Libros

La 'Semana Cervantina' se llena de versos en homenaje a Francisco Brines (Mon, 19 Apr 2021)
La que hoy arranca es una semana muy especial para todos los que aman -amamos- la literatura. Aunque la celebración de este año, como la del pasado, tendrá un cierto sabor agridulce, pues no habrá la tradicional entrega del premio Cervantes en el Paraninfo de la Universidad de Alcalá de Henares debido, en parte, a la pandemia y, también, al delicado estado de salud del galardonado, el poeta Francisco Brines. Tampoco se darán, el mismo día 23, Sant Jordi, las multitudinarias colas en busca de firmas de autores en las calles de Barcelona y otras ciudades españolas. Pero el Ministerio de Cultura y el Instituto Cervantes quieren que esta ‘Semana Cervantina’ se festeje como es debido, respetando todas las medidas sanitarias, sí, pero sin renunciar a una agenda en la que han implicado a todos lo que forman parte del mundo del libro. El cartel de la ‘Semana del Libro’ lo firma la ilustradora Sonia Pulido, premio Nacional de Ilustración 2020, y se ha inspirado para ello, como no podía ser de otro modo, en unos versos de Francisco Brines: 'Yo sé que olí un jazmín en la infancia una tarde y no existió la tarde'. La novedad, según explicó la directora general del Libro, María José Gálvez, en rueda de prensa telemática, «aparte de la belleza y del efecto que tiene el cartel, el diseño y la frase, es que no sólo hemos sido capaces de ponerlo en todas las lenguas oficiales del Estado, sino que hemos incorporado otras lenguas españolas especialmente protegidas». Porque Cultura quiere que este «sea un Cervantes plural y una ‘Semana Cervantina’ que incluya a todos, que se celebre en castellano y en todas las demás lenguas de España». La celebración, de hecho, comenzará esta misma tarde, con dos actos principales: uno, con la presencia del ministro de Cultura, José Manuel Rodríguez Uribes, en el Instituto Cervantes, y otro acto sobre Francisco Brines en el Instituto de España. La agenda continuará el martes 20 con un «acto significativo de homenaje al mundo del libro», en palabras del director del Instituto Cervantes, Luis García Montero. En él, que tendrá lugar en la sede del Cervantes en Madrid, seis escritores y tres editores dejarán sus respectivos legados en la Caja de las Letras. Los invitados son los autores Antonio Muñoz Molina, Manuel Rivas, Bernardo Atxaga, Carme Riera, Luis Alberto de Cuenca y Cristina Fernández Cubas, «que resumen la diversidad cultural y la unidad de nuestras distintas lenguas», y, como representantes de las editoriales, Pilar Reyes (directora de la División Literaria de Penguin Random House), Valeria Ciompi (directora de Alianza Editorial) y Manuel Borrás (director de Pre-Textos). Es la primera vez que el Instituto Cervantes organiza una cesión colectiva tan numerosa, que elevará a 79 el número de legados que atesora la Caja de las Letras, antigua cámara acorazada de su sede central en Madrid. Al día siguiente, el miércoles 21, en la Prisión de Soto del Real se celebrará un acto para la inclusión y el fomento de la cultura, ya que el Ministerio quería «que esta semana fuera inclusiva, de ahí la presencia de lectores que tienen más dificultades para acercarse a la lectura», como explicó María José Gálvez. Ese mismo día se inaugurará el Espacio Cervantes en la Universidad de Alcalá, con una muestra de fondos. Y es que, como adelantó Luis García Montero, «buena parte de los fondos» del Cervantes «van a pasar, gracias a un acuerdo con la Universidad de Alcalá, al Centro de Recursos de la Universidad, inaugurando ese espacio. La Biblioteca de nuestro centro el Alcalá va a convertirse en una biblioteca patrimonial». Además, durante ese acto se dará a conocer el grueso de la adquisición de la biblioteca del editor y poeta Jesús Munárriz, fundador de Visor, que la ha donado al Cervantes. Se trata de más de 7.500 libros, muchos de ellos primeras ediciones y la mayoría dedicados, que recorren la poesía del siglo XX. El jueves 22 se presentará, en la Universidad de Alcalá, una antología poética de Francisco Brines, y en las calles de esa ciudad arrancará la ‘Poesía en la Plaza’, que busca involucrar a toda la ciudadanía. En la Residencia de Estudiantes se celebrará ese mismo día una lectura de poesía en homenaje a Brines. Día grande Y, para el día 23, el día grande, el Día del Libro, Sant Jordi, está prevista la celebración de un acto institucional en la sede del Instituto Cervantes en Alcalá de Henares con la presencia de los Reyes, Don Felipe y Doña Letizia, y del ministro Uribes. Según detalló la directora general del Libro, en el mismo «habrá presencia de todo el ecosistema del libro, desde quien escribe a quien lee: escritores, editores, libreros…». El acto contendrá lecturas dramatizadas de textos clásicos a cargo de miembros de la Joven Compañía Nacional de Teatro Clásico; el actor José Sacristán leerá a Antonio Machado y Miguel Delibes y, como colofón, el premio Cervantes 2021, Francisco Brines, recitará algunos de sus poemas en una conexión por vía telemática. Al acabar ese acto, se inaugurará la exposición de homaneja ‘Francisco Brines. La certidumbre de la poesía’.<iframe width="5100" height="286" src="https://www.youtube.com/embed/gBlMRCn00-I" title="YouTube video player" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture" allowfullscreen></iframe> Sin olvidar, claro, la lectura continuada, y virtual, del Quijote en el Círculo de Bellas Artes de Madrid. Se iniciará a las 13 horas del 23 de abrill y será, precisamente, Francisco Brines el encargado de inaugurarla. A lo largo de todo el día intervendrán en la lectura miembros del Gobierno y de las diferentes administraciones públicas de Madrid (Ayuntamiento y Comunidad), así como personalidades relevantes del mundo político, cultural o periodístico.
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La vida ética del hombre vista en el Purgatorio, la segunda parte de la Divina Comedia (Mon, 19 Apr 2021)
En septiembre de 2021 se celebra los 500 años de la muerte de Dante Alighieri y Editorial UFV lo celebra con una edición especial de la Divina comedia contando con el ilustrador de La Marvel, Gabriele Dell’Otto, la introducción del poeta español José Mateos, el análisis del italiano y especialista en Dante, Franco Nembrini y la colaboración de Editorial Mondadori y la Editorial B.A.C. junto a la Editorial de la Universidad Francisco de Vitoria (Editorial UFV). Unos de los clásicos más importantes de la historia de la literatura, que nos enseña el camino de la vida y nos da esperanza; es un libro que se ha de leer varias veces para poder sacar todas las enseñanzas, algunas en formas de preguntas que interpelan al lector y le hacen reflexionar ¿quién no quiere saber más? O quizás nos escondemos en nuestra propia luz, como hacen los personajes del Purgatorio, su libro salimos, no sabiendo mucho más de lo que nos espera tras la muerte, pero sí sabiendo más del ser humano, de sus pasiones, de sus anhelos, de lo que nos jugamos aquí en este mundo. 'Terremoto'. de Gabriele Dell’OttoLas personas que se encuentran en el Purgatorio cometieron faltas graves, pero se arrepintieron sinceramente antes de morir. Por eso su estado es de purificación. Lo anota cuidadosamente el autor: «Virgilio me dijo: “Hijo mío, aquí puede haber tormento, pero no muerte”» (Canto 27, 1-32). Y, para llegar a este arrepentimiento, se ha de reflexionar sobre el amor, la naturaleza del alma, sobre nuestra condición temporal… cavilaciones que acompañan al lector y le interpelan, haciéndole reflexionar de forma paralela, asombrosa y sutil. El año pasado en plena pandemia sacamos Infierno, que es a dónde van los que comenten faltas y no se arrepiente y, ahora, sacamos Purgatorio, camino que estamos padeciendo todos antes de que lleguemos al Paraíso, que publicaremos en los próximos meses, donde Beatriz advierte a Dante que «las cosas creadas guardan entre sí un orden, y este es la forma que tiene el universo de asemejarse a Dios» Este libro tiene un formato especial dirigido a la venta en las librerías, aunque lo sacaremos en formato digital, en este caso pensamos que es una obra especial en edición bilingüe en italiano y español que hemos adaptado para que se pueda comparar y disfrutar en una sola página. Presentaremos online Purgatorio en la VI Semana del Libro UFV, que celebramos entorno al día del libro y donde incluiremos actividades como la lectura de El Quijote de Cervantes, otro de los grandes clásicos, hablaremos de Joyce en el 80 aniversario de su muerte, tenderemos un concurso de literatura, otro de arte con libros… Colección Digital donde se encuentra Purgatorio es una de las grandes colecciones de Editorial UFV junto con la colección de filosofía, Razón Abierta y la colección de Historia, Foro Hispano americano. En la colección Digital hemos publicado varios libros de don Alfonso López Quintás, que será el primero al que presentaremos en forma de libro homenaje el 22 de abril, ¡que ganas de presentar un libro con público al que poder ver! 'Candelabri d'oro', de Gabriele Dell’OttoEditorial UFV cumplió el año pasado su 25 aniversario sin que pudiéramos hacer presentaciones ni fiestas, aunque esperamos poder celebrarlo este año en la Feria del Libro de Madrid junto a nuestros lectores, autores y libreros. Ficha bibliográfica Título: Purgatorio. Divina comedia de Dante Alighieri Autor: Nembrini, Franco Ilustrador: Dell'Otto, Gabriele Editorial: Editorial UFV (Universidad Francisco de Vitoria) Colección: Digital Serie: Experiencias Nº: 3 ISBN: 978-84-18746-04-8 ISBN DIGITAL: 978-84-18746-05-5 Idioma: Español-Italiano Web Editorial Disponible en Unebook
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Jérôme Lindon, o por qué un editor no debe comportarse como si fuera el padre de un escritor (Sun, 18 Apr 2021)
Una ventaja de un editor sobre el resto de los mortales es que, cuando se acercan al ocaso de su carrera profesional, lo hacen con la compañía de un puñado de autores agradecidos y dispuestos a homenajearlos. Es cierto que Jérôme Lindon no es precisamente un cualquiera. El suyo es un nombre necesario para entender la Francia literaria de la segunda mitad del siglo XX. Durante más de cincuenta años, hasta su muerte en 2001, lideró Les Éditions de Minuit, en cuyo catálogo inscribió nombres como los de Samuel Beckett o Claude Simon. Era la de Lindon «una editorial demasiado seria, demasiado austera y rigurosa, quintaesencia de la virtud literaria», según Jean Echenoz, otro de los nombres fundamentales de Minuit... Ver Más
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Hervé Le Tellier: «Nada cambiará tras la pandemia, olvidaremos pronto» (Fri, 16 Apr 2021)
El 10 de marzo de 2021 el avión París-Nueva York aterriza con 243 pasajeros tras sortear una tormenta que podría haber acabado en tragedia. Tres meses después el mismo avión, con idéntico pasaje, vuelve a tomar tierra en el John F. Kennedy. Un agente de la CIA pide explicaciones. Es el Boeing 787 de Air France, con similares desperfectos. El mismo piloto, David Markle. O su doble. En marzo aguardaba un informe médico que confirmó un cáncer de páncreas. Hervé Le Tellier publicó 'La anomalía' (Seix Barral en castellano/ Edicions 62 en catalán) en agosto de 2020 y en noviembre ganaba el Goncourt. Un millón de ejemplares vendidos, traducido en cuarenta países. El escritor, editor y matemático se había preguntado cómo... Ver Más
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«Los ingleses tratan siempre de apropiarse no solo de las vacunas, también de los acontecimientos históricos» (Fri, 16 Apr 2021)
A duras penas la memoria del mundo, incluida la de su país, ha prestado atención al papel de Juan Sebastián Elcano en la primera vuelta al mundo. Solapado por Magallanes, que pereció incluso antes de llegar a las islas de las Especias, ninguneado por el cronista Antonio Pigafetta y desdibujado en los textos de Stefan Zweig, al navegante español el foco le ha sido esquivo incluso en su momento estelar. Por no hablar de lo que ocurrió después, a su regreso a España, en la cara más amarga de su biografía que ni siquiera ocupa un par de líneas discretas en los manuales de historia. El escritor e historiador José Calvo Poyato (Cabra, 1951) publica estos días la novela ‘La travesía... Ver Más
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Ken Follett: «La atmósfera de peligro y tensión que estamos viviendo es la mayor que he conocido» (Thu, 15 Apr 2021)
La pandemia está dejando imágenes insólitas, la mayoría de ellas terribles, cierto, pero alguna que otra estampa buena quedará en nuestro recuerdo de este tiempo infausto que nos está tocando vivir. Entre ellas, las de los escritores que, desde los salones de sus casas, se han colado en las de los lectores y periodistas a lo largo del último año gracias a esas 'ventanitas' virtuales que, aunque no curan la soledad, ayudan a combatirla. Nada sabíamos hasta ahora, o muy poco, de la intimidad cotidiana de Kazuo Ishiguro, Isabel Allende, Siri Hustvedt o Ken Follett, por citar sólo a algunos de los autores que no han dudado en abrir las puertas de sus hogares para hablar de literatura y, en... Ver Más
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Mariana Enríquez, una paseante solitaria entre tumbas (Wed, 14 Apr 2021)
Los cementerios son lugares que, paradójicamente, están llenos de vida. Cada tumba encierra una historia. Y esa capacidad narrativa es como un imán para los escritores que saben que la literatura no acaba, ni mucho menos, en la ficción. En Mariana Enríquez (Buenos aires, 1973) pesó, además, su adolescencia de inspiración gótica, su querencia por la cultura pop algo macabra y, sobre todo, el pasado de su país, Argentina. Aunque esto último vertebra quizás toda su fascinante obra. Así, sin saber cómo, la autora se vio visitando camposantos a los que la vida, por distintas razones, le llevaba, de Australia a Escocia, y en los que siempre tomaba notas, aunque no supiera con qué intención. Hasta que, un día, tras décadas... Ver Más
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Más de 200 librerías españolas se suman a Bookshop, una plataforma de venta online para impulsar el sector (Tue, 13 Apr 2021)
Más de doscientas librerías independientes venden desde ayer sus libros a través de la plataforma de venta de libros en línea Bookshop.org, una iniciativa que pretende dar apoyo a las librerías de proximidad e impulsar el e-commerce. Los promotores de la iniciativa, copropietarios de una pequeña librería en España, observando los retos del mercado de la venta online durante la pandemia, conocieron de la existencia de Bookshop.org, implementada con éxito en Estados Unidos y Reino Unido, y que, impulsada por libreros y editores, buscaba fortalecer uno de los eslabones fundamentales de la cadena del libro: las librerías de proximidad. Tras la necesaria adaptación al mercado español y gracias al apoyo de librerías, editoriales y distribuidoras, Bookshop.org se posiciona como una alternativa a las grandes cadenas de e-commerce que, sumada a otras iniciativas como Todostuslibros, permite que las librerías independientes puedan competir en la venta de libros a distancia. En ese sentido, Bookshop.org ha establecido un pacto con Cegal para trabajar juntos en fortalecer la estrategia digital de las librerías independientes. La puesta en marcha de Bookshop.org, de la mano de un equipo formado por libreros y exlibreros, ha supuesto también la creación de una empresa en España que tributa sus impuestos aquí y se rige por la legislación española. Escaparate digital En Bookshop.org las librerías pueden crear su tienda online con su nombre, logotipo e imagen. Se trata de un escaparate en el que pueden ofrecer listas con sus libros recomendados y compartirlos a través de sus redes sociales y newsletters. Las librerías reciben el margen de las ventas de libros que generen en la plataforma (25% del precio del libro). Bookshop.org se encarga de la gestión del catálogo, la logística y de la rapidez y fiabilidad del envío. Los lectores encontrarán recomendaciones basadas en el criterio experto de libreras y libreros, en lugar de recomendaciones basadas en algoritmos, lo que hace que las librerías puedan poner en valor su gran capacidad de prescripción. La plataforma, que llegó en enero de 2020 a Estados Unidos y en noviembre del mismo año al Reino Unido, ha alcanzado ventas por valor de 55 millones de dólares, y ha generado «más de 13 millones de dólares a las más de 1.500 librerías independientes adheridas». Según informan en nota de prensa, el lanzamiento de Bookshop.org en España ha sido posible gracias a un número muy elevado de personas, desde asociaciones de libreros a editores y distribuidores, «que quieren preservar el ecosistema de las librerías independientes; son muchas las personas del sector del libro que han trabajado con empeño para que la iniciativa sea una realidad».
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Javier Cercas se revuelve contra el último linchamiento independentista: «Es un bulo digno de la Stasi» (Tue, 13 Apr 2021)
A Javier Cercas el independentismo le tiene ganas desde que empezó a rebatir con paciencia de maestro zen la propaganda del 'procés' y a cuestionar desde columnas de opinión y entrevistas los mantras separatistas. De ahí que su presencia el sábado en 'FAQS', programa de debate político de TV3 habitualmente copado por voces afines al 'procés', despertase la indignación del sector más hiperventilado e intransigente del independentismo catalán. Tampoco ayudó que Cercas, que acaba de publicar la novela 'Independencia' y de quien se acaba de estrenar en el Teatre Lliure la adaptación teatral de 'Anatomía de un instante', tuviese la osadía de defender la democracia española y el papel del Rey Juan Carlos durante el 23-F. «Fui a decir algo... Ver Más
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J.K. Rowling publicará un nuevo libro infantil, ‘El cerdito de Navidad’ (Tue, 13 Apr 2021)
La autora de Harry Potter había afirmado que no volvería a escribir literatura infantil después de terminar la saga del niño mago. Sin embargo, el año pasado regresaba en plena pandemia con el cuento de hadas 'El ickabog', que primero se publicó en internet por entregas, de forma gratuita, para que pudiesen leerlo los niños durante el confinamiento, y luego en formato de libro físico. Animada por ese éxito, J. K. Rowling ha anunciado un nuevo libro infantil para el próximo otoño. 'El cerdito de Navidad' será publicado de forma simultánea en 20 idiomas diferentes y a España llegará de la mano de Salamandra el próximo miércoles 13 de octubre de 2021. Era la propia escritora británica la encargada de comunicarlo a través de las redes sociales, que avanzaba que se trata del amor de un niño sobre su juguete más preciado y lo lejos que llegará para encontrarlo. Es una historia independiente, no ligada a ninguna de las obras anteriores de J. K. Rowling, y dirigida a niños de 8 años en adelante; «un cuento para que toda la familia se enamore», según las propias palabras de la autora.<blockquote class="twitter-tweet"><p lang="und" dir="ltr"><a href="https://t.co/2NVfvDvGII">https://t.co/2NVfvDvGII</a></p>&mdash; J.K. Rowling (@jk_rowling) <a href="https://twitter.com/jk_rowling/status/1381957162553970700?ref_src=twsrc%5Etfw">April 13, 2021</a></blockquote> <script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script> El libro contará con una portada firmada por Jim Field, que se dará a conocer en los próximos meses. Field también es el autor de nueve láminas en blanco y negro y varias ilustraciones que aparecerán en las páginas de 'El cerdito de Navidad'. Sinopsis Dito es el juguete preferido de Jack. Siempre ha estado a su lado, en los buenos y malos momentos. Hasta que una Nochebuena sucede algo terrible: Dito se pierde. Pero es una noche especial, una noche para los milagros y los casos perdidos, una noche en que los objetos, incluidos los juguetes, pueden cobrar vida. Y el juguete más nuevo de Jack, el cerdito de Navidad (el frustrante sustituto de Dito), ha tramado un plan muy arriesgado. Juntos se embarcarán en un viaje mágico para recuperar y salvar al que hasta ahora ha sido el mejor amigo Jack.
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Muere por coronavirus el poeta Justo Jorge Padrón (Mon, 12 Apr 2021)
El poeta canario Justo Jorge Padrón ha fallecido víctima de Coronavirus. Traducido a más de treinta idiomas, inició su trayectoria en 1970 con 'Los oscuros fuegos'. El éxito, sin embargo, lo alcanzó en 1977 con la publicación de 'Los círculos del infierno', un poemario por el que recibió varios premios, entre ellos el Fastenrath de la Real Academia Española. Nunca dejó de publicar poesía, superando su obra la treintena de títulos. La enfermedad, por cierto, le llegó en un momento de gran creatividad: este otoño publicó el libro de amor 'Poemas a Kleo', y ahora está a punto de aparecer 'La centena del cisne', su última obra, que publicará Ediciones Vitruvio. Para Pablo Méndez, director de Ediciones Vitruvio, la pérdida de Jorge Padrón es irreparable, ya que era un poeta único, extraordinario, que vivió la poesía sin concesiones, buscándola en cada segundo de su vida.
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Juan Gómez-Jurado: «Para escribir para niños hay que tener algo de niños» (Sat, 10 Apr 2021)
No es la primera vez que Juan Gómez-Jurado y Bárbara Montes escriben libros para niños. Juntos ya han creado la colección de 'Los Rextacadores' (B de Block). Pero ahora, la pareja apunta hacia los complicados lectores preadolescentes y para dar en el blanco usan el misterio. La punta de lanza de la nueva serie es 'Amanda Black. Una herencia peligrosa', que se publica en la misma editorial, pero seguirán más. ¿Es Black un reflejo juvenil de Antonia Scott, la audaz investigadora diseñada por Gómez-Jurado? Pues no, no lo escribieron pensando en la protagonista de 'Reina Roja', 'Loba Negra' y 'Rey Blanco'. No obstante, el escritor reconoce que tiene que ver con las «personalidades femeninas que nos interesan tanto a Bárbara como... Ver Más
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Anuncian a los doce finalistas del premio Bienal de Novela Mario Vargas Llosa (Sat, 10 Apr 2021)
La Cátedra Vargas Llosa y la Fundación Universidad de Guadalajara, con el apoyo de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, anuncian a los doce finalistas del premio Bienal de Novela Mario Vargas Llosa, que se fallará en la ciudad Guadalajara, México, el próximo mes de septiembre: 1. Selva Almada (Argentina): «No es un río». 2. Olga Merino (España): «La forastera». 3. Fernando Butazzoni (Uruguay): «Los que nunca olvidarán». 4. Carmen Boullosa (México): «El libro de Eva». 5. Dolores Reyes (Argentina): «Cometierra». 6. Alejandro Zambra (Chile): «Poeta chileno». 7. Juan Tallón (España): «Rewind». 8. Santiago Gamboa (Colombia): «Será larga la noche». 9. Juan Gabriel Vásquez (Colombia): «Volver la lista atrás». 10. Sara Mesa (España): «Un amor». 11. Rosa Montero (España): «La buena suerte». 12. Leonardo Padura (Cuba): «Como polvo en el viento». De esta selección, el jurado elegirá cinco novelas, cuyos autores participarán en las actividades de la IV Bienal de Novela Vargas Llosa, que se realizará del 23 al 26 de septiembre próximo en el Conjunto Santander de Artes Escénicas de la Universidad de Guadalajara, en México. De ellas, un jurado presidido por la escritora y periodista Leila Guerriero elegirá la ganadora del premio, dotado con 100.000. El anuncio se hará en la clausura del festival, donde se contará con la presencia del premio Nobel de Literatura Mario Vargas Llosa y de una veintena de escritores de habla hispana. En esta edición, al premio se presentaron 412 novelas. Los organizadores quieren destacar el altísimo nivel de las obras recibidas. A lo largo de sus distintas ediciones, la Bienal se ha consolidado como referencia para las letras hispanoamericanas. Las primeras dos ediciones se realizaron en Lima, Perú. En 2018, la Cátedra Vargas Llosa y la Fundación Universidad de Guadalajara firmaron un convenio para que, con el apoyo de la FIL Guadalajara en la organización, tuviera como sede la ciudad de Guadalajara, México. La primera edición del certamen, en 2014, recayó en Prohibido entrar sin pantalones (Seix Barral), del español Juan Bonilla; en 2016, en la obra Si te vieras con mis ojos (Alfaguara), del chileno Carlos Franz, y en 2019 —la primera edición realizada en Guadalajara— en The Night (Alfaguara), de Rodrigo Blanco Calderón.
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Eduardo Mendoza: «Soy de la generación que se creyó la fantasía comunista» (Fri, 09 Apr 2021)
Las novelas que componen las tres leyes del movimiento -'El rey recibe', 'El negociado del yin y el yang' y ahora 'Transbordo en Moscú'- podrían ser también las memorias de Eduardo Mendoza (Barcelona, 1943) en su tránsito por el último tercio del siglo XX; eso, si el autor no se hubiera puesto la mascarilla de Rufo Batalla, aquel plumilla enviado a Mallorca por un periódico de pocos lectores para cubrir la boda del príncipe Tukuulo, pretendiente al trono de Livonia… A la sombra de tan estrambótico personaje, Batalla atravesará los agitados años sesenta, la transición española y conocerá el funeral del comunismo, ya en el umbral del cambio de siglo. [Empieza a leer aquí 'Transbordo a Moscú] Casado con una rica heredera,... Ver Más
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Así comienza «Trasbordo en Moscú», la nueva novela de Eduardo Mendoza (Fri, 09 Apr 2021)
Acaba de llegar 'Trasbordo en Moscú', la tercera entrega de las novelas de Eduardo Mendoza protagonizada por Rufo Batalla. Y ABC os muestra las primeras páginas del libro para que las disfruten: It was the age of wisdom, it was the age of foolishness, it was the epoch of belief, it was the epoch of incredulity. Barcelona (de nuestros enviados especiales) PREGUNTA. —Dentro de unos días vas a contraer matrimonio. ¿Qué significa para ti este acontecimiento? RESPUESTA. —Bueno, verá, esta boda, como todas las bodas, es importante para los contrayentes, para sus allegados y para nadie más. Desde el punto de vista social, tiene la importancia que el público y los medios de difusión le quieran dar. Ustedes se mostraron interesados y aquí estoy yo, a su entera disposición. Yo quería casarme del modo más discreto posible, en el registro civil, con dos testigos y media docena de familiares. Al final nos acabó casando el obispo en Pedralbes, con la iglesia abarrotada, y luego hubo un bodorrio con más de trescientos invitados. Naturalmente, habría podido oponerme, pero a la hora de la verdad, como de costumbre, me faltaron valor, energía y argumentos de peso. En el fondo, Carol estaba de acuerdo conmigo, pero los dos éramos conscientes de que, si queríamos seguir disfrutando de la fortuna familiar y sus consiguientes privilegios sociales, no había más remedio que transigir en las formas. En el último momento, para salvar un ápice de dignidad, decidí elegir la música que había de acompañar la ceremonia. A regañadientes me dejaron hacer alguna propuesta, pero cuando oyeron un fragmento de la Missa in tempore belli de Haydn se quedaron horrorizados. Mi suegra dijo que aquella música era propia de un funeral y me preguntó si unos compases lúgubres reflejaban mi estado de ánimo. La tranquilicé al respecto, retiré la propuesta, acepté la repelente Marcha Nupcial de Mendelssohn y no me opuse a que animara la fiesta Gato Pérez. Mi futura suegra estaba tan preocupada por mí como por su hija. Llevada de su extraña actitud ante la vida, Carol había encargado a Pedro Rodríguez un vestido de novia que resaltaba su embarazo. Después de mucho rogar, de apelar a todo tipo de sentimientos y de hacer algunos pucheros, la pobre mujer consiguió que su hija llevara un vestido blanco con pliegues y perifollos que disimulaban su estado, aunque a aquellas alturas ningún invitado ignoraba las razones de un enlace tan precipitado y, desde el punto de vista de la novia, tan poco conveniente. Como ocurre en los círculos cerrados de las sociedades pequeñas, el empeño en guardar un secreto dio pábulo a habladurías de todo tipo y la prensa no tardó en interesarse por un acontecimiento de todo punto intrascendente pero que estaba en boca de todos. Como de los protagonistas del suceso yo debía de parecerles el más vulnerable, un par de periodistas me pidieron que les concediera una entrevista una semana antes de la boda. De buena gana los habría enviado a paseo y seguramente en aquella ocasión mis futuros suegros, que no rehuían la ostentación pero consideraban ruin el chismorreo, habrían aprobado mi actitud, pero, después de dar muchas vueltas al asunto, me dejé influir por el recuerdo de una situación similar y accedí a ser entrevistado. Años atrás, recién acabados mis estudios, conseguí, más por enchufe que por méritos propios, un trabajo de ínfima categoría en un periódico de Barcelona. Al cabo de unos meses, por una mezcla deazar y negligencia, me enviaron a Mallorca a cubrir la boda de un príncipe llamado Tadeusz Maria Clementij Tukuulo, presunto heredero y pretendiente al trono de Livonia, con una señorita de la alta sociedad inglesa que, de casada, adoptó el nombre de Queen Isabella. De una serie de casualidades y equívocos surgió entre mi persona y aquellos pintorescos personajes una relación que marcó mi vida. Hacía tiempo que había perdido contacto con aquellos dos inofensivos simuladores y la sensatez me aconsejaba seguir manteniéndome alejado de ellos y de sus ilusorios proyectos, pero no conseguía sustraerme a su recuerdo e incluso albergaba dudas sobre lo irrealizable de sus pretensiones, porque en aquellos años el colosal edificio soviético empezaba a dar muestras de agotamiento e inestabilidad y todo podía pasar en aquella parte del mundo. Y si bien en vísperas de mi boda el declive de la URSS y sus adláteres estaba muy alejado de mis preocupaciones, me dejé llevar por una solidaridad malentendida y concedí una entrevista a unos reporteros jóvenes y animosos. Sólo cuando estuvimos frente a frente comprendí que los tiempos habían cambiado y también los modales de la gente. PREGUNTA. —¿Eres consciente de que con este matrimonio pasas a formar parte de la clase capitalista y opresora? RESPUESTA. —Yo me caso con una persona, no con una clase social. Y no creo que mi enlace incida mucho en la justa redistribución de la riqueza. La hostilidad por parte del entrevistador habría sido inimaginable en mi breve etapa de corresponsal, pero ahora una nueva generación de periodistas consideraba una exigencia deontológica acosar al entrevistado hasta hacerle perder la compostura e inducirle a mostrar su falsedad y sus ignominiosas intenciones. No era a mí a quien iban a pillar con aquellas triquiñuelas, pero en su burda acusación había una buena parte de verdad. Unos meses atrás, por pura veleidad, me había visto envuelto en un idilio veraniego con la novia de un amigo de mi hermana. Antes de que las cosas se complicaran quise poner fin a nuestra relación, pero ya era tarde: ella estaba embarazada y decidimos casarnos con la misma ligereza y la misma precipitación con la que habíamos iniciado la aventura. Aunque algo me barruntaba, en la primera etapa de nuestros amoríos, yo no sabía que Carol era hija única y por consiguiente heredera de una de las primeras fortunas de Cataluña. Con aquella boda inesperada, mis acuciantes problemas económicos quedaban resueltos definitivamente, aunque con semejantes premisas, no era de extrañar que el estrecho círculo de la alta burguesía de Barcelona me considerara un cazadotes desaprensivo. Lo raro era que no pensaran del mismo modo los padres de Carol. El padre de Carol se llamaba Víctor Escolá y Perrerías. No provenía de la ilustre estirpe de indianos que en el siglo xix había creado de la nada la potente industria catalana con su visión de futuro, su inquebrantable tenacidad y sus pistoleros, pero tampoco pertenecía al grupo de los traficantes que había medrado a la sombra del franquismo. Según él mismo me explicó el día en que Carol nos presentó, la fortuna de la familia había empezado con su padre, el cual, en los albores del siglo xx, había llegado a Barcelona desde la Cataluña boscosa que se extiende por las estribaciones del Pirineo y fundado una empresa de transporte de alimentos. Más tarde la empresa se había ampliado a la industria conservera y, a través de contratos, participaciones y fusiones, a otras actividades del mismo ramo o de otros ramos. Cuando el padre de Carol advirtió que yo me perdía en los entresijos de la trama mercantil y que no pensaba hacer ningún esfuerzo por desentrañarlos, sintió un alivio involuntario. Más tarde supe que años antes el padre de Carol había tenido que arrebatar las riendas de la empresa de manos de su propio padre, cuya capacidad estaba muy menguada, pero se resistía a ceder un ápice de poder sobre el emporio que él había levantado de la nada. El relevo se había hecho a costa de una batalla encarnizada y cruel, ya que al final unos y otros recurrieron a métodos expeditivos, y el padre de Carol, aun convencido de lo razonable de sus motivos, había salido de aquel enfrentamiento muy afectado y, con el paso del tiempo, había desarrollado un sombrío temor a recibir el mismo trato de manos de su posible sucesor. No sentía el menor recelo hacia su propia hija, que, aparte de ser mujer, carecía de la necesaria formación y desde pequeña había mostrado una indiferencia rayana en la aversión por el mundo de los negocios, pero sí hacia Baltasar Ortiguella, un joven empresario con el que Carol se iba a casar cuando mi abrupta intervención les obligó a romper el compromiso. Y como era evidente que de mí no había nada que temer, porque yo carecía de ambición, de empuje y de talento, me acogió con una simpatía nacida de la gratitud. Él me dejaría ser un parásito y yo le daría tiempo para envejecer en su trono y esperar tranquilamente a que el nieto que estaba en camino garantizara la continuidad de la saga. Mi hermana Anamari no ocultaba su animadversión hacia aquel beatífico estado de cosas. —Cuando Carol herede el emporio seréis la tercera generación y tendréis una grave responsabilidad sobre los hombros. Se refería a la máxima, denigratoria del talento empresarial catalán, según la cual el abuelo funda una empresa, el hijo la engrandece y el nieto la lleva a la ruina. Carol discrepaba de aquel pronóstico fatalista. —No hagas caso. Lo dicen para desprestigiarnos. Los empresarios catalanes son incompetentes o irresponsables, pero casi nunca las dos cosas a la vez. Y sólo se produce la hecatombe cuando coinciden las dos cualidades. A Carol el mundo de los negocios le traía sin cuidado, pero había vivido inmersa en él desde la cuna y lo conocía mejor que los analistas formados en las aulas y los simposios. La malevolencia de Anamari no carecía de justificación. Baltasar Ortiguella era un buen amigo suyo y ahora ella se encontraba en una posición incómoda de la que, en su opinión, yo era el culpable y Baltasar Ortiguella la víctima. Pero como era mi hermana, se veía obligada a ponerse de mi lado. Carol no daba importancia al posible enfado de su antiguo novio. —Bollo es así. Ya se le pasará. Nunca le han faltado las amiguitas. Dentro de poco se casará con alguna y será más feliz de lo que habría sido conmigo. La propia Carol me contó que un hermano dos años menor que Bollo había nacido con una grave deficiencia mental. Desde entonces su madre había consagrado su vida al cuidado de aquel hijo y, sin proponérselo, había privado a Bollo de la dedicación y el afecto maternal que éste necesitaba. Tan obsesionada estaba con el hijo discapacitado que, en su afán por negar la evidencia, trataba a Bollo como si su inteligencia fuera una discapacidad. Con los años, Bollo había desarrollado un carácter difícil, tenía un serio problema con la bebida y reclamaba de Carol las atenciones que su propia madre le había negado. Carol y Bollo se conocían de niños y su futura unión se daba por hecha, no sólo en ambas familias, sino en los círculos de la alta burguesía de Barcelona, como si fuera un matrimonio dinástico. Carol se dio cuenta de que no quería a Bollo por esposo y, para romper con lo que consideraba una imposición sin enfrentarse a las dos familias, se fue de España con el pretexto de perfeccionar su inglés y adquirir una pátina cosmopolita. Pasó un año en Los Ángeles y un buen día, decidida a hacer algo útil en su vida, se fue a trabajar como cooperante a un hospital de Haití. Allí permaneció tres años, tuvo un idilio apasionado con un médico haitiano, se quedó embarazada, volvió a Los Ángeles a abortar, consideró que ya había adquirido suficiente conocimiento del mundo y regresó a Barcelona. Confiaba en que durante aquel prolongado paréntesis Bollo se habría hartado de esperar y habría encontrado otra pareja, pero descubrió con desaliento que él permanecía constante en sus afectos o, al menos, en sus intenciones. Agotada por las experiencias recientes, Carol reanudó una relación insincera y tediosa, hasta que recuperó fuerzas y aprovechó la primera ocasión que le salió al paso para deshacerse de aquel vínculo forzado. Aquella mezcla de andanzas, romances y psicología aplicada no convencía a Anamari ni mitigaba su enfado. Si en algún momento había puesto sus esperanzas laborales en la amistad y el apoyo de Baltasar Ortiguella, mi desafortunada intervención no sólo las había disipado irremediablemente, sino que su propia respetabilidad se había visto salpicada por la fama de sinvergüenza que me acompañaba y que las malas lenguas hacían extensiva a toda mi familia. De Baltasar Ortiguella, enojado o no, no habíamos vuelto a tener noticias. PREGUNTA. —Tú has vivido varios años en Nueva York, ¿verdad? ¿Qué piensas del imperialismo americano? RESPUESTA. —Sí, he vivido en Nueva York el tiempo suficiente para no hacer juicios simplistas sobre los Estados Unidos. No apruebo ciertas formas de intervencionismo, pero ésa es sólo una faceta de un país muy complejo y muy diverso, por el que siento el máximo respeto. Sabía que aquella respuesta iba ser recibida con animosidad y con la sospecha de seguir instrucciones de la CIA. Peor habría sido decir que, sin seguir instrucciones de nadie, sentía no sólo respeto, sino admiración por el llamado imperialismo americano, si por imperialismo entendíamos la capacidad de aprovechar tanto las ventajas como las desventajas de su condición de gran potencia. Las intervenciones militares de los Estados Unidos después de la Segunda Guerra Mundial no le habían servido para ensanchar su territorio ni para adquirir colonias. De hecho, la mayoría de ellas habían sido costosas y en definitiva habían resultado un fiasco, como Corea y, sobre todo, Vietnam. Lo que a mí me admiraba era precisamente la capacidad de extraer nuevas energías de aquellos fracasos. Del estúpido despilfarro de vidas, la destrucción y el dolor de la guerra de Vietnam había surgido la contracultura y habían recibido un impulso decisivo la lucha por los derechos civiles y la igualdad racial y el movimiento feminista. Gracias a aquella versatilidad y, sobre todo, a su sentido del humor, la cultura popular americana, incluidas sus manifestaciones más chabacanas, se había impuesto en todas partes, entre los pazguatos y los ignorantes y también entre sus enemigos más acérrimos y refinados. En el otro extremo estaba la Unión Soviética, hosca, senil, abotargada, abandonada incluso por sus más devotos partidarios, reducida al silencio interno por una máquina de propaganda vieja, tosca, condenada a fomentar la incredulidad y alimentar rumores; un sistema obsoleto y vacío de contenido, sumido en una incompetencia generalizada que le hacía parecer peor de lo que realmente era. Europa se encontraba, sin saber muy bien cómo, entre aquellos dos campos gravitatorios, desconcertada, pero decidida a construir una unión política y económica sobre la base de una prosperidad material que maquillaba la desolación moral de los horrores recientes y un prestigio cultural sustentado en el desdén y la pedantería. No obstante, como España todavía no había sido admitida en la Unión Europea, esta institución todavía encarnaba unos ideales de democracia y libertad que a mí me parecían excelentes, pero abstractos. En las discu siones con mis amigos, siempre conseguía irritarlos. —Si estabas tan a gusto en América, ¿por qué coño no te vuelves? —No lo sé. Tampoco allí me sentía bien. Seguramente no estoy bien en ningún sitio. Pero no quiero hacer de una desazón enfermiza y estúpida un sistema filosófico. Yo sólo digo que no soporto el cine francés. No creeréis que la CIA me paga para decir eso. —Vete a saber. A esos tíos les sobra la pasta. En aquel mundo confuso, España, como de costumbre, viajaba en otro tren, a otra velocidad y por otra vía. Después de un breve periodo de incertidumbre, la democracia parecía establecida de un modo irreversible y la entrada en la Unión Europea ya sólo era cuestión de trámites. A pesar de la desilusión de una parte de la ciudadanía con el nuevo sistema político, que cumplía los requisitos pero no colmaba las expectativas, el entusiasmo generado por unas libertades largamente esperadas no había menguado y sus manifestaciones, con frecuencia excesivas, ruidosas y vulgares, pero sinceras, se dejaban notar en todas partes y en todas las facetas de la vida pública y privada. Después de muchos años de copiar la cultura popular proveniente del extranjero, ahora se inventaban o se redescubrían lenguajes propios surgidos de reservas ignoradas y aparentemente inagotables. La copla, las fiestas populares y las devociones locales eran celebradas por quienes poco antes renegaban de aquellos vestigios de una España rancia, obtusa y subdesarrollada. En el terreno ideológico, sin embargo, la adaptación a la nueva realidad era más complicada. En nuestra época de formación habíamos rechazado los descabellados planteamientos económicos y sociales del antiguo régimen, y a falta de otros puntos de referencia, muchos habíamos ido a beber de las fuentes del marxismo, cuando no de utopías más extremas, y ahora nos veíamos forzados a aceptar e incluso a defender la propiedad privada, las leyes del libre mercado y, en última instancia, un modelo que no difería demasiado del que poco antes deseábamos eliminar. Economistas formados en la escuela de Keynes, cuando no en la de Milton Friedman, nos convencieron de que la supervivencia requería renunciar a muchas fantasías y de que, en definitiva, lo mejor era enemigo de lo bueno. PREGUNTA. —¿Qué opinas del matrimonio como institución? RESPUESTA. —No soy sociólogo. No tengo una opinión formada sobre este tipo de instituciones. Sí soy, en cambio, profundamente individualista: lo que para unos puede estar bien, para otros puede estar mal. Cada cual puede organizar su vida como le dé la gana, siempre que no perjudique a los demás. No se puede obligar a nadie a pasar por la vicaría, pero tampoco se le puede impedir que lo haga a quien quiera hacerlo, por los motivos que sean. Al final acabé irritándome con aquellos majaderos que hacían la revolución cultural en el patio del colegio, pero la pregunta, como las anteriores, era pertinente y certera y, a diferencia de las anteriores, yo no habría sabido responderla honradamente, al menos con respecto a mis sentimientos y al paso que me disponía a dar. No hacía mucho todavía suspiraba por el recuerdo de un romance exótico y fugaz que el destino me había arrebatado bruscamente y sin remedio, y ahora mi única preocupación era determinar si la corbata del chaqué debía ser azul claro o gris perla. Exageraría si dijera que me limitaba a dejarme llevar por el curso de los acontecimientos. Al regresar por voluntad propia a Barcelona yo daba por cierto que no sólo me disponía a cambiar el escenario de mis andanzas, sino también el sentido de mi vida. Del mismo modo que volvía a un país distinto de aquel del que había salido años atrás, firmemente resuelto a renunciar a fantasiosas ensoñaciones para consagrarse a la ardua construcción de una sociedad pragmática y moderna, yo volvía convencido de haber dejado atrás una etapa de devaneos y evasiones para embarcarme en una relación matrimonial en la que no estaban ausentes el cariño y la atracción, pero cuyos objetivos iban más allá del momento presente y cuyo centro de gravedad no era yo mismo. Pese a mis naturales temores y reservas, agradecía a la suerte que hubiese marcado un rumbo nuevo a mi existencia y a Carol que, con una mezcla de irreflexión y valentía, hubiese sido el instrumento adecuado para imponerme aquel cambio. Carol actuaba con frivolidad en su mundo habitual, pero acometía sin vacilar las acciones que consideraba importantes. Yo la admiraba y le agradecía que me hubiera elegido para realizar juntos un proyecto para el que a mí me habría faltado valor; y también le agradecía que le saliera el dinero por las orejas. Ahora, en el probador de la sastrería más cara de Barcelona, el juego de espejos me devolvía por triplicado la imagen de un hombre que había dejado atrás la juventud y se adentraba con aire dubitativo en la madurez, alto, delgado, con el pelo ralo en la nuca, orejas grandes y cara de bobo. —¿Todavía le molesta la sisa, señor Batalla? La sugerencia de que, si era imperativo que me casara de chaqué, bien podía alquilar uno, había sido celebrada como una broma. Ahora me sometía con mansedumbre a la última prueba. Hube de hacer un esfuerzo para recordar que lo absurdo de la circunstancia no le restaba significación y que no debía confundir aquella situación con otras igualmente disparatadas de mi vida anterior. Había dadola vuelta al mundo para acabar en el probador de una sastrería de caballero situada en el centro de la ciudad de donde había salido huyendo, pero aque llo sólo significaba que después de dar muchos bandazos había llegado a un punto fijo, sin escapatoria ni vuelta atrás, donde debía echar raíces. —Está bien. Déjelo como está. Al fin y al cabo, sólo voy a llevar el chaqué unas horas. El rostro del sastre se demudó al oír aquel comentario desconsiderado. —¡Aunque lo lleve cinco minutos! Un traje a medida siempre es un traje a medida. Ay, señor Batalla, aproveche ahora, que todavía quedamos sastres de la vieja escuela. Los oficios se están perdiendo, y cuando se jubile o se muera el último sastre, ya nada ni nadie podrá recuperar la comodidad y la elegancia. He considered himself well connected, well educated and intelligent. Who doesn’t? Como parte del temible programa de actividades previas a nuestra boda, Carol organizó una reunión en su casa para que nuestras respectivas familias se conocieran. Deberíamos haberlo hecho antes, pero todo se había producido de un modo tan precipitado que aquel trámite sencillo e inexcusable quedó postergado hasta pocos días antes de la ceremonia. A mí el encuentro me inspiraba terror: Anamari estaba de uñas y mi madre era presa del pánico. —No sé cómo vestirme. No estoy preparada para una ocasión como ésta. —No le des tanta importancia, mamá. Cualquier cosa quedará bien. Sólo quieren conocerte. —Me juzgarán. —Y tú a ellos. —No es lo mismo. Aunque ella también reconocía lo ineludible del encuentro, su aprensión y su resistencia estaban plenamente justificadas. Sin compartir la malevolencia de Anamari, mi madre sentía una instintiva prevención hacia Carol. Supongo que la consideraba una niña rica que se había encaprichado conmigo y me había atrapado con la más antigua de las añagazas. Sólo cabía atribuir a ceguera de madre la idea de que yo pudiera ser una presa codiciada para una mujer joven, guapa y rica, pero su temor a que todo aquel enredo tuviera como resultado mi desdicha era comprensible y bien fundado, aunque ella no lo supiera expresar o prefiriera hacerlo de un modo indirecto. —Es mona, pero tiene una sonrisa como de película americana. —¿Eso significa falsa? —¡Ay, hijo, y yo qué sé! En medio de aquel panorama cargado de malos presagios asomó un rayo de esperanza. Tan pronto como Carol y yo decidimos casarnos, llamé por teléfono a mi hermano Agustín, que seguía afincado en Stuttgart, y le puse al corriente de lo sucedido y de mis planes inmediatos. Como no hacía ningún comentario, le pregunté si vendría a la boda. Él preguntó cuándo sería y al decírselo respondió a mi invitación con evasivas: por aquellas fechas tenía programados varios desplazamientos, dentro y fuera de Alemania, relacionados con su fructífera carrera teatral. De su actitud cautelosa deduje que prefería mantenerse al margen de un asunto familiar que imaginaba problemático. Después de aquella conversación, no volvimos a hablar; si se puso en contacto con nuestra madre o con Anamari, nadie me lo dijo. Pasaron los días y la víspera de la temida reunión familiar Agustín me llamó para anunciar que había cancelado todos sus compromisos y que llegaba a Barcelona al día siguiente, acompañado de Greta. Dado su carácter, me emocionó aquella muestra de cariño y le agradecí enormemente su solidaridad. Su llegada causó un revuelo que celebré en la medida en que me restaba un protagonismo engorroso. A decir verdad, yo fui el primer sorprendido. Agustín se había afeitado la barba y había ido hacía poco a la peluquería, y Greta se había recogido el pelo en dos trenzas que le daban un aire de colegiala traviesa. Los dos vestían sin estridencia y se notaba que se habían esmerado para dar una imagen de respetabilidad. Antes de conocerla, mi madre no estaba bien predispuesta hacia Greta, porque era extranjera y actriz de profesión. No tenía prejuicios en este sentido; más bien al contrario: acostumbrada a la vida monótona, las personas poco convencionales le resultaban atractivas. Pero habría preferido que Agustín hubiera elegido una pareja que le proporcionara estabilidad, en lugar de fomentar su faceta más insumisa y bohemia. Ahora, sin embargo, el físico aniñado, los modales primorosos y un dominio del castellano eficaz pero pintoresco le robaron el corazón de inmediato y sin reservas. Con mucho nerviosismo habilitamos para ellos el dormitorio que habíamos compartido Agustín y yo, y a mí me trasladaron al cuarto de Anamari, que permanecía desocupado desde que ella se había ido a vivir con Tomás. Aquella noche hubo una cena con la familia al completo. A nuestra madre la alegría le hacía cometer toda clase de disparates. Al final su felicidad nos contagió a todos y Anamari decidió echar al olvido su enfado y participar de la fiesta. Antes de retirarnos a dormir, llevé aparte a Agustín para decirle lo mucho que valoraba su gesto. —Vuestra llegada ha sido una bendición. —Claro, para eso estamos aquí. Como en principio no pensaba venir, llamé a Anamari para consultarle sobre un regalo de boda, pero al ver el panorama me di cuenta de que necesitabas refuerzos. —Como Deífobo. —¿Quién es? —El hermano de Héctor. En la Ilíada, cuando Aquiles está a punto de darle alcance, Héctor descubre que Deífobo está a su lado y decide plantar cara a Aquiles. Deífobo significa «el que espanta al enemigo». Pero en esa ocasión Deífobo sólo es un espejismo creado por Atenea para perder a Héctor. —No aspiro a tanta grandeza. ¿Te acuerdas de cuando jugábamos a Frank y Jesse James? Asaltábamos trenes, bancos y diligencias. Tú eras el jefe y yo te cubría la espalda. Aunque ya se lo había descrito previamente, ahora, agolpada ante la verja del jardín, mi familia contemplaba el chalet de los Escolá, de dos plantas, garaje, jardín y doce ventanas en la fachada principal, con tanta zozobra como la que había sentido yo cuando fui allí por primera vez, un mes y medio antes, con la intención de anunciar a Carol el final de nuestra relación, y ella me comunicó que estaba embarazada y me propuso la boda que ahora ocasionaba aquel trastorno. Como entonces, a nuestra llamada acudió el mayordomo, vestido con un terno negro, camisa blanca y corbata. Ahora, sin embargo, apareció de inmediato la madre de Carol, la cual hizo a un lado al mayordomo, abrazó a mi madre y le dio dos besos. Luego fue mirando a los demás como si pasara lista, mientras yo hacía las oportunas presentaciones. —Mi madre, mi hermana Anamari y Tomás, mi hermano Agustín y Greta. Sin prestar atención a mis palabras y sin dejar de hablar, la madre de Carol nos hizo entrar primero al vestíbulo y luego al salón. Llevaba un vestido de punto blanco y una pashmina de color azul grisáceo y no ostentaba más joyas que unos pendientes diminutos y un anillo con un brillante colosal. —Yo soy la madre de Carol, no hace falta decirlo. En casa me llaman Mimí, como en la ópera de Puccini. Vosotros también me podéis llamar Mimí: al fin y al cabo, ya casi somos familia. En realidad, me llamo Montse, Montse Saldaña. Pero no me gusta mi nombre. Nunca me gustó. No tengo nada en contra, por supuesto, sólo que hay tantas Montses en Cataluña... Yo prefiero los nombres originales, esos que los dices y ya se sabe de quién estás hablando. Por eso cuando nació la niña me empeñé en ponerle Carol. Y ahora resulta que el Papa se llama igual. ¿No es una extraordinaria coincidencia? Mi madre se quitó el abrigo de entretiempo que había decidido ponerse para ir más vestida, se lo entregó al mayordomo y aportó al tema su propia experiencia. —Mi hermana se llamaba Amalia, pero todo el mundo la llamaba Amelia. A mí, por suerte, me pusieron María Luisa. Mi madrina se llamaba Gertrudis. No sé qué habría hecho si me hubieran llamado Gertrudis. —Aguantarte, hija mía. Y buscarte un diminutivo ridículo, como el mío. Mi marido vendrá en seguida. Le acaban de llamar por teléfono. Se pasa el día hablando por teléfono. Para las cosas del trabajo no tiene horario. No le esperemos. Antonio, traiga algo de beber.
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Los mejores escritores jóvenes en español de un mundo marcado por la pandemia (Wed, 07 Apr 2021)
Podría recurrirse, una vez más, al sabio refranero español para describir la esencia de esta nueva lista, la segunda, de la revista ‘Granta’ con ‘Los mejores narradores jóvenes en español’: ‘Ni son todos los que están, ni están todos los que son’. Pero cierto es que había que elegir -tarea difícil, sin duda, la que debieron abordar los integrantes del jurado-, porque así se estipulaba en la convocatoria, con parámetros muy determinados, y los veinticinco escritores presentes -seis de España, cuatro de México, tres de Argentina, tres de Cuba, dos de Chile, uno de Colombia, Ecuador, Guinea Ecuatorial, Nicaragua, Perú y Uruguay, y uno de Costa Rica y Puerto Rico- permiten afirmar, sin miedo a caer en la insustancial hipérbole, que el futuro de la literatura en español está asegurado, y se construye desde la riqueza y la diversidad del presente. Los nombres son estos, y vale la pena leerlos de principio a fin porque tienen mucho que contar, como demuestran en cada uno de sus textos que conforman el número de la publicación de origen británico -qué quedará ya de aquel Cambridge de 1979 donde surgió todo, ni rescoldos, seguramente- en el que se les encumbra: Mónica Ojeda (Ecuador, 1988); José Ardila (Colombia, 1985); Paulina Flores (Chile, 1988); Michel Nieva (Argentina, 1988); Mateo García Elizondo (México, 1987); Gonzalo Baz (Uruguay, 1985); Miluska Benavides (Perú, 1986); Eudris Planche Savón (Cuba, 1985); David Aliaga (España, 1989); Aura García-Junco (México, 1988); Martín Felipe Castagnet (Argentina, 1986); Carlos Fonseca (Costa Rica, 1987); Andrea Chapela (México, 1990); Andrea Abreu (España, 1995); Camila Fabbri (Argentina, 1989); Dainerys Machado Vento (Cuba, 1986); Alejandro Morellón (España, 1985); José Adiak Montoya (Nicaragua, 1987); Aniela Rodríguez (México, 1992); Estanislao Medina Huesca (Guinea Ecuatorial, 1990); Munir Hachemi (España, 1989); Irene Reyes-Noguerol (España, 1997); Carlos Manuel Álvarez (Cuba, 1989); Diego Zúñiga (Chile, 1987), y Cristina Morales (España, 1985). Todos ellos acudieron, en marzo del año pasado, cuando el suelo que la humanidad entera había pisado hasta entonces empezaba a resquebrajarse, a la llamada de la revista ‘Granta’, que lanzó la convocatoria con la incertidumbre de un presente cuya realidad nunca se había parecido tanto a la ficción que debían contar quienes ahora no sabían, siquiera, cómo vivir. Había pasado una década desde la primera selección de ‘Los mejores narradores jóvenes en español’, en la que se incluyeron a veintiún autores, entre ellos los Andrés Barba, Pablo Gutiérrez, Sonia Hernández, Javier Montes, Elvira Navarro, Andrés Neuman, Alberto Olmos, Patricio Pron, Santiago Roncagliolo, Samanta Schweblin o Alejandro Zambra, Chile. ¿Les suenan, verdad? He ahí el acertado criterio que siempre suele acompañar al jurado de ‘Granta’, que, hasta la fecha, ha propuesto cuatro selecciones de Reino Unido, tres estadounidenses, una brasileña y, con esta, dos en español, y de las que salieron auténticas figuras de la literatura contemporánea, como el premio Nobel Kazuo Ishiguro, Julian Barnes, Ian McEwan, Martin Amis, Salman Rushdie, Jonathan Safran Foer o Nicole Krauss. Cristina MoralesRecuerden, por ejemplo, que de los seleccionados en esta edición, Cristina Morales ganó el premio Nacional de Narrativa en 2019 por ‘Lectura fácil’ (Anagrama), novela con la que previamente había logrado el Herralde. O la gran sorpresa que supuso en el panorama editorial español la publicación el año pasado de ‘Panza de burro’ (Editorial Barrett), de Andrea Abreu, convertido en todo un fenómeno y logrando poner de acuerdo a crítica y lectores. Sin olvidar a Alejandro Morellón, que en 2017 se hizo con el premio Hispanoamericano de Cuento Gabriel García Márquez por la colección de relatos ‘El estado natural de las cosas’. Alejandro MorellónEn esta ocasión, los integrantes del jurado llamado a elegir a esta nueva hornada de 'Los mejores narradores jóvenes en español' fueron los escritores Horacio Castellanos Moya, Rodrigo Fresán y Chloe Aridjis; el poeta y ensayista Aurelio Major; Gaby Wood, directora literaria de la Fundación Booker, y Valerie Miles, directora de ‘Granta en español'. ¿Los candidatos? Aquellos escritores nacidos a partir del 1 de enero de 1985 -es decir, menores de treinta y cinco años-, y que tuvieran, por lo menos, una novela o conjunto de relatos publicado o contratado. Andrea AbreuSe ‘prohibió’, además, que entre los textos propuestos hubiera diarios de la pandemia, aunque la nueva realidad -que no normalidad- se filtrara, inevitablemente, en los escritos. Y llegaron más de doscientas propuestas, claro. Empezaron con una lista de ciento doce hombres y ochenta y dos mujeres y en la definitiva, de veinticinco, hay once mujeres y catorce hombres. Entre los descartados, algunos por cuestiones técnicas de la convocatoria y otros por llegar fuera de plazo, Daniel Saldaña París (México), Lina Tono (Colombia), Juan Gómez Bárcena (España) o Lorena Salazar Masso (Colombia), por citar sólo a algunos. Humor, sátira e ironía ¿Qué les caracteriza a los elegidos? Pues, en palabras de Valerie Miles, anfitriona de la presentación de la selección en la sede del Instituto Cervantes de Madrid, en esta promoción hay «mucho más humor, sátira e ironía que en la anterior». Están presentes, a su juicio, en Michel Nieva, Cristina Morales, Eudris Planche Savón, Dainerys Machado Vento, Estanislao Medina Huesca, Mateo García Elizondo, Paulina Flores y Andrea Abreu. «Todos ellos emplean el humor con diversos grados de ironía y sarcasmo», relata la editora, que destaca, también, cómo Alejandro Morellón «en unas cuantas páginas nos introduce en un mundo vidrioso y visionario de simetrías nabokovianas». Pero, ¿qué dicen ellos mismos, los protagonistas? Pues en la puesta de largo estuvieron presentes físicamente -la pandemia obliga a esta puntualización- los españoles Munir Hachemi, David Aliaga, Alejandro Morellón e Irene Reyes-Noguerol, y la ecuatoriana afincada en nuestro país desde hace años Mónica Ojeda. Esta última destacó cómo en el proceso con todo el equipo de 'Granta' «hubo un acompañamiento de estímulos temáticos, de conexiones con distintas disciplinas, un trabajo editorial completo, no sólo en la parte formal, sino de conversación», mientras que Hachemi recalcó, igualmente, que el proceso de edición fue «muy cómodo». Morellón, por su parte, enfatizó lo meticuloso de la gestión, «en la que se ha notado muchísimo que tanto los traductores como el resto del equipo se han inmiscuido mucho en el trabajo que hemos presentado, ha habido una proximidad en el discurso literario, y eso me ha parecido llamativo y enriquecedor». La sevillana Reyes-Noguerol, la más joven de la lista con veinticuatro años, estaba emocionada. «Ha sido un grandísimo honor estar dentro de esta selección, que me hayan permitido estar en este proyecto. Soy una autora casi desconocida, lo cual dice mucho de esta propuesta. El hecho de que sea un diálogo, el proceso en el que hemos buscado la estructura, la palabra concreta, la intención poética… Ha sido un honor. Estoy contentísima». Y, por último, David Aliaga, quien, ante la «sensación de que hay un cierto menosprecio a la labor del editor en el panormama actual» ha vivido el trabajo con 'Granta' como «un proceso de afinación del texto». Mónica Ojeda - ABC ¿Y qué opina el jurado? En opinión de Chloe Aridji, se trata de «narraciones reflexivas y otras más bulliciosas; algunas crudas e instintivas, otras refinadas y eruditas; narraciones que entrelazan la alta cultura y la cultura popular, otras que ofrecen una quietud poética o un aura ultramundana; obras en las que el autor crea una elaborada realidad alternativa, y otras en las que el autor es un constructo. La lengua española se está empleando de forma nueva y apasionante». Mientras que a Rodrigo Fresán le gusta pensar «que hay aquí un gesto de cierta resistencia a una época/moda y una opción por lo atemporal y destinado a permanecer empeñándose en aquello de lo que se nutrió y dio lugar y tiempo a la buena ficción de siempre: la narración de un mundo propio y la búsqueda de un estilo a la hora de explorarlo y darlo a conocer». El retrato, en definitiva, de una generación bien distinta de la anterior, la de 2010. Según Aurelio Major, cofundador de 'Granta en español' y también presente en la rueda de prensa del Cervantes, en «la generación anterior había un cierto interés por dialogar con la mal llamada generación del 'boom', incluso para matar al padre, y en esta lo he notado mucho menos. En aquella el tratamiento era más convencional respecto a las identidades de género. Por otro lado, hay una preocupación por la materialidad del lenguaje que en la generación anterior no existía». Como dice Fresán, «bienvenidos a la obra de escritores decididamente interesantes». Lean la selección, publicada por la editorial Candaya en España, y, sobre todo, disfruten de ella.
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¿Se puede perder la virginidad con una polilla? (Tue, 06 Apr 2021)
Los más jóvenes del lugar quizás no lo recuerden, pero, a principios de la ya lejana, por todo lo mucho que ha pasado desde entonces, década de los noventa, se estrenó en España una telenovela de nombre vidrioso, ‘Cristal’, que se convirtió en el contenido estrella de la televisión (pública) de la época. Todos acabamos enganchados a la trama de aquel culebrón en el que Jeanette Rodríguez y Carlos Mata nos tuvieron en vilo con sus amoríos hasta el final, sin destripar un desenlace que hoy es ya historia popular. Gracias a la trama de ese culebrón, ‘Luis Alfredo’ se popularizó como nombre entre los recién nacidos y la palabra ‘chévere’ terminó incorporada al vocabulario cotidiano del españolito medio sin... Ver Más
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Mortadelo y Filemón se van de gira por España siguiendo a una banda de narcotraficantes (Tue, 06 Apr 2021)
Se han ido los turistas internacionales, volatilizados en su mayoría por ese cóctel letal de pandemia y restricciones, pero que nadie se alarme porque aquí llegan, pisando fuerte y tropezado con humorística soltura, Mortadelo y Filemón. He aquí el dúo más dinámico y atómico de la viñeta española, superhéroes sin capa ni más poder que el de dislocar mandíbulas, embarcados en una nueva aventura que, por primera vez, les llevará a recorrer España de punta a punta. Una misión especial que Francisco Ibáñez, recién cumplidos los 85 años, ha ideado para el número 208 de la colección 'Magos del humor' y que lleva a lo agentes más patosos y carismáticos del tebeo a atravesar la península y las islas sorteando tópicos y siguiendo los pasos de una banda de narcotraficantes. El álbum, someramente titulado 'Misión por España', arranca en el puerto de Barcelona, a los pies de la estatua de Colón, y avanza entre volteretas, gags afilados y retruécanos marca de la casa por localizaciones de alto voltaje turístico como la mezquita de Córdoba, la Alhambra y el Sacromonte de Granada, la muralla de Ávila, la Ciudad de las Artes y las Ciencias de Valencia, la Giralda sevillana, la Puerta del Sol, la Torre de los Escipiones de Tarragona... Un auténtico quién es en quién monumental que Mortadelo y Filemón, embajadores de postín gracias a las traducciones alemanas, francesas, griegas u holandesas de la serie, convertirán en descacharrante campo de juego por el que también desfilarán, cómo no, el Súper, Ofelia y el Profesor Bacterio así como secundarios de lujo como el arquitecto Santiago Calatrava. Mortadelo y Filemón, que el año pasado fueron los únicos en disputar los Juegos Olímpicos de Tokio, beberán txakoli en San Sebastián, correrán en un encierro de San Fermín y viajarán en burro, cabra, camión de la basura y en ingenioso 'bolacóptero', uno de los inventos del Profesor Bacterio condenado al fracaso. 'Misión España', uno de los títulos que a buen seguro causarán furor este Sant Jordi, es el primer álbum que Ibáñez dedica a un país después de 'En Alemania', aventura publicada a principios de los ochenta en la que Mortadelo y Filemón recorren ciudades alemanas buscando a los ladrones de las joyas de la corona británica. El lanzamiento de 'Misión por España' coincide en el tiempo con la puesta en marcha de una iniciativa que reclama que se proponga a Francisco Ibáñez como candidato al Premio Princesa de Asturias 2021. Una petición impulsada por lectores y fans del dibujante barcelonés y que busca poner de relieve la aportación del también creador de «13 Rue del Percebe» a la historieta.
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El ‘Cántico espiritual’, un poema subversivo (Tue, 06 Apr 2021)
Pasó nueve meses en una oquedad de apenas seis pies de ancho y diez de largo, con un respiradero de tres dedos. Sobrevivió a base de pan y agua, aunque a veces tenía suerte y caía en sus manos algún restos del banquete del carcelero. Comía de rodillas mientras recibía la dura disciplina de los azotes, y vestía un hábito infestado de piojos, que no pudo lavar en todo el tiempo que pasó allí. En esas condiciones infernales (a ver quién se queja ahora del confinamiento) pergeñó San Juan de la Cruz su ‘Cántico espiritual’, uno de los poemas más bellos de la historia de la literatura. También uno de los más misteriosos: 195 versos que durante siglos han sido... Ver Más
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Las polémicas memorias que destaparon el colonialismo portugués: «Sí, mi padre era racista, pero no un monstruo» (Tue, 06 Apr 2021)
El libro se iba a llamar 'Mi padre', pero a última hora Isabela Figueiredo (Maputo, Mozambique, 1963) lo cambió por 'Cuaderno de memorias coloniales' porque lo escribió en un cuaderno, porque son unas memorias de su infancia en Lourenço Marques, la actual Maputo, y porque se refieren a los últimos años en que Mozambique estuvo bajo el control de Portugal. «Aquí se pensaba que el colonialismo había sido bastante suave en comparación con el británico, que por el carácter mediterráneo habíamos sido más empáticos», dice Figueiredo. «No se conocían las consecuencias de lo que habíamos hecho, incluso se hablaba de que habíamos dejado un enorme legado en los países colonizados, que los habíamos civilizado». El libro, publicado en 2009 y que... Ver Más
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