, comprensiva, inteligente, te quería, y con la que te has ido no es comprensiva ni guapa ni inteligente. Pero eso es una prosa muy larga. Yo era un Ferrari y te has ido con un Twingo, yo era un Rolex y te has comprado un Casio: esto todo el mundo lo entiende. Es el amor en el capitalismo actual. Por cierto, 'Madame Bovary' también era el amor en el capitalismo: ella se acababa suicidando porque no puede pagar sus deudas. ¿Hay algo más capitalista que eso? —¿Fue difícil escribir desde la voz de una mujer? —Parecía casi un suicidio, pero yo necesito que el libro que estoy escribiendo sea un desafío. Se lo enseñé a mi mujer y me dijo: si es que en realidad tampoco somos tan distintos… Es verdad que tenemos una emocionalidad distinta, una sexualidad distinta. Pero bajo el capitalismo hombres y mujeres son iguales: son consumidores. Es decir: mientras tengas tarjeta de crédito da igual, como si quieres ser un extraterrestre. El problema es si no tienes tarjeta de crédito. Noticia Relacionada estandar No Manuel Vilas gana el premio Nadal con la novela 'Nosotros' Sergi Doria El escritor narra la experiencia de una mujer que contrarresta la pérdida de su marido con un viaje por la costa mediterránea —Por cierto: ¿es posible un matrimonio como el de 'Nosotros'? —Necesitamos creer en eso Necesitamos creer en un matrimonio que después de veinte o treinta años siga siendo maravilloso. Y sí, yo creo que sí que los hay. Pero lo que me interesa es que esto es un tema importante para cualquier ser humano que viva en esta época. Saber si es posible una relación así, descubrir cómo se consigue. Cómo compartir tu vida de forma apasionada: eso es la felicidad.
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Amélie Nothomb: «Mi padre salvó la vida de dos mil personas solo con la palabra» (Fri, 03 Feb 2023)
Amélie Nothomb (Kobe, Japón, 1967) llega a Madrid de negro impoluto y absoluto, como de costumbre, pero hay en ese estilismo algo de duelo: ya verán por qué. La escritora, que lleva treinta años sin faltar a su cita anual con los lectores, presenta ahora 'Primera sangre' (Anagrama), una obra en la que relata la gesta de su padre, Patrick Nothomb, un diplomático belga que en 1964 salvó la vida a dos mil personas durante un secuestro en el Congo. —¿Por qué vuelve ahora a esta historia familiar? —Porque mi padre falleció. Murió el primer día del primer confinamiento por el coronavirus. Yo estaba confinada en París, y él en Bélgica... No pude ir a su funeral. No pude ir a despedirme. Fue durísimo. Así que escribir este libro fue una forma de saldar un duelo imposible. —En la novela compara a su padre con Sherezade. —Es que salvó la vida de dos mil personas, y lo hizo solo con la palabra, solo con el lenguaje. Aquel secuestro en Stanleyville duró cuatro meses, y todas las mañanas los rebeldes cogían los kalashnikovs y apuntaban a los rehenes diciéndoles que los iban a matar a todos. Y todas las mañanas mi padre decía: vale, pero primero vamos a hablar. Y hablaba con los rebeldes hasta que estos se aburrían. Y a la mañana siguiente empezaba de nuevo. Esto ya es admirable de por sí, pero es que además mi padre era un hombre que no hablaba mucho. No era un dicharachero, pero de alguna manera encontró esa magia de la palabra: la palabra que impide la muerte, que la retrasa. Y yo le debo la vida a eso: mi padre decidió traerme al mundo porque milagrosamente salvó su pellejo. Así que yo soy la encarnación de ese poder mágico de la palabra. Tal vez por eso me hice escritora. —¿Y le contó él esta historia, con todas sus angustias, o tuvo que investigarla? —Mi padre era un hombre muy pudoroso. Hablaba muy poco de él. Y sobre todo nunca hablaba de sus sufrimientos. Para su generación hablar del sufrimiento propio era algo muy grosero, muy poco educado. Así que me enteré indirectamente, a través de familiares… Él escribió un libro sobre su experiencia del secuestro, pero era un libro sin ninguna emoción, sin ningún sentimiento, un libro que solo contaba los hechos. Y lo que a mí me interesaban eran justamente las emociones de mi padre. —Ese pudor es algo ya del pasado, ¿no? Hoy se hace mucha literatura con esa intimidad, con ese dolor. —Antes había una auténtica autocensura de las emociones negativas. Y más en el ambiente aristocrático de mis padres. Se podía sufrir, claro, pero no tenías ningún derecho a contarlo. Hoy es exactamente lo contrario. Cuanto más se cuenta el sufrimiento, mejor te va literariamente. Aunque yo tengo un problema con el victimismo, con el dolorismo. Hablo muy poco de sufrimiento. Y cuando lo hago lo hago con ligereza. El victimismo de hoy me enferma. En eso no soy una escritora totalmente moderna. —¿Por eso se agarra al humor en el drama? —Sí, la solución a eso es el humor. El humor es la forma de hablar de cosas extremadamente graves con ligereza. —Decía que estaba destinada a ser escritora. ¿En qué momento descubrió esta vocación? —Empecé a escribir con diecisiete años sin saber lo que hacía. Acababa de salir de una adolescencia horrible, estaba totalmente sola, era una inadaptada social. Las cosas no iban bien, para nada. Así que escribía por malestar, y sin ninguna ambición. Hicieron falta muchos años de escritura para que ese ejercicio empezase a parecerse a algo. Para que empezara a pensar: vaya, hay algo aquí, tal vez podría intentarlo. Pero no sabía lo que hacía. Tuve que escribir este libro para entender por qué estaba destinada a ser escritora. —Han pasado ya 30 años desde la publicación de 'Higiene del asesino', su primera novela. ¿Se reconoce en aquella voz joven? —Todo ha cambiado y nada ha cambiado. Escribo en el mismo estado de excitación, con el mismo miedo, el mismo placer. Pero mi escritura es distinta. Se ha hecho mucho más sobria. Y yo soy otra persona. Entonces estaba desesperada y creía que el cinismo era el único destino. Pero lo que escribo hoy no tiene ningún cinismo. —Es más común pasar del idealismo al cinismo. Hay algo bello en que en su caso sea al revés. —Sí, aunque mi vida no ha terminado. Todavía puede evolucionar [y ríe]. —Le cito: «La infancia tiene la virtud de no intentar responder a la estúpida pregunta: «¿Me gusta?» Para mí se trataba de descubrir». —Es la gran virtud de la infancia: no tener juicio, simplemente entrar en contacto con las cosas de forma espontánea. Pero con la adolescencia cambia, y es al contrario: se pone uno a juzgarlo todo. La mirada de la infancia me gusta mucho más. Es una mirada sin moral. —Repite mucho que uno nunca se recupera de la adolescencia. —Es que es así. Algo que quiero preguntar a todo el mundo es: ¿cómo habéis sobrevivido a vuestra adolescencia? Es algo tan terrible... Yo sobreviví en gran parte gracias a la literatura. —¿Recuerda algún autor en especial? —Marguerite Yourcenar jugó un papel muy importante. En mi adolescencia, por muchas razones, la feminidad fue un problema para mí. Convertirme en una mujer adulta me parecía algo abominable. No tenía ninguna mujer adulta como referencia. ¿En cuál convertirme? Todo lo que se me mostraba me parecía terrible. O era demasiado distinta a mí. Y en Bélgica descubrí que estaba Marguerite Yourcenar. —¿Es usted nostálgica? —Sí, soy una persona extremadamente nostálgica. Aquí estoy, hablando de mi padre... Soy muy nostálgica de ese padre que no conocí. —En 'Primera sangre' tenemos un personaje buscando su lugar en el mundo constantemente. Y su lugar en el mundo con respecto a los otros también. Es una constante en su obra. —Es cierto, es un tema recurrente. Creo que he heredado esa angustia paterna. Tuve una infancia muchísimo menos trágica que la suya. Pero era la hija de un diplomático, así que cada tres años perdía todo mi universo para empezar en otro lugar. Y rápidamente eso me dio una sensación de exilio. Cuando llegué a Bélgica tenía 17 años. Y me sentí todavía más sola que en otros lugares. Así que tuve que encontrar mi lugar. Mis personajes muy a menudo son así, personajes marginales. No marginales trágicos, no vienen de países en guerra, sino marginales ligeros [y ríe]. —Desde 1992 publica un libro al año. ¿Por qué esa disciplina? —Y escribo mucho más. Ahora estoy escribiendo mi manuscrito número ciento siete. Escribo más o menos tres libros al año para publicar uno solo. Esto se ha convertido en una gimnasia maravillosa. La gente me pregunta cuál es el secreto de mi inspiración, y lo tengo muy claro: el secreto es no parar nunca, como hacen los grandes deportistas. Mi inspiración es mi único músculo. Lo trabajo constantemente, así que siempre está en forma. Me gusta vivir en esa corriente perpetua de la inspiración. Me da un equilibrio que no tenía antes. Y publicar con regularidad es importante. La escritura es un oficio de soledad. Y esa soledad tiene un lado muy bueno, pero también uno muy angustiante. Es bueno conservar el contacto con el resto. Saber que hay alguien al otro lado. MÁS INFORMACIÓN noticia Si Fernando Aramburu: «Si algo no acepta o no soporta un totalitario es que hagas mofa de él» noticia Si Luis Mateo Díez: «La nostalgia es un sentimiento endeble» noticia Si Luis Mateo Díez: «La nostalgia es un sentimiento endeble» noticia Si Elvira Navarro: «La memoria del trauma es la memoria más poderosa» —Alcanzó el éxito muy pronto. ¿Eso pesa de algún modo? —Es muy positivo y muy angustiante. Estoy en la situación de alguien que vive una historia de amor loco desde hace 30 años. Es genial, pero es terrible. Hay que seducir constantemente. —¿Y nunca se ha cansado? ¿Nunca se ha planteado parar o bajar el ritmo? —Jamás. Es muy difícil, pero me encanta.
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Víctor del Árbol: «Si la novela quiere sobrevivir tiene que asumir la complejidad de la sociedad» (Thu, 02 Feb 2023)
A Víctor del Árbol (Barcelona, 1968) lo dejamos ajustando cuentas con el pasado en 'El hijo del padre', probablemente la menos negra de todas sus novelas y, fiel a su cita y a esa cadencia de dos años que mantiene prácticamente inalterable desde los días de 'La tristeza del samurái', aquí está de nuevo con 'Nadie en esta tierra ' (Destino). Un policial de autor con el que sigue hurgando en las herencias del pasado mientras reflexiona sobre el papel de héroe ahora que la épica ha desaparecido del mapa. Y todo mientras sigue los pasos de Julián Leal, inspector de policía de Barcelona acosado por su pasado y por un extraño criminal que le sigue los pasos. - Con 'Nadie en esta tierra' regresa al thriller después de ese desvío que fue 'El hijo del padre'. ¿Vuelve también a casa? - Hasta ahora nunca había escrito una novela policial canónica, y me apetecía hacer una que estuviese habitada por policías, con elementos del género y los diferentes niveles de delincuencia que hay en la sociedad. También me apetecía porque en los últimos años la novela policíaca y el thriller han ganado mucho en complejidad. Y eso me gusta, porque la sociedad es más compleja, y si la novela quiere sobrevivir como artefacto tiene que asumir la complejidad de la sociedad. Asumir nuevos conceptos. Ya no sirve la novela digamos canónica de origen británico en la que se tiene que resolver un crimen; y tampoco sirve el modelo americano 'hard boiled' en el que uno se conforma con hacer una radiografía de la sociedad más o menos superficial. Ahora todo es mucho más complejo. Hay que profundizar mucho en los personajes y en la fenomenología del delito. - En su caso, se habla de thriller literario. ¿Es una etiqueta cómoda? - Sí que me siento cómodo, porque creo que hay una vocación literaria detrás del hecho de querer llegar al máximo número posible de gente de una manera atractiva y sin renunciar a la complejidad de las relaciones humanas. Ya no existe ese complejo un poco francés de que la literatura popular no tiene nada que ver con la alta literatura. Eso ya no tiene sentido. - Sus libros, dice, siempre nacen de una pregunta a la que da vueltas durante mucho tiempo. ¿Qué hay detrás de 'Nadie en esta tierra'? - El héroe, claramente. Qué es un héroe en el siglo XXI, un tiempo en el que ya no hay espacio para la épica. Qué entendemos por heroísmo. Al mismo tiempo es una reivindicación de que no podemos seguir cayendo en el relativismo moral ni ético. Esto de que las cosas son buenas o malas depende de cómo se miren… No es verdad. De un modo u otro, todos sabemos qué es lo correcto. Otra cosa es que lo hagamos o no, y esa es la pregunta que me interesaba. Cuando construía a Julián Leal yo tenía un arquetipo en la cabeza, que era Héctor, de la 'Ilíada'. El héroe que se enfrenta a lo imposible porque es lo correcto. Aunque pierda. Eso para mí es lo heroico. - En la novela el héroe también se funde y desdibuja con el antihéroe. - El héroe ya no necesita las cualidades heroicas del siglo XIX o de principios del siglo XX. No estamos hablando de Auguste Dupin, del policía que lo sabe todo por deducción y es súper inteligente. Estamos hablando de un héroe humano, de un héroe que tiene fallos y contradicciones. Yo creo que ahí radica el heroísmo, superar tus propias contradicciones y miedos. Ahora vivimos en un mundo en el que ya no se premia el heroísmo, lo que se premia es el triunfo. ¿Y dónde está escrito que un héroe tenga que triunfar? - El peso del pasado, el momento de fractura que determina la vida de los personajes, es algo que se repite en todas sus novelas. - Todos venimos de alguna parte, todos le debemos algo al pasado, pero quizá lo heroico sea romper la predestinación, romper esa cadena que parece que nos obliga o que nos liga a una vida determinada. Es una reivindicación del libre albedrío, aceptando algo que me parece fundamental: la libertad tiene consecuencias. - ¿Cómo ha sido meterse en el pozo con esa primera persona oscura y densa, de ese asesino que narra desde los márgenes? - Para mí es un personaje fascinante. Ojalá tenga continuidad, porque sabemos muy poco de él. Lo veo un poco como el Mr. Ripley de Patricia Highsmith. Es la tentación. La tentación de la belleza del mal. Lo veo como Mefistófeles, tentando continuamente al héroe. Es como un diablo humano que nos dice 'soy como tú'. - ¿No hay riesgo de acabar estilizando y, en cierto modo, ensalzando, la maldad? - Nosotros glorificamos el triunfo, y aquí el triunfador es el asesino. Es sofisticado, culto, guapo, interesante… En cambio, el heroísmo muchas veces es anónimo, callado, resiliente… El dilema moral yo no lo tengo, lo va a tener el lector: mi intención era que sin pretenderlo se sienta atraído por el mal. Pero el bien existe. No glorifico el cinismo, todo lo contrario. - Vuelve a Galicia después de 'La víspera de casi todo', con la que la ganó el Nadal de 2016. - Me interesaba mucho volver y centrarla en esta época de finales de los años 70 y principios de los 80. Es el momento clave que cambia la sociedad, cuando todas esas redes de contrabando clásico se transforman con la llegada de ese río de oro que es la cocaína. Fue el principio de la gran tragedia de los años 80, con la irrupción de las drogas duras entre una juventud que además venía de salir de la oscuridad de la dictadura. Una generación que se vuelca completamente en eso y queda destrozada. - Explicaba que con este libro le apetecía ahondar en el trabajo policial. ¿Ya ha pasado tiempo suficiente de su época como agente de los Mossos d'Esquadra? - Ahora ya me siento escritor y tengo la sensación de que los periodistas y los lectores ya me reconocen, así que me parecía interesante revisitar ese pasado como policía. También escapar un poco de los arquetipos: nosotros no somos americanos ni nórdicos. Me gustan los policías que encarnan la sociedad de aquí, y yo he creado un ecosistema donde están esos fenotipos: el policía vocacional, el veterano que las ha visto de todos los colores, el corrupto… Y luego tenemos a una persona como Julián leal, que se ha hecho policía para hacerle justicia a su pasado. Y eso es un error, porque la justicia y la ley no siempre van de la mano; la policía no tiene que hacer justicia, tiene que hacer cumplir la ley. - ¿Y a partir de ahora? - Me queda todo por hacer. A mí me gusta experimentar, ¿sabes? Me gusta sentir la experiencia del escritor como explorador de posibilidades. Yo sé lo que quiero y estoy convencido de que la literatura no está muerta. Lo que pasa es que tenemos que interpretar la complejidad del tiempo en el que vivimos para reinventarnos sin poner el foco en las series de televisión, en las adaptaciones… Tengo que seguir explorando en lenguaje y contando historias; seguir trabajando la imaginación. MÁS INFORMACIÓN noticia No Gemelos perversos, 'doppelgängers' y vidas alternativas: BCNegra hurga en todas las encarnaciones del doble - Asegura que la novela negra se ha adaptado a los tiempos y ha ganado complejidad. ¿A otros géneros les está costando más? - Creo que hay un tipo de literatura que responde mucho a un estado colectivo de cómo es la sociedad ahora que es, por ejemplo, la autoficción. Responde mucho a esa idea del culto al ego, al yo, a la exposición pública.. Creo que eso tiene fecha de caducidad; la literatura impúdica está condenada. Igual que no creo que perdure durante mucho tiempo la literatura sentimental o la discursiva marcada por la ideología. Ya no estamos en el tiempo de las grandes ideologías que buscan el soporte intelectual para justificarse, como en los años 70 u 80. Lo que va a sobrevivir es precisamente ese tipo de literatura capaz de abundar en la complejidad de las relaciones sociales hoy en día, porque es todo mucho más complejo de lo que era hace 30 años.
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Fernando Aramburu: «Si algo no acepta o no soporta un totalitario es que hagas mofa de él» (Wed, 01 Feb 2023)
Fernando Aramburu (San Sebastián, 1959) se cambia las gafas para las fotos: ya no le es una rutina extraña, el flash. Ahora mira aquí, ahora allá, haz esto, haz lo otro. Y él obedece con soltura. Lleva una camisa azul oscura con flores rojas y blancas. «Hay que ponerse un poco decente», suelta, mirando su estampado. Y después: «Es más fácil comprarse camisas que escribir novelas, lo puedo asegurar». Y ríe. El escritor, ya para siempre el autor de 'Patria', vuelve al ruedo con otra novela sobre ETA, 'Hijos de la fábula' (Tusquets). Pero esta vez no mira al drama, sino al punto ridículo que esconde el terrorismo, el relato risible que llevan como bandera. Ha escrito una sátira, consciente de que el humor también es corrosivo, también tiene su fuerza, su sentido: esta es la historia delirante de dos jóvenes, Asier y Joseba, que tras enterarse del cese de la actividad armada de ETA deciden seguir la guerra por su cuenta. Sin dinero, sin experiencia, en una granja de pollos. —Así que otra vez ETA. ¿Por qué ha tardado tanto en volver? —Una cosa es escribir y otra es publicar. Esta novela sale ahora, seis años y medio después de 'Patria', pero la idea y su traslación a un cuaderno de notas fue prácticamente simultánea a la de 'Patria'. ETA había anunciado el cese de sus actuaciones, y me sentí interpelado por esta novedad. Los escritores tendemos a responder nuestras preguntas por medio de posibles obras. Y una de las preguntas que me hice automáticamente fue: si esto es verdad, si van a parar de matar, ¿estarán todos de acuerdo? ¿Y si hubiera alguno que por su cuenta decide continuar? Tirando de ese hilo nació 'Hijos de la Fábula'. —Sin embargo, el tono de la novela es muy distinto al de 'Patria': es una sátira. —Sí, la palabra sátira es la adecuada. Aunque yo he trabajado, por así decir, con el freno puesto. He intentado que el humor no lo fuera todo en la novela, sino que los personajes también tuvieran un volumen humano. —¿Es tan ridículo el terrorismo? —Hay un flanco ridículo, claro, en el que uno en principio no repara. Como hicieron tanto daño, uno tiende a precaverse, a tomar en serio, a tratar de entender. Y es más llamativa esa parte dramática, sangrienta, brutal, pero el humor también está ahí esperando para aportar su capacidad deslegitimadora de la violencia, del terrorismo. —Javier Cansado siempre dice que el humor tiene mucho poder, que es muy difícil reponerse de una burla. —Y es así. La mayor faena que se le puede hacer a alguien es mostrarlo en sus facetas más ridículas. Y si algo no acepta o no aguanta o no soporta un totalitario es que hagas mofa de él. De él, de sus ideas, de sus métodos. —¿Es el humor una respuesta contra la barbarie? —Sí. He pensado mucho escribiendo esta novela en 'El gran dictador' de Chaplin, que se emitió por primera vez en 1940, cuando la Segunda Guerra Mundial acababa de empezar: esa obra ha prevalecido y se mofaba directamente del nazismo, y esa mofa tiene un efecto balsámico que en un primer momento muchos no entendieron. También he tenido presentes otros modelos. No tanto para imitar los estilos, sino un poco como guías, como luces en la oscuridad a las que dirigirme. Como 'El buen soldado Švejk', de Jaroslav Hašek. Es un clásico de la literatura europea en la que el autor parodia la Primera Guerra Mundial. Claro, si uno está metido en la batalla y está herido, probablemente el libro no le haga gracia. Pero con el tiempo uno se da cuenta de que, aparte de sobrevivir, hay que rescatar cosas valiosas, como por ejemplo la capacidad de alegrarse. —Por eso hay tanto humor judío sobre Auschwitz, ¿no? —Cuidado, cuidado: yo por ahí no he ido. Ese humor solo lo pueden hacer las víctimas. Y no es mi caso: yo he hecho parodia de agresores. En mi novela no aparecen las víctimas en ningún párrafo, en ninguna frase. —¿Fue una decisión premeditada? —Sí, sí. Eso tenía que ser así porque entonces se acabó el humor. Cualquier chiste, cualquier gracieta sobre las víctimas lo que hace es aumentar el dolor de quien ya ha sufrido. Y yo tengo un filtro moral que elijo voluntariamente y que me prohíbe hacer eso. Reírme del que tiene un defecto, del que se ha caído, del que fue agredido. Es decir, de la víctima. —¿Tenía miedo a herir a las víctimas?   —No sé si miedo. Pero sí siento una gran solidaridad unida con la pena por lo que se les ha hecho a las víctimas del terrorismo de ETA. La idea de que en un momento determinado yo no esté a la altura, no mida mis palabras, que diga o escriba algo que pudiera herir a estas personas, para mí sería un fracaso personal muy grande. Es algo que tengo en cuenta: es un criterio moral muy fuerte, muy intenso en mí. Aramburu, en otro momento de la entrevista con ABC Guillermo Navarro —El libro revisa la fábula nacionalista desde el humor más corrosivo. Pero era, y es, un relato poderosísimo. —La fábula esta del país ideal, habitado por gente racial pura, con todos los apellidos reglamentarios, estaba en el aire. Estaba en las palabras de muchas personas, y en las canciones de algunos, y en los carteles de las paredes, y en los discursos de los salvadores de la patria. Y algunos se hicieron epígonos de ese relato, e incluso llegaron a tomar las armas. Nadie nace convencido de nada: uno nace bebé, e inmediatamente los adultos empiezan a escribir en su mente. Aunque ojo: todos tenemos nuestras fábulas. Pero hay fábulas que son generosas con la vida, que propugnan el abrazo, y hay otras que convencen a algunos para hacer daño a los demás en nombre de una idea. Y hay que defenderse democráticamente contra estos discursos del odio, que es una fábula desgraciadamente muy extendida. Y que no consiste solamente en dar forma y justificación al odio, sino que al mismo tiempo propone mecanismos para actuar contra lo odiado, contra los odiados. Es terrible. —La novela parte de un drama: puede cesar la actividad armada de ETA, pero el discurso sigue ahí. —El discurso sigue, claro, y los motivos por los que ETA cometía sus atentados siguen vigentes. Lo que pasa es que ahora quienes postulan esa ideología consideran que los atentados ya no son útiles, han adoptado otra estrategia. Pero su plan continúa siendo idéntico al de hace décadas, y además con bastante éxito electoral [hace una larga pausa] en el País Vasco. —Por cierto: no es difícil ver un reflejo de Don Quijote y Sancho en Asier y Joseba, la pareja de etarras protagonistas. —A mí me cuesta ver a Don Quijote y a Sancho como dos tipos que van por la Mancha poniendo bombas. Pero el hecho de que estos dos chavales de mi novela tengan un ideal, sobre todo uno de ellos, y salgan al mundo a plasmarlo, a vivirlo, a ver todo lo que ocurre delante de ellos desde la ideología, no con los ojos, pues sí, inevitablemente a las personas de la tradición hispana les recordará al Quijote. Aunque yo pensaba más bien en Kafka. —¿En qué sentido? —En el sentido de que la novela parte de un absurdo inicial que luego se desarrolla lógicamente. Mis personajes no son dos fantoches que por las buenas interpretan acciones absurdas, no. Son completamente lógicos y racionales, lo que pasa es que parten de un absurdo. —Me pregunto si igual que todos tenemos una lengua materna, que no olvidamos jamás, también hay universos literarios que nunca podemos abandonar. Aunque vivamos lejos de su origen, como en su caso. —El asunto de la violencia, no solo de la violencia terrorista, sino del hecho de que unas personas maltraten a otras, es algo que no me ha dejado nunca, es algo que llevo conmigo desde la adolescencia. No me deja tranquilo, y busco relatos y novelas en las que efectivamente este asunto se trata. Quizá con la idea de descifrar los mecanismos de la conducta, pero también de demostrar las repercusiones de la violencia desde la perspectiva de las víctimas, o de los testigos, o de los indiferentes. —¿Tiene alguna idea del momento en que comenzó ese interés? —Quizá nació muy pronto. Recuerdo que de chaval organizábamos en mi barrio de las afueras de San Sebastián unas pedreas tremendas entre chavales: eran unas piedras enormes, no sé cómo no murió alguno… Yo me considero un hombre pacífico, pero recuerdo mi cajón de juguetes lleno de pistolas de vaqueros, y de toda clase de armas reproducidas. De soldaditos, de castillos. Y todo eso un poco asociado a la masculinidad. Quizá entonces ya empecé a preguntarme algunas cosas. —¿Y qué respuestas tiene? —No tengo ninguna duda de que la violencia está prevista por la naturaleza, y la compartimos con los animales. La naturaleza dota a los seres vivos de cuernos, colmillos, garras, inteligencia. Y hay una violencia que puede ser útil, que proporciona ventajas, alimento, territorio, incluso la posibilidad de aparearse. Pero nosotros, las personas de buena fe, con talante democrático, estamos comprometidas con la creación de espacios sociales donde la gente viva pacíficamente, donde se respete al débil o al que está en minoría. Tenemos una tarea pedagógica constante para combatir el instinto violento de la especie, que es un instinto natural, como todos los instintos. —Sostiene que si un escritor es prolífico, la vida que tiene es bastante gris. ¿Por qué? —Escribir mucho significa estar mucho tiempo solo, sentado en el escritorio, y en esas circunstancias es muy difícil vivir aventuras, protagonizar grandes acontecimientos [ríe]. Este tipo de vida recogida, laboriosa, muy recluida, a mí me gusta mucho. Pero para otras personas sería insufrible. Yo hago todos los días las mismas cosas a la mismas horas. —Como Kant, casi. —Pues en cierto modo sí, efectivamente. Pero es que así es como yo estoy a gusto conmigo mismo. —Lleva viviendo más de tres décadas en Alemania. ¿La distancia con España le ayuda a escribir en libertad? —Vivir lejos da bastante paz, sobre todo cuando no hay paz en el lugar en el que uno no está. Aunque esta distancia es muy relativa, afortunadamente, sobre todo desde que existe internet. Uno no está, pero está. Uno accede a la información de la misma manera o con la misma intensidad que cualquier español en España. MÁS INFORMACIÓN noticia Si Luis Mateo Díez: «La nostalgia es un sentimiento endeble» noticia Si Elvira Navarro: «La memoria del trauma es la memoria más poderosa» —¿Nunca se ha planteado volver? —Aquí estoy. —[Risas]. —Es muy difícil para los que llevamos una vida de árbol, fijos en un lugar, arraigados en el suelo, movernos.
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Quentin Tarantino, en vivo y en directo en Barcelona (Wed, 01 Feb 2023)
Como Bono hace unas semanas, también Quentin Tarantino se echa a la carretera para presentar, en vivo y en directo y previo paso por taquilla, esa suerte de biografía cinematográfica que es 'Meditaciones de cine'. El libro, publicado hace pocos días en España, será el hilo conductor de un evento en directo el 9 de abril en el Teatro Coliseum de Barcelona. Una velada en la que el cineasta «se adentrará en un fascinante debate centrado en películas estadounidenses clave de la década de los 70, todas las cuales vio por primera vez cuando era un joven cinéfilo en ese momento». En 'Meditaciones de cine', el director de 'Pulp Fiction' concentra crítica cinematográfica, teoría del cine, reporterismo y apuntes biográficos para ofrecer una particularísima visión de la historia del cine. MÁS INFORMACIÓN noticia Si Tarantino especula, reflexiona, y le sale de Oscar «Con su vibrante imaginación y su dedicación a una narrativa rica en capas, Tarantino ofrece una perspectiva poco común sobre el cine que sólo puede ofrecer uno de los más grandes practicantes de este arte de todos los tiempos. También ofrecerá al público la lectura en directo de un fragmento de su nuevo libro», avanza la organización del evento.
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Hughes: «La única forma de que te hagan un poco de caso es que saques un libro» (Wed, 01 Feb 2023)
Llega Hughes (Albacete, 1977), marca registrada de Francisco Santas para la columna de opinión, a esta entrevista con la garganta deshecha y una tos de escritor maldito. Grande y alto, como para que se le vea bien en Madrid, arribó desde Cádiz hace diez años para escribir en periódicos y eso sigue haciendo en ABC una década después. Precisamente ahora que se cumple una cifra tan redonda publica 'Dicho esto', una recopilación de muchos de sus artículos, con la editorial Monóculo. «No fastidies… Habría quién afectaría una tos literaria, pero no, es el enésimos virus o trancazo que paso este año. Es una tos de pobre. Covid de plumilla pobretón», añade con guasa. -¿Cómo le llega la oferta de la editorial? -Que publique libro es la confirmación de que lo soy, entro por la puerta grande de la pobreza plumillesca. Es broma, me lo ofrecen los chicos de Monóculo, gente muy joven, y como las columnas ya estaban escritas y yo no tenía que hacer nada dije que sí. No podía negarme, aunque lo intenté, pero no había motivos que no fueran la pura coquetería de decir que no. Yo he añadido únicamente tres o cuatro artículos por cuestiones sentimentales. -¿Por qué cree que se lo ofrecieron precisamente en este momento? Lleva una década escribiendo y destacando dentro del panorama periodístico. -Justo ahora, más o menos, hace diez años que empecé en ABC, y eso fue lo que mejor me pareció. No recuerdo las fechas exactamente, pero me pareció una buena manera de mirar hacia atrás. El libro técnicamente es un mojón, en el sentido de que es un mojón en el camino -añade entre risas-, es un hito: son diez años de andadura y ojalá me sirva para reflexionar, para ver qué he hecho, a dónde voy y pensar si son necesarios otros diez años -Para el lector que haya llegado recientemente hasta usted a través de este libro, ¿qué ha hecho en esta década? -He escrito un montón de cosas. En este libro no está el fútbol, no están las cosas frívolas tipo 'Sálvame', ni la sección del corazón. Tampoco está la política dura dura dura -repite de carrerilla-. He escrito en realidad de todo lo que me han dicho que escribiera. «¡Paco, aquí!», y de eso escribía yo. Hacer folios, no he hecho otra cosa. -Y si echa la vista atrás ¿en qué ha cambiado el oficio para usted? Supongo que llegaba con unas ilusiones, con unas esperanzas, unos referentes; vamos, lo que se dice a estrenar. ¿Qué queda de aquel tipo de Cádiz al que se le abren las puertas del periodismo? -Esta pregunta me hace ser melancólico, pese a que yo nunca he sido muy dado a ilusionarme, porque le veía los tres pies al gato y me imaginaba la trastienda. También porque tengo una edad, empecé en la treintena -señala como si de aquello hiciese toda una vida-. Tenía ilusiones, pero tampoco esperaba gran cosa. No, yo he ido cayendo en un realismo tétrico. -Va a ser el Solana del articulismo español. -Eso me haría mucha ilusión, pero es que no se puede no ser solanesco. Lo que sí agradezco mucho es que desde un periódico se ve muy bien el percal. Un periódico te da la capacidad de estar de bisagra entre la España madrileña de la élite y la real, ese mundo intra M-30 y la España normal, la de la calle. Y un periódico creo que es la forma de estar midiendo esta distancia diariamente. Con lo cual da vértigo. Como instrumento óptico de referencia, igual que te vas a ver las estrellas a Canarias, un periódico para medir esa distancia entre las élites y lo popular es una buena forma de observarlo. -¿Y eso desde la columna cómo se cuenta? -Da igual, diría que escribo mañana que te he descuartizado y te estoy guardando en unos táperes en el frigorífico y a lo mejor por la tarde alguien me dice: «¿Paco, esto era de verdad?» Esa es la importancia que se le da, que yo le doy. 'Dicho esto', ya que hablamos del libro, sé que una parte de mí, y no pequeña, considera que aun así hay que escribirlas. Es un contraste entre el sentido de la inutilidad y el de la importancia. Más allá de la vanidad casi autoerótica del estilo, el verdadero drama es ese, la poca importancia y el complejo de heroísmo que yo por ejemplo tengo a veces. Ese decir: ¡Yo esto lo cambio! -Hablaba de tus tres facetas en el periódico de referencia: la de cronista de fútbol, por otro lado la vertiente de peluquera de extrarradio, que diría Sabina, escribiendo de los programas del corazón, y luego está el Hughes político. ¿En cuál se siente más cómodo? Hay una cuarta, me atrevería a añadir, que es esa otra más costumbrista por llamarlo de alguna manera o de cosas que te pasan y ves. Y creo que esa es precisamente la que rescata muy bien el libro. Pero me siento cómodo en todas. El fútbol lo escribo con mucha urgencia, es muy visual, casi manual y es una pasión antigua que tengo desde niño. La frivolidad cada vez me gusta más y lo otro… Te diré que me divierto escribiendo cosas de mi vida, lo que ocurre es que no me lo permito un poco por respeto al lector. Pero a mí me gusta todo. Agradezco al periódico cada oportunidad que me ha dado, poder tocar todos los palos. Más que el tipo de género hablaría del tamaño. Cuando escribes una doble, que no suele pasar mucho, activas otro tipo de inspiración, otro tipo de prosa. En cambio las columnas te acaban forzando a ser epigramático, a ser muy condensado. Trato de aprender y rendir como puedo, lo mismo que Lucas Vázquez que ahora te juega de lateral, de medio, de extremo. O Nacho, que siempre cumple. Pues yo Nacho, donde le pongan que rinda. Lo que se publica en el periódico va a la hemeroteca, al menos queda ahí en un sarcófago, en un ataúd, pero lo que está en el blog cualquier día alguien le da a un botón y desaparece. Así que agradezco mucho esta edición para que conserve algunas de estas columnas del blog para mis nietos… si los tengo. MÁS INFORMACIÓN noticia Si Hughes noticia Si Contra la moderación -¿Hay algún proyecto literario además de recopilar artículos? -Sí me gustaría escribir algo más allá del periódico, pero hasta el momento me ha ocupado tanto tiempo esto, casi diario, que lo he desatendido cuando me lo han ofrecido. Pero si me gustaría. Sobre todo porque estoy viendo que la única forma de que te hagan un poco de caso es que saques un libro, todo el mundo te quiere entrevistar, te llaman. A efectos del ego y del cariño tendré que publicar otro en unos cinco años -apunta con humor- para que me quieran un poco.
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El penúltimo tesoro de Josep Pla: más de 30 manuscritos y mecanoscritos originales (Sat, 28 Jan 2023)
La Fundación Josep Pla, albacea de la memoria del escritor ampurdanés, atesora desde este sábado una nueva colección de joyas: los manuscritos originales de los escritos de Pla que Josep M. Cruzet publicó en Editorial Selecta entre 1949 y 1962. Más de 6.000 cuartillas de una época en la que el autor de 'El quadern gris' entregó a imprenta títulos como 'El carrer estret', 'Pa i raïm', 'Girona', 'Nocturn de primavera' o 'Contraban'. Hasta ahora, los originales manuscritos de estas obras se encontraban en manos de los descendientes del editor pero, tal y como informa la fundación, «se ha podido gestionar la cesión de los materiales para que la lectores, estudiosos e investigadores puedan acceder a su contenido y profundizar en el conocimiento de la obra de Pla». Este sábado se ha formalizado la cesión durante un acto en el que han participado el alcalde de Palafrugell, Joan Vigas; el consejero de Universidades, Joaquim Nadal; el presidente de la Diputación de Gerona, Miquel Noguer; y representantes de la Fundación Pla y la cátedra Josep Pla. Se trata, destacan desde la Fundación, de la cesión más «relevante» de material 'planiano' desde la donación de los manuscritos de la Obra Completa de Destino a principios de los noventa. En total, la colección está formada por más de treinta volúmenes manuscritos y mecanoscritos entre los que destacan 19 libros y 2 textos breves en formato original autógrafo; 6 volúmenes que alternan contenido mayoritariamente mecanoscrito con original autógrafo; 4 volúmenes de galeradas con enmiendas autógrafas de Pla; y 4 volúmenes mecanoscritos. También se incluyen fotografías, correspondencia y documentación editorial variada. MÁS INFORMACIÓN noticia Si La masa madre de Josep Pla «El material más relevante es el formado por los manuscritos y mecanoscritos con autógrafos originales de Pla», destacan desde la Fundación. Volúmenes que, pese a no tratarse de material inédito, nunca se habían podido consultar hasta ahora. Además, se trata de originales previos a la censura, por lo que la documentación cedida «podrá aportar mucha información sobre la obra de Pla y cómo el autor se enfrentaba al contexto de represión impuesta por la dictadura franquista».
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12 libros para leer en 2023 que te pueden cambiar la vida (Thu, 26 Jan 2023)
El «influencer» Pablo Ospina , que cuenta con más de 200.000 seguidores en sus redes sociales, lanzó a finales de 2022 una serie de recomendaciones para leer durante el 2023 que «te pueden cambiar la vida». En el post publicado en la red social de Instagram , que ya cuenta con más de 50.000 «me gusta», el joven lanzó una serie de sugerencias sobre libros de desarrollo personal, que pueden marcar un antes y un después en nuestra vida. Por tanto, si este año ha decidido que es momento de cambiar su estilo de vida, estos libros podrán ayudarlo a avanzar en al dirección correcta: Enero: Hábitos Atómicos, de James Clear Según asegura el autor James Clear en su libro «Hábitos Atómicos», si todos los días repetimos una acción, sin importar lo pequeña que sea, esta puede acumular una fuerza y tener un gran efecto en nuestras vidas. Por tanto, gracias a la lectura de este libro tendremos la capacidad de ver la importancia que tienen estos pequeños hábitos en nuestro día a día y nos permitirá crear un sistema de cambio verdadero y duradero. Febrero: No me puedes lastimar, de David Goggins Según relata David Goggins en el libro, su infancia fue una auténtica pesadilla. Pero gracias a su autodisciplina y trabajo duro, pasó de ser un joven con sobrepeso, deprimido y sin futuro, a convertirse en un icono de las Fuerzas Armadas estadounidenses y en uno de los mejores atletas del mundo. Asimismo, en su libro, revela que la mayoría de nosotros aprovechamos sólo el 40% de nuestras capacidades, llamando a esto « La Regla del 40% «. La lectura de este libro es una lección para que cualquiera pueda seguir sus pasos y superar el dolor, vencer al miedo y alcanzar su máximo potencial. Marzo: El hombre en busca de sentido, de Viktor Frankl Este libro describe las experiencias del autor como prisionero en los campos de concentración nazis durante la Segunda Guerra Mundial . Centrándose en cómo obtuvo el sentido de la vida incluso en esos momentos de horror y desesperación. Ya que, según el autor, la forma en que el prisionero imaginaba su futuro afectaba a su longevidad. En el libro, Frankl explica la importancia de la logoterapia , cuyo objetivo es encontrar el sentido de la vida del individuo. Abril: Cómo ganar amigos e influir sobre las personas, de Dale Carnegie Para realizar este libro, Dale Carnegie investigó la vida de varios personajes ilustres de la historia de la humanidad, como Julio César o Thomas Alva Edison . También entrevistó a personas influyentes como Franklin D. Roosevelt o Clark Gable. Gracias a estas investigaciones, el autor creó un curso de 14 semanas donde da varios consejos para crear una buena impresión con el fin de ampliar nuestras relaciones sociales. Mayo: Psicología del dinero, de Morgan Housel Morgan Housel, antiguo columnista financiero de «The Motley Fool» y « The Wall Street Journal «, profundiza en este libro en la psicología que hay detrás de nuestras decisiones financieras. Considerando cómo las experiencias pasadas, los objetivos y la racionalidad pueden mejorar o empeorar los resultados financieros. Junio: La transformación total de su dinero, de Dave Ramsey Lanzado en 2013, el libro de Dave Ramsey nos enseña cómo dejar de aceptar la deuda , eliminarla por completo y construir el futuro financiero que todos anhelamos. Julio: Mindset, la actitud del éxito, de Carol Dweck Con este libro, Carol Dweck aplica su conocimiento en el campo de la motivación para esbozar la innovadora idea de mejorar nuestras vidas adoptando una mentalidad de crecimiento, desafiando las ideas preconcebidas de que las habilidades naturales y el talento son herramientas esenciales para el éxito. Para la autora, el mundo está dividido entre las personas que están abiertas al aprendizaje y las que están cerradas, y este rasgo afecta a todo lo que nos rodea, desde nuestra visión del mundo hasta a nuestras relaciones interpersonales. Agosto: Fuera de serie, de Malcolm Gladwell Este libro explora las curiosas historias de grandes personalidades de la humanidad, como Bill Gates o los Beatles. A través de su viaje por el mundo de los más brillantes y famosos, Gladwell nos convence de que nuestro modo de pensar en el éxito es erróneo y que prestamos demasiada atención al aspecto de estas personas y muy poca al lugar de donde vienen. Es decir, a su cultura, su familia y a las singularidades de su educación. Septiembre: Diario para estoicos, de Ryan Holiday La obra es una traducción original de una selección de escritos de varios filósofos estoicos, como Epicteto , Séneca, Musonio Rufo o Zenón . Cuyo objetivo es enseñar al lector sobre temas relacionados con el crecimiento personal y la gestión de los sentimientos. Octubre: Meditaciones, de Marco Aurelio El emperador Marco Aurelio escribió esta obra para sí mismo como una manera de recordar y tener a mano los principios de la filosofía que adoptó, el estoicismo. En él, Marco Aurelio explica, mediante párrafos cortos y un lenguaje coloquial, cuáles son sus principios y las ideas que guiaron su vida hasta convertirlo en uno de los mejores gobernantes que han existido. Noviembre: 12 reglas para vivir, de Jordan B. Peterson En esta obra, Jordan B. Peterson, uno de los pensadores más polémicos e influyentes de la actualidad, propone un viaje por la historia de la ciencia y las ideas para tratar de responder a la pregunta sobre qué información básica necesitamos para vivir en plenitud. Diciembre: Más allá del orden, de Jordan B. Peterson Más allá del orden es la continuación de «12 reglas para vivir». En este libro, el autor ofrece 12 reglas más para vivir una vida más feliz , satisfactoria y exitosa.
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La biblia breve de Stefan Zweig, el escritor impaciente (Thu, 26 Jan 2023)
Stefan Zweig (Viena, 1881 - Petrópolis, 1942) tenía diecinueve años cuando publicó su primer cuento. Eran apenas ocho páginas, pero en ellas el escritor ya perfilaba una personalidad literaria atravesada no tanto por la nostalgia como por la melancolía, una mirada puesta en el pasado o en los futuros hipotéticos: lo que pudo ser y no fue, ese mundo que brilla en otra parte, esta sombra. La acción (es un decir) transcurre en una villa cerca del mar, con una mujer que lee bajo una sombrilla y, de pronto, recibe una visita inesperada. Es un encuentro fugaz con un amor de la juventud (ella acaba de prometerse), pero en las pocas palabras que intercambian se resume buena parte de lo que es la existencia humana. Termina así: «Y despacio, muy despacio, sin que se note, muere la sonrisa en sus labios soñadores…» Lo tituló, claro, 'Sueños olvidados'. Con ese relato se abre la nueva edición de los 'Cuentos completos' de Stefan Zweig que acaba de publicar Páginas de Espuma, y que se suma al aluvión de novedades editoriales impulsada por la liberación de los derechos de autor del escritor austriaco, del que la editorial Acantilado ya lo había publicado prácticamente todo en nuestro país. Esta presume de ser la primera compilación en español de la narrativa breve de Zweig, esto es, de sus relatos y sus novelas cortas, una distancia en la que fue imbatible: no por nada vivió y murió en la lista de los más vendidos. «En los años veinte y treinta, en la cumbre de su fama, sus best seller fueron sus biografías (la de María Antonieta, la de Fouché, etc.) y sus novelas breves. Tuvo esa intuición, la de que el gusto del lector había cambiado, que ya no era el mismo que el que devoraba las grandes obras del XIX», explica al otro lado del teléfono Alberto Gordo, que ha traducido las más de mil trescientas páginas de este volumen. Zweig estuvo siempre obsesionado con el acto creativo, y acerca de su propia literatura llegó a la conclusión de que esta no era más que el reflejo (en tono y tema) de lo que él buscaba en otros. «Soy un lector impaciente y temperamental. Nueve de cada diez libros que caen en mis manos los encuentro llenos de descripciones superfluas, de diálogos plagados de cháchara y de personajes secundarios innecesarios. Incluso en las más famosas obras maestras de los clásicos me molestan los abundantes pasajes arenosos y monótonos. Esta aversión a todo lo difuso y lo pesado tenía que transferirse de la lectura de las obras ajenas a la escritura de las propias». «Nunca fue un autor vanguardista, sus maestros fueron más bien Flaubert, Balzac...», apunta Gordo. Así que en 'Sueños olvidados' está ya mucho de lo que sería Zweig: la soledad, el deseo, la pérdida de los ideales de la juventud, la resignación. Son lugares (otro decir) que visitaría en 'Veinticuatro horas en la vida de una mujer' o en 'Carta a una desconocida', pero el despliegue de su imaginación va más allá del corazón, de la piel. En su narrativa se revela como paladín de la Europa unida, como pacifista, pero también como un intelectual preocupado por la cuestión judía, fascinado por la revolución francesa e interesado por las leyendas bíblicas, hasta orientales. Entre otras tantas cosas que no caben en una reseña, psicoanálisis incluido. MÁS INFORMACIÓN noticia Si José María Pozuelo Yvancos: «Millás está sobrevalorado, y Alberti es un poeta menor» noticia No Cuánto tarda la memoria en ser literatura noticia Si Luis Mateo Díez: «La nostalgia es un sentimiento endeble» Como autor de éxito ayer y hoy, Zweig fue envidiado y tachado de sentimental, aunque quién se acuerda ya de aquellas críticas. Él se entregó con una dedicación casi monacal a hacer algo más grande que la vida, más duradero, tal vez por eso fue más apasionado dentro del papel que fuera. Se suicidó con Lotte, su segunda esposa, el 22 de febrero de 1942. Los encontraron en la cama. A ella con la barbilla sobre su hombro. A él con la corbata perfectamente anudada. No había ni rastro de una sonrisa en sus labios soñadores.
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Gemelos perversos, 'doppelgängers' y vidas alternativas: BCNegra hurga en todas las encarnaciones del doble (Tue, 24 Jan 2023)
El doble, ese gemelo malvado que todos tenemos en algún lugar; el vecino que siempre saludaba pero que de puertas hacia dentro se convertía en un ser profundamente malvado... A vueltas con el Mr. Hyde que se esconde detrás de todo Jekyll y con la fértil tradición de alimentar la vida (y la literatura ) con perversos sosías, el BCNegra se vuelca este año en las dobles vidas para advertir que, como ya dejó dicho Nietzsche, el peor enemigo que alguien puede encontrar siempre será uno mismo. «Estos días oiréis hablar de este 'doppelgänger' que camina permanente con cada uno de nosotros durante nuestra existencia», subraya el escritor Carlos Zanón, comisario de un festival que se eleva al cuadrado para explorar ese juego de espejos y duplicidades, de mentiras e imposturas, de la mano de Leonardo Padura, Dominique Manotti, Juan Gómez-Jurado, Petros Márkaris, Dror Mishani, Donato Carrisi, Dolores Redondo y Antonio Manzini, entre muchos otros. Autores que por el simple hecho de escribir ya están en contacto permanente con otra versión de sí mismos y que desfilarán por El Molino y al cine Aribau entre el 6 y el 12 de febrero para, entre otras cosas, reflexionar sobre las sociedades fracturadas, las identidades múltiples, las vidas secretas y la enfermedad mental. El doble como impostor e influencia. Narciso, el espejo y el dolor del doble perdido. «Vidas alternativas, personalidades escindidas, criminales que no lo parecen y buenas personas dominadas por su 'doppelgänger', el sosías malvado que camina con cada uno de nosotros», que anuncia el festival a modo de menú degustación. Tirando de ese hilo y enredándose en asuntos como las tramas paralelas, la doble vida de los espías e investigadores, y la necesidad de muchos autores de tener una segunda profesión para poder subsistir, el festival llega a su mayoría de edad, dieciocho ediciones ya, arropado por viejos conocidos, pero también por nombres poco habituales en eventos negrocriminales como Ray Loriga, el escocés Graeme Mcrae, la estadounidense Laura Lippman o el marroquí Tahar ben Jelloun. El festival, defiende Zanón, quiere romper normas y traspasar fronteras, por lo que además de acoger a sospechosos habituales como Víctor del Árbol, Claudia Piñeiro, Jon Bilbao o Romain Slocombe, ha trazado también puntos de fuga para picotear en el fantástico y arrimarse al 'Dr. Jekyll y Mr. Hyde' de Stevenson; convertir a John Blacksad, el gato detective de Díaz Canales y Guarnido, en el primer personaje de cómic homenajeado por BCNegra ; y escenificar un juicio en el que autores como Graziella Moreno, Rafa Melero, Maite Talón o el propio Zanón harán las veces de jueza, policía, forense y abogado, respectivamente. Profesiones que, por otro lado, ejercen o ejercían en su otra vida. MÁS INFORMACIÓN noticia No Don Winslow: «Sin Don Quijote no habría novela negra» noticia Si Todas las huellas del crimen conducen a Barcelona Una exposición centrada en la figura del investigador, un concierto especial en el que Albert Pla recorrerá su repertorio 'más oscuro', y un ciclo de películas con títulos como 'Stockholm', de Rodrigo Sorogoyen; 'Carretera perdida', de David Lynch; y 'Vientos de La Habana', de Félix Viscarret, completan el programa de un festival que ha decidido innovar también a la hora de entregar su galardón y se reserva el fallo del Premio Pepe Carvalho 2023 para la jornada inaugural.
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Pilar Adón, Premio Francisco Umbral por su novela 'De bestias y aves' (Tue, 24 Jan 2023)
La escritora Pilar Adón (Madrid, 1971) ha ganado el Premio Francisco Umbral al Libro del Año por su obra ' De bestias y aves ', de la editorial Galaxia Gutenberg. El premio está dotado con 12.000 euros (cantidad con la que el Ayuntamiento de Majadahonda contribuye como patrono a la Fundación Francisco Umbral), y una escultura diseñada por Alberto Corazón. Se reconoce el mejor libro de los escritos en castellano editado entre el 1 de enero y el 31 de diciembre de 2022. El jurado ha decidido otorgar el premio a Pilar Adón por su novela 'De bestias y aves': « Esta es una novela enigmática con un estilo propio que combina la imaginación, el misterio y la poesía ». El jurado estaba integrado por Juan Cruz Ruiz, Adjunto a la Presidencia de Prensa Ibérica; Carlos Fernández Aganzo, poeta, director de Relaciones Institucionales de 'El norte de Castilla' y subdirector de la Fundación Vocento; Manuel Llorente, periodista de 'El Mundo' y presidente del jurado; César Antonio Molina Sánchez, escritor y exministro de Cultura; José Luis Morales, en representación de la Fundación Francisco Umbral; Fernando R. Lafuente, director de la 'Revista de Occidente' de la Fundación José Ortega y Gasset-Gregorio Marañón; actuando como secretario, Javier Rodríguez Marcos, periodista del 'El País' y coordinador de 'Babelia'; Fanny Rubio, escritora y catedrática de Literatura de la UCM; y Santos Sanz Villanueva, crítico y catedrático de Literatura de la UCM. Entre los premiados en ocasiones anteriores están los libros Patria, de Fernando Aramburu (2016); Transición, de Santos Juliá (2017); Sur, de Antonio Soler (2018); Tiempos recios, de Mario Vargas Llosa (2019), Las maravillas, de Elena Medel (2020); y Morderse la lengua de Darío Villanueva (2021).
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Sueños, intimidades, amores y memorias de Ana María Martínez Sagi (Fri, 20 Jan 2023)
Antes de morir, Ana María Martínez Sagi (1907-2000) le pidió a Juan Manuel de Prada que no editara su obra hasta pasados veinte años de su muerte. Más que pudor era un deseo: que la leyeran las generaciones futuras, no las presentes, a las que miraba con sospecha. Esa petición se convirtió en una promesa y después, claro, en un hecho. En 2019 el escritor publicó en la Colección Obra Fundamental de la Fundación Banco Santander una antología que recogía sus mejores versos y sus trabajos periodísticos ('La voz sola'), y ahora ha seguido su empeño con un nuevo volumen en el que recoge dos libros inéditos de esta mujer inabarcable, 'Donde viven las almas' y 'Andanzas de la memoria'. Entre medias, por cierto, el también columnista de ABC se doctoró con una tesis dedicada a Martínez Sagi y levantó una monumental biografía de mil setecientas páginas, 'El derecho a soñar' (Espasa), que venía a completar el puzle de un personaje que ya había retratado en 'Las esquinas del aire'. «Mi nombre estará ligado al de ella siempre. Ya me puedo morir tranquilo», bromea. Martínez Sagi tuvo una vida agitada como pocas, y en muy diversos ámbitos que van desde el deporte al periodismo pasando por la literatura y el anarquismo. En 1931 se coronó como campeona de Cataluña de jabalina, y en 1934 se convirtió en la primera mujer en dirigir un club de fútbol (el Barcelona). Que se sepa, fue la única mujer española que ejerció como fotógrafa en el frente durante la Guerra Civil, por no mencionar su labor como articulista comprometida. «Es una vida inverosímil de tan atractiva que es. Pero es que además su obra es muy valiosa, es una gran poeta. Algunos de sus poemas están a la altura de los mejores poemas de esos años», asevera De Prada. Ese talento, insiste, brilla con luz propia en 'Donde viven las almas', una suerte de diario lírico que, además, esconde una historia de amor bella y trágica. Idilio en Mallorca Ocurrió en Mallorca durante la primavera de 1932. Ella estaba en un buen año, acababa de publicar el poemario 'Inquietud', y hacía tiempo que conocía a la también escritora Elisabeth Mulder. Se fueron juntas a la isla, al hotel Miramar, en el Puerto de Alcudia, que tenía una vista perfecta a la bahía de pescadores, una estampa Martínez Sagi nunca olvidó. Allí dieron rienda suelta a su pasión. «Cuando muera la raíz de la vida y se extinga bajo tierra el eco de las voces, cuando mares y continentes desaparezcan en la nada, perdurarán en mi memoria el más leve de tus gestos, la más insignificante de tus palabras», escribe ella al principio, en un texto que luego se reveló como profético: aunque su relación se rompió más pronto que tarde, prácticamente toda su poesía posterior bebía de aquellos días, de aquella isla, de aquellas noches. «Las huellas que dejo, las lágrimas que vierto, los versos que escribo no son míos: son tuyos, única y exclusivamente tuyos». Tuvo otros amores, sí, pero no los cantó tanto. Su prosa está cargada de un erotismo que a veces roza la mística y otras el cuerpo. «Te abrigo con mis brazos, acaricio tu cuerpo estremecido; y beso dulcemente, despacio, tu boca, tus ojos, tus cabellos. Te beso, más y más, hasta verte temblar de amor y deseo». Y también: «Obra tuya soy: porque descubrí en tus brazos la vida y mi luz verdadera». Ella nunca pensó en publicar 'Donde viven las almas', aunque sí lo corrigió con esmero: el manuscrito lo escribió entre 1932 y 1935, y luego volvió a ese cuaderno en los años setenta. «Es un tratamiento preciosismo del lenguaje, tributario del modernismo», apunta De Prada, que recuerda que en 'Donde viven las almas' encontramos el germen de algunos poemas que luego recuperará y pulirá en 'La voz sola'. Noticia Relacionada Spectator in Barcino opinion Si Ana María Martínez Sagi, «des-memoriada» Sergi Doria Al acometer la monumental investigación de Juan Manuel de Prada, en la que salva la obra poética de la protagonista, constatamos cuán difícil es desactivar la «memoria histórica» -ese oxímoron- que ha canonizado la propaganda oficial 'Andanzas de la memoria' es otra cosa. Para empezar, es un título que sí intentó publicar en vida: se lo entregó a Josep Maria Castellet, entonces director literario de Ediciones Península y Edicions 62, aunque este lo rechazó por considerar que su modo de narrar había quedado «desfasado». El libro está construido como un conjunto de viñetas autobiográficas, que van desde su infancia (la memoria siempre nos arrastra al mismo sitio, al mismo tiempo) a sus viajes por Europa y su experiencia como profesora en la Universidad de Illinois, donde entró mintiendo, pues ella había abandonado la educación reglada a los catorce años. Es, sin embargo, un relato edulcorado, luminoso, que esquiva cualquier mención a los años tempestuosos que vivió en el frente, también a las penurias de su marcha de España en 1939 y a las de sus primeros años de exilio en la Francia ocupada. No hay, tampoco, referencias a sus tribulaciones sentimentales. Lo explica ella misma en el prólogo: «Vámonos juntos, lector, por caminos claros y dispersos, donde el Recuerdo va resucitando sus evocaciones soleadas. Vayamos también por aquellos intrincados laberintos en los que sólo fantasmas y sombras de sombras se adivinan». «Su vida es un emblema del siglo XX, un ejemplo de que cuando te mojas de verdad es imposible tener una vida impoluta», afirma De Prada. De 'Andanzas de la memoria' destaca sus juicios sobre la sociedad estadounidense, que admiraba tanto como le preocupaba. Criticaba la deriva de la universidad, que ya estaba dejando de lado el conocimiento en favor de las emociones, y también a los padres que mimaban a sus hijos, pues en estos veía una gran crisis por venir. «Fue profética», apostilla el novelista.
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