Pesadillas:

Drácula, de Bram Stoker.

“Drácula”, el libro que el irlandés Bram Stoker publicó 1897, es la historia por excelencia de las novelas de vampiros, superando en fuerza y fama a sus antecedentes y convirtiéndose en modelo de las innumerables figuras posteriores.

 

Con dibujos de Jae Lee.

Un trabajo de… 

El argumento es una fantasía completa sobre una aventura de terror aderezada con una amplia gama de elementos góticos, sin embargo, en el fondo aspira a convertirse en una profundización, desde la perspectiva victoriana, del lado oscuro de la naturaleza humanay de la lucha continua entre la mente racional enfrentada a las fuerzas del mal y del caos.

La figura central es una de esas selectas procedentes del mundo literario que se han convertido en populares, incluso entre personas que jamás han leído el libro. La descripción de Conde Drácula realizada por Stoker es conocida en todo el mundo, al igual que las reglas de obligado cumplimiento para mantenerse activos los vampiros o, al contrario, para detenerlos, son materia común entre las películas, novelas o cómics de este género, como: descansar en unas cajas con tierra nativa, su repulsión ante los ajos y los crucifijos, su incapacidad a verse reflejados en los espejos o el proceso para su destrucción mediante estacas atravesando sus corazones. Claro que estas figuras de origen claramente gótico también han ido evolucionando con el tiempo, abandonando las estrictas normas sociales de la época victoriana y adaptándose a las normas de los nuevos tiempos e, incluso, perder la fuerza original como iconos del mal.

Pero volvamos al “Drácula” de Bram Stoker, quien creó una obra que se convirtió en una especie de símbolo para la sociedad del siglo XX. Sin embargo, la imagen del vampiro no surgió con Stoker pues, por el contrario, se remonta a varios miles de años y a culturas dispersas en varios continentes. La aportación novedosa de Stoker fue reformular la leyenda para adaptarla a la tradición occidental y para ello se apoyó en el romanticismo de algunos de sus antecesores, como “El vampiro” de John Polidori, escrito setenta y ocho años antes, durante el “año sin verano”, en la ciudad de Ginebra, como aportación a la famosa apuesta realizada entre Lord Byron, Percy Shelley, Mary Shelley (quien al mismo tiempo escribiría “Frankenstein o el moderno Prometeo”) y el propio Polidori, o en “Carmilla”  del también irlandés Joseph Sheridan Le Fanu.

El personaje central se basa en la figura histórica del príncipe valaco del siglo XV, héroe de las guerras contra los otomanos, Vlad Tepes el Empalador, que gobernó los territorios, ahora rumanos, de Transilvania y Valaquia. Este líder se ganó con creces la reputación de sangriento pues era implacable con sus enemigos, empalándolos hasta que se desangraban. El sobrenombre de Drácula le vino heredado de su padre, Vlad II Dracul (dragón), y significaba: el “hijo del dragón”, sin embargo, a causa de su crueldad, muchos  lo interpretaron como: el “hijo del diablo”. Mediante el recuerdo de aquel personaje histórico y apoyándose en los bravíos paisajes naturales de la montañosa y agreste Transilvania, Stoker crea su vampiro como un producto de aquel rincón asentado en le profundidad del olvido de los intelectuales occidentales.

Pero además de la historia de terror gótico, en “Drácula” podemos descubrir diversos temas que pueden ayudarnos a entender aquella sociedad burguesa victoriana, pues el libro de Stoker trata una serie de temas universales como: la soledad de la muerte, la poderosa atracción del amor erótico, el desconcertante poder hipnótico de la locura y la violencia, la belleza de la amistad…

La violencia y el sexo son temáticamente importantes, y la sangre es la que une estos dos elementos, tanto por sus reminiscencias voluptuosas, como por sus connotaciones religiosas. Drácula representa el mal y amenaza todo lo bueno, además bebe sangre y su presencia altera las relaciones del resto de los personajes. El bien y el mal, aunque aquí parece sugerir el eterno conflicto Este-Oeste, algo que viene respaldado tanto por los escenarios donde se desarrollan los acontecimientos, como por el origen nacional de los personajes. Pero  tranquilos, en las novelas de aquella época era norma establecida que todo acabase satisfactoriamente. El bien siempre ganaba al mal.

Así mismo, la novela de Stoker se centra en la victimización de las mujeres, pero la visión de la mujer que tenía Stoker se oponía a la llamada ‘Nueva mujer’ de finales del siglo XIX que buscaba una apertura sexual. Stoker crea el personaje de Mina para rechazar ese concepto, el cual estaba representado mediante la agresiva vampira femenina, pues Mina aparece como una mujer bien informada, decidida, pero recatada, y fiel conservadora de los valores familiares y femeninos predicados por las normas paternalistas y vigorosamente masculinas. Como era de esperar, la novela subraya  los roles entre hombres y mujeres, pues de estas se esperaba que fueran gentiles, femeninas y subordinadas a los hombres: deben vivir para sus maridos, por ejemplo, Mina practica su taquigrafía mientras Jonathan está fuera con la única finalidad de poder ayudar a su esposo. Además, las mujeres debían ser puras y por ello los hombres debían respetar su privacidad. Por su parte, los hombres eran los salvadores y protectores de las damas. Aunque, en realidad, la vida física de las personas tenía una importancia secundaria, pues lo importante era la vida eterna.

La novela también explora las ideas de la razón y la locura. Los personajes viven situaciones tan inusitadas que dudan de la fiabilidad de sus mentes y piensan que todo era el resultado de alguna alucinación provocada por la locura.

De todos es conocido el impacto literario y cultural que supuso, y supone, la publicación de la novela, sin embargo, cuando fue publicada, cosechó bastante malas críticas: por relatar “un número innecesario de incidentes horribles que podrían conmocionar y disgustar a los lectores”  y, en un principio, no fue entendida por el público, aunque, al igual con el “Frankenstein” de Shelley, esta novela explotó en las pantallas del siglo XX y ha tenido más de un centenar de adaptaciones cinematográficas en diferentes idiomas.

Bram Stoker, nacido Abraham Stoker, escribió “Drácula”, así como muchos otros cuentos de terror gótico. Comenzó su vida como un niño enfermizo, pero recuperó su salud cuando era adolescente y fue un buen atleta en el Trinity College. Mientras trabajaba en el Servicio Civil Irlandés, revisó varias obras de teatro y trabajó en el Lyceum Theatre de Londres, lo que llevó a su interés por la escritura. Su novela “Drácula” apareció en 1897 con escaso éxito.Si bien las otras obras de Stoker fueron bien recibidas en ese momento, ahora parecen algo anticuadas y melodramáticas. A excepción de Drácula,la mayoría han sido olvidados.

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