El mito de la caverna:

El director y su obra: Stanley Kubrick 1928 – 1999.

Stanley Kubrick fue un director y guionista estadounidense de los más ambiciosos, originales y polémicos de las tres últimas décadas del siglo XX. Sus películas no dejaron indiferentes ni al público, ni a la crítica, llegando a ser casi todas ellas grandes éxitos de taquilla, aunque no por ello se salvó de poseer un amplio coro detractor.

Un trabajo de… 

A pesar de ser un artista idiosincrásico, el trabajo de Kubrick tiene un amplio atractivo gracias a su capacidad para hacer películas accesibles a los espectadores al mismo tiempo que proporciona suficiente material para la especulación crítica.

 

Kubrick nació en el barrio neoyorkino del Bronx, donde su padre trabajaba como médico. Fue mal estudiante faltando con frecuencia a sus clases durante la escuela secundaria, donde se consideraba un marginado social, asegurando él mismo: “Nunca aprendí nada en la escuela y nunca leí un libro por placer hasta los 19 años”. Siendo sus mayores ambiciones adolescentes el llegar a ser un escritor o jugador de béisbol. Durante un tiempo tocó la batería en una banda juvenil de jazz, cuya vocalista sería mundialmente conocida, años más tarde, como Eydie Gormer. Sin embargo, muy pronto se dejó seducir por la fotografía, consiguiendo un contrato como fotógrafo en la revista Look. También era un buen jugador de ajedrez, pero nunca fue admitido por ninguna universidad, por lo que no siguió estudiando. En la década de 1950 comenzó a explorar el cine y a los 24 años rodó su primer corto cinematográfico, Day of the Fight, que fue publicado en la misma revista como una historia ilustrada, y en ese mismo año realizó un segundo corto documental, Flying Padre. Ambas cintas consiguió venderlas a la RKO, con cuyos beneficios, unidos a sus ahorros, invirtió en su primer largometraje: Fear and Desire (Miedo y deseo). En sus inicios, Kubrick desempeñaba los trabajos de director de fotografía, editor y técnico de sonido, además de dirigir sus películas, y más adelante también escribiría los guiones y las produciría.

Fear and Desire (1953) es una película bélica casi artesanal e iniciática. Kubrick, que abandonó su trabajo de fotógrafo en la revista Look, se encargó de la producción, la dirección, el sonido, el rodaje, la fotografía y el guion (junto con Howard Sackler y Paul Mazurrsky, quien también tendría un papel secundario de actor); pero, así mismo, si descontamos a Frank Silvera, que ya contaba con la experiencia de cinco largos (entre ellos ¡Viva Zapata!) y alguna obra de teatro, para la mayoría del reparto también era su primera participación en una película. El presupuesto con que contaba para llevarla a cabo era bastante raquítico: alrededor de treinta mil dólares, prácticamente financiado por su tío farmacéutico, sin embargo, las críticas no le fueron desfavorables y ya los círculos cinematográficos parecían ver en él un futuro prometedor, pero no obtuvo los beneficios económicos deseados. Fear and Desire, en realidad, poseía una estructura errática, aunque un trabajo de cámara bastante imaginativo y elegante y no dejaba de ser una buena obra de un aficionado, como así la consideraría el propio Kubrick, quien no se sentía nada orgulloso de ella y, por ello, intentó destruir todas las copias que consiguió.

Dos años más tarde rodaría Killer’s Kiss (El beso del asesino) que, como su nombre deja entrever, es un drama de cine negro donde dos hombres se enfrentan por el amor de la misma mujer y en el que de nuevo destaca el estilo visual de Kubrick quien, como pasó en el caso anterior, de nuevo se encarga de varios trabajos en ella, además del de director. El presupuesto fue más del doble que en Fear and Desire, aunque también salió, mayoritariamente, de aportaciones familiares, por lo que el reparto técnico y artístico aumentó en número. Vuelve a tener un papel importante Frank Silvera, junto a Jamie Smith e Irene Kane, para quien esta actuación sería la más relevante que haría en el cine. El film resultó muy breve, poco más de una hora, y la historia bastante convencional, pero fue mejor recibido que el anterior.

El salto que da en 1956 con The Killing (Atraco perfecto (en España), Casta de malditos (en Hispanoamérica)) es algo notable: un presupuesto mayor de trescientos mil dólares, un largo reparto compuesto por profesionales y con Kubrick dedicándose a la dirección y el montaje, aunque también participó algo en el guion, que era una adaptación, hecha por Jim Thomson, de la novela Clean Break de Lionel White. En el papel principal actuó Sterling Hayden (seis años antes ya había protagonizado una película de trama similar, Jungla de asfalto, de John Huston y que fue nominada a cuatro Oscar). El argumento consiste en la planificación y desarrollo del típico “atraco perfecto”, con un uso frecuente del “flash back” en la línea narrativa que va mostrando la vida y los sentimientos de los protagonistas.

La película mejor calificada de este primer periodo fue, sin duda, Paths of Glory (Senderos de Gloria (España) y La patrulla infernal (Hispanoamérica)). Rodada en 1957, su acogida tan favorable por la crítica promovió a Kubrick al nivel de los grandes directores norteamericanos. Es una adaptación de la novela del mismo título de Humphrey Cobb y su acción se desarrolla en el frente francés durante la Primera Guerra Mundial; inspirada en hechos reales, se centra en la historia del fusilamiento por cobardía de cuatro soldados, ejecuciones que años más tarde fueron declaradas improcedentes. El reparto estaba encabezado por Kirk Douglas y en él solo aparecía una mujer con un pequeño papel en el que cantaba una canción, pero que durante rodaje comenzó una relación con el propio Kubrick y se convertiría en su tercera esposa; Christiane Kubrick. La película fue un éxito de crítica, sin embargo, la recaudación no estaría al mismo nivel. A causa de la soberbia, la inoperancia y la falta de escrúpulos con que se exponía a los altos mandos del ejército francés, esta película estuvo prohibida en Francia hasta 1975 y en España hasta 1986.

Por su parte, Spartacus (Espartaco), basada en la novela de Howard Fast, adaptada por Dalton Trumbo y estrenada en 1960, fue su primera incursión en el cine comercial. El reparto era realmente estelar: Kirk Douglas, Laurence Olivier, Jean Simmons, Charles Laughton, Peter Ustinov o Tony Curtis, entre otros muchos. En ella se cuenta la historia de Espartaco, un esclavo tracio que dirigió una rebelión contra la República Romana originando la Tercera Guerra Servil, o Guerra de los Gladiadores entre los años 73 a 71 a. C. Fue nominada a seis Oscar de los que se llevó cuatro: Mejor actor de reparto, Peter Ustinov; Mejor fotografía, Russell Metty; Mejor diseño de producción y Mejor diseño de vestuario.

Lolita, basada en la novela homónima de Vladimir Nabokov, quien así mismo realizó el guion, fue una película muy controvertida por el tema que en ella se plantea: una relación transgresora entre un hombre maduro y una muchacha de catorce años, y las diversas divergencias que Kubrick se permitió con respecto a la obra original al reescribir el guion hecho por el propio autor, sin embargo, es innegable su resultado artístico y sus primeros pasos hacia su cualidad surrealista que anticipan su cine futuro. Los tres papeles centrales fueron interpretados por: James Mason (Humbert Humbert), Shelley Winters (Charlotte) y Sue Lyon (Lolita). Lolita fue nominada al Oscar de Mejor guion adaptado 1962.

La farsa grotesca de Lolita se amplifica en Dr. Strangelove or: How I Learned to Stop Worrrying and Love the Bomb (Teléfono rojo, ¿volamos hacia Moscú?), estrenada en 1964, es la película donde ya comienza a aparecer la diversidad de interpretaciones que inspiran cada uno de sus trabajos y, sobre todo, el humor negro que le caracterizaría. Esta película es una adaptación humorística de la novela Red Alert de Peter George. El actor cómico Peter Sellers interpretaría tres personajes distintos y las cintas serían filmadas en blanco y negro. Esta historia hilarante y, al mismo tiempo, terriblemente realista, pretende mostrar la fragilidad de la paz y estabilidad de la sociedad humana que depende del grado de lucidez de aquellos gobernantes que tienen al alcance de sus dedos la destrucción del mundo. Fue candidata a cuatro premios Oscar: Mejor película, Mejor director, Mejor actor y Mejor guion adaptado.

Con 2001: A Space Odyssey (2001: Una odisea del espacio), en la que algunos quisieron ver una obra de profecía cósmica y otros un intento de gratuita mistificación, Kubrick se interna en el cine de la ciencia ficción. Estrenada en 1968, fue el punto de partida para un nuevo género por sus efectos especiales, con los que Kubrick ganaría un Oscar, su realismo fantástico y su comunicación visual vanguardista. El guion fue de Arthur C. Clarke y el propio Kubrick, quien también se haría cargo de la producción para la Metro-Goldwyn-Mayer y la de la dirección. La banda sonora se compuso con música clásica: Richard Strauss, Aram Jachaturián, Gyorgy Ligell y Johann Strauss.

De nuevo Kubrick se dispone a tratar de la realidad hipotética con A Clockwork Orange (La naranja mecánica), una historia ultraviolenta dentro de una sociedad decadente basada en la novela de Anthony Burgess (quien la consideraba una obra menor entre sus creaciones y llegó a odiarla al lograr tanta notoriedad) incluida en las corrientes subterráneas pesimistas del momento. Por todo ello no era de extrañar que se convirtiera en su película más polémica. En ella se narran las fechorías de una pandilla de jóvenes violentos, adictos a las drogas, al sexo y a la violencia, quienes se comunican entre sí mediante su propia jerga, liderados por un delincuente juvenil melómano apasionado por Beethoven, Alex DeLarge, interpretado por Malcolm McDowell. La película es una distopía ambientada en una Inglaterra futurista, de hecho fue allí donde se rodó, que refleja una sociedad fracasada y apegada a las teorías conductistas, incapaz de resolver los problemas de violencia y crueldad que genera. A pesar de todas las controversias que provocó, o quizá a causa de ellas, La naranja mecánica fue nominada a cuatro Oscar, incluido el de Mejor película. Su éxito en taquilla fue espectacular, sobre todo entre la gente joven, colectivo entre el que surgieron imitadores, lo cual supuso un problema, especialmente en el Reino Unido, por lo que Kubrick decidió retirarla de los cines de este país. Otro de sus éxitos fue la banda sonora, compuesta por pistas de música clásica y música electrónica realizada por la compositora norteamericana Wendy Carlos

El cambio con su siguiente película fue total. Barry Lyndon, rodada en 1975, cuatro años después de La naranja mecánica, está basada en la novela La suerte de Barry Lyndon de William Makepeace Thackeray, en ella Kubrick explora el cine romántico y de aventuras sin abandonar su perspectiva escéptica sobre las pretensiones sociales. Ambientada en la Guerra de los Siete Años, cuenta las aventuras de un personaje ficticio, irlandés de origen humilde, que se abre paso en una sociedad clasista, cerrada e hipócrita, llevado por sus ideales y su espíritu romántico, hasta convertirse en otro parásito social cuyo único valor era medrar a pesar de lo que fuera. Con esta película, Kubrick consiguió cuatro Oscar: Mejor dirección artística para Roy Walker, Mejor fotografía para John Alcott, Mejor vestuario para Milena Canonero y Ulla-Britt Soderfund y Mejor banda sonora para Leonard Rosenman. Su reparto estaba encabezado por cuatro grandes artistas: Ryan O'Neal, Marisa Berenson, Patrick Magee y Hardy Kuger.

En 1980 adaptó la novela gótica de Stephen King, The Shining (El resplandor), aunque la película difiere bastante del libro donde se narra la degeneración de un escritor sumido en la violencia y las alucinaciones. De esta forma, Kubrick se interna en el género del terror psicológico. La película estuvo protagonizada por Jack Nicholson, Shelley Duvall, Danny Lloyd y Scatman  Crothers. A parte de la línea principal, Kubrick gusta siempre de extender otras tramas argumentales que, también en esta ocasión, poseen significados simbólicos o subliminales, pero, sobre todo, lo que aquí se representa es un gran pesimismo sobre la naturaleza humana y la preponderancia del mal. Aunque actualmente se le considere una obra de culto, al principio no recibió demasiadas críticas favorables.

En su siguiente película, de 1987, vuelve a retomar el tema bélico. Full Metal Jacket (La chaqueta metálica, en España; Nacido para matar, en Hispanoamérica), basada en la novela de Gustav Hasford, Un chaleco de acero, es un alegato contra los aspectos deshumanizantes y el terror que producen los conflictos armados, centrándose en la Guerra de Vietnam. La banda sonora corrió a cargo de Vivian, hija de Kubrick y Christiane que aparece en cuatro cameos en sendas películas del director. Mathew Modine, Adam Baldwin, Vicent D’Onofrio y R.Lee Ermey representaron a los protagonistas principales. La película fue nominada al Oscar al Mejor guion adaptado.

Eyes Wide Shut, de 1999, fue la última película de Kubridk, estrenada tras su muerte. Basada en la novela de Arthur Schnitzler, Relato soñado, en ella describe los desgarradores efectos producidos en una pareja de clase alta neoyorkina por su degradación sexual y las traiciones. El reparto estuvo encabezado por: Tom Cruise, Nicole Kidman, Sydney Pollack, Marie Richarson y Todd Field. La banda sonora fue compuesta por la compositora británica Jocelyn Pook, ya que Vivian, la hija de Kubrick, se negó a hacerlo. El rodaje fue bastante accidentado y, posiblemente, fuera también el detonante de la crisis matrimonial entre Cruise y Kidman. Para no ser censurada en los Estados Unidos, se filmaron dos versiones de la película: una con desnudos integrales para Europa y otro sin ellos para América.

 

Como ya hemos mencionado, la crítica ha valorado de formas muy variadas a las películas de Stanley Kubrick, pues si, por un lado, muchas voces han elogiado su estilo visual y su técnica de cámara, otras tantas han ridiculizado sus finales ambiguos y su desconcertante técnica narrativa. La controversia se acrecienta cuando se profundiza en su temática, con sus tratamientos de la injusticia social, la mortalidad o de la aprehensión de la realidad, así como en sus enigmáticas representaciones del sexo, la violencia, la misoginia, la tiranía o la siniestra influencia de la tecnología. Sin embargo, nadie discute la impactante influencia que su trabajo ha tenido en el cine.

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