Mezclando colores:

J. M. W. Turner, el pintor de la luz.

J.M.W. Turner fue pintor de paisajes marinos dramáticos y turbulentos, con tempestades perfectas que amenazaban con tragárselo todo, por lo que ya en su tiempo fue apodado “el cazador de tormentas”. 

Un trabajo de… 

Pero su interés por la arquitectura también le llevó a plasmar imágenes donde su visión romántica levantaba edificios con aureolas de misterio que solían contener referencias literarias, mitológicas o históricas.

 

Su estilo a base de pinceladas sueltas, crudas y cargadas de movimiento, gracias a los borrones estratégicamente colocados, hicieron que sus pinturas minuciosamente detalladas de puertos marítimos o barcos sacudidos por las olas, rayasen la abstracción. Gracias a su dominio de la técnica, tanto en el óleo como en la acuarela, consiguió un gran prestigio con sus paisajes de atmósferas envolventes que podrían considerarse como precursoras del impresionismo. Pero no debemos olvidarnos de su destreza en el dibujo que desarrolló en numerosas ilustraciones para libros y revistas.

Joseph Mallord William Turner nació el 23 de abril de 1775 en la ciudad de Londres, en una modesta familia de clase media baja (su padre trabajaba de barbero y fabricaba pelucas, mientras que su madre provenía de una familia de carniceros). Tuvo una hermana menor, Mary Ann, que murió con apenas cinco años. Siendo todavía un niño tuvo que irse a vivir con su tío materno a un pequeño pueblo a las orillas del Támesis, ya que su madre fue ingresada en un hospital siquiátrico a causa de sufrir trastornos mentales de los que jamás se recuperaría. En aquel pueblecito comenzó una serie de coloridos grabados de paisajes rurales. Pinturas que, junto con las realizadas durante su estancia en Kent, fueron exhibidas en el escaparate de la peluquería de su padre donde se vendían por unos pocos chelines.

 

Sus dotes aparecieron muy pronto, por lo que fue considerado un niño prodigio. A los 14 años comenzó sus estudios en la Royal Academy of Arts, exhibiendo su primer trabajo a los 21. Durante ese periodo también se preparó como dibujante técnico en arquitectura. En 1804 abrió su propia galería de arte y tres años después comenzaría a impartir clases en la misma Academia en la que cursó sus estudios, donde también dio conferencias hasta 1828. De sus viajes por Europa siempre regresaba con voluminosos cuadernos de bocetos para sus próximas obras.

 

Sin embargo, su mayor aventura tuvo lugar en 1822, cuando se ató al mástil de un barco para poder ver una tormenta en medio del océano, y allí estuvo durante cuatro horas empapándose, nunca mejor dicho, de la esencia de este fenómeno que posteriormente le ayudaría a representarlo en tantos de sus cuadros.

 

Turner era un hombre solitario, bastante excéntrico y celoso de su privacidad, lo que le convirtió en un personaje muy controvertido a lo largo de su carrera. Dicen que tenía un instinto especial para saber cuándo se iba a desencadenar una tormenta con sólo mirar las nubes, y allá que iba él con sus pinturas y el lienzo como si fueran una cámara fotográfica. Sobre esto, se comenta en Yorkshire que, allá por 1810, se quedó en pleno campo bajo una de estas tormentas, cuyo resultado artístico daría el lienzo conocido como “Tempestad de nieve: Aníbal y su ejército cruzan los Alpes”.

 

Aunque nunca se casó, tuvo dos hijas, Eveline y Georgiana, con su ama de llaves, Sarah Danby. A medida que fue envejeciendo, se volvió más pesimista y malhumorado, sobre todo tras la muerte de su padre, por lo que su trabajo fue perdiendo calidad y su galería quebró, acabando en un estado económico cercano a la pobreza. Murió en Londres en 1851 a la edad de setenta y seis años, siendo enterrado en la Catedral de San Pablo de la capital inglesa al lado del pintor Joshua Reynols.

 

Su legado artístico fue inmenso, pues dejó más de 2.000 pinturas y 19.000 dibujos y bocetos. Actualmente se le considera el pintor más representativo del romanticismo británico. De todas ellas destacaremos unas pocas, como:

Tormenta de nieve: Aníbal y su ejército cruzan los Alpes.

Pintada al óleo sobre lienzo, se mostró por primera vez en 1812 y actualmente se encuentra en la Tate Gallery.

La obra representa el intento de los ejércitos de Aníbal de atravesar los Alpes Marítimos en 218 a.C. que fue frustrado por las fuerzas naturales y las tribus nativas. El cielo está dominado por una nube curva y negra de tormenta lista para dejar caer todo su contenido sobre las tropas cartaginesas que están en el profundo valle, donde todavía brilla un sol anaranjado que lucha por asomarse a través de las nubes.

A la derecha, una avalancha blanca cae hacia abajo. Aníbal no está claramente retratado, aunque seguramente estaría sobre un elefante en la distancia. Tanto los hombres como las enormes bestias se empequeñecen ante la fuerza de la naturaleza

Castillo de Norham, amanecer.

Pintura al óleo sobre lienzo que fue completada alrededor de 1845 y actualmente se encuentra en Tate Britain.

Norham es una localidad de Northumberland, al Norte de Inglaterra, cercana a la frontera con Escocia. El castillo era una importante fortificación con vistas al río Tweed y los escoceses tenían una gran afición en asaltarlo periódicamente.

Turner visitó el castillo y el campo circundante en 1797 y realizó una acuarela con este mismo tema que conseguiría un gran éxito al año siguiente. En 1801 regresó a las ruinas para realizar una serie de impresiones de paisajes monocromáticos.

Fillet Mignon

La mañana después del diluvio.

Esta es una obra realizada en los últimos años de su carrera y representa las secuelas del Gran Diluvio Universal. En ella, el hombre es representado como una figura pasiva a causa de su incapacidad para manejar la naturaleza que, a pesar de su belleza, tiene una inmensa capacidad de destrucción. Todo esto es un reflejo de la creencia de Turner en la omnipotencia de Dios.

Técnicamente, en esta pintura Turner quiere demostrar que el ojo humano está constantemente tratando de generar una imagen mientras se esfuerza por replicar la naturaleza a través del desenfoque de las imágenes, utilizando el color como compañero de la forma, aunque, en ciertos momentos, el color reemplaza a la forma.

Pescadores en el mar.

Es una pintura al óleo temprana de Turner que se mostró por primera vez en 1796 en la Royal Academy. Actualmente se encuentra en Tate Gallery.

La imagen muestra a unos pescadores dentro de su barco sobre unas olas agitadas cerca de las agujas de la isla de Wight. De nuevo vemos la fragilidad del ser humano en comparación con la inmensa fuerza de la naturaleza. La luz helada de la luna por la noche contrasta con el resplandor más cálido de las linternas de los pescadores.

El incendio de las Casas del Parlamento.

Con este mismo título Turner creó dos pinturas (laque se muestra aquí  y la  que encabeza el artículo) que muestran el incendio que se produjo en las Casas del Parlamento en la noche del 16 de octubre de 1834. Turner observó el incendio, junto con cientos de otros espectadores, desde la orilla sur del Támesis, frente a Westminster. De este hecho, dibujó en dos cuadernos una serie de bocetos con lápiz y acuarela desde varios puntos de vista, para lo que también contrató un barco. Estos bocetos se encuentran en la Tate Gallery.

Ambas pinturas fueron concluidas a finales de 1834. En el primer lienzo se ve el incendio desde río arriba del Puente de Westminster. Los edificios de la otra orilla están envueltos en llamas doradas. La segunda pintura representa una vista similar desde más abajo, más cerca del puente de Waterloo, con llamas y humo que se abalanzan espectacularmente a través del río mientras los espectadores observan desde la orilla opuesta o en botes sobre el agua.

Dido construyendo Cartago.

Esta obra está inspirada en los brillantes paisajes clásicos de Claude Lorrain. Fue expuesta por primera vez en la Royal Academy en 1815 y actualmente se encuentra en la National Gallery de Londres.

El motivo es un campo clásico de la Eneida de Virgilio. Dido, la figura en azul y blanco a la izquierda, está guiando la construcción de la nueva ciudad de Cartago. La persona frente a ella, vestida con armadura, podría ser su amante troyano Eneas. Algunos niños están jugando con un frágil bote de juguete en el mar, simbolizando la creciente, pero frágil fuerza naval de Cartago, mientras que la tumba de su difunto esposo Sychaeus, en el lado derecho de la imagen, a la orilla opuesta del estuario, presagia la inminente tragedia de Cartago.

El barco de esclavos.

Es una pintura al óleo sobre lienzo que se mostró por primera vez en Royal Academy of Arts en 1840. Actualmente se exhibe en el Museo de Bellas Artes de Boston.

En ella se muestra un barco viajando sobre un mar tormentoso de agua agitada, dejando formas humanas dispersas flotando a su paso. Este cuadro es un claro ejemplo de una pintura marina romántica. Se expuso por primera vez en 1840 coincidiendo con las actividades abolicionistas en todo el mundo.

Tormenta de nieve: barco de vapor frente a la boca de un puerto.

Es una pintura al óleo sobre lienzo, completada en 1842, que tuvo unas primeras críticas bastante desfavorables, sin embargo, el crítico John Ruskin aseguró que era “una de las mejores representaciones del movimiento del mar, la niebla y la luz que jamás se haya colocado sobre la pintura”. Esta obra es un ejemplo del interés de Turner sobre los nuevos avances tecnológicos

Lluvia, vapor y velocidad – El Gran Ferrocarril del Oeste.

Pintura al óleo sobre lienzo que se mostró inicialmente en la Royal Academy en 1844. Actualmente se encuentra en la National Gallery de Londres.

En esta pintura Turner ofrece una sensación de velocidad en una obra estática, lo cual le separaba de los otros pintores contemporáneos de los que parecía estar una generación por delante. Al mismo tiempo, mezcla la fuerza de la naturaleza y la tecnología para generar una tensión emocional. La imagen se completó en torno a la conclusión de la Revolución Industrial, que supuso una transición de la era victoriana con una economía agrícola a otra dominada por las máquinas, siendo el ferrocarril uno de los símbolos más poderosos de esa revolución.

El Temerario Combatiente.

La pintura, que muestra el HMS Temeraire de 98 cañones, realizada al óleo sobre lienzo, fue expuesta por primera vez en 1839 en la Royal Academy. Este fue uno de los últimos buques de línea de segunda clase en participar en la Batalla de Trafalgar, siendo remolcado por el Támesis por un remolcador de vapor de rueda de paletas en 1838, hacia su último atraque en Rotherhithe para ser desguazado. Este cuadro se halla en la National Gallery de Londres y apareció en los billetes de 20 libras.

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