Libros

Un cómic relata testimonios israelíes de los atentados de Hamás del 7 de octubre (Tue, 25 Nov 2025)
El arte puede ser una buena manera de restituir el dolor, de sanarlo o al menos de liberarlo, expulsándolo. Algo de ello ha conseguido el autor de cómics Ouri Fink, coordinando el cómic 'En el corazón del 7 de octubre, Testimonios', que se edita ahora en castellano por Nagrela editores. El cómic incluye una historia suya y la de 11 autores israelíes: Michel Kichka, Reut Bortz, Shay Charka, Ilana Zeffren, Yonatan Wachsmann, Moshik Gulst, Guy Lenman, Koren Shadmi, Noa Katz, Tohar Sherman-Friedman y Nusko. «La idea era crear un grupo muy diverso, que reflejara la diversidad de la sociedad israelí en la medida de lo posible. Así que hay caricaturistas veteranos, jóvenes, hombres, mujeres, homosexuales, heterosexuales, laicos, religiosos, de todo»,... Ver Más
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El nuevo espíritu del mundo (lun, 24 nov 2025)
'El nuevo espíritu del mundo' es un ensayo necesario e imprescindible publicado en Deusto editorial, del analista, aquí finísimo, Esteban Hernández, de tan solo doscientas páginas. Resume y ahonda con magisterio en lo que sabíamos y sospechábamos. Lo primero que Trump no es un lobo solitario producto del momento, sino que esta enraizado en la política norteamericana de siempre. Y lo segundo, entre otras muchas cuestiones, que la clase media está desapareciendo por no defender sus derechos o su derecho a la existencia, valga la redundancia. Por fortuna, Israel sí lo hace. Así que como constata el libro, hay un cambio profundo, poco repentino, en la lógica del capitalismo. El mérito del trabajo y la meritocracia han sido sustituidos por la búsqueda del estatus a cualquier precio, así que unos buscan el rendimiento de los otros como si los últimos fuesen maquinas, lo que ocurre en todas partes, incluso en los países socialdemócratas. Los individuos han reemplazado la solidaridad por el afán de destacar, siendo la inseguridad social, el culto al éxito, la desaparición de referentes y la construcción del mito capitalista las normales monedas de cambio. En consecuencia, el decaimiento de los derechos laborales y hasta existenciales son el espejo claro del agotamiento de los relatos políticos y la entrega sumisa al dios mercado libre, sin regulación claro está, la primera ley universal. Se indica que el ser humano vive bajo una ilusión de libertad, donde la creatividad, los fuegos de artificio, refuerzan el sistema. Paradójicamente convive este modelo, nuevo, con el viejo. El problema, que el autor, que no es un demiurgo no resuelve, es cuál prevalecerá . No parece que el antiguo, el basado en la magnífica idea de la libertad, vaya a ser reforzado por las nuevas generaciones. Que se lo pregunten a la generación zeta, de la que veinte de cada cien anhela la vuelta al suelo patrio de la dictadura. Lo que temíamos y creíamos que no iba a suceder, se hace realidad palpable en el ensayo del que se puede discrepar, por desgracia solo en lo mínimo, no en el grueso y el cuerpo de un hoy muy cruel.
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Dabiz Muñoz, emplatado en cómic y convertido en un Tintín con cresta que viaja en el tiempo (dom, 23 nov 2025)
Dabiz Muñoz desembarca en el mundo del cómic con ' Las aventuras de Dabiz Muñoz, XO:TIME ', de la mano de la editorial Nuevo Nueve. La propuesta, como el chef, no podría ser más original y sorprendente, contando, a mi entender, con una virtud que la convierte en un proyecto (ahora realidad) sobresaliente. Y es que los autores tras esta aventura, el guionista Pedro Hernández y el dibujante José María Beroy , han sabido sacar adelante un estupendo y ambicioso tebeo de aventuras a la antigua usanza, protagonizado por una especie de Tintín con cresta que cocina estupendamente. En esta historieta, como en la cocina de Muñoz, la experiencia es siempre un viaje, ya sea gastronómico o narrativo, si se... Ver Más
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El otro final de 'Come, reza, ama': la adicción al amor y al sexo que marcó a Elizabeth Gilbert (dom, 23 nov 2025)
A Elizabeth Gilbert le encanta verse a sí misma como Julia Roberts cuando termina 'Come, reza, ama' , en un barco con Javier Bardem con una idílica puesta de sol en Bali como telón de fondo. Pero para la autora del relato autobiográfico en el que se basó la película, leído por millones de personas, aquel final supuso el principio de su espiral de destrucción. En 'Hasta la orilla del río' (Suma de Letras), sus nuevas memorias, cuenta el giro radical que dio su vida casi veinte años después de su publicación. Tras comenzar una relación sentimental con su amiga Rayya, alcohólica y heroinómana, después de que a esta le diagnosticaran un cáncer terminal , admite que ella misma es... Ver Más
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Miriam Ruiz Castro, periodista: «El relato del cáncer es cursi y condescendiente» (dom, 23 nov 2025)
Cuando le diagnosticaron su cáncer de mama, Miriam Ruiz Castro (Algeciras, 1988) dio gracias por haber dejado de fumar años antes. «Solo podía pensar en lo que habría sido recibir aquella noticia con un pitillo en la boca. La culpabilidad», escribe en 'Cuerpos asesinos' (Libros del KO), la crónica de su enfermedad y recuperación, el relato de cómo un golpe así sacude a una mujer de 33 años y a todos los que la rodean, y de cómo la mirada no vuelve a ser la misma después. Ni sobre el cáncer ni sobre el mundo ni sobre la vida. —¿Qué recuerda de aquel día? —Yo no concebía la posibilidad de estar enferma. El día que me diagnosticaron, mi madre, que... Ver Más
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Ana Merino: «Muchos clásicos, incluso 'Don Quijote', podrían considerarse literatura romántica» (sáb, 22 nov 2025)
El amor ha sido siempre uno de los territorios más explorados y, paradójicamente, más incomprendidos, tanto en la literatura como en la experiencia cotidiana. En la delicada urdimbre de 'El camino que no elegimos' (Destino), Ana Merino invita al lector a sostener un espejo frente a lo más íntimo de la existencia humana: el amor, con sus desbordes, paradojas y silencios. Desde las primeras páginas, la novela plantea una incógnita que nos acompaña desde nuestra primera pareja -o incluso desde el posible divorcio de nuestros padres- y que, en su aparente sencillez, contiene toda la complejidad de la vida afectiva: «¿Qué sostiene un matrimonio?». Esta idea es capaz de carcomer nuestras mentes y no hay una respuesta teórica fija para... Ver Más
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'Una estrella fugaz, un amor de verano': Una historia real sobre lo grande que puede ser una vida tan pequeña (mié, 19 nov 2025)
Pep, el hijo de los autores, vivió poco tiempo, pero su paso fugaz bastó para transformar la mirada de quienes lo amaron. El libro comienza con una introducción donde los padres explican que no buscan dar lecciones, sino compartir una experiencia vivida desde el amor y la fe. A través de capítulos breves y entrelazados , ambos reconstruyen la historia de un embarazo complicado, el descubrimiento de una cardiopatía severa y un diagnóstico de síndrome de Down . Lejos de caer en la autocompasión, su relato se sostiene sobre la lucidez de quien se sabe vulnerable y, justo por eso, más humano . La primera ecografía, la conversación con la hermana ginecóloga, el viaje al hospital de Sant Joan de Déu… todo está narrado con la precisión de la memoria emocional . Los autores logran que el lector acompañe sus pasos, desde la sorpresa hasta la aceptación, pasando por la incertidumbre y la esperanza . La fe y la paciencia , palabras que dan título a uno de los capítulos más hondos, aparecen no como virtudes teóricas, sino como un aprendizaje diario, casi físico, de dos padres que deciden amar sin condiciones. Hay escenas que resumen todo el espíritu del libro. En una de ellas, durante la cesárea, suena 'A Sky Full of Stars' de Coldplay mientras el bebé llega al mundo. La mezcla entre lo banal y lo sagrado, entre el quirófano y la música de fondo, convierte ese instante en una epifanía moderna. Pep es bautizado allí mismo, con agua embotellada comprada en una máquina. No hay sentimentalismo: solo la verdad desnuda de una vida que empieza sabiendo que será corta . El paso por la UCI neonatal ocupa buena parte del relato. Allí, Carreras y Guerrero aprenden la gramática de la espera: el lenguaje técnico de los médicos, las rutinas de las enfermeras, los silencios compartidos con otras familias. El hospital se convierte en una pequeña comunidad donde el dolor no distingue culturas ni creencias. «El dolor nos iguala a todos», escriben. Y en medio de esa fragilidad, descubren también una red invisible de ternura : la que se teje con gestos mínimos, con pañuelos que conservan el olor de la madre o con mensajes de ánimo entre padres que no se conocen. La escritura alterna las voces de ambos autores , a veces en plural, a veces en singular, como si las líneas del duelo se cruzaran en un mismo punto de amor. Esa estructura dual permite una lectura más íntima, donde el testimonio se vuelve diálogo y el recuerdo, reconciliación. Hay dolor , sí, pero también hay humor, cansancio, fe , y una sabiduría que solo da el amor puesto a prueba. 'Una estrella fugaz, un amor de verano' es un libro sobre el valor de lo pequeño. Sobre cómo el tiempo no se mide en días, sino en intensidad. Sobre cómo se puede vivir una plenitud sin que la vida sea larga. Los autores logran hablar de la pérdida sin amargura, y de la fe sin dogmatismo. En su relato, la espiritualidad no está en las palabras religiosas, sino en el gesto de sostener la mano de un hijo conectado a una máquina y ver en ello un acto de belleza. Cuando el libro llega a su tramo final —la despedida, el regreso a una casa vacía, la necesidad de seguir viviendo—, el tono se vuelve más contemplativo. No hay cierre, porque no lo hay en el amor verdadero. Lo que queda es una luz. «Escribir este libro juntos ha sido una forma de volver a encontrarnos», dicen en las últimas páginas. Y es ahí donde el lector comprende el sentido profundo del título: las estrellas fugaces se van, pero dejan un rastro que sigue iluminando el cielo mucho después de haber desaparecido. Ficha 'Una estrella fugaz, un amor de verano. Una historia real sobre lo grande que puede ser una vida tan pequeña' Ignasi Guerrero Torrelles; Ágata Carreras Ugarte EUNSA, 2025 Disponible en EUNSA
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Luis Alberto de Cuenca: «Conviene olvidar las penas… hoy soy completa y radicalmente feliz» (mié, 19 nov 2025)
La tarde empezó con el poeta y su memoria: «Majestad, la vida de los seres humanos está hecha de alegrías y de penas. Las penas conviene olvidarlas, aunque a veces se afinquen en nuestro corazón y ardan en nuestro pecho con llamaradas más profundas que los rayos del sol de mediodía. La jornada de hoy, 18 de noviembre de 2025, no tiene para mí nada de melancólica, y podéis imaginar, señora, lo complicado que resulta arrancarle a un poeta por completo y sin remisión su dosis cotidiana de melancolía, tan necesaria para urdir unos versos que transmitan emociones profundas y no trivialidades adolescentes. Pues bien, lo he conseguido y debo confesarlo ante Vuestra Majestad: soy en este momento completa y radicalmente feliz». Hablaba Luis Alberto de Cuenca del premio de Poesía Iberoamericana Reina Sofía, el más importante galardón del verso en español, que recibió ayer, en el Palacio Real. La Reina Sofía lo escuchaba. Antes, por la mañana, el literato presentó la antología de su obra que va asociada al premio, y que ha titulado 'Verano eterno', siempre tan vitalista, tan luminoso. El libro recoge más de un centenar de poemas del autor, escritos entre 1971 y 2025: incluye inéditos, claro, además de la reproducción de varios manuscritos y un encarte con una versión gráfica del poema 'La casa vacía', realizada por Paco Roca. La edición la firma Javier Burguillo. En la portada sale el Guerrero del Antifaz. Durante la presentación, la presidenta de Patrimonio Nacional, Ana de la Cueva, destacó que la poesía de Luis Alberto de Cuenca parte de la tradición griega con un verso «claro, elegante y musical». El rector de la Universidad de Salamanca, Juan Manuel Corchado, destacó el público ancho del poeta, capaz de seducir a los lectores más jóvenes, además de unir la tradición clásica con la actual «con rigor filológico». «Es un poeta con muchas horas de biblioteca pero también con muchas horas de mundo», resumió. Dice el último poema de la antología 'Verano eterno', que parece escrito casi a modo de epitafio: «Por eso aquí, bajo el volcán, / te cuento todos mis secretos / antes de morir y te estampo / en los labios mi último beso». Al recoger el premio, sin embargo, Luis Alberto, tan feliz, recitó otro poema, este de su libro 'El reino blanco': «La vida es prosa más o menos aburrida, / pero no siempre ha sido tan tediosa y prosaica. / En el alba imprecisa de nuestro origen hubo, / primero, una voz recia que evocaba las gestas / del caudillo del clan; luego, otra voz más íntima / y dulce que, al compás de la lira, cantaba / el amor, subrayando su plenitud, o el odio / que inspira la traición, o el cruel desengaño…» Y cerró con esas mismas voces, que nos hacen mejores, «más libres y más sabios».
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Julia Navarro: «El grado de civilización de un país también se mide por cómo trata a los animales, y España suspende» (sáb, 15 nov 2025)
Aunque el canon cultural enseña desde el principio de los tiempos que el perro es el mejor amigo del hombre, aún cuesta entender si nunca se ha tenido mascotas qué es lo que une tanto a un animal y a un humano. Es esta relación lo que ha impulsado a Julia Navarro a a bandonar por un instante sus novelas históricas y thrillers para escribir 'Cuando ellos se van', que es, en sus palabras, «una historia»: le es imposible colocar su libro en un género determinado. Julia ha estado acompañada de distintos perros durante toda su vida. No concibe una vida sin ellos. No es un caso particular: las personas que tienen mascotas suelen volver a tener mascotas. Aquella gente... Ver Más
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Elena de Jongh y la poesía española de la Transición a hoy: «Las noticias de mi inexistencia han sido muy exageradas» (mié, 12 nov 2025)
Elena de Jongh llegó a España en 1977 para escribir una tesis doctoral sobre el krausismo y el 98, y se fue en 1981 con un contrato firmado para publicar una antología de jóvenes poetas con Espasa-Calpe. La tituló 'Florilegium. Poesía última española', y en ella recogió a aquellos autores que no encajaban en la estética culturalista de los novísimos, o ya no. Ahora publica 'Con el paso del tiempo. Poesía española de la Transición a la actualidad' (Vitruvio), en la que revisita a los mismos autores para ver a dónde han llegado. Hablamos de Luis Alberto de Cuenca , Jaime Siles, Luis Antonio de Villena, César Antonio Molina, Andrés Sánchez Robayna, Juan Garzón, Miguel Mas, José Gutiérrez, José Lupiáñez,... Ver Más
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'Lampedusa y España', retrato del descubrimiento de una lengua y una cultura (mar, 11 nov 2025)
La historia de Gioacchino Lanza Tomasi entra por los ojos. Él mismo fue un hombre de oído -música, ritmos, bibliotecas-, pero su biografía íntima se ilumina desde la imagen: la madre española que sabía de embajadas y de salones y que, sin embargo, quiso para su hijo una patria sola, un idioma único. La decisión de que sus hijos nunca aprendieran la lengua materna, el español, fue quizás tomada desde la prudencia de otra época, aunque dejó un hilo tirante en la casa de Palermo: España quedó en los objetos, no en la boca. Quedó en los lomos de Lope , de Quevedo , de Calderón ; en la divisa familiar -'In fide et iustitia'- prendida a los ex libris;... Ver Más
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La España de la Segunda Guerra Mundial: donde todos los países se espiaban unos a otros (mar, 11 nov 2025)
El marco era el idóneo. En plena Segunda Guerra Mundial , la España franquista se declaró no beligerante en la contienda, aunque sus simpatías hacia Alemania estaban claras. Y en ese terreno de cartas marcadas saber qué podía pasar era determinante para el curso de la contienda. De ahí que las redes de Inteligencia de los países Aliados y del Eje tuvieran un papel muy destacado, jugando una partida de ajedrez en suelo español ante la mirada de un régimen que sabía bastante bien lo que pasaba y que dejaba hacer, mientras se respetaran sus intereses. Este llamativo juego es el que recoge ' La España espiada ' (Cátedra), un trabajo colectivo editado por los historiadores Emilio Grandío y Carlos... Ver Más
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Fernanda García Lao: «La prosa tiene que estar a la altura de la neurosis colectiva» (mar, 11 nov 2025)
Fernanda García Lao (Mendoza, Argentina, 1966) es una gran, extraordinaria narradora. Ya no es, como alguien acertadamente dijo en su momento, el secreto mejor guardado de la narrativa hispanoamericana, ya es una escritora central a la que muchos lectores de ambos lados del idioma siguen con devoción. En sus novelas y en sus relatos breves es capaz de descubrir mundos insospechados, mirar lo cotidiano como algo extraño y perturbador, hacer que lo imaginario se alíe a lo biográfico, a lo corporal. Ahora acaba de publicar un nuevo artefacto novelístico titulado 'Estación Saturno' en la editorial Candaya. Una joya de alta tensión estilística, acertadamente original y siempre arriesgando nuevos modos de escritura. —Su escritura parece estar construida desde otro lado, buscando... Ver Más
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Katherine Neville y Javier Sierra: «El robo del Louvre tiene intriga para una novela» (lun, 10 nov 2025)
Pocos días después del robo del Louvre , cuando la Policía francesa ya ha detenido a varios sospechosos , mantenemos un encuentro con dos maestros de la literatura de misterios que unen los museos y el arte: Katherine Neville , (célebre autora de 'Ocho' y 'El fuego') visita España para recoger un premio, y la acompaña otro gran autor del género, su querido amigo Javier Sierra ( 'El plan maestro', 'El maestro del Prado'). Si a estas dos mentes curiosas les preguntas qué opinan sobre el robo de las joyas en el Louvre, no se apasionan por el origen de los detenidos, sino por el poder de los objetos sustraídos y, en el caso de la estadounidense, con cierta decepción por la elección de esas joyas, entre todas las obras que atesora el antiguo palacio de los Reyes de Francia. Katherine Neville: -Me pregunto por qué robaron lo que robaron, nada en comparación con las cosas que podrías llevarte del Louvre. Javier Sierra: - Mi primer pensamiento fue que los objetos de poder de Francia estaban en peligro. Lo que robaron fueron piezas del Tesoro real francés que habían pertenecido a Napoleón, a la familia Bonaparte, y que de alguna manera significaban el poder. Y me acordé inmediatamente de que el otro gran objeto de poder que ha estado en peligro en Francia fue la corona de espinas, que estuvo a punto de desvanecerse en el fuego de Notre-Dame de París , de la catedral. Javier aporta esa clave, que pone en marcha algún mecanismo en las mentes de ambos escritores, porque la discusión empieza a convertirse en algo detectivesco. Sierra recuerda que el Rey Luis trajo la corona de espinas a Francia pagando casi la mitad del tesoro público francés de la época, solo por tener en su poder la corona que hizo al rey de reyes, a Cristo, en manos de un rey francés». Y confiesa que con esos ingredientes ya le seduce como planteamiento novelesco. Neville apunta que algo así inspiró su libro 'El círculo mágico', sobre la ambición de Hitler de reunir los objetos de poder el Alto Imperio. Sierra subraya entonces: «No son objetos normales los que han sido robados» Neville: - ¿Quién está robando ahora los objetos de la corona? La historia puede tener algo que ver con lo que está ocurriendo... Sierra: - Es un tema digno de una novela. Yo creo que el verdadero poder del arte está en su capacidad simbólica. El arte es una enorme ilusión, un trampantojo. Nosotros le concedemos su valor. ¿Qué es lo que hace que un objeto sobresalga sobre otros? Eso es un misterio. A veces el escritor no es el cazador sino que resulta cazado por la historia. Neville le recuerda a Sierra que eso le acaba de pasar con su último libro y le anima a que lo cuente. Y el escritor rememora: «Yo acababa de publicar 'El maestro del Prado', necesitaba unas vacaciones, así que elegí el lugar más remoto, más inaccesible y con menos cobertura posible para poder pasar allí un tiempo con mis hijos y olvidarme de todo. Y viendo cuevas rupestres y el arte rupestre en Cantabria, de repente las pinturas, aquellos rasgos milenarios en la roca, me gritaron que alguien debía contar esa historia. Y de ahí surgió el tema de «El plan maestro'. Es decir, la historia me cazó en unas vacaciones con la Guardia Baja. Cambio de tercio. Antes de sentarse a conversar han estado en la Basílica de Nuestra Señora de Atocha, porque Neville tenía mucha ilusión por conocer el santuario de una Virgen con gran impacto en América. Una vez más, todo lo que les rodea se llena de casualidades e incógnitas y la visita posee minutos después el aura de un cuento de misterio. Neville: -Yo quería visitarla porque hay una historia muy diferente en el Nuevo Mundo sobre la Dama de Atocha. El Niño, el pequeño Niño Jesús, fue llevado allí desde el Viejo Mundo. Creo que fue en el siglo XVIII. La imagen llegó a Zacatecas y desató la devoción entre los mineros, y su fama milagrera extendió las plegarias a muchos reos condenados. La escritora recuerda que el Niño pronto se convirtió en el patrón de los ladrones y cuenta porqué. Neville: - En la cárcel no se permitía a nadie llevar comida por si introducían armas, excepto a los niños. Y cuentan que un pequeño les llevaba pan y queso y todo tipo de cosas pero por la noche nadie sabía quién era. Sí sabían que calzaba unas viejas alpargatas, muy gastadas, y un polvoriento sombrero. Por eso los ladrones acabaron adorando a la pequeña estatua con enorme devoción. Por eso Javier subraya que llevó a la escritora a la Basílica de Atocha nada más bajar del avión. Sierra: -Cuando dos escritores se juntan ocurren estas cosas que Carl Gustav Jung llamaría sincronicidades. Casi pareciera que nos estaban esperando en la Basílica. La vida es así y los escritores nos la tomamos, por lo menos como ella o como yo, nos la tomamos valorando los signos y las cosas que pasan a nuestro alrededor. Neville: -Tienes que estar preparado para aceptar que la magia lo envuelve todo. Muchos permanecen con los ojos cerrados, pero lo cierto es que buscábamos al Niño y al mismo tiempo encontramos muchas cosas mágicas junto a él. Nos cuentan que coincidieron en el templo con la conservadora, fan de las novelas de Javier, que les hizo un recorrido completo y les enseñó algunos secretos. Por ejemplo, giró la imagen y les mostró exvotos que ha recibido, algunos preciosos, por la relación histórica de la Virgen de Atocha con la Casa Real . Había mantillos y otras ofrendas. Pero también curiosidades que alimentaron su curiosidad: un compartimento que hay a los pies de la imagen con unas diminutas sandalias. Y por si fuera poco, supieron que recibe ofrendas por parte de gente que viaja desde países del Caribe, relacionada con la delincuencia, fieles que han sido sicarios, narcos que han sufrido cárcel, familiares de presidiarios, para pedirle al Niño el final de las cuitas o la superación de las condenas. La visita de Neville tiene como motivo el premio Máscara de Ánimas, que Javier Sierra recibió el año pasado y que ha sido concedido en 2025 a la norteamericana. Le preguntamos a Katherine Neville qué es lo que más le gusta de nuestro país, que tan bien conoce. Neville: - Quiero decir algo que es muy inusual en España, que nunca he visto en ningún otro lugar del mundo y es el museo de naipes en Vitoria-Gasteiz, el museo Fournier. No sólo por los naipes famosos o los tarots, en una visita que hice trajeron cartas secretas, algunas tan raras que están también en la Morgan Library en Nueva York. No aparecen en mis libros, pero me apetece mucho poder incluirlas en próximas obras, son unas pinturas increíbles.
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Onoda (lun, 10 nov 2025)
Oscar, mi librero, de la librería El Abedul de Reinosa, me sugirió que le echase un vistazo al tebeo, ni novela gráfica ni leches, titulado 'Onoda' , de los artistas españoles Nacho Golfe y Daniel Tomás, lo que ha resultado ser una maravilla de cómic, palabra que ya reconoce nuestra real academia de la lengua. 'Onoda' narra la extraordinaria historia del teniente japonés Hiro Onoda, que prosigue luchando por su cuenta en una pequeña isla filipina, Lubang, durante casi treinta años cuando la segunda gran guerra ha finalizado. El trazo del dibujo es seguro y se identifica bien a los personajes, siempre sombreados o cubiertos de una fina lluvia negra que parece carboncillo, explicación a vuela pájaro de la violencia... Ver Más
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Eduardo Sacheri: «Nadie sale ileso de Malvinas: la fatalidad marcó a estos jóvenes para siempre» (sáb, 08 nov 2025)
La incursión del escritor y profesor de historia Eduardo Sacheri en el conflicto de Malvinas trasciende el mero ejercicio narrativo; se configura como un ambicioso proyecto de memoria y reflexión social. Sacheri aborda el episodio bélico de 1982 no con una, sino con dos novelas que funcionan como un «juego de espejos» o un díptico contextual. Estas obras, 'Demasiado lejos', que se publicará el próximo año en España, y 'Qué quedará de nosotros', plasman literariamente la profunda disociación que atravesó la sociedad argentina durante la guerra: el abismo entre la experiencia en el frente de batalla y la cotidianidad eufórica del continente. 'Qué quedará de nosotros' se sitúa en el «allá», en las Islas Malvinas. La novela sigue de cerca... Ver Más
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Juan del Val: «Para conocerme hay que leerme» (mar, 04 nov 2025)
La noticia ya la conocen: Juan del Val (Madrid, 1970) ha ganado el premio Planeta. Ahora la novela, ' Vera. Una historia de amor ', llega a las librerías después de una presentación llena de flashes y aplausos en el Instituto Cervantes, y de una polémica muy española . El autor aparece en traje y sin corbata, muy impecable. —Se ha hablado mucho de su libro aún inédito. ¿Cómo ha vivido la polémica del premio? —Bueno, en cierto modo me lo esperaba: ha sido demasiado previsible. Lo he analizado todo, lo he visto todo. Y la verdad, al final todo cae por su propio peso. Se ha estado criticando el premio a una novela que no se había publicado, que nadie había podido leer. Bueno, pues ya está. Es verdad que en general el ruido que se ha generado ha sido a veces ensordecedor. Pero bueno, lo vivo todo, relativizo todo y con calma. —¿Es el precio de vivir bajo los focos ese tipo de ruido? —Supongo que sí, porque al final mucha gente ajusta cuentas que no tienen absolutamente nada que ver con lo que es el premio. Pero bueno, también es cierto que cuando estás en el foco tienes que asumir determinadas cosas. Otras no tanto. Pero en principio que la gente hable es algo que tienes que aceptar cuando estás expuesto. —La protagonista tiene 45 años y redescubre el amor. —Es un momento de cambios en que ya has tenido suficiente bagaje como para empezar a conocerte, para saber más que lo que quieres, lo que no quieres. Ese momento vital de las mujeres es bastante recurrente en mis novelas. Hay una especie de intuición de que algo te estás perdiendo y ya tienes la madurez suficiente como para ir a buscarlo. —Dicho de otra forma, ¿es más interesante el amor a esa edad que en la adolescencia o la juventud? —Es distinto. Y no tiene por qué ser menos pasional, incluso. Porque al final el amor que tiene cierta intensidad es el que te remueve porque descubres algo, da igual la edad que tengas. Evidentemente, con 14 o 15 años siempre estás descubriendo, no tienes experiencia. Con la madurez es más difícil que algo te sorprenda, pero siempre hay cosas que te pueden sorprender. —Ella tiene 10 años más que Antonio. Eso sigue siendo raro, ¿no? —Poco a poco eso va cambiando. En este caso tampoco es especialmente determinante. Es la posición social, la biografía de cada uno de los dos, lo que va marcando mucha distancia entre ellos. —¿La distancia del dinero importa más, entonces? —Ella está en una situación de mayor privilegio que él. De lo que se trata es de que la diferencia no se convierta en una distancia. —¿Eso es posible fuera de las novelas? —Sí, sin duda. Yo lo que escribo casi siempre es verdad [sonríe]. Verdadero, verosímil y posible. Si no, no me interesa. No me interesa la ciencia ficción. Así que sí; es posible. Cuando tienes el suficiente autoconocimiento y generosidad no hay tanto problema con tener más o menos dinero. —¿Se revela en sus libros? —A mí, para conocerme hay que leerme. Evidentemente, cuando sales en televisión estás muy expuesto, te ve muchísima gente, pero es un mensaje corto. No digo que ese no sea yo: ese soy yo. Y con mayor o menor fortuna intento siempre ser honesto. Y el que se ve ahí es un personaje real, soy yo. Pero estoy verdaderamente incompleto. En donde a mí se me puede conocer es leyéndome. Ahí descubres muchas más cosas. En televisión, simplemente es que no da tiempo. —Sus novelas suceden en lo femenino. ¿Le leen más las mujeres que los hombres o no? —A mí me leen muchas más mujeres que hombres, como a todo el mundo. No tengo los porcentajes, pero las mujeres leen bastante más novelas que los hombres. Y no soy la excepción. Pero bueno, no considero que haga una literatura femenina. Tampoco sé muy bien lo que es eso ni si verdaderamente existe. —¿Y cómo es su rutina de escritor? —Bueno, la rutina es meterle horas y horas y horas, apetezca o no, sea el momento o no, sea el lugar o no. No llevo esquema: parto de una idea sobre lo que yo quiero contar y a partir de ahí lo voy contando. No tengo un esquema claro porque para mí también es muy importante que la novela me vaya sorprendiendo. De ahí viene el ritmo. Si tuviera que escribir una novela donde todo ya estuviera más o menos predeterminado, yo me aburriría. Se notaría mucho. —La literatura exige tiempo, calma y soledad. ¿No pide lo contrario que la televisión? —Son dos idiomas distintos, pero yo creo que ambos son comunicación. El audiovisual es algo mucho más directo, mucho más inmediato. En la literatura todas las sensaciones que se tienen escribiendo las vive el lector las vive un año y medio después, en un lugar completamente distinto, siendo muy diferente a ti. Es un ejercicio de comunicación brutal, milagroso. Y sí; necesitas reposo, necesitas soledad. Es un ejercicio íntimo. La televisión no. —Decías en la presentación del libro que buscaba entretener. ¿Escribe contra el elitismo cultural? —No, yo no escribo en contra de nadie. Esto es un malentendido. La única cosa que dije en el discurso es que no se puede despreciar una novela porque sea comercial. A partir de ahí cada uno ha interpretado lo que ha querido y porque ha querido, evidentemente. Yo no estoy diciendo que lo comercial sea todo bueno, ni que lo que no se vende sea todo malo, pero nadie puede decir que algo comercial es malo en sí mismo. Esto me parece una barbaridad, una aberración, y también es desconocer bastante la historia de la literatura. —Pero le preocupa entretener. —Claro, pero el entretenimiento también puede ser muy profundo. Yo creo que donde está el oficio de escritor es en convertir pensamientos complejos en algo sencillo de leer. Cuando alguien desprecia una novela porque es fácil, a mí me parece que es un indocumentado. Lo que no puede ser una novela es simple, y yo huyo de la simpleza, pero la facilidad me parece un valor. A veces las novelas más farragosas son, en el fondo, bastante simples, y las novelas fáciles pueden ser bastante más profundas de lo que parecen. —Azaña dijo que la mejor forma de guardar un secreto en España era meterlo en un libro. ¿Usted guarda secretos en los libros? —En el momento que están en un libro ya dejan de ser secretos. Sigo teniendo muchos secretos, pero hay bastantes que ya están expuestos y la gente los conoce. —¿Tiene pudor al escribir? —No. Un escritor con pudor no es un escritor. —Es como un torero cobarde, ¿no? —Los toreros pueden tener miedo, pero no pueden ser cobardes. También es diferente tener miedo que ser cobarde. Son conceptos distintos, como también la facilidad y la simpleza, la humildad y la modestia. Y la sensibilidad y la cursilería. Hay un montón de cosas que no tienen nada que ver la una con la otra y a veces se confunden. Lo confunden los mediocres casi siempre.
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Rui Couceiro: escribir contra la muerte, leer contra la prisa (mar, 04 nov 2025)
Rui Couceiro (Oporto, 1984) dejó una tesis doctoral y su trabajo como editor para dedicarse a escribir. De esa renuncia nació su primera obra, ' Baiôa sin fecha de muerte ' (Siruela, 2025), una novela premiada y celebrada por el público que nos invita no a huir, sino a detenernos; a saborear la lectura, mirar hacia dentro y escuchar el latido lento de la vida rural y de sus habitantes que resisten al olvido. En su universo, que roza el realismo mágico, la muerte tiene un día asignado para cada uno de nosotros… excepto para uno: para Baiôa . 'Baiôa sin fecha de muerte' es todo lo contrario a los libros que solían publicar: un desafío al ritmo vertiginoso impuesto por las redes sociales. Couceiro sabía que era un riesgo empezar como lo hace, pero también una forma de filtrar al lector que buscaba. «Quería que el lector sintiera la llegada del protagonista al mundo rural , así como la desaceleración de la vida urbana desde la primera página». Las descripciones detienen el tiempo pero Couceiro no buscaba «facilitar la lectura, sino retar al lector a hacer un esfuerzo por concentrarse y mirar hacia dentro». En la novela, un profesor con ansiedad e insomnio que llega a un pueblo perdido del Alentejo portugués —que podría ser también cualquier rincón despoblado de la geografía española— se enfrenta al «abandono del interior», a esa fractura entre los jóvenes que emigran y los mayores que se quedan solos y a sus propios fantasmas. Haber conocido el mundo editorial desde dentro lo volvió más realista, pero no menos soñador. «Soy pesimista en el análisis, pero optimista en la acción», resume con una lucidez serena. Aun así, fue exigente consigo mismo: tiró a la basura un primer borrador y solo lo presentó cuando, dice, «ya no sintió vergüenza». También tuvo que enfrentarse a su editor interno a la hora de elegir el título. Couceiro sabía que era una apuesta difícil: un título extraño, un libro extenso, un autor desconocido. Pero era lo que quería hacer, y siguió adelante con sus convicciones. En Portugal, la obra ha sido recibida con entusiasmo, galardonada con el Premio Literario Manuel de Boaventura y finalista del Premio PEN de Narrativa 2023. Ahora cruza la frontera: primero en castellano, y pronto también en inglés. En ese paisaje detenido, descrito por Couceiro, donde el silencio pesa tanto como las palabras , se levanta una historia que trasciende fronteras. Habla de Portugal, pero también de todos esos lugares donde la vida rural se apaga mientras el mundo corre sin mirar atrás. 'Baiôa sin fecha de muerte' es un retrato y una advertencia: un recordatorio de que la prisa nos roba algo más que tiempo. Nos roba la posibilidad de escucharnos a nosotros mismos. Los capítulos son breves, casi respiraciones, y los diálogos se integran en la narración: fluyen sin artificio, como si brotaran del pensamiento. Los personajes son muchos; entran y salen de escena en un paisaje suspendido, donde el pasado se disuelve en el presente —y viceversa—, en un juego narrativo que solo al final revela su dibujo completo. «No somos nada», repite una de las voces del libro, con esa resignación tan portuguesa que Couceiro recoge como «el contraste de una sociedad en la que todos quieren ser todo, todo el tiempo». «Vivimos mal la frustración, soñamos no por deseo, sino por imitación, por querer el éxito de los demás, por vivir las vidas que vemos en las redes». Pero en el pueblo al que llega el protagonista sucede lo contrario: cada habitante vive su vida esperando el día en que la Muerte venga a buscarlo . Todos menos Baiôa, que sigue sin fecha de muerte. Para Couceiro, escribir es una forma de «luchar contra la Muerte y contra el tiempo», como si así fuera posible que los días tuvieran más horas o que uno pudiera vivir varias vidas en una sola. Solo quien se permita frenar el ritmo y sumergirse en la historia descubrirá que no es un libro pesimista donde todos mueren, sino un canto a la resistencia, a la amistad y al amor por la tierra.
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Gonzalo Celorio, premio Cervantes 2025: el escritor que tuvo como maestro al exilio español en México (lun, 03 nov 2025)
Gonzalo Celorio (Ciudad de México, 1948) nació en una familia numerosa y ahora posee una biblioteca tan numerosa de la que prefiere no revelar la cifra total de libros: hay más de doce mil. El nuevo premio Cervantes es un narrador, ensayista, académico y una de las figuras centrales de la cultura mexicana contemporánea. Escritor, profesor y editor (dirigió el Fondo de Cultura Económica), ejerce la literatura con la disciplina de los letraheridos. «Amo los libros. Su peso, su gravitación, su compañía. Amo las encuadernaciones españolas y las holandesas, los tejuelos de los lomos venerables, las guardas florentinas que recogen el color de las mareas. Amo la nomenclatura editorial de versales y versalitas, medianiles y registros. Amo los ex libris, los cantos dorados de las biblias, los colofones, la honestidad ruborizada de una fe de erratas», contaba en un artículo publicado a principios de siglo. Entre sus joyas, por cierto, está una primera edición de 'Cien años de soledad' dedicada por su amigo García Márquez. Celorio se reconoce como discípulo del exilio español, de nombres como Ramón Xirau, Adolfo Sánchez Vázquez, Luis Rius, Arturo Souto, Gloria Caballero, León Felipe o Wenceslao Roces. El lazo con España es fuerte, y no solo cutlural: su abuelo paterno era asturiano, y el materno aragonés. Su historia familiar ha impregnado varias de sus novelas, como 'Tres lindas cubanas', 'El metal y la escoria' y 'Los apóstatas', que forman la trilogía 'Una familia ejemplar' (dicho esto con mucha ironía). En 'Ese montón de espejos rotos' narraba en primera persona su vida pública y privada, además de su vocación. También se reía de los achaques del cuerpo. Ahí cita a Tita Casasús: «La salud es un estado transitorio que a nada bueno conduce». De su estilo, el jurado del galardón destaca «la ironía, la ternura y la erudición». «Celorio representa la figura del escritor integral: creador, maestro y lector apasionado. Constructor de un legado invaluable que honra la lengua española y la mantiene viva en su forma más alta: la de la palabra que piensa, siente y perdura». Ha sido siempre un devoto de la poesía: Bécquer, Lorca, Amado Nervo, Neruda, Ramón López Velarde, Rubén Darío, Juan Ramón Jiménez, Vallejo, Alberti, Huidobro. Y tantos otros. «Cuando me percaté de que por un cuento de Juan Rulfo sabía más de mi país que por todas las clases de historia y de geografía que había recibido en la primaria, la secundaria y la preparatoria, decidí cursar la carrera de letras en la Universidad Nacional Autónoma de México, aunque mis hermanos preconizaran sentenciosamente que habría de morirme de hambre», ha contado. Su trayectoria, entre la ficción y el ensayo, entre la academia y las librerías, es la de un humanista a la más antigua y noble usanza. Así lo dice el jurado del Cervantes en su fallo, que destaca «la excepcional obra literaria y labor intelectual con la que ha contribuido de manera profunda y sostenida al enriquecimiento del idioma y de la cultura hispánica». «A lo largo de más de cinco décadas –reza el texto–, Gonzalo Celorio ha consolidado una voz literaria de notable elegancia y hondura reflexiva en la que conjuga la lucidez crítica con una sensibilidad narrativa que explora los matices de la identidad, la educación sentimental y la pérdida. Su obra es al mismo tiempo una memoria del México moderno y un espejo de la condición humana». Celorio es el director de la Academia Mexicana de la Lengua desde hace más de un lustro, un puesto desde el que le ha tocado lidiar con las polémicas descolonizadoras. «El mío es un país muy contradictorio que no ha acabado de asumir que la historia fue como fue, y no como hubiésemos querido que fuera. No creo que España tenga que pedir perdón. En primer lugar, porque eso pasó hace quinientos años. En segundo lugar, porque no eran los Borbones, si no los Austrias. Y en tercer lugar, porque ha habido un proceso de conquista espiritual tan fuerte que nosotros, los mexicanos, somos de alguna manera los responsables de la marginación que sufren los indios», explicaba a ABC en 2019. Celorio, por cierto, es el séptimo mexicano en ganar el Cervantes, y México el país latinoamericano más laureado con este galardón. Más títulos indispensables del autor: las novelas 'Amor propio', 'El viaje sedentario', 'Y retiemble en sus centros la tierra', y los ensayos 'Los subrayados son míos' y 'Cánones subversivos'. En este último glosaba a varios autores que habían quebrantado los cánones –Gabriel García Márquez, Julio Cortázar, Carlos Fuentes–, y contaba cómo la lectura se había convertido en el vicio de su vida. Son palabras suyas: «A compartir mis libros he dedicado la vida, como escritor que acaso habla más de lo que lee que de lo que vive; como maestro que durante más de treinta años no ha querido hacer otra cosa que contagiar el entusiasmo por la literatura; como editor ocasional que ha tenido el privilegio de convertir un manuscrito en un libro vivo y circulante como la sangre. Cómo no compartir los libros si son ellos los que me han echado a ganar la vida».
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Fernán Caballero, la mujer que fingió ser hombre para inaugurar la novela realista (lun, 03 nov 2025)
Se hacía llamar Fernán Caballero y agitó la narrativa española a mediados del XIX. Era leído con interés por el público y elogiado por críticos como pionero de un género entonces incipiente: la novela realista. Pronto se supo que aquel 'caballero' era en realidad una mujer. Tras esa nueva firma se escondía Cecilia Böhl de Faber (1796-1877), hija de un comerciante alemán apasionado por la cultura española y de una gaditana ilustrada. Decidió esconderse tras un seudónimo masculino para evitar el rechazo de la crítica o ser ridiculizada como una 'literata', que es como en la época llamaban a los snobs bigotudos de hoy. Aunque escondida tras esa máscara, fue su voz femenina la que inauguró la modernidad en las... Ver Más
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