Javier Cercas, ganador del Premio Planeta por la novela 'Terra alta'
20MINUTOS.ES / EFE Su obra sigue la historia de un mosso d’esquadra, héroe de los atentados de Cambrils. 'Alegría', de Manuel Vilas, fue finalista. LISTA: Todos los Premios Planeta. Javier Cercas Los Mossos d’Esquadra abaten a cinco terroristas yihadistas que pretendían atentar en Cambrils (Tarragona) tan solo unas horas después del atropello masivo que dejó 15 muertos en Las Ramblas de Barcelona. Ocurrió la madrugada del 18 de agosto de 2017 y el escritor cacereño Javier Cercas lo recuerda en su libro, Terra alta, que este martes recibió el Premio Planeta 2019, el galardón mejor dotado de las letras españolas, con 601.000 euros. En esta obra de índole psicológica, Cercas —que se presentaba bajo el pseudónimo de Melchor Marín y recibió el testigo de Santiago Posteguillo, ganador de 2018— centra su historia en un policía catalán, héroe de dichos atentados. Y es que, si en el año pasado la voz femenina fue la gran protagonista de las novelas presentadas, en esta edición lo han sido los thrillers y las novelas policíacas, explicó antes de la gala el miembro del jurado Juan Eslava Galán. "Normalmente el que se presenta al Planeta es un autor que escribe el tipo de novela que se lleva en ese momento", agregó Galán, que sostuvo que ha quedado un poco atrás el tema de la Guerra Civil para dejar ahora protagonismo a los relatos policiales. En total, diez fueron las novelas candidatas a alzarse con alguno de los galardones y seis de ellas estaban firmadas bajo pseudónimo, de los 564 originales que se registraron este año, una cifra mucho menor que las 642 que hubo en 2018. En esta 68.ª edición de los Premios Planeta se premió además la obra Alegría, de Manuel Vilas, quien quiso ocultar también su nombre bajo el de Viveca Lindfords. Este escritor nacido en Barbastro (Huesca) se alzó como finalista —un reconocimiento dotado con 150.250 euros— gracias una obra reflexiva protagonizada por un hombre de mediana edad que ha tenido éxito en su profesión y se muestra inmerso en la vida a través de una mirada fiel y realista hacia la sociedad española. El evento se trasladó al Museu Nacional d’Art de Catalunya (MNAC) para festejar los 70 años de fundación de la editorial y a él tampoco fueron —igual que en 2018— miembros de la Generalitat, aunque sí los expresidentes catalanes Artur Mas y José Montilla; la vicepresidenta del Gobierno en funciones, Carmen Calvo; la del Congreso, Meritxell Batet; el ministro de Cultura, José Guirao, y la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, además de numerosos escritores y personalidades del sector cultural. No obstante, Colau abandonó la cena por la situación en la capital catalana a causa de los disturbios ocurridos durante las manifestaciones contra la sentencia del procés en la noche de este martes. "Me aterraba la idea de repetirme" En la posterior conferencia de prensa, Cercas comentó que "aunque la trama nunca es lo esencial, en este caso, por primera vez en mi vida, la trama es muy importante, desempeña un papel fundamental, pues se trata de una intriga y el riesgo de un espoiler es aterrador. No se pueden contar muchas cosas". Confesó Cercas que al acabar su anterior libro tuvo la impresión de que era "el final de algo, de que había llegado al límite de una serie de cosas que había ensayado desde Soldados de Salamina en 2001 hasta el último, que era de 2017, era como el reverso de ese libro primero". Este cambio surgió de la necesidad: "Me aterraba la idea de repetirme, de hacer libros con los mismos elementos, con la misma fórmula que ha ido funcionando más o menos bien en estos años". No sabía qué iba a hacer a continuación, pero "una serie de circunstancias desdichadas que tienen que ver con la vida de nuestro país, han sido muy positivas para mí como escritor y de algún modo me han cambiado", aseguró. Aunque pueda parecer un oxímoron es "un libro muy distinto de los anteriores y muy fiel a ellos", dijo Cercas, quien se declaró encantado con "los escritores que siempre cambian pero se mantienen fieles a sí mismos". Pasado y presente En la novela ganadora del Planeta hay, admite el autor, "un diálogo entre el pasado y el presente, y, de hecho, el pasado en el que hay memoria y testigos no ha pasado todavía, el pasado sigue siendo una dimensión del presente sin el cual el presente está mutilado". En su novela, Cercas describe una acción que transcurre en el presente —situado en 2021— y lo que se cuenta es "el relato de una investigación de un crimen múltiple, atroz, en un lugar apacible, una comarca real fronteriza con Aragón, que es la Cataluña pobre". Cercas ha advertido que "la novela no trata sobre el procés, de lo que ha ocurrido en Cataluña desde 2012, y más concretamente desde 2017 hasta aquí", pero reconoce que "sin lo que ha ocurrido estos años este libro no lo habría escrito". Precisó que ha escrito en los periódicos, "incluso demasiado", sobre lo que ha ocurrido donde vive, en Cataluña, pero "lo más profundo que tenía que decir es este libro"; y "aunque no trata directamente de este asunto, surge de mi estado de ánimo, de mis angustias, de mis preocupaciones". Y añadió: "Los escritores tenemos una ventaja sobre el resto, podemos convertir las malas experiencias en buenas y esto es una alquimia maravillosa, es muy útil para nosotros y ojalá que lo sea para los demás".
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La poesía de la japonesa Kaneko Misuzu se publica por primera vez en castellano en ‘El alma de las flores’
PILAR SANZ Satori Ediciones descubre a los lectores hispanohablantes la obra de Kaneko Misuzu, poeta nipona de culto que murió en 1930. Uno de sus poemas se emitió en la televisión japonesa para tranquilizar a la población tras el terremoto de 2011. Las traductoras María José Ferrada y Yumi Hoshino con Marián Bango, editora La vida de la poeta japonesa Kaneko Misuzu pasaría por la de una mujer de hoy, pero se convierte en extraordinaria si la ubicamos en su tiempo. Nació en 1903 en un pueblo de pescadores del oeste de Japón. A pesar de su origen rural y gracias a que su familia se ganaba el sustento dedicándose a las librerías, pudo estudiar, trabajar en ellas y acercarse a la literatura. Eso, a principios del siglo XX, era algo bastante insólito; pero también Teru (su nombre real) fue una persona fuera de lo común. "Sin duda. Misuzu tuvo la fortuna de poder completar su educación hasta los 18 años, algo muy inusual en la época para una mujer, y su madre tuvo mucho que ver en este empeño", explica Marián Bango, de Satori Ediciones. Este pequeño sello con sede en Gijón, especializado en literatura japonesa, ha contribuido con sus publicaciones a acercar la cultura nipona a España, donde es poco conocida más allá del manga y el haiku. "El haiku ha conectado muy bien con el lector español y ha arraigado profundamente aquí. Existen muchos lectores que se animan incluso a componer los suyos propios", recalca la editora. Sin embargo, este fenómeno "parece haber opacado el resto de poesía japonesa, especialmente moderna y contemporánea". Frente al "nicho seguro, apostar por otro tipo de poesía entraña un riesgo". Para "llenar ese vacío", Satori inaugura una nueva colección que abre, precisamente, Kaneko Misuzu. Por primera vez en castellano El alma de las flores se presenta como "una muestra representativa de los temas que parecen ser el motor de la  poeta, como la naturaleza, la relación entre los seres de los distintos mundos (mar, tierra, aire) y la necesidad de comprensión y empatía que incluso traspasa al ser humano, uniéndolo con todo lo que lo rodea". Han procurado que los versos escogidos reflejen imágenes "universales", que puedan comprender "los lectores que no viven en Japón o no han tenido una relación con esa cultura", detallan desde la editorial. Esta es la primera vez que la obra de Kaneko Misuzu se publica en castellano. Aunque, en realidad, "fue descubierta hace no tanto tiempo por los propios japoneses". Como recoge el prólogo del libro, "sus poemas, una vez que ella abandonó el mundo, fueron guardados por su hermano y encontrados, tras una larga y ardua búsqueda de 16 años, por el señor Setsuo Yazaki", desvelan sus traductoras, Yumi Hoshino y María José Ferrada. En Japón pudieron leer por fin a Misuzu en 1984, gracias a la editorial JULA, y a partir de ahí, "poco a poco comienza a ser conocida en el mundo". En 1930, Misuzu se suicidó poniendo fin a una existencia infeliz. Tenía 26 años y había sido apartada de su familia, de su vocación y de su profesión por un matrimonio concertado que la relegó a su rol de esposa. Ya divorciada, no logró escapar de la influencia negativa de su infiel marido, que le había contagiado una enfermedad de transmisión sexual, debilitando mucho su salud, y quiso separarla también de su única hija reclamando la custodia. A pesar de estas sombras que la condujeron a un trágico y prematuro final, su poesía está llena de luminosidad y habla desde la sencillez para reflejar la vida con gran profundidad. "Fue un ser con una sensibilidad privilegiada que no necesitó de grandes constructos teóricos para llegar a las respuestas que estaba buscando" y que son "similares" a las que todos perseguimos, consideran su editora y las traductoras, que ven su obra cercana a la de Emily Dickinson o Christina Rossetti. La profundidad de la vida en las pequeñas cosas "Parece probable que hubiera permanecido igualmente en el olvido" aunque no se hubiese despedido del mundo tan pronto, considera Marián Bango, puesto que tras su muerte "Japón se encaminaba hacia la época oscura del militarismo". En esas circunstancias y con el fantasma de la guerra, "la voz sensible y delicada de Misuzu se habría alzado en contra y quizá hubiera sufrido la censura". Las "profundas y sencillas verdades que Kaneko Misuzu supo nombrar en sus poemas", afirmación con la que se cierra el prólogo de El alma de las flores, han calado en los japoneses, especialmente desde que, después del terremoto de 2011, uno de sus poemas se emitió en televisión para tranquilizar a la población. "En Japón existe un sentimiento profundo hacia lo que nosotros, occidentales, llamamos ‘pequeñas cosas’ -reflexiona la editora-. Pensemos en la ceremonia del té, en el ikebana o en el shodo y comprenderemos entonces que la cultura japonesa ha sabido elevar a categoría de arte refinado pequeñas cosas que para nosotros son ‘servir el té’, ‘hacer un arreglo floral’ o ‘escribir caligrafía’. Este gusto por lo pequeño, por la naturaleza, está presente también en el haiku y quizá, también en la mirada de los niños. La poesía de Misuzu conecta con todo esto". «El alma de las flores», el maravilloso poemario de Kaneko Misuzu. Con una espectacular traducción de Yumi Hoshino y María José Ferrada 🏵️🌸🌺 pic.twitter.com/nFIl9ADgOw — Satori Ediciones (@satorilibros) October 9, 2019 El libro Bajo el seudónimo de Misuzu ("donde se cosecha el bambú"), Teru empezó a escribir con 20 años y publicó en algunas de las revistas más prestigiosas de la época hasta su desgraciado matrimonio. El alma de las flores reúne una selección de los "512 poemas que compiló de puño y letra en tres cuadernos poco antes de morir". Su obra ha sido adaptada al castellano por Yumi Hoshino y María José Ferrada, en una edición bilingüe que enfrenta los originales en japonés a su traducción. El alma de las flores El alma de las flores marchitas renace en el jardín de Buda. Porque las flores son buenas: cuando el sol llama, se abren rápido y sonríen, dando a las mariposas su dulce néctar, y a las personas su aroma. Cuando el viento dice: «¡Vamos!», lo acompañan, obedientes. Y hasta nos regalan sus restos mortales para preparar la comida con la que jugamos a ser madres. *‘El alma de las flores’. Satori Ediciones, Colección Poética, 2019. Traducción de Yumi Hoshino y Mª José Ferrada Lefenda. 140 páginas. Precio: 19 euros.
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Muere a los 89 años el influyente y polémico crítico literario Harold Bloom
20MINUTOS.ES Autor de más de 40 libros, saltó a la fama con su controvertido 'Canon de Occidente'. Harold Bloom El influyente crítico literario y escritor estadounidense Harold Bloom falleció este lunes a los 89 años de edad en New Haven, Connecticut (EE UU), según confirmó su esposa, Jeanne, en un comunicado. Profesor de la Universidad de Yale y defensor de los antiguos maestros de la tradición literaria occidental, Bloom fue autor de más de 40 libros, incluyendo 20 de crítica literaria, varios sobre religión y una novela. Editó, además, cientos de antologías de numerosas figuras literarias y filosóficas, y su obra ha sido traducida a más de 40 idiomas. Considerado el crítico literario más famoso de Estados Unidos, Bloom reclamaba el placer de leer por leer y abogaba por hacerlo, además, "en orden". En lo que se considera su mayor legado, desarrollado en su libro The Anxiety of Influence (La ansiedad de la influencia, 1973), Bloom se centra en la batalla creativa entre todo artista y sus antecesores, de la que emergen "las sombrías verdades de la competencia y la contaminación". Para Bloom, la creatividad es una especie de combate freudiano en el que el autor niega y distorsiona a sus antepasados literarios mientras produce obras que revelan una deuda inconfundible con ellos. No obstante, fue su polémico Canon occidental (The Western Canon, 1994) la obra que, convertida en un auténtico best seller, le hizo saltar a la fama. En una (entonces novedosa) lista de autores 'imprescindibles' que fue muy criticada, Bloom enumeraba 26 escritores clave de la literatura occidental, desde Dante hasta Samuel Beckett y Kafka, con Shakespeare en el primer lugar, e incluyendo entre los contemporáneos a nombres como Philip Roth, Thomas Pynchon o Don DeLillo. Los únicos autores en español que superaron el corte fueron Cervantes, Neruda y Borges; la lista solo incluye cuatro mujeres (Jane Austen, Emily Dickinson, George Eliot y Virginia Woolf), y Dostoievski no aparece.
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Margaret Atwood y Bernardine Evaristo, ganadoras del premio Booker 2019
GUILLERMO XIMENIS (EFE) El jurado del prestigioso galardón literario decidió ir contra sus normas al declarar un premio conjunto. Atwood lo logra por 'The Testaments', secuela de 'El cuento de la criada'; Evaristo, por 'Girl, Woman, Other'. Margaret Atwood mira quince años más allá de ‘El cuento de la criada’ en 'Los testamentos'. Margaret Atwood y Bernardine Evaristo El jurado del prestigioso premio literario Booker Prize decidió este lunes por unanimidad rebelarse contra las normas de su propio certamen para declarar ganadoras a dos escritoras de forma conjunta: la canadiense Margaret Atwood y la británica Bernardine Evaristo. Atwood, de 79 años, recibió el segundo Booker de su carrera gracias a The Testaments (Los testamentos), secuela de The Handmaid's Tale (El cuento de la criada, 1985), una historia distópica que ha cobrado renovada relevancia como emblema de las reivindicaciones feministas gracias a su exitosa adaptación televisiva. Evaristo, por su parte, conquista a sus 60 años por primera vez el premio con Girl, Woman, Other, una obra en la que explora las vidas y las luchas de diversas mujeres negras en el Reino Unido contemporáneo. Ambas se repartirán a partes iguales las 50.000 libras (57.200 euros, 63.051 dólares) con las que está dotado el Booker. "Cuanto más hablábamos sobre ellas, más las apreciábamos y queríamos que ambas ganaran", indicó el presidente del jurado, Peter Florence, al anunciar su decisión tras más de cinco horas de deliberaciones. "Fue nuestra decisión incumplir las normas", recalcó el responsable del jurado del Booker, que en 1992 estableció una regla para evitar empates como el que se había producido en la edición de aquel año, en la que recibieron el galardón el canadiense Michael Ondaatje y el británico Barry Unsworth. "Políticamente urgente" La prolífica Atwood ya obtuvo el Booker en 2000 por su novela The Blind Assassin (El asesino ciego), y se ha convertido en la cuarta persona y la segunda mujer que conquista en dos ocasiones el premio, junto con Hilary Mantel, J. M. Coetzee y Peter Cary. El jurado consideró que The Testaments, que continúa la historia de The Handmaid's Tale quince años después, es un trabajo de "una bella profundidad". "En estos momentos es más políticamente urgente que nunca. Existe la necesidad de saber qué imagen tienen la complicidad, la resiliencia y la resistencia", apuntó Florence. La escritora regresa en esta novela a la república totalitaria y patriarcal de Gilead para narrar su historia a partir de diversas voces femeninas. Publicado el pasado septiembre, el libro vendió más de 100.000 copias en el Reino Unido durante su primera semana en las librerías, lo que lo convirtió en la novela con un mejor lanzamiento en el país en cuatro años. Primera mujer negra Evaristo, por su parte, se ha convertido en la primera mujer negra que gana un premio Booker. Su octava novela está dividida en doce capítulos, cada uno de los cuales narra la vida de un personaje, la mayoría también mujeres negras, cuyos destinos acaban de algún modo entrelazados. "Aquí hay historias de gente que no ha sido representada visiblemente en la literatura contemporánea. En ese sentido, este libro rompe moldes. Espero que inspire y empuje al resto de la industria editorial" por el mismo camino, señaló el presidente del jurado. La autora se declaró honrada por recibir el galardón, pero deseó que el hecho de ser la única mujer negra que lo ha ganado "no dure mucho". "Es increíble compartir esto con Margaret Atwood", dijo Evaristo, que se abrazó con la canadiense cuando ambas fueron nombradas ganadoras conjuntas durante una ceremonia en la sala Guildhall de la capital británica. "Demasiado mayor" Atwood bromeó sobre el escenario al decir que no esperaba ganar porque pensaba que era demasiado "mayor" para hacerse de nuevo con el Booker. "La verdad es que no necesito esta atención, así que estoy muy contenta de que tú [Evaristo] te lleves alguna. Me hace feliz", dijo la escritora. Entre los favoritos en la edición de este año figuraba asimismo Salman Rushdie, que competía con su obra Quichotte, una adaptación del Quijote de Cervantes a los Estados Unidos contemporáneos. También eran finalistas Chigozie Obioma, con An Orchesta of Minorities; Lucy Ellmann, con Ducks, Newburyport, y Elif Shafak, con 10 Minutes 38 Seconds in This Strange World.
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Siri Hustvedt: "La violencia machista no es algo universal"
REGINA BUITRAGO La novelista Siri Hustvedt, Premio Pincesa de Asturias de las Letras 2019. Premios Princesa de Asturias Siri Hustvedt, Premio Princesa de Asturias de las Letras 2019 La escritora noruego-americana Siri Hustvedt fue galardonada en mayo con el Premio Princesa de Asturias de las Letras 2019, que recogerá este viernes en Oviedo. Destacada militante feminista, es también experta en filosofía, arte, neurociencia y psicología, disciplinas que se han visto reflejadas ampliamente a lo largo de toda su trayectoria. Como crítica de arte le fascinan Los Caprichos de Goya, ubicados en el Museo del Prado, galardonado también este año con el Princesa de Asturias de las Artes. Una feliz coincidencia para usted. Pues sí, los 80 grabados de aguatinta que comprende la serie Los Caprichos para mí se mantienen entre las obras de arte más fascinantes y complejas que he visto. ¿Qué es lo que le atrae de ellos? Sardónicas, macabras, brutales y sombríamente cómicas, las imágenes de Goya me impresionan como altamente relevantes para el feo medio emocional de la política contemporánea, momento en el que la razón se ha entregado al sueño. Me resulta difícil imaginar un ganador más merecedor del premio que el Museo del Prado. Escribió La mujer temblorosa, basada en una vivencia personal, desde sus ojos de experta en neuropsiquiatría. ¿Cree que algún día los seres humanos podremos dominarnos a nosotros mismos? La mayoría de las enfermedades tienen una calidad foránea, una sensación de el otro. La gente se siente atacada por la gripe, el cáncer, la depresión y las convulsiones. Pero no todas las dolencias tienen cura... Escapan de nuestro control. Después de todo, todos morimos, y entonces depende de qué quieres decir con "controlarnos". Si eso significa si seremos capaces de evitar todas las enfermedades neurológicas y psiquiátricas, eso parece altamente improbable. Mis temblores estaban fuera de mi control, pero también lo están todas las demás enfermedades y trastornos. No estoy segura de que lo que siempre queremos sea controlar. A veces, aprender a acomodar una enfermedad crónica es mucho mejor que luchar contra ella. ¿El libro le ayudó? Todos los seres humanos tenemos debilidades y vulnerabilidades que, a veces, se convierten en fuentes de fuerza y visión. El libro que escribí sobre la mujer que tiembla se mueve de la sensación de que es otro atacante a integrarla en la narrativa de mi vida. Ella se convierte en mí. Yo soy ella. Alcancé esa incorporación a través de la escritura. Además, es doctora y conferenciante en temas de psiquiatría... ¿Ha llegado a alguna conclusión acerca del porqué de la violencia machista? Tanto la agresión como la cooperación parecen ser parte del animal humano. Pero la violencia machista, que se considera frecuentemente parte de todas las culturas, no es universal. ¿Existen sociedades donde no sucede? Hay un artículo maravilloso de una antropóloga, Christine Helliwell, No es más que un pene. Violación, feminismo y diferencia, sobre su experiencia con la comunidad Dayak en Indonesia. Quedó claro que esa gente no entiende la violación como concepto y encuentra absurdo que el pene se pueda llegar a considerar algo amenazante. La violación y otras formas de agresión sexual son formas de castigo destinadas a demostrar y mantener el poder. El acto se basa en un sentido de la jerarquía, en mostrar superioridad. Por tanto, esos actos deben entenderse siempre dentro de un contexto cultural e histórico, que es la razón por la que vemos tantas leyes diferentes en el mundo relacionadas con la violencia sexual. Después de todo, la idea de que una esposa pueda ser violada por su marido es nueva en Occidente. Creo que no encontraremos una parte del cerebro o un gen relacionado con la violencia sexual. Eso es una tontería reduccionista. Ha definido su último libro, Recuerdos del futuro (Seix Barral), como una "novela de formación". ¿Qué ha querido expresar en él? Quería jugar con mi autobiografía en la novela, crear la misma duda que usted tiene, porque el libro mismo es una investigación de la memoria y la imaginación, que están estrechamente relacionadas y hasta son la misma facultad. ¿Por qué tienen una relación tan estrecha? Sin memoria no podemos imaginar. Nuestras imaginaciones son siempre proyecciones, reestructuraciones, revisiones de la memoria. No solo de nuestras propias vidas, sino de los libros que hemos leído, la gente que hemos conocido, las historias que hemos oído.... Pero la memoria también está sujeta al cambio. No hay ningún recuerdo original que pueda extraerse del cerebro intacto. Nuestros recuerdos se reimaginan con el tiempo. En neurociencia la palabra es reconsolidación. Cada vez que recuperamos un recuerdo, se somete a cambios.
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Pistas para acercarse al universo y la obra de Peter Handke, premio Nobel 2019
CHEMA LIZARRALDE Es suyo el guión de la película 'El cielo sobre Berlín', escrito junto a Wim Wenders. 'El miedo del portero ante el penalty', puede ser un buen libro para empezar a leer al nuevo Nobel. El austriaco Peter Handke, premio Nobel de literatura 2019. Peter Handke Leer a Peter Handke es apasionante, pero no fácil. No lo es él; no lo son sus puntos de vista; y no lo es su literatura. Sus libros, novelas, guiones, obras de teatro y poemas son exigentes con el lector y solo deben fidelidad a la palabra; a su compromiso con la palabra, la que dice verdad. Pero, ahora que le han dado el Nobel, es posible acercarse al universo de Handke y no naufragar a las primeras de cambio. Muchos puede que hayan escuchado un poema del nuevo premio Nobel y no lo sepan. A quien vio El cielo sobre Berlín, la película de Wim Wenders, tal vez le suenen estos versos: "Cuando el niño era niño..." . En ese film hay mucho de Handke. El guion lo escribió junto a Wenders. Puestos a escoger una novela para descubrir al nuevo premio Nobel recomiendo El miedo del portero ante el penalty, de 1970. El libro cuenta la historia de un antiguo portero de fútbol que pierde su trabajo y da vueltas sin rumbo por Viena, buscando un lugar en un mundo que siente como ajeno. Otro libro para acercarse a Peter Handke puede ser Lucie en el bosque con estas cosas de ahí. Novela breve, cuento más bien, narra el acercamiento, el conocimiento, de una niña y su padre. Más tierna y lírica de lo habitual en el escritor de Carintia. El cine ha sido una de las grandes pasiones de Handke: ver cine, escribir cine y hasta hacer de actor (aparece en el film de Wenders Los hermosos días de Aranjuez). Y el cine está en sus libros. Hay que leer Carta breve para un largo adiós para cruzarse con John Ford y los EE UU, país fundamental para el escritor. Están los ensayos. No, no son filosofía. Peter Handke toca las palabras como si fueran un instrumento musical y de esa libertad nacen textos que rompen fronteras. Los títulos de sus ensayos lo dicen todo: Ensayo sobre el cansancio, Ensayo sobre el jukebox, Ensayo sobre el día logrado o Ensayo sobre el lugar silencioso. Un andarín por España Alguno de estos ensayos-no-ensayos lo escribió en España, país que ha recorrido con frecuencia. Linares, Soria, Finisterre, Ceuta o la Sierra de Gredos, lugares en los que siempre encontró , "una vida terrenal indebastable". En ese sentido, interesa leer Peter Handke y España, una selección de textos y entrevistas del escritor, en edición de Cecilia Dreymüller. Algún libro de los publicados de Handke en España, que son muchos, es de hecho una entrevista. Es el caso de Pero yo vivo solamente de los intersticios. Son esas, sus opiniones, las que le han dado más de un disgusto. El novelista se opuso a los bombardeos de la OTAN durante las guerras de los Balcanes de los 90. Muchos interpretaron que con esa protesta estaba defendiendo la causa serbia. Años le llevo a Handke aclarar que nunca fue su intención apoyar al régimen de Milosevic (y sin embago, acudió al entierro del líder serbio). De por medio, censuras, acusaciones de fascista, quedar fuera -dicen algunos- de las quinielas del Nobel por un tiempo y un libro donde matizaba su postura y expresaba su íntima relación con los Balcanes y la antigua Yugoslavia: Un viaje de invierno a los ríos Danubio, Save, Morava y Drina, o justicia para Serbia. Muy joven fue conocido por su teatro... de vanguardia. Provocativo siempre, en los 70 del siglo pasado Handke escandalizó a la sociedad austriaca con obras como Insultos al público, Gaspar o El pupilo quiere ser tutor. Guiones, novelas, cuentos, ensayos, teatro... y sus libros de apuntes y notas, a un paso siempre de la poesía. El mejor ejemplo, es Historia del lapiz. Y los poemas. En castellano, Bartleby publicó una casi antología bajo el título Vivir sin poesía.
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Ildefonso Falcones: "Vivimos en un mundo de promesas falsas"
DAVID YAGÜE El escritor barcelonés lanza nueva novela, 'El pintor de almas', centrada en la Barcelona del modernismo. "La independencia de Cataluña sería el mayor error histórico que podríamos cometer". Ildefonso Falcones Vuelve Ildefonso Falcones a Barcelona, y lo hace con El pintor de almas (Grijalbo, 2019). No es la Barcelona del medioevo, la de su celebrada La catedral del Mar, sino la del Modernismo, la de la lucha obrera, la de la Semana Trágica... Y juntar Barcelona y Falcones es hablar de éxito editorial. Sin embargo, en esta ocasión, la novedad viene con cierto regusto amargo ya desde antes de la novela. En la dedicatoria, escribe el escritor barcelonés que este libro "lo inicié con salud y he puesto su punto final tecleando con mil alfileres clavados en las yemas de mis dedos. Quiero dedicárselo a todos aquellos que luchan contra el cáncer, y también a quienes nos ayudan..." ¿Ha sido esta su novela más difícil? Sí, personalmente sí. La catedral del Mar fue muy difícil, pero fue un esfuerzo alegre. En esta se han mezclado emociones felices con momentos de desesperanza, de debilidad física y de todo lo que conlleva una enfermedad como el cáncer. Ha sido una obra que he culminado en unas condiciones ciertamente delicadas y adversas. ¿Cómo se encuentra? Ahora me siento bien, me quitaron la quimioterapia hace veinte días y me van a operar en breve, así que estoy tratando de recuperar defensas. Estoy cojonudo, aunque tengo la voz tomada y tengo algunos efectos que no se van, pero estoy mejor, voy recuperando capacidad que es lo que la quimio te quita. Lo importante de todo esto es poder luchar, tengo un hermano que murió en agosto de cáncer y en un mes le dijeron que la quimio no funcionaba. Pero yo tengo la oportunidad de luchar, tengo el apoyo de los médicos buenísimos, de la ciencia, hay que luchar y tirar para adelante. Yo confío en salir adelante. ¿Con ese mensaje quería mandar algún tipo de mensaje a sus lectores con los que comparte enfermedad? Sí, pero yo más que nada deseaba dar las gracias a las personas de mi entorno, porque una dedicatoria la haces a las personas que quieres. En estos momentos te das cuenta de que hay mucha gente que te quiere, que te apoya y que te soporta, porque lo importante es que te soporten, porque se pasan momentos duros en los que no tratas con justicia a los que tienes a tu lado. Ahora bien, si esta novela sirve para que alguien que puede estar desesperado, como ha habido momentos que yo he estado, vea que trabajando se puede salir adelante, que hay que continuar, que hay que superarlo... Bienvenido sea, pero yo tampoco puedo ponerme como ejemplo de nada. En esta novela, Falcones se adentra en la Barcelona de principios de siglo XX, y, aunque cambia de época, mantiene las claves que le han hecho un best seller internacional: hay historia, arte, lucha de clases, contra los fanatismos, superación, amores imposibles... en la historia del joven Dalmau y su novia Emma. Es su novela más contemporánea Sí, lo es, pero sigue siendo histórica: no había aviones, había pocas coches, la luz era a gas... Nos pilla lejos, pero era un escenario muy interesante y atractivo. Describe una Barcelona muy convulsa... ¿cómo la de ahora? Creo que no existe esa convulsión ahora; entonces había bombas, manifestaciones de los asalariados, una burguesía que, por los motivos que fuera, dejó una Barcelona maravillosa... Hoy en día no hay nada parecido, la Torre de las Aguas y poco más, no existe ese vuelco en la ciudad. Hoy la situación es convulsa de manera diferente y por motivos bien diferentes... No es lo mismo, no es la lucha obrera la que nos lleva a la situación de actual de Barcelona y Cataluña. Toda novela histórica es un ejercicio de nostalgia de un tiempo que no se pudo vivir. Pone en boca de sus personajes esa sentencia de que "Barcelona era una ciudad sin amor"... Sí, puesto en boca en uno de los personajes más queridos en Barcelona, como era Maragall. Veía una ciudad donde primaba los intereses económicos de la burguesía frente a los obreros, las huelgas no acostumbraban a funcionar, había esquiroles a la orden del día, sustituir obreros era la táctica prefereida de los nuevos empresarios. Era muy complicado. Ildefonso Falcones (JORGE PARÍS) Muestra como en la Semana Trágica la violencia se dirigió contra la Iglesia y no contra la burguesía... Tras la Semana Trágica, de miles de obreros quemando iglesias, edificios religiosas, escuelas, atrincherados, disparando... Esos burgueses pagaron una semana de salario como si hubieran trabajado. Había ese paternalismo y condescendencia con la clase trabajadora, que esta despreciaba. Ahí fue cuando se dieron cuenta de cuál iba a ser su papel en la sociedad y la política. Entonces la burguesía se fueron de rositas... Narra cómo hacían fiestas mientras la ciudad ardía... Efectivamente, miraban todo aquello como si les fuera ajeno. Hoy también habría ocurrido... Es que no ha cambiado nada. Hemos llegado a un mundo que yo defino como de promesas falsas. Todas las que se nos hacen son falsas. Al político le da igual, promete lo que sea, no cumple y el ciudadano lo acepta. Ya lo damos por descontado, pero nuestro voto va en función de esas promesas. Hemos llegado a una sociedad muy poco crítica, mucho menos que aquella donde el obrero buscaba una educación laica para sus hijos, tenía ideales, luchaba y estaba dispuesto a dar la vida. Las promesas falsas no existían, estaba Lerroux que era un populista, pero no como ahora que vivimos un mundo de hipocresía absoluta. Sorprende el papel de la mujer en la época... Conocía la época y el movimiento obrero, pero al investigar en profundidad veías que las mujeres encabezaban las manifestaciones con sus hijos para evitar que las fuerzas del orden pegaran a sus maridos. Salían a la calle a luchar por sus derechos. En aquella época la Iglesia, y eso creo que ha cambiado, trataba de hacer proselitismo a través de la beneficencia y los colegios: pensaban que si captaban a la mujer obrera, captaban al marido y los hijos. Ese era el objetivo, pero ellas pedían educación laica y libre. La Iglesia buscaba educar a operarios y operarias y ellas batallaba por la educación libre. Tuvieron un valor increíble. Se ha novelado mucho sobre Gaudí, pero poco sobre el modernismo... De la época se ha escrito mucho, ahí tenemos La ciudad de los prodigios, de Mendoza. Pero yo quería una novela sobre el modernismo y no solo de Gaudí, que tiene ya sus novelas como dices, aunque algunas tengan un contenido esotérico con el que no tengo nada que ver. Quería que el público conociera el verdadero modernismo, el de Domènech, que es igual de bueno que el de Gaudí. El modernismo ni empieza ni acaba en Gaudí. Pero la novela no es una lección de modernismo ni de lucha obrera, son solo el escenario. Ildefonso Falcones (JORGE PARÍS) ¿El Ayuntamiento de Barcelona no le ha dado un premio por cómo promociona la ciudad y su patrimonio? (Resopla) No, no estoy muy bien visto. Ni siquiera consto en la relación oficial de escritores catalanes. En fin, es un tema que hay que dejar aparte. Pero sus novelas han atraído, por ejemplo, a muchos visitantes a Santa María del Mar... Sí, las visitas se han multiplicado. Y allá donde voy, hay gente que me dice que han visitado la Catedral de Mar por mi novela. Yo no creo que sea directamente por eso, pero sí creo que cuando una persona tiene varias opciones, la novela puede influir en esa decisión. También sus novelas han presentado al resto de españoles una visión de la historia de Cataluña... Sí y lo intento hacer con una mayor objetividad posible. Es la historia de una Barcelona convulsa, llena de contradicciones, no la ciudad plácida que nos encontramos hoy en día paseando entre edificios de la época. ¿Plácida? Entre lo que se habla de política e inseguridad últimamente... Bueno sí, plácida ahora tampoco. Ahora Barcelona está una situación de tensión social constante, como toda Cataluña. Son conceptos erróneos, marcados por unas ideas basadas en el buenismo, en la progresía malentendida la que nos está llevando a una situación muy delicada. También basada en algo que usted trata en su obra, cómo miramos a nuestro pasado... Por supuesto. Intentan encontrara raíces en el pasado que están ahí: siempre he sostenido que Cataluña fue un país en un momento, hace 700 años. Pero ahora pensar que en virtud de aquello se debe pedir la independencia es el mayor error histórico que podíamos cometer. Tengo 60 años y estoy delicado de salud, pero creo que sería una hipoteca, una rémora para la juventud. Cuando veo a los jóvenes, a los estudiantes, manifestándose por la independencia pienso que están locos, porque si terminan siendo arquitectos, abogados, médicos o ingenieros no podrán trabajar en Europa ni en España. Se están cerrando las puertas a sí mismos. Sería la ruina. No entiendo esa visceralidad, cuando se convence a la gente con promesas absurdas y ridículas. Pero la realidad es esa, la independencia llevaría a la ruina más absoluta, al ostracismo. Habría que contar la realidad de lo que sucedería si se lograra la independencia, y esa verdad no se está poniendo sobre la mesa. Los políticos de todos los bandos solo hablan de utopías, de promesas falsas y barbaridades que nos llevan a una crisis absoluta. Tras trece años de éxito, premios, una adaptación televisiva y otra ya en marcha, pero también la enfermedad, la denuncia de Hacienda... ¿Habría hecho algo diferente? Claro. Por ejemplo, si a mi Hacienda me hubiera dicho que estaba haciendo algo mal, habría rectificado. Hacienda sabía cuál era mi situación porque nunca lo oculté. Al contrario, llegué hasta pleitear con ellos y gané. Y gané. Pero si en ese momento me hubieran dicho que eso me iba a llevar hasta aquí, habría cambiado al instante. ¿Cree que el éxito ha sido un acicate en esta causa? Sin ninguna duda. Yo encabecé la campaña de la renta de un año. Es impactante para el ciudadano normal, que veinte días antes del incio de la campaña de la renta, los periódicos se vuelquen con filtraciones, con escritos que pasan la Fiscalía a los medios... Eso fue un acoso y sigue siendo un acoso. Más allá de esta novela, ¿tiene más novelas en la cabeza? Siempre hay proyectos, muchos. Pero tiene que aquilatarse a mi situación de salud actual. Este lo he terminado porque ya estaba metido en él y tenía que tirar. Pero ahora cuando proyecto a largo plazo me tengo que plantear otras cosas, hay que pensarlo: como estructurarlo, si es más corto... Hay que compaginar el trabajo con la vida, con la nueva realidad.
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Irene Vallejo: "En la antigüedad no había tanta necesidad de hacerse notar"
MIRENTXU MARIÑO / FOTOS: JORGE PARÍS La escritoria publica ‘El infinito en un junco’ (Siruela), un ensayo sobre cómo nacieron los libros. Irene Vallejo Indagar en el origen de los libros citando a Iron Maiden o a YouTube. La escritora Irene Vallejo (Zaragoza, 1979), especialista clásica, construye un ensayo atípico (El infinito en un junco, de Siruela) y habla al lector de tú a tú. La bibliografía es casi más larga que el libro. Quería escribir un ensayo que se leyera con el placer de una novela. Todas las referencias están desglosadas al final para que la lectura se pueda disfrutar sin obstáculos. Como un paseo en el que te abandonas y vas visitando lugares, buscando ecos de personas, de acontecimientos. Y todo se mezcla con el mundo contemporáneo, que es en realidad lo que me apasiona. Habla en primera persona y, digamos, rompe la cuarta pared. Era el experimento, me pareció interesante hablar con el lector en segunda persona; es algo que no solemos hacer en literatura. La voz es habitualmente un poco fría en el ensayo, pero yo me dije: voy a explicarle al lector por qué este tema es apasionante para mí. Y creo que así entiende mejor el libro. Yo misma formo parte de toda una galería de personajes que acuden a la lectura en momentos difíciles e importantes de la vida como salvación. ¿Nos parecemos más a los antiguos de lo que creemos? Diría que sí. Si estudias civilizaciones como el Egipto faraónico o el mundo mesopotámico son apasionantes, pero yo creo que no existe esa identificación profunda. La filósofa Amelia Valcárcel dijo: "En Grecia y Roma empezamos a ser tan raros". Es asombroso el parecido en grandes cuestiones como la democracia, pero también en otras pequeñas como la pasión que tenían los griegos antiguos por los cocineros; convertían sus chefs en celebrities. Hay tantas cosas... En Roma, cuando alguien había escrito un libro celebraba una lectura pública, el equivalente a nuestras presentaciones. También encontramos las primeras especulaciones inmobiliarias, problemas con el alquiler, desahucios, etc. Situaciones que nos suenan mucho. Y la mayoría de debates que tenemos ya empezaron en aquella época, como el de la censura. Luego están las diferencias, que nos sirven para plantearnos si lo que nos parece normal no lo es tanto. Su libro recuerda enseguida a 'El reino', de Emmanuel Carrère. Has acertado, lo he tenido en la mesa del escritorio todo el tiempo. Cuando ya tenía escrito el principio del ensayo cayó en mis manos y para mí, como clasicista, fue un espectáculo. Sobre todo las transiciones, cómo pasa de un asunto a otro con esa agilidad maravillosa. Este tipo de divulgación ya la empezó Mary Beard, mucho más flexible, que no idealiza sino que baja del pedestal a los clásicos. Carrère plantea una estructura que es aparentemente un caos, pero es un desorden ordenado, porque él siempre sabe hacia dónde va. Diferencia la parte autobiográfica del resto; yo, en cambio, he intentado mezclarlo. Lo que tienen los libros de maravilloso es que podemos convivir todos. Puede aparecer Tarantino y también Aristóteles; puede estar Iron Maiden al lado de Giorgio Vasari y de Safo de Lesbos. Es la máquina del tiempo o la abolición absoluta del tiempo. ¿La biblioteca de Alejandría era una locura o tenía sentido? Tenía sentido, pero también su toque de locura. En realidad, fue la semilla de internet: un lugar para acceder al conjunto del conocimiento, la información y la creación. Quizá Ptolomeo y Alejandro, que fue quien tuvo la idea pero no llegó a ponerla en práctica, no eran conscientes de lo revolucionario que era. Y no solo la biblioteca, sino también el museo, que vino a ser el primer centro de investigación de la humanidad. A mí me encanta el personaje Herón, que descubrió el funcionamiento de la máquina de vapor muchos siglos antes de Watt, pero la utilizó para hacer muñecos autómatas. Escribió el primer tratado sobre robótica. ¿Cuántos papiros, pergaminos y códices ha tenido en sus manos? Tuve la suerte de disfrutar de una beca de investigación durante los cuatro años de mi doctorado y estuve en Oxford y Florencia. En Florencia hay bibliotecas de patrimonio y con los debidos permisos puedes entrar en contacto con libros valiosísimos. Me pone los pelos de punta, porque en aquellos tiempos hacer libros era un enorme esfuerzo artesanal. Los copistas medievales en las abadías y monasterios hacían anotaciones al margen diciendo que tenían calambres, que les dolía la mano y pasaban frío. Era muy duro. Tenemos que imaginarnos lo que era copiar un libro de arriba a abajo a mano. Y lo ha hecho a lo largo de los siglos gente que amaba los libros y ha trabajado, en palabras de Borges, con una misteriosa lealtad. Por eso cuesta creer que la 'Ilíada' y la 'Odisea' no nacieron como los libros que son hoy. Pero fíjate, desde el mundo de la oralidad se han seguido transmitiendo sin interrupción. Si lleváramos a la época de Homero a un sociólogo, me pregunto cuántas posibilidades de sobrevivir les daría a esas historias que la gente se contaba. Otras desaparecieron, como el Gilgamesh, que luego se reconstruyó porque se encontraron las tablillas. Pero en Grecia es donde empieza la conversación ininterrumpida, por eso es el kilómetro cero de la cultura. ¿Hay que recordar que las mujeres tuvieron un papel importante en el origen de los libros? Como mujer que me dedico a escribir, yo sí que lo necesito. Necesito saber que incluso en los tiempos más duros, cuando los obstáculos eran inmensos, había mujeres capaces de contar su mundo, de filosofar. El primer texto de la historia firmado con autor conocido fue de una mujer: la sacerdotisa acadia Enheduanna. Me interesan sobre todo tres grandes personajes: Safo de Lesbos, la única mujer del canon griego; Aspasia, mujer de Pericles y que pudo escribir algunos de los discursos de él, discursos que han utilizado Kennedy y Obama, e Hipatia, cuya muerte tan trágica simboliza el intento de acallar a las mujeres por la fuerza. Antes los libros eran cosa de élites. Ahora el acceso es masivo, pero no leemos tanto. En el mundo antiguo se vivió una primera expansión de la lectura y algunos escritores muy elitistas empezaron a sentirse molestos por el hecho de que la gente corriente leía sus libros. Sabemos que las bibliotecas y librerías empezaron a florecer lejos de Roma, incluso en zonas periféricas del imperio; luego llegaron los años duros, la Edad Media. Retrocedió la educación, hubo siglos de pobreza material y se tuvo que recuperar lo que habían conseguido los romanos. Ahora estamos avanzando hacia la plena alfabetización, pero la literatura compite con otras muchas formas de entretenimiento. Cuando empecé mi ensayo, al libro de papel casi se le condenaba a muerte y, aun así, yo le auguro una larguísima vida. Cuenta que los griegos y romanos ponían unos títulos muy aburridos a sus obras literarias. Los títulos señuelo surgen en el siglo XIX con la aparición de la prensa de masas. Los griegos y romanos no podían nombres a los libros o estos eran muy rutinarios; para ellos el libro no empezaba en el título, sino en el texto. Los trabajos y los días me parece un título hermoso, aunque en realidad solo es un intento de describir. En la antigüedad no había tanta necesidad de hacerse notar. ¿En qué libros modernos podemos encontrar referencias a los clásicos? Están en todas partes. No solo en libros, como el best seller Circe, que se va a convertir en una serie de la HBO, es que no hay forma cultural por nueva y joven que sea donde no estén los clásicos. Están en los videojuegos, en el heavy metal —Iron Maiden dedicó un álbum a Alejandro Magno—, en la música rap, pop, en las series… He encontrado hasta ejemplos de youtubers, como Ter, que tiene la teoría de que las celebrities de hoy cumplen la misma función que esos dioses consentidos y malcriados de los antiguos. Me fascina. También pasa en la moda, Harry Potter, Star Wars, Los Juegos del Hambre, etc. Y en la tecnología: a los virus les llamamos troyanos. No sabemos vivir sin los clásicos y no tenemos que hacerlo, son inspiración. Tiene 40 años. ¿Cómo de grande es su biblioteca? Colonizo casas familiares, no caben en la mía. Además, tengo un niño pequeño que está adiestrado para ir sorteando las pilas de libros que tengo por ahí. Menos mal que en mi familia son comprensivos. No soy coleccionista en sentido estricto, aunque sí tengo algunos libros de referencia a los que no quiero renunciar, porque en momentos de atasco acudo a ellos para ver si su música y su atmósfera me sacan del atolladero. Los demás, van y vienen.
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Jessica Gómez busca la paz mental, sin bañador verde, en el libro 'Come chocolate y no discutas con idiotas'
PILAR SANZ La bloguera de '20minutos' da su personal receta para alcanzar la paz mental en su primer libro. 'Come chocolate y no discutas con idiotas. #52 tips para la paz mental' ya está en librerías. Lee su blog 'Qué fue de... todos los demás'. Jessica Gómez Puede que el nombre de Jessica Gómez no les resulte familiar, salvo que sean lectores de su blog en '20minutos', Qué fue de... todos los demás. En cambio, si les digo que es la autora de aquella carta que se hizo viral, 'Querida chica del bañador verde', seguramente les cueste poco ubicarla. Pero hoy no hemos venido aquí a hablar de bañadores sino de su libro, Come chocolate y no discutas con idiotas. #52 tips para la paz mental (Martínez Roca). Han pasado tres años desde que el mundo entero leyó su misiva. "Si te soy sincera, se me identifica tanto con ese texto que a veces incluso me incomoda. ¡Casi pareciera que no he escrito otra cosa!", reconoce la autora, pero aún le reporta "mucha alegría". "Fue un éxito tan grande a nivel global que me dio muchísima visibilidad"; tanta, que todavía provoca que se embarque en aventuras impredecibles: "Este próximo invierno, verano en el hemisferio sur, se hará una campaña publicitaria en toda Latinoamérica" basada en aquel texto. Son cosméticos con "mujeres con bañadores verdes y mi nombre" en su envase, cuenta sorprendida. Aunque este es su debut "con un gran sello editorial", el año pasado ya publicó "un libro de relatos titulado La mujer de al lado, en un tono más profundo y reflexivo". En aquella ocasión, el germen fueron textos que había compartido "previamente en internet", el mismo lugar donde han nacido sus #52 consejos, que iban a ser "una publicación semanal" online. "Tenía la necesidad de canalizar todo lo que me decía a mí misma para intentar autocontrolarme y mantener la calma cuando algo me sacaba de mis casillas", explica. Cuando solo llevaba siete, llegó la propuesta del Grupo Planeta. Antimanual para la felicidad El resultado es una especie de antimanual para la felicidad (de hecho, su editorial lo cataloga en Autoayuda), sobre todo eso que sabemos que no hay que hacer y, sin embargo, no desterramos de nuestra vida. Gómez no quería que se entendiera como "una lista de prohibiciones" pero está dedicado a "las cosas que tendríamos que dejar de hacer" para, en su opinión, alcanzar la tan ansiada paz mental. "Verás, se nos dice mucho todas lo que podemos hacer para sentirnos bien: yoga, comer saludable, ordenar la casa...", que debemos añadir a lo que ya "tenemos encima, y luego te sientes culpable porque no llegas a todo". Ella propone un camino previo: "Si te vas a plantear introducir en tu vida cosas que te hagan sentir bien, ¿no tendrías que hacerles sitio, primero, deshaciéndote de las que te hacen sentir mal?". La voz interior a la que no haces caso Entre sus tips, obviando los del título, Jessica Gómez destaca tres: #25 Lo que haga daño, fuera; #39 No hagas nada que no quieras hacer; y #47 Simplifica. "Tengo controladísimo el #52. Los otros...", al menos los ha dejado plasmados para volver a leerlos "cada vez que me haga falta. Algún día aspiro a controlarlos todos y usar el #52 solo por placer", confiesa. Cuando "una voz en nuestro interior nos dice: ‘esto así no’", ¿por qué no hacemos caso? "De eso va este libro: te lo digo yo en voz alta, a ver si así te entra en la cabeza", en palabras de la autora. No encontrarás "nada que tú no sepas ya", admite, su idea más bien es "validar lo que tú ya sabes, reconocerte que tienes razón" y reírse de lo absurdo que es no hacerse caso a uno mismo. En cuanto a la paz mental... "¿La qué mental? ¿De qué me estás hablando? Yo he venido aquí a comer chocolate. No, en serio, estoy convencida de que existe. No sé es si es accesible desde nuestra cultura, pero podemos tener mucha más solo con dejar de complicarnos la vida". La receta, en su libro. ⚠️ADVERTENCIA⚠️ El chocolate blanco NO ES chocolate. 🎙️ REPITO: El chocolate blanco NO ES chocolate 🚫 Claro, andáis comiendo porquerías, luego no me vengáis con quejas de que el libro no funciona.#comechocolateynodiscutasconidiotas pic.twitter.com/rAYj6JSXw5 — Jessica Gómez (@quenomefalte) September 18, 2019
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Superlópez regresa al cómic para luchar contra el acoso escolar
EFE Súperlópez regresa al cómic haciendo frente a un atraco en un banco y al acoso escolar. Gran reflejo de uno de los mayores problemas a los que numerosos niños y niñas se enfrentan en las aulas. Superlópez, un superhéroe español y otras adaptaciones de cómics patrios. 'El bullying de las sorpresas' el nuevo cómic de Súperlópez Un atraco a un banco y una situación de acoso escolar son los casos a los que se enfrenta Superlópez, el superhéroe patrio creado por Jan en 1973, en su regreso al cómic. Superlópez. El bullying de las sorpresas es el título del libro, editado por Penguin Random House, en la que el superhéroe se sumerge en un problema que afecta a muchos niños y niñas en las aulas y que en esta ocasión estará conectado con el atraco a un banco. Acabar con los insultos y vejaciones que sufren algunos alumnos por parte de Aldonfo y su banda es lo que procurará Superlópez en esta nueva entrega de la colección Magos del Humor, a la vez que tratará de mediar en un nuevo caso de atraco a un banco a manos de Al Trapone, habitual en sus historias. Magos del Humor nació en el año 1984 en la editorial Bruguera, recuperando títulos que ya habían sido publicados en Ases del Humor, su antecesora. Dos años más tarde, en 1986, la editorial Bruguera cerró, por lo que solo llegaron a ver la luz los primeros 12 volúmenes de la serie, pero en 1987 Ediciones B retomó la publicación de la colección desde su primer número hasta el día de hoy. Es en esta colección en la que aparecen por primera vez las inéditas aventuras de Mortadelo y Filemón y Superlópez, aunque también se encontrarán personajes clásicos de Bruguera como Zipi y Zape, de Escobar, 13 Rue del Percebe, Pepe Gotera y Otilio, El botones Sacarino, La familia Trapisonda y Rompetechos, de Ibáñez, o Los cuentos de tío Vázquez y La familia Cebolleta de Manuel Vázquez, entre otros. Juan López Fernández, más conocido como Jan, dio vida al personaje de Superlópez en 1973, como parodia del superhéroe de DC cómics, Superman y era muy parecido al actual pero con chistes mudos en blanco y negro en cuatro viñetas.
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Adrian McKinty, autor del 'thriller' 'La Cadena': "Ya me había rendido, conducía un Uber y trabajaba en un bar
PILAR SANZ El irlandés Adrian McKinty se ha convertido en el último fenómeno de la novela negra con 'La Cadena' (Planeta). Este 'thriller' se adaptará al cine, siguiendo la estela de 'La chica del tren'. Se edita en España el 1 de octubre. Lea el primer capítulo. | Segundo capítulo. | Tercer capítulo. | Cuarto capítulo. El escritor irlandés Adrian McKinty Cuando estaba a punto de tirar la toalla, un golpe de suerte ha convertido a Adrian McKinty en el autor de la novela negra de moda: con La Cadena (Planeta), cuya adaptación al cine ya está firmada, se ha colado en las listas de lo más vendido en EE UU, Reino Unido, Australia, Irlanda o Canadá. Alabada por The New York Times o The Guardian, ha conquistado además a pesos pesados del género como Stephen King, Don Winslow o David Lagercrantz, entre otros. Su novela La Cadena (lea un adelanto aquí), un thriller donde secuestrar al hijo de otro es la única opción para salvar al tuyo, llega este martes 1 de octubre a las librerías españolas. ¿De dónde surge la inspiración para este libro, con esa idea tan perversa de La Cadena? Bueno, para esa idea partí de las aterradoras cartas en cadena que recibíamos en Irlanda cuando éramos niños y me pregunté cómo serían en 2019. Después pensé, ¿podrían ser todavía más aterradoras? ¡Y cuanto más terrorífico me imaginaba el libro, más quería escribirlo! ¿No ha sido duro de escribir, poniéndose en el lugar de los padres de la historia, para usted que tiene hijos? ¡Debe ser terrible! Lo peor que le puede pasar a alguien es que le suceda algo a sus hijos. ¿Qué haría si le pasara algo así, creen que sería capaz de cualquier cosa por sus hijos o más bien intentaría romper esa cadena, como Rachel? Algunos lectores me han dicho que nunca harían como Rachel en el libro. Me parece bastante justo. Creo que yo haría lo mismo que Rachel, cualquier cosa por mis hijos (excepto ir a más funciones escolares, eso se acabó). Pero cada padre tiene que averiguar donde pondría su límite. Estoy bastante seguro de que yo iría muy lejos para salvar la vida de mi hijo y sé que mi esposa también. No engañaría ni sobornaría a alguien para que la aceptaran en una universidad de la Ivy League, como hizo Felicity Huffman... Ese es mi límite. Y las funciones escolares. Tiene una protagonista femenina potente. ¿Cómo de fácil o difícil es meterse en la piel de una mujer siendo un hombre? ¿En quién se ha inspirado? En la teniente Ripley de Alien. No fue fácil ni difícil escribir desde un punto de vista femenino, ni siquiera fue una decisión consciente; sin querer sonar místico, es la historia de Rachel, de nadie más, así que no había forma de que fuera un hombre u otro personaje. Ella contó su historia a través de mí. También me parece muy complicado escribir desde la perspectiva de una niña (la hija de Rachel). Eso fue fácil porque tengo una hija de 12 años y otra de 15. Simplemente las observé por unos meses e inventé a Kylie durante sus discusiones. ¿Es usted más de palabras o de actos? La verdad es que no me interesa mucho la realidad literal de los hechos cuando se cuenta una historia. Eso, como dijo Werner Herzog, es la verdad de los contables, no la verdad del narrador, a mí lo que me interesan son las palabras e ideas bonitas. Y los gatitos. Muchos gatitos. Tengo entendido que alguna vez han criticado que sea tan explícito con la violencia. ¿Qué opina sobre eso? Sí, desde luego que en mis novelas policiales irlandesas hay mucha, pero estaba tratando de escribir sobre un mundo así de violento, Belfast en la década de 1980, y hubiera sido una tontería tratar de retratarlo sin violencia. Entonces, tenía que estar ahí. Además, es que me encanta escribir esa mierda... ¿Tiene en mente probar con otros géneros literarios? ¿En qué está trabajando ahora? Trato de diversificar. Ahora mismo estoy escribiendo una ópera basada en la historia de Lorena Bobbitt [la joven que mutiló a su marido, un maltratador, en 1993]. ¿Cómo ha recibido la noticia de que harán una película? Mi agente me llamó a las dos de la mañana entre emocionado y estresado. Pensé que igual necesitaba que lo sacara de la cárcel o algo así y empecé a ponerme los pantalones y a buscar las llaves del coche, pero en realidad quería contarme el acuerdo para la película con Paramount, así que fue genial. El padrino, Chinatown, La conversación, La Cadena… Igual funciona, ¿no? ¿Qué opina de la prolífica relación actual entre la literatura y el cine o, sobre todo, las series de televisión? La televisión es donde estar ahora. Las películas son cada vez peores y los libros (con, por supuesto, algunas excepciones) también, pero las personas realmente creativas e interesantes ahora están trabajando para la televisión. Vivo en Nueva York y tengo mucho tiempo libre, así que busco trabajo en tele. Estuve a punto de ser un extra para la serie The Americans. Quería aprovechar para enseñarle a Keri Russell mis guiones, pero el director se dio cuenta de que estaba tramando algo y eligió a otro actor... En general, ¿cómo está viviendo el éxito del libro? Bueno, antes odiaba escribir. Pero ahora simplemente no me gusta mucho. Eso es lo que el éxito hará por ti. Ha recibido alabanzas incluso de autores de la talla de Stephen King o Don Winslow, ¡es el sueño de cualquiera! Oh, Dios mío, les leí cuando era niño y saber que están leyendo mis libros, incluso aunque no les gusten, es increíble. También me alegró que ambos sigan vivos, ya que sé que son ya unos señores mayores. ¿Es cierto que esta era la última oportunidad que se daba para vivir de la escritura? Sí, más o menos me había rendido. Conducía un Uber y trabajaba en un bar. Tarde o temprano habría matado a alguien, porque soy un conductor pésimo. Así que, paradójicamente, haber escrito un libro sobre secuestros y asesinatos ha salvado muchas vidas. ¿Aún trabaja en la enseñanza? Mis días de enseñanza han terminado, por desgracia. Me encantó hacer el tonto en la escuela y los niños siempre me daban energía. En realidad, nunca "aprendieron" nada, pero el aprendizaje está tan sobrevalorado, ¿no crees? Para escribir bien hay que haber leído mucho. ¿Cuáles son sus autores favoritos o los libros que más le han marcado? J. G. Ballard y Philip K. Dick fueron mis dos mayores influencias, porque los leí cuando era adolescente y lo primero que lees y adoras es lo que te deja la mayor impresión. Cat Stevens dijo que el primer corte es el más profundo y estaba muy en lo cierto; y muy equivocado sobre el asesinato de Salman Rushdie. ¿Qué es lo que le decidió a escribir su primera vez? Pensé que sería fácil y divertido. Me equivocaba en ambas cosas. ¿Se puede seguir siendo crítico literario después de convertirse en escritor de éxito o lo ve incompatible? Si Truffaut estuviera vivo hoy, probablemente me diría: adelante, McKinty, a mí me funcionó. Solo que probablemente lo diría en francés y no entendería nada. ¿Qué está leyendo ahora? Estoy leyendo un libro de ensayos del cómico inglés Stewart Lee y un libro sobre física cuántica del profesor Sean Carroll. ¿Alguien el ha contado cómo llegó ‘La Cadena’ a manos de Jimmy Fallon ('The Tonight Show', NBC)? Sí, pero mi agente no me deja contarlo... ¿Algún sueño que le quede por cumplir con respecto a esta novela? Sí, pero involucra a Jennifer Lawrence y Rachel Weisz y mi esposa no me deja hablar de ello... Adrian McKinty nació en 1968, en Belfast (Irlanda del Norte). Estudió Filosofía en Oxford antes de trasladarse a Estados Unidos como profesor de lengua. Sus novelas se han traducido a más de veinte idiomas. También ha ejercido como crítico literario. Ahora vive en Nueva York con su mujer y sus dos hijas.
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Lean antes de que se publique la novela: cuarto capítulo de 'La Cadena', un 'thriller' de Adrian McKinty
20MINUTOS.ES Cada semana de septiembre, 20minutos.es ha publicado un adelanto en exclusiva de 'La Cadena' (Planeta Internacional), de Adrian McKinty. Se trata de un 'thriller' cuya trama gira en torno a una cadena de secuestros de niños y llegará a las librerías españolas el 1 de octubre. ENTREVISTA al autor: "Ya me había rendido, conducía un Uber y trabajaba en un bar". Lea el primer capítulo. | Segundo capítulo. | Tercer capítulo. 'La Cadena', de Adrian McKintly PRIMERA PARTE Todas las chicas perdidas 4 Jueves, 8.56 Rachel empieza a temblar. Tiene náuseas, una sensación de ingravidez. Como en los días del tratamiento, cuando dejó que le inocularan venenos y la irradiaran con la esperanza de mejorar. El tráfico ruge incesante a su izquierda. Permanece paralizada en el asiento, como un explorador que se ha estrellado en un mundo extraterrestre y que dan por muerto. Han transcurrido cuarenta y cinco segundos desde que la mujer ha colgado. Pero parece como si hubieran sido cuarenta y cinco años. Suena el teléfono, sobresaltándola de nuevo. —¿Hola? —¿Rachel? —Sí. —Soy la doctora Reed. La esperábamos a las nueve, pero todavía no se ha registrado en la planta baja. —Voy con retraso. El tráfico —explica ella. —No importa. Se pone horroroso a estas horas. ¿A qué hora llegará? —¿Cómo? Ah..., hoy no iré. No puedo. —¿De veras? Ah, vaya. Bueno, ¿le viene mejor mañana? —No. Esta semana, no. —Rachel, necesito que venga para hablar de su análisis de sangre. —Ahora tengo que dejarla —repone ella. —Escuche, no me gusta hablar de estas cosas por teléfono, pero lo que hemos visto en este último análisis son niveles muy altos de CA 15-3. De verdad tenemos que hablar... —No puedo ir. Adiós, doctora Reed —dice Rachel, y corta la llamada justo cuando aparecen unas luces parpadeantes en el retrovisor. Un agente de la policía estatal de Massachusetts, un tipo de pelo oscuro y aspecto fornido, se baja de su vehículo y se acerca al Volvo 240. Ella permanece inmóvil, completamente perdida, mientras las lágrimas se le secan en la cara. El agente da unos golpecitos en la ventanilla. Tras unos momentos de vacilación, Rachel baja el cristal. —Señora... —empieza el agente, y entonces ve que ha estado llorando—. Mmm, ¿tiene algún problema su vehículo? —No. Perdone. —Verá, señora, este arcén está reservado exclusivamente para los vehículos de emergencias. "Cuéntaselo —piensa Rachel—. Cuéntaselo todo... No, no puedo; la matarán, estoy segura. Esa mujer lo hará". —Sé que no debería estar parada aquí, pero estaba hablando con mi oncóloga y... y parece que mi cáncer ha vuelto a reproducirse. El agente entiende la situación. Asiente despacio. —Señora, ¿cree que puede continuar circulando en estas circunstancias? —Sí. —No voy a ponerle una multa, pero le pido que siga su camino. Pararé el tráfico hasta que se incorpore al carril. —Gracias, agente. Rachel gira la llave de encendido y el Volvo cobra vida con un ruido quejumbroso. El policía para los coches del carril lento y arranca sin problemas. Circula durante un kilómetro y medio hasta la siguiente salida y sube por la rampa. Hacia el sur está el hospital donde quizá puedan curarla, pero ahora eso no importa. Es irrelevante. Para ella, recuperar a Kylie es lo único que cuenta. Toma la I-95 en dirección norte y acelera al máximo, como nunca había hecho hasta ahora. Pasa del carril lento al central y luego al carril rápido. El velocímetro marca 90 por hora, 100, 110, 120, 125, 130. El motor aúlla enloquecido, pero lo único que ella piensa es: "Vamos, vamos, vamos". Ahora debe dirigirse al norte. Conseguir un préstamo. Comprar los móviles desechables. Hacerse con una pistola y con todas las demás cosas que necesita para recuperar a Kylie. 'La Cadena', de Adrian McKinty El 1 de octubre Planeta publica La Cadena, de Adrian McKinty, un vertiginoso thriller que ha deslumbrado a lectores de todo el mundo por su impactante argumento y una inteligente narración que bebe del exitoso domestic noir.   La originalidad de la trama, que mezcla con precisión un ritmo frenético, dosis de acción y una protagonista femenina muy potente, ha sido aplaudida por la crítica internacional. La Cadena será adaptada por Paramount Pictures tras la adquisición de los derechos. SINOPSIS: Una mañana como otra cualquiera, Rachel Klein deja a su hija en la parada del autobús, camino del colegio. Pero una llamada con número oculto hace que su vida dé un vuelco: una mujer le informa de que tiene a su hija Kylie y, si quiere verla de nuevo, deberá seguir exactamente sus instrucciones: primero, pagar un rescate; segundo, secuestrar a otro niño. Quien llama es también una madre cuyo hijo ha sido raptado, y si Rachel no cumple las reglas, el niño morirá, y Kylie también. De este modo, Rachel pasa a formar parte de La Cadena, un mecanismo que convierte a padres de familia en víctimas a la vez que en criminales y que está haciendo a alguien muy rico en el proceso. Adrian McKinty nació en 1968, en Belfast (Irlanda del Norte). Estudió Filosofía en Oxford antes de trasladarse a Estados Unidos como profesor de lengua. Sus novelas se han traducido a más de veinte idiomas. También ejerce como crítico literario. Ahora vive en Nueva York con su mujer y sus dos hijos.
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Quién no ha cantado con Julio Iglesias: la vida insólita del español más internacional
MIRENTXU MARIÑO El libro 'Julio. La biografía' repasa la carrera y las facetas más íntimas del cantante. Su autor, Óscar García Blesa, asegura que quiere "reivindicar la figura del español de éxito". Julio Iglesias Sí, Julio Iglesias dice "Hey!". Y fue amigo de Michael Jackson. En 1977 había vendido ya 35 millones de discos; en 1986, vestido con una chaqueta de Ralph Lauren, se plantó en un festival rural de Austin (Texas) y compartió escenario con Tom Petty y Bob Dylan. La vida del cantante español más internacional está llena de pepitas de oro, de curiosidades que han quedado fuera del radar del gran público, pendiente sobre todo de su faceta couché. "Es una historia que merece ser contada", explica a 20minutos Óscar García Blesa, autor de Julio. La biografía (Aguilar), un libro de más de 750 páginas que califica de "semblanza" y que no ha contado con la participación del artista de 76 años. Detrás hay muchas horas de investigación, de contacto con fuentes y de experiencia por su trabajo en discográficas. Iglesias, recuerda, "ha puesto una banda sonora a varias generaciones; siempre ha estado ahí". La conclusión más importante que ha sacado García después de "tirar de un montón de hilos" es que si algo tiene el cantante es un "impresionante tesón". A finales de la década de los 60, cuando despuntaban los Beatles, los Rolling y Bowie y los conjuntos beat (Los Brincos, Los Bravos) florecían en nuestro país junto a Raphael, Julio Iglesias "se lanzó al vacío en una propuesta de solista" con un género distinto. Y no lo logró a la primera: La vida sigue igual y él mismo fueron rechazados por el sello Hispavox. Sin embargo, el tema se convirtió en su talismán. Con él —la letra y la música eran de su cosecha— ganó el Festival de la Canción de Benidorm en 1968. A los dos años, en otro certamen —Eurovisión, donde interpretó Gwendolyne e Irlanda se llevó la victoria—, brotó también una de las señas de identidad del madrileño, su pose, la de llevarse las manos al micrófono y al pecho y cerrar los ojos. Al contrario de lo que puede parecer incluso hoy, comenta García, aquello no estaba diseñado. "Era extremadamente tímido cuando empezó su carrera, no sabía qué hacer con las manos", relata el autor, así que se las metía en los bolsillos. La solución fue rápida e indolora: el sastre que confeccionó el traje celeste con el que Iglesias concursó  los dejó cosidos y el cantante improvisó. El libro cuenta también que, debido al accidente de tráfico que había sufrido en 1963, su sistema nervioso funcionaba al 65% y cerrar los ojos lo ayudaba a concentrarse. Aquel accidente y un osteoblastoma —un tumor benigno en la espalda— marcaron su vida. También su padre, el ginecólogo Julio Iglesias Puga, que lo dejó todo para cuidar de su vástago. "Es su héroe", apunta García. Durante la convalecencia cayó en sus manos una guitarra. Y descartado el futuro como futbolista —jugó en los juveniles del Real Madrid—, "tenía muy claro que no se iba a quedar en la cama toda la vida"; se propuso ser el número uno "y lo consiguió". Estados Unidos, China, México, Finlandia... Julio Iglesias llegó a todos los rincones del planeta. Hizo un cameo en la serie Las chicas de oro, un anuncio para Coca-Cola y su nombre quedó grabado en una estrella del Paseo de la Fama de Hollywood. Cantó con Sinatra y Stevie Wonder. García achaca este triunfo global a dos cosas: las canciones y el carisma. "La industria de la música es un negocio de canciones y, al final, sin saber por qué, una canción como Despacito es capaz de atravesar fronteras e idiomas", afirma. Iglesias tiene éxitos en su haber como De niña a mujer, Por el amor de una mujer, To all the girls I’ve loved before, etc. La relación del cantante con las mujeres ha hecho correr ríos de tinta. "Él se ha encargado de decir muchas veces que no es un supermán", asegura el autor, al tiempo que recuerda que la famosa cifra de "las 3.000" con las que habría tenido relaciones fue un titular "inflado" de la prensa británica. Eso sí, "le dijo a su mánager que ni se le ocurriera desmentirlo". En el libro salen retratadas, por supuesto, Isabel Preysler (exesposa), Miranda Rijnsburger (la actual) y varias 'amigas'. Y sus hijos.   Iglesias, "uno de los tipos más carismáticos que ha dado la música", ha sufrido la soledad y las "inseguridades" del artista, aunque también "es capaz de reconocer que hay un personaje en él". Por eso, recuerda García, este le soltó un "Hey!" cuando se vieron por primera vez en 2001. _______________________ Óscar García Blesa trabajó en RCA-Sony Music, Warner Music y Napster. Es subidector de La hora musa (RTVE). Con Julio. La biografía quería "reivindicar la figura del español de éxito", aunque no obvia las partes oscuras, como las actuaciones en países con regímenes autoritarios, los contactos con la mafia de Nueva York, el secuestro de Julio Iglesias Puga por ETA o el contrato con la Generalitat Valenciana de Zaplana (caso Ivex).
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Inés Plana: "Nunca escribes la novela perfecta, te pasas toda la vida buscándola"
MIRENTXU MARIÑO La periodista y escritora de novela negra publica su segundo libro tras un exitoso debut en 2018. 'Antes mueren los que no aman' continúa la saga del teniente Tresser de la Guardia Civil. Inés Plana El teniente Tresser ha vuelto. La escritora Inés Plana (Barbastro, 1959) acaba de publicar, tras un debut exitoso, la segunda novela de la saga de este atípico guardia civil. Se titula Antes mueren los que no aman (Espasa). ¿Ha sentido presión? Exterior, ninguna. Al contrario, han respetado mis tiempos; los escritores no somos máquinas. Bastante he tenido yo con mi propia presión, porque si bien Morir no es lo que más duele era una trama compleja, en esta novela me he atrevido con cuatro tramas interconectadas, con cuatro escenarios. Ha sido un reto, una lucha contra los elementos dentro de ese proceso tan gozoso y divertido que es escribir. Ha escrito el libro en dos años y medio, ¿ha hecho muchas correcciones? Sí. En la fase final casi les vuelvo locos (a Espasa) pidiendo tantas pruebas de imprenta para que no quedara nadie en el aire. La corrección, como siempre, es dura. Yo escribo más bien por intuición y voy desgranando la historia con cierta autocensura para no pasarme de frenada o no quedarme corta, pero a la hora de la corrección es cuando formas realmente la novela. ¿Es posible quedarse satisfecha al cien por cien? Nunca escribes la novela perfecta, te pasas toda la vida buscándola. Yo doy por terminada una novela cuando veo escrito lo que tenía en la cabeza. Es el momento en el que digo: "Ya está, lo que tenía hecho, para bien o para mal, lo tengo solucionado". Es ver que esa novela está a punto de pertenecer a los lectores, ya no te pertenece a ti. El libro habla de la crisis. Otros escritores del género, como Márkaris, también lo han hecho. Salvo alguna excepción, no he leído novela negra durante la escritura, porque me influye. Hubo incluso un libro que tuve que dejar... En Morir no es lo que más duele marcaba 2007 como principio del desastre y en este, que va desde finales de 2009 hasta principios de 2010, ya estamos inmersos en los años de plomo. Eso, de alguna manera, determina las vidas de muchos de los personajes. El protagonista de sus novelas es el teniente Tresser de la Guardia Civil. ¿Cómo se ha asesorado para describir su trabajo? El teniente me atrae literariamente, tiene muchas complejidades. Pero el cuerpo también. Tengo un asesor, Germán, un sargento que generosamente me orienta en todos los procedimientos y que me permite conocer mucho más la intrahistoria de la Guardia Civil, cómo son sus vidas, etc. Nos hemos amigos. Es importante para mí ir segura con lo que él me cuenta y yo interpreto, no olvidemos que es una fabulación. Siempre le pido que sea un poco flexible. Me ha costado entender el funcionamiento de la Guardia Civil, es muy burocrática y la relación con los mandos es muy jerárquica, de un respeto casi sagrado. A nivel literario tiene mucha enjundia. ¿Cómo lo conoció? Por casualidades de la vida. No quería llamar al gabinete de prensa del cuerpo y decir: "Necesito un guardia civil". Quería que surgiera por cosas del destino. Y resulta que tenemos nexos comunes que me hablaron de él. Aquí asoma también el CNI, un campo interesante. El CNI siempre da mucho juego. Al tratarse de un servicio secreto se supone que tienen un poco de patente de corso, entre comillas, para hacer y deshacer. No están tan pegados a la orden judicial, aunque en la Audiencia Nacional tienen un magistrado para ellos. Me pareció interesante introducir un personaje del CNI, me lo he pasado muy bien con él. Y no digo más… Aborda la trata de mujeres, ¿cómo se ha documentado? Lo básico para no encontrar historias concretas que me pudieran influir. Pero solo con saber que en España la prostitución factura seis millones de euros al día y que casi el 30% de las mujeres son menores… La situación legal de la prostitución es extraña. Es delito pero no, se persigue al proxeneta pero las mujeres están indefensas. En el caso del personaje de Luba, por ejemplo, lo de no tener familia le favoreció. Sin ser truculenta ni escabrosa, porque quería ahorrármelo, he puesto atención en esto porque me preocupa. Quería mostrar la devastación que puede suponer para una mujer el hecho de que la secuestren y la prostituyan. Sus personajes están muy solos, son desconfiados. Tresser era más solitario en la primera novela y ahora ha evolucionado, porque tiene que buscar a la niña. Me atrae mucho la soledad de los personajes, sin ser necesariamente seres solitarios. Pero sí que están en su propia soledad, tanto dentro de la maldad como dentro de otras vidas que están a punto de romperse, precisamente por esa desconfianza o por ese sentido de la deslealtad, de la traición. ¿Le cuesta construir las relaciones entre personas? Muchísimo. Aunque una de las cosas con las que más disfruto es la creación de personajes, el inventarme vidas. En la novela he hecho un trabajo inmenso, que no tiene la mayor importancia porque va en mi equipaje de escritora. Me suelen decir que en mis libros lo de menos es el crimen. Me siento orgullosa del trabajo, es la parte que más pedazo de alma se lleva. Alguno de sus personajes tiene que gestionar una muerte que no esperaba, ¿nos podría pasar a cualquiera? Nos puede pasar. Nos levantamos cada mañana, salimos a la calle y es una sorpresa lo que el día nos deparará. Puede suceder que ocurra algo que te sobrepase, que sea más fuerte que tú y que no puedas controlarlo. A la hora de enfrentarnos a una muerte ajena, sea accidental o no, el impacto emocional es tan enorme que no te podría decir ahora ni cómo reaccionaría yo misma. Somos imprevisibles ante la tragedia. ¿Aragón estará presente en todas sus novelas? Si puedo, sí. Me preguntan si ambientaré allí un libro o un escenario, pero ya llegará, es una cosa que tengo que respirar y sentir. En la primera novela hice un homenaje al vino Somontano y esta vez he hecho un festín gastronómico. Son cosas muy mías, Aragón es mi tierra y les estoy muy agradecida por todo el cariño que me han dado. Siempre que pueda poner una longaniza, una chireta o un tinto, aprovecharé. Ya que están comiendo… También se ha fijado en Galicia, que tiene un ecosistema especial. Es un ecosistema con vida propia y que de alguna manera singulariza el carácter gallego. Y también lo que puede suceder cuando uno está mucho tiempo fuera de un sitio con un sentido de la identidad tan potente. Cuando vuelves como hijo pródigo no siempre encuentras el cariño que pensabas y a veces te puedes sentir un intruso en tu propia tierra. Pero me interesaba mucho Galicia por el paisaje, que también determina la psicología de los gallegos, esa ambigüedad que tienen y que no es un tópico. A Galicia la tengo en el alma. Me ha gustado crear ese mundo en un lugar imaginario, porque Cieña no existe. ¿Hay algún lugar que le guste especialmente para escribir? Frente al ordenador, sola en casa y sin gente alrededor. Nunca escribiría en trenes o aeropuertos, me pone muy nerviosa. ¿Piensa ya en el tercer libro? De esta novela quedé muy exhausta, muy bloqueada. Pero ya empiezan a entrar imágenes de la tercera historia, que voy a empezar a escribir en pocos días. Cuando tenga una base por la que empezar, lo haré. No sé vivir sin escribir, lo necesito.
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James Ellroy: "Reescribir la Historia es mal negocio"
DAVID YAGÜE El escritor estadounidense está en España presentando la segunda novela de su segundo Cuarteto de Los Ángeles, 'Esta tormenta'. Ellroy se posiciona sobre la retirada de monumentos y memoria de Colón y los españoles en California: "Está mal. No siempre ocurre lo que queremos, pero eso no da derecho a cambiar la Historia". James Ellroy James Ellroy (Los Ángeles, 1948), llamado el 'Perro diabólico' de la novela negra estadounidense y autor de novelas tan celebradas como L.A. Confidencial, espera a 20minutos.es en un céntrico hotel madrileño. Alto y desgarbado, en esta ocasión sin su habitual camisa de estilo hawaiano, se deja caer en un butacón y advierte varias veces durante la entrevista de que no habla "sobre política actual". El californiano está presentando en España Esta tormenta (traducción de Carlos Milla Soler, Literatura Random House, 2019), segunda entrega de su segundo Cuarteto de Los Ángeles, donde reconstruye la vida de su ciudad natal durante la Segunda Guerra Mundial. Si en Perfidia, contaba, entre otras muchas cosas, las humillaciones y salvajadas que sufrió la comunidad japonesa tras Pearl Harbour; en ésta, crea un fresco febril, violento, complejo y oscuro, donde se mezclan policías duros, corruptos, nazis, comunistas, anarquistas, asesinos, y personajes reales como el mítico cineasta Orson Welles o el fascista mexicano Salvador Abascal, muy inspirado por Franco y la Falange española. Al hablar con Ellroy, uno tiene la sensación de que la relación entre ficción y realidad se entremezcla también en él como persona. Como si quisiera dar pistas de su negro sentido del humor y su visión de la historia de los EE UU, que afirma que le obsesiona, arranca él mismo la entrevista contando una "historia divertida": recuerda cuando estudiaba español con un amigo -"aunque yo nunca aprendí español en el colegio, sino trabajando de friegaplatos, rodeado de mexicanos"- los días posteriores al asesinato de JFK. "Nos pidieron representar algo gracioso", rememora, "nos presentamos en clase con pistolas de juguete y como a nosotros nos gustaba Nixon nos parecía gracioso que hubieran matado a Kennedy; así que dijimos que éramos asesinos -lo dice en español-, que íbamos a Dallas a matar al presidente. Y apuntamos y disparamos a la profesora, la señorita Galindo. Creamos el caos y acabamos en el despacho del director. Nunca le caí bien a esa profesora". Angelito. Es usted un obseso de la historia de su país y de su ciudad natal, Los Ángeles, ha estudiado español... ¿qué le parece que en California se retiren estatuas de Colón... No, no hablo de política actual, ya lo sabe. Pero bueno, además, eso que dice va contra la ley ¿no? No se puede reescribir la Historia, hermano. No siempre ocurre lo que queremos, pero eso no da derecho a cambiar la Historia. Es mal negocio. Y que no te guste algo, no te puede llevar a atacar la propiedad privada. Pues al menos, en un caso que le digo, lo hizo el Ayuntamiento de Los Ángeles... También está mal. Por esto nunca hablo del presente. No tenía ni idea de esto que me cuenta, llevo muchos años sin vivir en Los Ángeles. Pero lo oigo y no me gusta. No quiero saber nada de ello. Escribe novelas policíacas, pero siempre le he escuchado destacar lo histórico que vive en ellas... La Historia vive en mí. Siempre he mirado hacia el pasado. Cuando era niño, abrí un armario donde mis padres guardaban pilas de ejemplares de la revista Life, llenas de reportajes sobre Pearl Harbour, la Guerra Civil española, la guerra en el Pacífico y Europa, los comités de McCarthy... Todo aquello se quedó conmigo. Después, tras el asesinato de mi madre en 1958, mis lecturas se focalizaron en los libros sobre asesinatos y la novela negra. Debí leer como 10.000 libros. Asimilé de forma inconsciente y profunda todo sobre ese género: el procedimental, las novelas de detectives, las de espías... Y a todo eso, le añado mi amor por la lengua americana, con su punto de inventiva racial, de toques yidis, de argot negro, de aliteración, de jazz... Amo a los cómicos negros como Chris Rock, toda esa sonoridad. Me encanta toda esa mierda, me vuelve loco. Y con todo esto, escribo los libros como lo hago. En Esta tormenta habla de los estadounidenses que se sintieron fascinados por el nazismo... En 1939 nadie era consciente de que eran unos monstruos. Sabían que los japoneses lo eran por lo que habían hecho en China, en Nankín. Los izquierdistas de EE UU, por ejemplo, no veían el horror del comunismo soviético y los gulags. Fue un tiempo en que la gente creía en cosas descabelladas: había una obsesión eugenésica no sólo entre los nazis, sino entre los judíos izquierdistas de la época; había una Liga Negra Nazi, de adoradores negros de Hitler; había chinos fascistas... La gente estaba enloquecida y creía cosas locas. No había televisión e internet, la gente iba al cine y conducía, iba a clubs a escuchar música... Y antes de que me preguntes... hablo de 1942, no de los EE UU actuales, con los que no tienen nada que ver. Sus protagonistas policías, son violentos y oscuros, ¿para combatir al crimen, tienen que ser tan oscuros como el propio mal contra el que luchan? No, no, ellos son los buenos. Pero cuando uno entra en sus pensamientos más profundos, en el alma de gente como W.H. Parker, Elmer Jackson o incluso Kay Lake, aunque ella no sea policía, ve que están profundamente heridos, que tienen impulsos muy fuertes, apetitos y pasión. Pero son mejores que los malos, que Dudley Smith o Salvador Abascal, que los fascistas, los comunistas o los sinarquistas... Son mejores que ellos, sin duda. ¿Y qué me dice de sus personajes femeninos? Todas ellas representan a la mujer solitaria y atormentada, son arquetipos. ¿Existen en la vida real? Te podría decir que me recuerdan a mi madre. Pero también hay dos actrices de mi juventud que están ahí, eran de esas actrices que te robaban el corazón. Eran Lois Nettleton y Shirley Knight. Las veía en la televisión y en el cine. Una lleva once años muerta y otra aún sigue viva, aunque nació en el 36. ¡No puedo contarle la cantidad de tiempo que he pasado pensando en ellas! ¡Muchas gracias Shirley por todo! ¡Lois, nos vemos al otro lado! Sus novelas son complejas, retan y, no sé si coincide conmigo, pero dejan exhausto al lector... Claro. Estos libros requieren mucha energía y reflexión. Nadie salvo yo sería capaz de escribirlas, nadie tendría la suficiente energía. Solamente la planificación me lleva 500 páginas y el libro requiere una superestructura inmensa. Suele recibir buenas reseñas, en Europa la crítica le quiere... ¿Por qué no lo iba a hacer? (Sonríe) ... Pero no suele estar en las quinielas de los grandes premios, ¿se le desprecia por escribir novelas policíacas? Nunca me seleccionan, y sí, creo que es porque perciben mis novelas como policíacas. Me pasa como a John Le Carré, otra figura literaria enorme: a nosotros nunca nos van a dar un premio. Mis premios son otros, los que se alargan durante el tiempo. ¿Cómo lleva la crítica? No leo nada de lo que dicen de mi, no tengo ordenador y no puedo entrar en internet. A mi asistente le digo que no me cuente nada de lo que se dice de mi. ¿Puede avanzar algo de la siguiente novela del Cuarteto? No, no le voy a contar nada (se ríe a carcajadas). Dentro de un par de años se lo cuento y hasta podrá leerlo.
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