Libros

Anne Applebaum: «Existe un autoritarismo de izquierdas» (Tue, 26 Oct 2021)
Los análisis de la historiadora, escritora y columnista Anne Applebaum son una referencia para entender los nuevos autoritarismos, también una contestación a quienes ponen en cuestión los principios, libertades y valores intrínsecos a la Unión Europea. Esas fueron las palabras del jurado que le concedió el premio Francisco Cerecedo, un reconocimiento que la estadounidense recibe, en Madrid, en una ceremonia presidida por el Rey Felipe VI. Otorgado por la Asociación de Periodistas Europeos, el Cerecedo distingue la importancia de una labor intelectual y humanística, que en el caso de Anne Applebaum se manifiesta en una obra tan contundente como sus opiniones y en la que destacan 'Gulag: Historia de los campos de concentración soviéticos', que le valió el premio Pulitzer, y 'El ocaso de la democracia. La seducción del autoritarismo', ambos publicados en español por el sello Debate. Inscrita en la tradición de intelectuales como Susan Sontag, Julien Benda y Hannah Arendt, Applebaum retrata a los nuevos defensores de las ideas antiliberales y denuncia cómo estas élites intentan hacer mella en la democracia contemporánea. En ocasión del Cerecedo, y en un contexto influido por la pandemia y el auge de movimientos identitarios, la escritora conversa con ABC sobre política, relato y las corrientes de fondo que golpean las instituciones. ¿Por qué las democracias están amenazadas en todas partes, al mismo tiempo? Hay razones locales, según la dinámica de cada país, pero también elementos comunes. El primero y más obvio es el cambio del mundo real al mundo online y el efecto 'cámara de eco' que eso genera en los medios. La presión de la globalización y la sensación de que los gobiernos nacionales han perdido poder genera una sensación de frustración común. Y en tercer lugar, el crecimiento del mundo autocrático y su influencia en las esferas políticas y financieras. Las autocracias ya no son pobres, como solían serlo en el siglo XX. El ejemplo perfecto es China. La guerra fría explicó el mundo entre el comunismo y capitalismo. ¿Y ahora qué? ¿Es el multilateralismo actual una falacia? No creo que sea una mentira. Es una realidad: hay comercio multilateral, normativas globales de transporte. Es decir, hay instituciones muy sólidas, pero requieren compromiso y participación. Los organismos y las reglas multilaterales que hemos creado han funcionado en unos países y en otros no. Los países occidentales creen razonablemente que los derechos humanos deben ser respetados en todo el mundo. China, Rusia, Irán o Cuba intentan ir contra eso diciendo que se trata de una imposición occidental. Para que el multilateralismo funcione todos los miembros deben seguir reglas. ¿Qué pasa con países como Venezuela, un régimen autocrático que permanece, aunque tenga todo en su contra? Venezuela y Bielorrusia son ejemplos de un liderazgo que ya no sólo es autocrático, sino que están abocados a destruir su propio país: crean pobreza, miseria, refugiados y caos para permanecer en el poder. Y una de las razones por la que lo consiguen es porque otras partes del mundo autocrático lo permiten. China y Rusia invierten en petróleo. Irán tiene negocios y acuerdos con Venezuela. Cuba les provee de logística policial y de inteligencia. Turquía les compra el oro. Hay una unión de autócratas que permiten mantener a flote al régimen venezolano, independientemente de que exista una amplia oposición en Venezuela, con líderes carismáticos y bien preparados y con un discurso articulado. ¿Y en el caso de Lukashenko? Lo mismo. Hay un consenso de que Lukashenko debe marcharse, pero la intervención y el refuerzo ruso, incluido el hostigamiento a periodistas, influye. Esta unión de autócratas trabaja en grupo. Tienen distintas ideologías: comunismo, teocracia, populismo, pero se trata de cuatro individuos que quieren permanecer en el poder y enriquecerse cueste lo que cueste. Por eso se apoyan unos a otros. Las ideas autoritarias son atractivas porque son simples, ha dicho. ¿Cree que la reivindicación de nuevas identidades tiene esa predisposición autoritaria? Es evidente que hay un autoritarismo de izquierdas. He escrito tres libros sobre comunismo, así que sé de lo que hablo. Lo que cambia es que estos grupos reivindicativos no están en la estructura de poder del Estado. Aún así, que determinados movimientos pretendan promover la división y plantear que existe una sola manera de pensar y que cualquiera que se salga de ese discurso es malvado, inmoral o equivocado, es un mal síntoma para las democracias liberales. Escribió la historia de los Gulag, convencida de que acabarían repitiéndose. ¿De qué nos previenen entonces la memoria y la historia? Tenemos gulags modernos en Corea del Norte y en China. En ese sentido, continúan. Pero la historia no es un manual sobre qué debemos hacer. No da instrucciones, da ideas. Puede inducir, puede advertir y crear un sentido de responsabilidad con respecto al pasado que nos oriente cómo debemos comportarnos en el futuro. Al ver procesos como los del Gulag vemos que siempre están precedidos por estos movimientos relacionados con algún tipo de pureza… Étnica, ideológica o religiosa. Esa es una lección que debemos trabajar. ¿Cuál es el papel de la cultura en el fortalecimiento de la democracia? Es muy importante, porque da forma a la manera en que las personas perciben, entienden e interpretan el mundo y justo por ese motivo no debe ser entendida como un asunto de élites. Es un laboratorio donde puedes conectar a la gente: la música, el cine, el teatro. En una democracia eso es algo saludable e importante. Tanto en el cine como en las series predomina una épica de la resistencia, de oposición al sistema. ¿Puede existir una insurrección sin cultura? No estoy muy segura de que eso sea una insurrección ni una revolución. Hacer que las cosas reales ocurran en el mundo real y no en la televisión requiere discursos, políticas, negociaciones. Todo eso es difícil, consume tiempo y es aburrido. Es mucho más sencillo hacerlo en una película. Me preocupan las ideas políticas que las personas extraen de la televisión. Por ejemplo, 'House of cards'. He vivido mucho tiempo en Washington, he trabajado ahí, conozco a gente que trabaja en el Gobierno, y la verdad es que es tan aburrido... Todo el mundo cena a las seis y se va a la cama a las ocho y media. La política real no es tan glamorosa como 'House of Cards'. ¿Qué tiene Anne Applebaum que decir sobre periodismo? No suelo hablar del periodismo, pero como he recibido un premio español asociado a la prensa que me honra, para mí es importante. Quiero referirme al periodismo en un tiempo de ataque incesante a la verdad. Vivimos en un mundo donde investigar y contrastar además de difícil, está amenazado. He intentado que las palabras de mi discurso den aliento a quienes hacen periodismo.
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Klee y sus flechas hacia el futuro (Tue, 26 Oct 2021)
Paul Klee (1879 – 1940) es una de esas figuras artísticas imponentes, crecientes, imprescindibles, en la reciente historiografía del arte contemporáneo, también para quienes pronto fuimos obligados a sumergirnos en sus 'Diarios (1898-1918)', como premisa para comprender buena parte de lo que ha sido la Historia del Arte reciente, porque como bien escribió uno de esos irredentos kleeianos a los que hace referencia el título del presente volumen, el aragonés Manuel Viola, desde Klee saldrían «disparadas las flechas del porvenir» que han dejado su impronta de una u otra manera, en los nombres fundamentales del arte del siglo XX. Este libro, titulado 'Klee y España. Los irredentos kleeianos' (genueve ediciones, 2021), lleva como subtítulo definitorio 'Paul Klee y el arte español de postguerra', y nos llega de la cualificada mano y mente analítica del especialista en la materia, Alfonso de la Torre, quien desgrana a lo largo de los tres grandes bloques en que divide su estudio, la pasión que España despertó desde temprano en el artista suizo, para rematar con las influencias de su poética pictórica en los entonces jóvenes artistas españoles del periodo de postguerra, hasta llegar casi a nuestros días. Así, nos detalla la pasión que Paul Klee sintió desde bien temprano (1902) por el arte de Velázquez, Goya, El Greco o Zuloaga, y su siempre anhelado viaje a nuestro país, «el país donde crecen los goyas» (al decir del mismo Klee, en su 'Plan Spanien'), y al que no visitó sino de manera fugaz en 1929 en el transcurso de unas vacaciones con sus amigos, el matrimonio Kandinsky, desde su acomodo en Bidart, sin poder llegar a conocer nunca las ciudades de «Madrid (Prado), Toledo y El Escorial», como siempre fue su sueño: no sería, pues, hasta el año 1939, un año justo antes de su fallecimiento, que el artista de Berna pudiera contemplar la obra de sus admirados artistas en la exposición que tuvo lugar en Ginebra de los fondos del Museo del Prado, refugiados en aquel país durante el conflicto bélico español. La segunda parte del volumen está centrada en la influencia de Paul Klee en los artistas españoles, primero en sus coetáneos: Picasso (siempre), y Miró (especialmente), y posteriormente en las obras tempranas de artistas tan señalados como Manuel Viola, Cuixart, Palazuelo, Benjamín Palencia o Tàpies. También se analizan los textos y estudios de los 'irredentos' kleeianos que siguieron la obra escrita y pictórica del artista suizo y la difundieron más allá de su memoria en vida (Eduardo Westerdhal, Matias Goeritz), y por supuesto, también se hace un repaso exhaustivo de la literatura escrita sobre Paul Klee y sus traducciones al español, lo que abundó en un mayor conocimiento no solo de la obra pictórica de Paul Klee, sino de sus escritos fundamentales. Y en esta misma línea de estudio sobre las influencias artísticas, se repasan todas las exposiciones que tuvieron a Paul Klee como artista presente, bien en muestras colectivas, bien en exposiciones individuales, siendo este uno de los principales aportes de la presente publicación, por la documentación de archivo estudiada y ofrecida al final del volumen en forma de apéndice, que se conserva en el Archivo Histórico Provincial de Santa Cruz de Tenerife, propiedad del Gobierno de Canarias, y que constituyen el tercer bloque importante del presente estudio ('Westerdhal-Klee-Grohmann-Will Faber-Correspondencia' y 'Exposición en Tenerife, 1936'). En la década de los años 50 de la pasada centuria, al tiempo que se repasan las influencias kleeianas en las primeras obras de Tàpies, también se establecen estos lazos con la obra pictórica de aquellos años de artistas como Manolo Millares, Eusebio Sempere, Gerardo Rueda, Rafael Canogar, Ramiro Tapia o, incluso, Antonio Saura, con ejemplos ilustrativos del imaginario kleeiano, en esa «Línea que sueña / al cabo, reposar sobre la tierra y volar» (en palabras del mismo Klee). Alfonso de la Torre aún repara en estas influencias de Klee en las obras de artistas como Manolo Gil, José Guerrero, Hernández Mompó, Paco Nieva, Rafols Casamada, Manuel Rivera, César Manrique y José Mª Yturralde, entre otros, y además llega hasta nombres más recientes como Eduardo Barco (Ciudad Real, 1970), Alejandro Corujeira (Buenos Aires, 1961), Emilio Gañán (Plasencia, 1971) «otro soñador de las líneas», Carlos Pascual (Madrid, 1950), Luis Palmero (Tenerife, 1957) o Javier Victorero (Oviedo, 1967). El autor del presente trabajo es sobradamente conocido en el panorama crítico de la historiografía del arte: especialista en el tiempo de 'El Paso', ha comisariado exposiciones o escrito monografías sobre prácticamente todos los artistas de dicho fundamental colectivo, la última sobre las 'Reinas Negras' de Martín Chirino. Ficha del libro Título: Klee y España. Los irredentos kleeianos. Paul Klee y el arte español de postguerra Autor: Alfonso de la Torre Editorial: genueve ediciones Año de edición: 2021 Disponible en: - Genueve ediciones - Unebook
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El espíritu de Velintonia (Tue, 26 Oct 2021)
Los historiadores del arte han acuñado el término espíritu de 1925 para referirse a la pintura de aquel periodo que se identifica con la llamada 'Escuela española de París'. Del mismo modo, pero con una extensión cronológica muchísimo más amplia, podría denominarse espíritu de Velintonia al que, desde finales de los años veinte del pasado siglo hasta la muerte de Vicente Aleixandre, impuso su singular sello propio a la historia de la poesía española del Siglo XX. Por Velintonia 3 - utilizo la grafía con que el poeta hizo suya el nombre de su calle: Wellingtonia, según el callejero- pasaron infinidad de poetas y de generaciones. Aquel chaletito -hoy tan maltratado por la desidia de las instituciones que lo debían... Ver Más
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Indignación por la desidia con el Archivo Aleixandre: «Nunca ha habido conciencia cultural en este país» (Tue, 26 Oct 2021)
La situación del archivo de Vicente Aleixandre, al que a día de hoy es prácticamente imposible de acceder y que no se ha investigado en profundidad, tal y como revelamos en estas páginas el pasado domingo, es una anomalía histórica. Así lo cree el poeta Diego Doncel, premio Loewe 2020, que lamenta que se esté privando a lectores e investigadores de una pieza tan fundamental de nuestra memoria literaria. «Es una anomalía histórica, cultural, patrimonial. Ese archivo explica la historia de Aleixandre, la historia de la poesía española y, además, la intrahistoria de muchas relaciones que tenemos derecho a conocer. No se puede permitir que un fondo tan importante esté todavía sin explorar, que no lo conozcan los escritores, los... Ver Más
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Jean-Yves Ferri: «El gran reto es cómo seguir manteniendo vivo a Astérix en nuestro mundo» (Mon, 25 Oct 2021)
El bueno de Astérix está a punto de cumplir 62 años, pero sigue en plena forma, a juzgar por las mareantes cifras del nuevo álbum de sus aventuras junto con su inseparable Obélix, el quinto que firman Jean-Yves Ferri (guionista) y Didier Conrad (Dibujante). ‘Astérix tras las huellas del grifo’ (Salvat) se publicó el pasado 21 de octubre en diecisiete lenguas en todo el mundo (entre ellas, el castellano, por supuesto, pero también el catalán, el euskera, el asturiano y el gallego), con una primera tirada de cinco millones de ejemplares (desde su aparición, en 1959, llevan vendidos 370 millones de álbumes), uno menos que el total de correos electrónicos que intercambiaron sus ‘creadores’ durante el proceso de elaboración. Y,... Ver Más
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María Casares, la pequeña gallega que hechizó a Camus (Mon, 25 Oct 2021)
El 20 de julio de 1976, se podía leer en la página 67 de la edición de Madrid de ABC: « María Casares (cincuenta y tres años, hija del que fue jefe del Gobierno de la República, don Francisco Casares Quiroga, y que es primera actriz de la Comedie Française) ha vuelto a España. De Madrid salió cuando apenas había cumplido los catorce años y recuerda muy poco de aquella época. Ha llegado de París por tren y viene a interpretar el papel estelar de una obra de otro gran ilustre exiliado, Rafael Alberti. Se llama ‘El adefesio’ y será estrenada en la capital de España en los primeros días de septiembre». La información daba cuenta también del recibimiento a la actriz... Ver Más
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Inéditos, cartas, borradores: el eclipse del Archivo Aleixandre, el más importante de la Generación del 27 (Sun, 24 Oct 2021)
Las crónicas hablan de un sábado lluvioso y gris. En el cementerio de la Almudena, un grupo de poetas con los pies llenos de barro recitan los versos de un muerto. Cosas así: «La tierra germinal acepta el beso / último. Este reposo en brazos de quien ama / sin tregua, conforta el corazón. Vida, tú empiezas». Lo que se escucha son las voces de Dámaso Alonso, Leopoldo de Luis, Antonio Colinas, Jesús Mellado, Luis Rosales, Félix Grande y Claudio Rodríguez, entre otros. Es el 15 de diciembre de 1984 y están despidiendo a Vicente Aleixandre, piedra angular de la poesía contemporánea española. Esa misma tarde, Carlos Bousoño, que por supuesto estaba allí, y que cargó en sus hombros el... Ver Más
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Narcisistas y jugones de la noche: manual para entender a las groupies y playboys más impactantes del último siglo (Sat, 23 Oct 2021)
Según apunta Amelia Pérez de Villar en el prólogo, «narciso era un joven hermoso que despreciaba el amor», citando al 'Diccionario de mitología griega y romana'. Es decir, aquel insensible a las pasiones que desata, un rodillo de dolor para el amador. También está la acepción popular, la de la RAE, que sería quien «cuida demasiado de su arreglo personal, como enamorado de sí mismo». Y, sobre esto, lo que ha hecho el escritor y periodista italiano Luis de León Barga en su nuevo ensayo, 'Narcisistas contemporáneos: groupies, playboys y nocturnidades' (ed. Fórcola), es plantear el surgimiento y estudiar el desarrollo de este fenómeno sociológico moderno, poniendo piel, psicologicismo y contexto. Y dejando, además, el lazo bien desanudado de la historia pues sin red o a calzón quitado nos aventuramos en el devenir con la Generación Instagram al frente, esa gen-Z y millenial de los espejos-pantallas, filtros de belleza y numerosos problemas mentales. El autor dispara al cielo en los Felices Veinte tras la Primera Guerra Mundial, inicio de esta 'dolencia' que aparece, en general, en dos momentos clave de las personas o sociedades: «Cuando no hay problemas más acuciantes que atender o cuando uno necesita levantarse del fango, salir de un agujero». ¿Han oído Covid-19? Realmente el narcisismo se insinúa a partir del s.XVIII, cuando aparecen las nuevas clases sociales y comodidades, y el fomento del teatro, la taberna, el paseo, la verbena... o sea, ese ocio de «ver y ser visto». O sea, el campo de juego del narciso, sesión light de lo que vendría después, las discotecas, cima y apoteosis del 'fardetti' que en su versión más exclusiva y/o hortera cuenta ahora con reservados, botellas de champán con centellas y las sonrisas embaucadoras y beodas habituales en estos ambientes. En su recorrido por locales específicos, León de Barga se detiene en antros históricos como aquellos del surrealista París de entreguerras como el 'Le Beaou sur le Toit' (El buey en el Tejado), para pasar posteriormente al Chez Carrère, L´Elephant Blanc, el New Jimmy´s pues París fue La Fiesta hasta los 70; también viaja a la Barcelona intelectual, antifranquista y cubatera del Bocaccio, el auge y tremenda caída del neoyorquino Studio 54, se pasea por la madrileña sala Sol y acaba en la tecnoberlinesa discoteca Berghain, pamplina misteriosa definida un día a servidor como un «paseo turístico por el infierno» (uno de los detalles más tiernos del libro es cuando el autor en los agradecimientos cuenta que fue con sus hijos a la capital alemana «en un viaje mítico que fue muy útil para entender el espíritu Berghain»). De las féminas, el autor subraya la importancia de las groupies, que representan «un modelo de narcisismo extremo a la puerta de la liberación de las mujeres. Llevaban una vida al límite para ensanchar su campo de acción y vivieron en un mundo hostil como era el mundo del rock». Así, realiza una serie de magistrales semblanzas, con gran conocimiento de causa y sencillez, de máximas exponentes como Bebe Buell, la púber Sable Starr, las Pláster Cáster (dúo de Chicago especializado en sacar moldes de escayolas de los penes de las estrellas del rock) pasando por las potentes vidas de Marianne Faithfull, «la groupie de lujo» Edie Sedgwick o la daliniana Gala, «la madre de todas las groupies». En el plano masculino, explica León de Barga que «el narcisismo masculino partió de un discurso asentado, sostenido por el personaje de Don Juan y el dandismo», reseñando las vidas del escritor francés Pierre Drieu La Rochelle, el empresario Gunter Sachs, el diplomático dominicano Porfirio Rubirosa, playboy por antomasia que enlaza con el presente vía Lady Gaga (¡ojalá Álvaro Muñoz Escassi!). De hecho, este libro hace buen combo con 'Starlust', publicado hace poco en España por la editorial Contra, un pionero ensayo de Fred Vermorel sobre la idolatría en el mundo del pop desde las fantasías y secretos más locos de los propios fans. Continuando este plano de la psique, León de Barga recuerda que el primero que se refirió al narcisismo como una patología fue Sigmund Freud, que lo calificó como un impulso sexual dirigido hacia uno mismo. Y, de hecho, este enfoque psicologicista es una de las virtudes de la obra, con observaciones como la que hace de Jimmy Page, de Led Zeppelin: «Al igual que muchos narcisistas abusivos, sentía que era un privilegio para los demás estar con él y satisfacer sus caprichos, incluso sexuales. Como todos los seres que se creen especiales, cayó en la fantasía de que sólo podía relacionarse con personas de la misma inteligencia y valor que él. Pero todo era más simple. Su ego desaforado buscaba que lo admirasen a cambio de la posesión incondicional». Sobre Edie Sedgwick comenta: «Era rica, joven y seductora. Parecía tenerlo casi todo. Ya sabemos que el narciso busca emparejarse con quien está a la altura de sus ambiciones. Sin embargo, no deja de ser un espejismo. Si encuentra a alguien capaz de alcanzar su ego, pasa de narciso a admirador». Y cita al psiquiatra Pedro Guilló :«Narcosis (perdida de sensibilidad por la ingesta de narcóticos) y narcisismo tienen la misma raíz: narcos. Narcisismo expresaría una vuelta sobre sí mismo, un adormecimiento emocional tanto para los estímulos del mundo externo como de sus auténticas necesidades. En la patología narcisista no hay sobrevaloración de sí, sino huida de su propio vacío». Y aporta también una conclusión, quizá algo pesimista, sobre las lógicas jurásicas tras el meteorito de la vanidad digital: «El narcisismo contemporáneo ha encontrado en las redes sociales la ciudad ideal para crecer. El narciso necesita ser admirado, aunque solo sea por los seguidores de sus redes, el nuevo escenario en el que se muestra la vida. Pero esos admiradores también son otros narcisos ávidos de capturar miradas ajenas. La figura del espectador puro, aquel que es capaz de asombrarse y aplaudir por algo que le ha sorprendido gratamente es un sujeto en vías de extinción».
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Emmanuel Carrère: «Nunca me he autocensurado, pero cada vez hay más riesgo de tener que hacerlo» (Fri, 22 Oct 2021)
Ha sido uno de los últimos premiados en llegar a Oviedo y de los que más expectación ha generado, pues se le esperaba un poco con ansia, ya que el de las Letras es uno de los galardones más queridos y valorados de cuantos concede cada año la Fundación Princesa de Asturias. Pero Emmanuel Carrère (París, 1957), preso de una agenda tan endiablada como alguno de los argumentos de sus 'novelas de no ficción', no pudo ni ser recibido por el tradicional grupo de gaitas cuando entró, a lo largo de la noche del jueves, en el Hotel de la Reconquista, donde se alojan todos los premiados. Su rostro, tradicionalmente cansado, ojeroso, reflejaba la premura de una agenda que hoy le llevará de un acto a otro, empezando por la rueda de prensa, siguiendo por la audiencia de los Reyes, la Princesa de Asturias y la Infanta Doña Sofía a los galardonados de este año y culminando con la ceremonia de entrega en el Teatro Campoamor, donde además pronunciará uno de los discursos. Vestido con chaqueta y camisa vaquera, advertido, seguramente, del cambio de climatología que, de un día para otro, ha sufrido Oviedo, Carrère comenzó su comparecencia ante la prensa hablando sobre su último libro, ‘Yoga’ (Anagrama), con el que se quedó a las puertas del premio Goncourt en parte por la polémica surgida con su exmujer, Hélène Devynck, que le acusó de mentir en él. Una obra en la que el escritor francés confiesa su admiración por «los pocos hombres» que saben que vinieron a la tierra sólo para contemplar el cielo, como su amigo Hervé Clerc. Él, según confesó, también aspira a ser uno de esos hombres, aunque con matices, como su propia literatura. «Existe una categoría de gente que aspira a la unidad, que toda su vida sólo aspira a eso. Yo, sin embargo, soy una persona muy dividida. Ese fue un poco el tema del libro, la manera en la que podemos aspirar a esa unidad pese, y también, gracias a nuestras divisiones, que son el sino del ser humano». Un sino que, en los últimos tiempos, concretados en años, parece derivar inexorablemente hacia lo políticamente correcto, al menos en lo que a la opinión pública se refiere. ¿Ha llegado Carrère al extremo de la autocensura? «Me parece que hasta el momento no lo he hecho... No, en ningún momento. Pero creo que, cuanto más pasa el tiempo, más se plantea el riesgo de tener que hacerlo. Es verdad que hay muchos juicios hechos por grandes escritores, por grandes pensadores, que hoy en día se condenarían. La verdad es que, hasta el momento, no me he encontrado en la situación de tener que tener cuidado. A lo mejor tiene que ver con lo que yo escribo... ‘Yoga’ es un relato autobiográfico y ahí aparecen aspectos pocos halagüeños de la experiencia humana. Quizás debería haber sido más prudente, no lo sé, no lo creo. No sabemos lo que nos deparará el futuro». El juicio de Bataclan Su futuro inmediato, al menos en los próximos diez meses, está vinculado al juicio por los atentados terroristas en la sala Bataclan de París, perpetrados el 13 de noviembre de 2015 por suicidas islamistas y en los que murieron 130 personas y 415 resultaron heridas. Carrère lo está cubriendo en la capital francesa y cada semana publica una crónica del proceso. «Es una actividad de dedicación plena. Es más que un proyecto, es una actividad que seguramente dará lugar a un libro, pero no tengo por qué decidirlo inmediatamente, ya veremos. Un juicio es una dramaturgia muy fuerte, algo incluso adictivo. Los cronistas judiciales, los periodistas que siguen los juicios no cambiarían su actividad por nada del mundo». Tal vez para prepararse, el francés ha vuelto a un texto clásico, ‘Eichmann en Jerusalén’, en el que Hannah Arendt estudia las causas que propiciaron el Holocausto y del que surgió el concepto de la 'banalidad del mal'. En 1996, Carrère cubrió el juicio contra Jean-Claude Romand, que asesinó a su mujer e hijos para preservar una falsa identidad que mantenía desde hacía años y al que el autor francés ‘retrató’ en su libro ‘El adversario’ (Anagrama). «Es muy diferente. El juicio de Romand era un juicio penal y estaban en juego unas relaciones humanas, psicológicas, entre personas que se conocían, y precisamente ese vínculo tan fuerte es lo que está detrás de esa historia tremenda. Los atentados de Bataclan están en las antípodas, porque no hay vínculo entre los asesinos y los asesinados, no sólo no se conocían, sino que los asesinados no podían ni imaginar la existencia de los asesinos. Esa es la definición de terrorismo. No hay ninguna razón, por pequeña que sea, que pueda explicar el crimen, no hablo ya de justificarlo». Cineasta ocasional, además de escritor, mañana se presentará en la Fábrica de Armas de La Vega, en Oviedo, su última película 'En un muelle de Normandía', que se presentó mundialmente en el Festival de Cannes y en la que Juliette Binoche comparte protagonismo con actrices no profesionales. ¿Es más fácil dirigir a los actores o enfrentarse a los personajes de un libro? «Los personajes de un libro obedecen sin rechistar, pero el tipo de libro que yo escribo tiene personajes que no suelen salir completamente de la imaginación, y surgen cuestiones bastante parecidas a cuando diriges a actores». Así las cosas, Carrère confiesa que la vuelta literaria a la ficción «no forma parte» de sus «proyectos inmediatos», aunque nada es imposible. Con respecto a la pandemia como material creativo, el francés asegura que para él «no está a la orden del día, pero está claro que es un reto para todos los que quieren hacer una representación realista del mundo y la realidad. Todavía no ha salido ninguna película, ninguna novela, ninguna obra artística, pero seguramente llegará, un acontecimiento mundial de este tipo en algún momento se representará». Etiquetas Hablando de representaciones, de ellas siempre cuelgan las etiquetas, las definiciones abstractas, en definitiva. A Carrère se le asocia, por ejemplo, al denominado ‘nuevo periodismo’, ese que empezaron a perfilar Tom Wolfe y compañía y que, a base de usos y abusos, como el amor, ha terminado por desvirtuarse. «¿’Nuevo periodismo’? Sí, ¿por qué no? En Francia, y no sé si en España también, bajo el título del libro se suele poner otro título, como ‘novela’, por ejemplo. Yo llevo mucho tiempo sin poner ‘novela’. Para mí se trata de novela, ficción, no ficción, 'nuevo periodismo', autoficción... Pero prefiero no etiquetar. Son libros». Confeso seguidor de la filosofía budista, Carrère sostiene que esta frase refleja, en su opinión, una de las verdades más importantes de la existencia: «El hombre que se cree superior, inferior o incluso igual a otro no conoce la realidad». «Es una frase que contiene una inmensa verdad. Parece que hay una jerarquía en los logros humanos, parece que es obvio, pero detrás de esa obviedad está también esa verdad». Y, siguiendo con las citas, el escritor recurre a Freud, que sostenía que una persona saludable mentalmente es aquélla que es capaz de amar y trabajar. «Es algo muy convincente y muy práctico. Freud también dice que la salud psíquica es pasar de la desdicha neurótica a la corriente, que es algo que no se puede evitar, pues forma parte de la existencia humana. La desdicha neurótica es lo que uno mismo se fabrica, y eso es lo que en principio, de forma ideal, el psicoanálisis puede abordar». Aunque, en la realidad que habitamos, hay algo inabordable, por irresoluble, y que además nos afecta a todos. «Lo que más me indigna es el alcance increíble de la desdicha, de la desgracia, la desdicha social. Está clara la desgracia frente a la que no se puede hacer nada, como los desastres naturales, pero luego está la desgracia relacionada con la desigualdad, con la miseria económica y política. Me indigna lo mismo que a cualquier ciudadano que lee la prensa. La diferencia entre lo que uno podría remediar y lo que no».
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David Safier: «Merkel está a la altura de Messi, pero vende menos camisetas» (Thu, 21 Oct 2021)
Cierto día David Safier (Bremen, 1966) se preguntó que qué narices iba a hacer Angela Merkel cuando dejara la política. ¿Plantar bonsáis? ¿Fumar en pipa? ¿Meterse a tertuliana? Como no tenía ni idea del asunto (nadie sabe nada de esto, en realidad), el autor de ‘Maldito karma’ decidió inventarse una respuesta. Y así escribió ‘Miss Merkel. El caso de la canciller jubilada’ (Seix Barral), una novela de planteamiento hilarante en la que la jefa de Europa se aburre tanto de pasear a su perro Putin que se lanza a resolver un crimen en un pueblecito de la Alemania rural. —Pues Merkel no parece el personaje más adecuado para una comedia… —Todo el mundo opina que Merkel carece de humor, pero... Ver Más
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'En torno a la estupidez', de Roland Breeur (Wed, 20 Oct 2021)
Es preciso saludar el invariable acierto de la colección 'Filosofía y pensamiento' de la Editorial de la Universidad de Granada que, desde hace años y dirigida por los profesores de esta universidad, Luis Sáez Rueda, Óscar Barroso y Javier de la Higuera, viene estando implicada en ofrecernos, a modo de 'cuestiones abiertas', textos de pensadores contemporáneos de indiscutible relevancia que suponen, y de ahí la exquisitez en cada elección de su catálogo, potentes interpretaciones y agudos diagnósticos de nuestro presente. En esta ocasión, y con las miras puestas en hacer compatible la especialización académica con el interés por auscultar los problemas que nos desafían en nuestra realidad contemporánea, la mencionada colección acaba de publicar el libro de Roland Breeur, profesor de la Universidad católica de Lovaina experto en fenomenología y filosofía continental, 'En torno a la estupidez'. Cumpliendo con la promesa del título, Breeur no nos propone una 'teoría' de la estupidez, sino un modo de aproximación a este 'concepto' que opta por moverse lentamente a su alrededor, para abordarlo poco a poco desde diferentes contextos, pero sin darle tregua, como si se tratara de un asedio: «no desafiando a la estupidez de manera frontal, ‘sino orbitando en torno a ella’». En este abordaje circular, con potente vigor narrativo y amena escritura, Breeur nos invita a perseguir con él las huellas de diversos pensadores que se han aventurado en el estudio de la estupidez: Sartre, Bergson o Deleuze, con un modo de exposición filosófica que rivaliza con la literatura para demostrar que un pensador ya nada tiene que ver con la figura meditativa, reflexiva o profesoral del filósofo académico. De ahí, su constante recurso en este libro a la gran literatura (Cervantes, Hölderlin, Thomas Mann, Flaubert y Proust, indispensables en las páginas de Breeur para su asedio al 'fenómeno' de la estupidez), que siempre ha experimentado una irresistible inclinación por lo grotesco, por lo idiota o lo estúpido, desvelando con ello «una fascinación por los mecanismos propios de la estupidez y por su manera de infectar un pensamiento». La estupidez siempre retorna Roland Breeur no prescribe recetas para superar la estupidez ni pretende enmendarla o salvarnos de ella, simplemente, la disecciona y nos la devuelve reflejándola como el espejo de nuestra propia estulticia. No se engañen, como en las puertas del infierno de Dante, abandonen toda esperanza al traspasar el umbral: la estupidez es «invencible», «incurable» y «tiene la solidez del granito». En ese sentido, muestra similitudes con la superstición. Aunque uno sepa que su creencia es infundada o que está equivocada, la estupidez siempre retorna. Es «nuestro destino compartido». De ahí la tendencia a pensar, como se explicita en uno de los capítulos del libro que lleva este título, que «la estupidez es siempre la estupidez del otro». Con esto llegamos a la tesis fundamental que se quiere defender: la estupidez misma es de naturaleza «trascendental». Y porque la estupidez siempre menoscaba lo «trascendental» de nuestro pensamiento, la filosofía debería adoptar cierta modestia o, cuando menos, cierta reserva. Y grandes dosis de «generosidad» («la cara oculta de la estupidez no es el saber, sino la generosidad», escribe Breeur). ¿Qué nos quiere decir Breeur con esta especie de divisa que retoma de Deleuze? Tal y como aclara Francisco Javier Alcalá en su introducción, «la primera consecuencia del estatus trascendental de la estupidez es que nadie está exento de ella: es consustancial al pensamiento» y lo amenaza desde dentro. La estupidez no es, entonces, lo contrario del pensamiento o su cara negativa, coincide precisamente con su propia estructura, puesto que no hace sino expresar el sinsentido del pensamiento como tal, el fondo oscuro e impersonal a partir del cual un pensamiento se constituye. Estupidez y error La investigación que Breeur acomete encuentra su punto de partida en una pregunta ya formulada por Deleuze en su libro 'Diferencia y repetición': «¿Cómo es posible la estupidez (y no el error)?». Desde el modo tradicional de entender el pensamiento, la estupidez se ha explicado siempre a partir del error. Expresar por inadvertencia un gazapo del tipo «Platón fue un césar romano» no nos convierte en estúpidos. Constituye un defecto de naturaleza accidental, empírica. Tratándose de una falta de formación, de una muestra de precipitación y atolondramiento o de un carácter irreflexivo, es posible explicar el origen de esta desviación y ponerle remedio. Esta «estupidez» es inofensiva, inocente, pueril. Para explicar en qué consiste un «error», Breeur se sirve de Descartes, ya que la concepción cartesiana presupone que el pensamiento está insuflado por una inclinación 'innata' que guía a priori el pensamiento hacia la verdad. Para Descartes, esa inclinación es 'le bon sens', el buen sentido o la sana razón que, según reza en su célebre formulación, «es la cosa del mundo mejor repartida». Esa capacidad nos permite distinguir lo correcto de lo falso. En consecuencia, el error es accidental o empírico, puesto que no perjudica a la buena disposición innata del pensamiento. Acaso el error sea únicamente un déficit de claridad en la razón o un defecto de la 'buena voluntad' (en los modelos tradicionales, «la búsqueda de la verdad ha estado siempre impregnada de connotaciones morales»). Ciertamente, no basta con poseer un 'bon sens', «lo principal es aplicarlo bien» y, de ese modo, la estupidez no es sino una «prolongación del error». Un niño no es 'culpable' y sus ingenuidades nos resultan placenteras. Un adulto sí lo es, ya que sus juicios deberían ser cuidadosos e informados: el estúpido se comporta entonces como un mentiroso, dando muestra de «mala voluntad». El 'método' cartesiano sirve, en definitiva, para preservar al pensamiento del 'afuera' y de lo que lo desvía (por ejemplo, el cuerpo) de su 'recta orientación'. La conclusión de Breeur es que, a partir de esa asimilación tradicional de la estupidez con el error que va desgranando en su libro, se ha podido solidificar un pensamiento «normativo» y «moral», un pensamiento «reactivo», usando el término de Nietzsche, que ya no es afirmativo ni creativo. ¿Por qué no? Porque ese pensamiento ya no crea nada, está regulado por verdades que tienen estructura de abstracciones con validez general y que el pensamiento ha adquirido sometiéndose a principios. La estupidez y las verdades sin ningún valor Se trata, en definitiva, de un pensamiento basado en opiniones fuera de lugar, descontextualizadas, en clichés y en verdades sin ningún valor. El verdadero ámbito de la estupidez no es, por tanto, el del error o la indiferencia hacia una verdad. Sometiéndose al 'sensus communis' y persiguiendo verdades y seguridades que nadie cuestiona (académica o políticamente correctas, por ejemplo), la estupidez supone una indiferencia con relación al 'valor' de una verdad, con relación a su 'sentido'. El pensamiento, nos dice Breeur, tiene que pasar la prueba del sentido y del valor: «siempre es en un contexto concreto donde el pensamiento se 'despierta' y la cuestión de la verdad cobra sentido». Cuando no lo hace, la estupidez se refleja en nuestra incapacidad de medirnos con las exigencias de la «realidad». Al fin y al cabo, somos el resultado del modo en que nos relacionamos con lo real («la estupidez reside posiblemente en el hecho de perder la realidad»). Existe, por tanto, y esta es otra de las tesis fundamentales del libro, un estrecho vínculo entre la estupidez y la individuación, el proceso por el que un 'sujeto' se vuelve independiente. La estupidez se infiltra en un complicado engranaje de presuposiciones, verdades, opiniones variadas y profundas convicciones que han ido creciendo juntas, imbricándose hasta configurar parte de «lo que somos como individuos». Un sujeto se erige y se desarrolla a partir de este complejo engranaje. De ahí el constante acecho de la estrechez de miras y de la limitación a un «punto de vista individual». La estupidez se transforma entonces en una incapacidad para permanecer abierto y poder relacionarse de modo adecuado con aquello que, precisamente, ese punto de vista subjetivo hace añicos: una 'realidad' que excede y traspasa mi estrecho mundo. Estupidez e individualidad La estupidez no concierne al territorio de nuestros conocimientos y opiniones, sino que 'cristaliza' en una individualidad, en la persona entera. Cualquier individuación de una conciencia operada en una persona concreta ha de ser entendida como una «cristalización» alrededor de lo que nos amenaza, y hace pedazos cada uno de nuestros puntos de vista, permaneciendo ajeno e indiferente a nuestro mundo interior. Lo 'personal' es el resultado de un proceso de asimilación y sedimentación que la propia persona no controla y que lo amenaza constantemente. Este vínculo entre la estupidez y lo individual resulta así abrumador e 'inquietante', pues permite que se vea con qué fuerza la estupidez coincide con el modo en que una persona se comporta y con los fines que persigue: las 'convicciones racionales' y las 'verdades' pueden ser fruto de sesudas y profundas reflexiones, pero se han formado en la necesidad de aplacar nuestro 'fondo' irracional. 'En torno a la estupidez' Autor: BREEUR, Roland. Introducción y traducción: Francisco Javier Alcalá García. Editorial: Universidad de Granada. Año de edición: 2021. Disponible aquí en Editorial UGR Disponible aquí en Unebook
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Rafael Chirbes, desnudo integral y descarnado (Wed, 20 Oct 2021)
«Tengo miedo. No veo nada adelante», escribe Rafael Chirbes (1949-2015) en una de las últimas entradas de su Agenda Max Aub, despedida y cierre de la primera entrega de los 'Diarios' (Anagrama) del autor valenciano que, seis años después de su muerte, anidan ahora en las librerías entre vistosos ajustes de cuentas, hondas reflexiones literarias y explícitas estampas sexuales. Aún tendrían que llegar 'Crematorio' y 'En la orilla' y con ellas los premios de la Crítica y Nacional de Narrativa, pero ya entonces, mediado el año 2005, a Chirbes se le hacía extraño y desconcertante habitar su propio pellejo. «Al leer este diario uno tiene la sensación de que Chirbes nunca se sintió a gusto ni con quien había sido ni con quien era ni siquiera -intuyo- con aquel que iba a ser», apunta Fernando Valls, profesor de Literatura Española Contemporánea en la Universidad Autónoma de Barcelona, en uno de los prólogos que preceden a este detallado ir y venir por la vida del valenciano entre 1984 y 2005. «Es el retrato de un lector reflexivo que da cuenta del trabajo de escribir y también del trabajo de vivir», destaca la editora de Anagrama, Silvia Sesé, para tratar de enmarcar una primera entrega diarística que viaja de lo personal a lo literario; de las turbulencias de una vida amorosa marcada a fuego por su relación con Françoise, su novio francés fallecido de sida en 1992, a las lecturas y relecturas de Balzac y Dostoievski. No es, en cualquier caso, una lectura fácil. «Quienes trataron a Chirbes no se sorprenderán, era alguien despiadado consigo mismo y autoexigente. Si uno no se hace los ajustes de cuentas a sí mismo no tiene derecho a hacérselos a la historia o a los demás», explica Juan Manuel Ruiz, albacea literario del autor de 'La buena letra'. Herralde, en el centro, junto a Silvia Sesé, Juan Manuel Ruiz, Elena Cabezalí y Fernando Valls, durante la presentación de los 'Diarios' de Chirbes - Efe Para quienes no lo conociesen, sin embargo, estos 'Diarios' son una auténtica caja de sorpresas; un despiadado desnudo integral en el que Chirbes agavilla inseguridades, noches en vela, encontronazos carnales y reflexiones literarias. «Hoy no he ido a trabajar. Me he pasado el día en la cama. Anoche bebí hasta la cinco de la mañana. Después de arrastrarme por todos los tugurios de Madrid que conozco, acabé en la Gran Vía, junto a la Telefónica, intentando ligar en plena calle, pagándoles cervezas y comprándoles cigarros a putas desdentadas y a decrépitos exchulos borrachos. Me traje a casa a un tipo maduro, que iba más borracho que yo y que, al despertarme, he descubierto que se ha ido, robándome tres mil pesetas», escribe en marzo de 1986. Fantasías y modestia En 1992, Chirbes confiesa que estos diarios que ahora ven la luz «no son para nadie, no compiten con nadie». «Como me derrumbo y empiezo a pensar una vez más que esa idea de que puedo llegar a ser escritor es una fantasía de ególatra, vuelvo a la modestia de estos cuadernos», anota. Con los años, sin embargo, esta pulsión memorialística ganará fuerza y le hará legar para la posteridad sólo lo que consideraba literariamente relevante. «Prescindía de todo aquello que sospechaba que no tenía cierta tensión narrativa», destaca Ruiz. Es así como Chirbes fue volcando cuadernos y libretas en seis archivos de los que solo dos, los primeros, ven ahora la luz en este volumen subtitulado 'A ratos perdidos 1 y 2'. «Cuando fue confeccionando esos archivos hizo una criba importante: sólo pasó lo que consideraba significativo. Eso explica los intervalos prolongados en los que parece que no había escritura», abunda el albacea literario de Chirbes. «Al morir nos dejó dos grandes regalos: primero 'París-Austerlitz' y luego este diario», constata Valls, para quien estas páginas «están llenas de vida, a menudo descarnada, y de literatura, pues nos abren la puerta de algunos episodios íntimos, pero también nos permiten acceder a su taller de escritura». Así, en 'Diarios' hay sexo sórdido y visitas furtivas a salas X, sí, pero también reverencias ante Galdós y Musil; risas desengrasantes con 'La hermandad de la uva' de John Fante, críticas feroces a Muñoz Molina («cosmopolitismo de pie forzado»), Belén Gopegui (su 'Lo real' le resulta 'artificioso hasta rozar la cursilería) y Pérez Reverte («derrocha dosis de populismo y demagogia»); recuerdos de viajes a Laponia que ya no se repetirán, aspavientos por ver su libro 'El viajero sedentario' reseñado en la sección de viajes de un diario… «Me digo: la escritura siempre roza lo público, aunque hable de tus pasadizos secretos, y sea secreta su gestación», escribe Chirbes en 2005, en una de las últimas entradas de estos diarios que llegan con polémica añadida después de que, durante la presentación del libro, Juan Manuel Ruiz asegurase ayer que el prólogo que ha escrito Marta Sanz «está lleno de despropósitos». «Reacciona a un comentario de Chirbes sobre su obra y dibuja a un ser muy extraño, casi un monstruo«, lamentó el albacea. Por su parte, y en declaraciones a Efe, la propia Sanz aseguró que escribió el prólogo «desde el respeto y la admiración más radicales» y que no presenta al escritor valenciano como un «monstruo» sino «desde el claroscuro y la complejidad».
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España lidera el consumo de audiolibros y podcast entre los grandes países de Europa (Wed, 20 Oct 2021)
La industria de contenidos de audio-entretenimiento (audiolibros, audio shows y podcast) ha dejado de ser un elemento prometedor, un caladero sin explotar en nuestro país, para consolidarse de forma espectacular. Después de triunfar en los países nórdicos y en el mundo anglosajón (sobre todo en Estados Unidos), faltaba que la fórmula cuajara definitivamente en el sur de Europa. España lidera el consumo de cultura de audio en Europa con respecto a otros mercados de su entorno (Francia, Reino Unido, Alemania e Italia), según el estudio Audible Compass 2021 al que ha tenido acceso ABC. Mil participantes de entre 18 y 65 años fueron encuestados online en julio de este año en cada uno de los países citados. La media de... Ver Más
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El Nobel de Literatura ya tiene editorial en español: Salamandra publicará la obra de Abdulrazak Gurnah (Mon, 18 Oct 2021)
Cuando el pasado 7 de octubre la Academia Sueca anunció el nombre del ganador de este año del premio Nobel de Literatura, muy pocos habían oído hablar de Abdulrazak Gurnah (Zanzíbar, Tanzania, 1948) y menos aún habían leído la obra del escritor de origen tanzano. Salvo en Reino Unido, donde Gurnah lleva viviendo desde finales de la década de 1960, sus libros han traspasado pocas fronteras, incluso en el continente africano, que le vio nacer y hoy le celebra. En Estados Unidos, por ejemplo, su última novela, 'Afterlives', publicada en 2020, vendió alrededor de tres mil ejemplares. Y en España todos sus libros están descatalogados. De hecho, los derechos en español de su obra están libres desde hace más de... Ver Más
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El premio Nacional de Ensayo distingue el «saber lento» y musical de Ramón Andrés (Mon, 18 Oct 2021)
Al tratarse de un ensayo, no corremos el peligro de destripar el final si reproducimos su último párrafo: «En todo arte, en toda filosofía, en toda ciencia, también en toda mente suena una música de fondo, a veces, de tan tenue, imperceptible, una lengua donde acaban las lenguas [citando a Rilke]. Por eso nos hace libres al pensar que deja de nombrarnos». El ensayo ‘Filosofía y consuelo de la música’ (Acantilado), de Ramón Andrés, es un canto de amor a esta forma de arte que nos acompaña, como si fuera un matrimonio, en la riqueza y la pobreza; en la salud y en la enfermedad. De hecho, el extenso e intenso volumen repasa las visiones que han tenido sobre la música pensadores desde antes de Pitágoras, y muchos de ellos coinciden en destacar su poder curativo. Y, al mismo tiempo, su capacidad de consolarnos. De ahí el título. Ramón Andrés ha sido distinguido con el premio Nacional de Ensayo de 2021 por este viaje musical por la historia del pensamiento, que también podría ser un viaje filosófico por la historia de la música. Es la primera vez que el galardón se concede a una obra sobre esta temática, y el escritor toma así el relevo de Irene Vallejo , ganadora en 2020 con ‘El infinito en un junco’. Si en aquella ocasión el premio sirvió para encumbrar a una mujer joven y hasta entonces poco conocida, este año el jurado ha optado por un autor que, desde el silencio reposado de sus lecturas, lleva años acompañando a un público tan heterogéneo como fiel. Nacido en Pamplona en 1955, de joven se ganó la vida como cantante, centrándose en los repertorios medieval y renacentista. Redirigido hacia la escritura, en 1988 empezó a publicar artículos y más tarde llegaron los libros. Casi todos los ha publicado en la editorial Acantilado, donde se estrenó con ‘Johann Sebastian Bach. Los días, las ideas y los libros’ (2005), un meticuloso perfil del compositor a partir de los volúmenes que se incluían en su biblioteca al morir. Más tarde llegarían otros que, siempre haciendo equilibrios entre la erudición y la visión poética, reflexionarían sobre el hecho musical desde diferentes perspectivas. ‘El mundo en el oído’ (2008) repasa el nacimiento de la música en la cultura humana; ‘El luthier de Delft’ (2013) versa sobre las relaciones entre música, ciencia y pintura en los tiempos de V ermeer y Spinoza, y así podría seguir una larga lista, a la que habría que incluir incursiones a otros temas, como fue ‘Semper dolens’ (2015), donde traza la historia de una cuestión tan tabú y escurridiza como el suicidio en las culturas occidentales. Además, ha publicado diversos volúmenes de poesía y ha traducido autores como Dylan Thomas y Jean de La Bruyère. Hombre tranquilo donde los haya, la paciencia y la constancia son sus claves para destilar toda la sabiduría que emana de sus páginas. «El saber es lento, muy, muy lento», me advertía durante una charla de presentación del volumen ahora premiado. Aseguraba que con las fichas de lectura que acumula tendría material suficiente para escribir durante varias décadas más, pero que ‘Filosofía y consuelo de la música’ sería su último libro de estas dimensiones. El próximo, más breve pero seguramente no menos lleno de saber, está previsto que se centre en uno de sus músicos más apreciados: el francoflamenco del siglo XV Josquin Desprez. Verá la luz, si todo va bien, en 2022.
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Alex Ross: «Muchas tendencias políticas han querido apropiarse de Wagner» (Mon, 18 Oct 2021)
El crítico musical estadounidense Alex Ross vuelve a las librerías con ‘Wagnerismo’. Tras el sorprendente éxito de ‘El ruido eterno’, donde repasaba la historia de la música del siglo XX, ahora da cuenta de la influencia del compositor Richard Wagner en los movimientos culturales (no musicales) de los siglos XX y XXI. Y también en lo político: amante de escudriñar en las relaciones entre música y poder, Ross no esquiva ningún debate sobre las conexiones del nazismo con el compositor, y ahonda en la diversidad de corrientes ideológicas de todo tipo, a menudo discrepantes, que se lo han querido apropiar. —‘El ruido eterno’ empezaba con Strauss y Debussy. ¿Este ‘Wagnerismo’ es algo así como una precuela? —Pues es una buena manera de... Ver Más
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Una librería madrileña especializada en escritoras retira los libros de Carmen Mola (Sun, 17 Oct 2021)
La librería madrileña 'Mujeres & Compañía', especializada en escritoras y feminismo, ha decidido retirar los libros de Carmen Mola tras descubrirse que detrás del pseudónimo superventas había tres hombres. Con un vídeo publicado en sus canales de TikTok y Twitter, la librería ha mostrado cómo han retirado los libros de las estanterías y han sido empaquetados para ser devueltos a la editorial. «Mola más que los señores no lo ocupen todo», dicen desde la librería en el texto que acompaña a la publicación, en la que también denuncian que de los libros registrados en 2018 en España, cuando se publicó el primer libro de Carmen Mola, solo un 32 por ciento estaban escritos por mujeres.<blockquote class="twitter-tweet" data-width="550"><p lang="es" dir="ltr">Nuestra aportación al jastag Carmen Mola, pero Mola más que los señores no lo ocupen todo. <a href="https://twitter.com/hashtag/CarmenMola?src=hash&amp;ref_src=twsrc%5Etfw">#CarmenMola</a> <a href="https://t.co/XTu9kD1HAt">pic.twitter.com/XTu9kD1HAt</a></p>&mdash; Mujeres &amp; Compañía (@LibreFeminista) <a href="https://twitter.com/LibreFeminista/status/1449314173339553792?ref_src=twsrc%5Etfw">October 16, 2021</a></blockquote> <script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script> Un misterio superventas Hasta que el pasado viernes se entregó el Premio Planeta, la identidad que se escondía tras el pseudónimo de Carmen Mola era un completo misterio. El primer libro firmado por la autora, 'La novia gitana', se convirtió en un superventas, un camino que siguieron sus secuelas, 'La red púrpura' y 'La nena'. Existían muchas teorías sobre su identidad, pero se presentaba a Carmen Mola como una profesora universitaria madre de tres hijos. Sin embargo, con 'La bestia', la supuesta autora ganó el Premio Planeta con la dotación más alta de la historia, un millón de euros, y a recoger el trofeo acudieron sus tres 'padres': Jorge Díaz, Antonio Mercero y Agustín Martínez. Fue así como se puso fin a una mentira millonaria.
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El fin del misterio Carmen Mola: breve historia de una mentira millonaria (Sat, 16 Oct 2021)
Dicen que todo contador de historias es un gran mentiroso, y a veces la máxima se puede conjugar en plural. Este viernes el premio Planeta, que este año estaba dotado con un millón de euros, nada menos, sirvió para desenmascarar a Carmen Mola, un pseudónimo archiconocido tras el que se escondían los guionistas Agustín Martínez, Jorge Díaz y Antonio Mercero, que habían trabajado en series como 'La caza', 'Víctor Ros', 'Crematorio' u 'Hospital Central'. «Somos tres amigos que un día, hace cuatro años, tuvimos una idea que era una locura: unir nuestro talento, mucho o poco, para escribir una historia. Eso es lo que nos ha traído ahora aquí», resumió Díaz tras recoger el premio. La historia de Carmen Mola empezó en mayo de 2018 con la publicación de 'La novia gitana', que se dio a conocer en la Feria del Libro de Madrid. Fue un estreno discreto, pero que con el paso de los meses, paso a paso, se convirtió en un fenómeno. Ya en octubre había vendido veinte mil ejemplares: cada semana más gente se acercaba a sus páginas. Por entonces se especulaba mucho con su identidad. Que si era policía (por la crudeza y el realismo), que si trabajaba en algo relacionado con el mundo del cine (por lo cinematográfico del relato)... Rosa Montero advirtió en su día que seguramente se trataba de un hombre. No fue la única. Después llegaron otros dos títulos: 'La red púrpura' (2019) y 'La Nena' (2020). Las ventas totales de los libros, traducidos a ocho idiomas, ascendieron a los 250.000 ejemplares. Por cierto, la novela con el que han ganado el Planeta se llama 'La bestia'. Mola concedió en octubre de 2018 una entrevista a ABC. Contaba entonces (contaban) que el «principal» motivo para usar seudónimo era «tener una vida ya formada que no tiene nada que ver con la literatura». Y también: «Me gustaría que nunca nadie descubriera quién soy, tal vez que un día Carmen Mola desapareciera sin más». Ay, pero el dinero... En su biografía oficial, por cierto, figuraba lo siguiente: «Profesora universitaria que vive en Madrid, con su marido y sus tres hijos». Bueno, tres hijos no tenía, pero sí tres padres, o algo así.
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Carmen Mola gana el Planeta y se desvela su identidad real: son tres hombres (Fri, 15 Oct 2021)
El premio Planeta del 70 aniversario, el primero con una dotación de un millón de euros, no podía ser como todos los demás. Añadas excepcionales exigen soluciones imaginativas. Dicho y hecho, el desde hoy mismo galardón mejor dotado de las letras internacionales ha estrenado nuevo rumbo premiando no a un autor de la casa ni a un superventas de carisma marmóreo, sino birlándole a la competencia una de sus joyas más preciadas y enigmáticas. Una operación similar a la que protagonizaron en 2019 Javier Cercas y Manuel Vilas pero con el morbo añadido de desvelar uno de los secretos mejores guardados de la literatura española. Porque, por más que hayan sido los guionistas Agustín Martínez, Jorge Díaz y Antonio Mercero quienes han subido al escenario del Museo Nacional de Arte de Cataluña (Mnac) a recibir el codiciado galardón de manos de los Reyes, el Planeta de 2021 lo ha ganado en realidad Carme Mola. Aplausos a los Reyes El nombre del ganador (o, en este caso, ganadores) se ha anunciado en el transcurso de una gala literaria en la que el presidente de la Generalitat, Pere Aragonés, ha vuelto a plantar a la Casa Real y ha delegado en la consejera de Cultura, Natalia Garriga. Un desplante que ha quedado en nada ya que, una vez dentro del Mnac, los Reyes han sido recibidos con sonoros aplausos por parte de los asistentes y con una gran ovación cuando, casi al final del acto, el presidente del Grupo Planeta ha pedido un gran reconocimiento para Don Felipe y Doña Letizia. La alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, el ministro de Cultura, Miquel Iceta, y la ministra de Educación, Pilar Alegría, han completado la representación de una noche en la que, políticos al margen, todas las miradas han sido para Carmen Mola. Una autora que no existe pero de la que no se ha dejado de hablar durante los últimos años. Una invención de Martínez, Díaz y Mercero que revolucionó el género negro y, boca a oreja mediante, empezó a copar listas y forzar reimpresiones desde que aterrizó en las librerías en 2018 de la mano de Alfagura. He aquí, pues, lo más parecido a nuestra Elena Ferrante en versión thriller ibérico; una autora tras la que, ahora lo sabemos, operaban tres experimentados autores y guionistas curtidos en series como 'La caza', 'Víctor Ros', 'Crematorio' o 'Hospital Central'. «Somos tres amigos que un día, hace cuatro años, tuvimos una idea que era una locura: unir nuestro talento, mucho o poco, para escribir una historia. Eso es lo que nos ha traído ahora aquí», ha resumido Díaz tras recoger el premio. Sánchez-Garnica, finalista En el calendario de 2022 ya estaba programada 'Las madres', cuarta entrega de la turbia y exitosa saga protagonizada por la inspectora Elena Blanco y que Mola inauguró con 'La novia gitana', pero antes de eso llegará 'La Bestia', novela escrita a seis manos con la Martinez, Diaz y Mercero, siempre disfrazados de Carmen Mola, han subido esta noche a lo más alto del podio de la literatura comercial española. A su lado, la escritora madrileña Paloma Sánchez-Garnica resultó finalista gracias a su novela 'Últimos días en Berlín'. «Ojalá nadie descubra quién soy», proclamaba Mola en 2018 en una entrevista con este diario en la que ella misma daba por buena, o como mínimo no por mala, una biografía que aseguraba que tras su enigmático pseudónimo se escondía en una profesora universitaria de Madrid, casada y con tres hijos. Aducía entonces la escritora ahora triplicada que sus motivos para escribir de incógnito respondían a una mezcla de vanidad, voluntad de preservar su intimidad y cierto pudor por haberse estrenado con «una novela negra con pasajes un poco escabrosos». Nada que, en cualquier caso, no se pueda solucionar con un millón de euros y un ansiado premio que llega justo a tiempo, poco antes de que Atresmedia, también del Grupo Planeta, estrene la adaptación televisiva que Paco Cabezas ha firmado a partir de 'La novia gitana'. «Llevábamos cuatro años mintiendo a todo el mundo», ha bromeado Díaz para justificar tan sorpresiva revelación. Con 'La Bestia', este entusiasta y algo perturbador 'dream team' de la novela negra («nos gusta hacer historias con crímenes un poco macabros», ha dicho Martínez) vuelve a moverse por las zonas más oscuras del género para mezclar thriller y novela histórica y seguir la pista de un violento criminal que, durante una epidemia de cólera en el Madrid del siglo XIX, asesina brutalmente a niñas huérfanas y pobres. Un caso retorcido y abominable al que deberán hacer frente un periodista, un policía y una niña. Tres personajes para tres autores que si juntos han conquistado al público por la vía de la crudeza más inquietante, por separado suman experiencia como para empapelar la Sala Oval del Mnac. Así, Agustín Martínez (Lorca, 1975) es autor de las novelas 'Monteperdido' y 'La Mala Hierba' y ha trabajado para 'Crematorio' o 'Sin tetas no hay paraíso'; Antonio Mercero (Madrid, 1969) es cocreador de 'Hospital Central' y guionista de 'Lobos' y 'MIR'; y Jorge Díaz (Alicante, 1962) ha escrito episodios de 'Hospital Central', 'Víctor Ros' y 'Acacias 38' así como las novelas 'Cartas a palacio' y 'La justicia de los errantes', entre otras. Fue precisamente durante una de las series en las que coincidieron los tres, ha explicado Díaz, donde surgió la idea de dar a luz a Carmen Mola y adentrarse en las sombras de la novela negra.
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El periodista Xesús Fraga gana el premio Nacional de Narrativa por su obra 'Virtudes (e misterios)' (Thu, 14 Oct 2021)
El periodista Xesús Fraga ha sido el autor galardonado con el Premio Nacional de Narrativa 2021 que concede el Ministerio de Cultura y Deporte por su obra 'Virtudes (e misterios)'. El premio está dotado con 20.000 euros. El jurado ha seleccionado esta obra «por mostrar con una prosa muy cuidada, en el fondo y en la forma, la historia de dos generaciones de mujeres valientes de una familia en tiempos hostiles, y adentrarnos en un relato sobre la emigración gallega en Inglaterra y América». Además, señala que «con esta novela contemplamos la inmigración, con sus claros y oscuros, desde sus dos orillas, la de los que se van y la de los que se quedan y también desde el punto de vista de los que viven a caballo entre dos mundos». Nacido en Londres en 1971, Xesús Fraga estudió Periodismo en la Universidad de Salamanca y es redactor del diario 'La Voz de Galicia'. Como escritor en lengua gallega, ha cultivado tanto el relato ('A-Z'), como la novela ('Solimán'), y la narración juvenil, ('Reo'). Ha traducido al gallego y al castellano libros de Julian Barnes, Vladimir Nabokov, Jack Kerouac, Anne Fine, Roald Dahl, Edith Nesbit, Sylvia Plath y Robert Macfarlane, entre otros. El jurado ha estado presidido por María José Gálvez Salvador, directora general del Libro y Fomento de la Lectura, lo formaba Aurora Gloria Egido Martínez, designada por la Real Academia Española; Rosario Álvarez Blanco, por la Real Academia Gallega/Real Academia Galega; Luis Roberto González de Viñaspre Gonzalo, por la Real Academia de la Lengua Vasca/Euskaltzaindia; Damià Pons i Pons, por el Instituto de Estudios Catalanes/Institut d'Estudis Catalans; Ignacio Eduardo Martínez de Pisón Cavero, por la Conferencia de Rectores de las Universidades Españolas (CRUE); Ernesto Pérez Zúñiga, por la Asociación Colegial de Escritores de España (ACE); Irene Suárez Bardón, por la Asociación Española de Críticos Literarios; Iker Seisdedos García, por la Federación de Asociaciones de Periodistas de España (FAPE); Marta Cerezo Moreno, por el Centro de Estudios de Género de la UNED; Francisco Gutiérrez Carbajo, por el Ministerio de Cultura y Deporte y Juan Bonilla Gago, autor galardonado en la convocatoria de 2020.
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