Po - e - mas:

A contratiempo, de José Hierro

Este poema tiene un son

que no es el suyo. Imaginad

que estamos bailando un bolero.

Pero la música que suena

yo no la oigo: es otro ritmo,

otro compás, el que yo llevo. 

Un trabajo de…

Cuando un poema nace, lo hace abarcando un contenido estrechamente relacionado con sus circunstancias temporales, espaciales y la intención subjetiva de quien lo ha escrito, sin embargo, una comenzado su caminar por el mundo, se convierte en una herramienta social, digamos un símbolo, cuyo significante se mantiene, mientras que el significado varía dependiendo de la persona que lo interprete.

Eso lo podemos observar con claridad en el poema propuesto para esta ocasión, compuesto en verso libre y en dos estrofas de distintas dimensiones, escrito por José Hierro (1922-2002) y editado en su poemario de 1998 Cuadernos de Nueva York, una de sus mejores obras  que, quizá gracias a la notoriedad que le había supuesto recibir tanto el Príncipe de Asturias de 1981 como el Cervantes de 1998, fue un éxito de ventas y, con posteridad, sería considerada una obra maestra por aquellas personas que lo leyeron siendo jóvenes y quienes, gracias al impacto que les produjo, decidieron seguir sus pasos por las sendas de la poesía. En este libro se puede encontrar la totalidad de los temas que Hierro desarrolló a lo largo de su carrera como escritor, así como las diferentes formas métricas empleadas en sus poemas, y todo expresado con una elaborada sencillez que cautiva y dulcifica su lectura.

El poema en concreto, titulado A contratiempo, toca un tema bastante común y universal, pues, ¿quién no se ha sentido fuera de lugar alguna vez y ve que nadie, ni tan siquiera las personas que más quiere o aquellas que más le aprecian, no le comprenden? Sí, en este poema, Hierro expresa ese sentimiento desazonador e inquietante que nos invade cuando creemos estar en el lugar o el tiempo equivocados, viviendo experiencias que no nos corresponden, sintiéndose una rémora, o llevando un camino diferente al resto del mundo.

Es pues una cuestión existencialista, tan en boca de todos durante las crisis del siglo XX, la que Hierro se plantea en este poema. Veámoslo:

A contratiempo

Este poema tiene un son

que no es el suyo. Imaginad

que estamos bailando un bolero.

Pero la música que suena

yo no la oigo: es otro ritmo,

otro compás, el que yo llevo.

Bailo a destiempo, a contratiempo.

Mi pareja se queja porque

la estoy pisando. ¿Cómo puedo

decirle que escucho una música

que ya sonó o no sonó nunca?

Nos sentamos. No nos miramos.

(No nos veríamos).

                  El son

de este poema no es el suyo:

llevamos músicas distintas.

Por eso el baile es imposible

y debo desistir.

 

Como habréis comprobado, José Hierro utiliza la imagen de un baile para expresarnos esa idea, una danza imposible de llevar a cabo ya que él no sigue el ritmo del resto. Aunque en el fondo habla de sí mismo, en estos versos se refiere al poema, pero no es difícil llegar a la conclusión de que esta alusión simbolice su propia forma de pensar, de sentir, de ser, pues el poema es un producto de su razón y de sus sentimientos.

El poeta está saturado, vencido, ni tan siquiera su pareja parece entenderle y se le queja, y como no quiere seguir pisándola, toman asiento y no se miran porque no se verían, pues al no coincidir en la armonía necesaria, tal vez tampoco sus visiones coincidiesen. Por todo ello, agotado por la frustración, amenaza con abandonar. Todo parece conducirnos a un problema de desamor, pero no, no es ese el caso.

Es esencial, a la hora de analizar un poema, no quedarnos en lo concreto y rebuscar en el interior, entre las palabras, o incluso en lo más profundo de ellas, aquellas conexiones que nos conduzcan hasta el verdadero punto caliente. Si llegamos hasta allí, comenzarán las dudas y eso quiere decir que estamos en el camino. Por ejemplo: cabe la posibilidad de que Hierro, integrante fiel de la poesía desarraigada, opuesta a aquella protegida por el régimen instaurado tras la Guerra Civil, se refiera a una situación concreta, aunque en el poema la generalice y haga que su mensaje resulte más extensivo, abierto a las interpretaciones. Por otro lado, vista la fecha de edición de este libro, el poema sería, con toda probabilidad, compuesto en los últimos años de su vida, cuando las perspectivas sobre las cosas, sobre todo las abstractas que tanto unen y separan a los seres humanos y tantas tragedias causan al mundo, se vuelven mucho más claras y, ya liberado de las cargas sociales que tanto marcaron su poética, volviese su mirada sobre sí mismo viéndose incapaz de seguir el ritmo del resto y descubriendo su propio vacío y su incapacidad para comprender lo que en esos momentos le rodeaba, pues fijaos que en un momento dice: “pero la música que suena yo no la oigo”. ¿no os suena a esa frase tan usada por nuestros mayores cuanto se quejan de que no entienden nada de la vida moderna y dicen? Por otro lado, el hecho de que hubiese elegido “un bolero”, el son preferido por las dictaduras de mediados del siglo XX por su capacidad de alienación de las masas populares gracias a su carácter romántico y nostálgico, parece apoyar un tanto la tesis de que este poema parte desde una profunda tristeza y de un enorme hastío pues, aunque bailan un bolero, él lleva “otro ritmo”, “otro compás”…Y ante las quejas de su pareja se pregunta: “¿Cómo puedo decirle que escucho una música que ya sonó o no sonó nunca?, una clara alusión a que su forma de pensar y de ver la vida va por otros derroteros que el pensamiento general del momento,

Todo esto que hemos divagado está bien, aunque posiblemente todavía no hayamos dado con lo que buscamos, pero, si volvemos a leer el poema nos daremos cuenta de que nos hemos olvidado de algo bastante importante: el poema va dirigido a alguien, o a algo, y todas las concordancias gramaticales nos conducen a su “pareja”, algo que ya deja claro al inicio de la primera estrofa: “Este poema tiene un son que no es el suyo.”, y lo vuelve a recalcar en el comienzo de la segunda estrofa pero, en este caso, dando una explicación: “El son de este poema no es el suyo: llevamos músicas distintas.” Pero sería muy simple que relacionásemos a la “pareja” con una persona, pues las pistas que nos va dando nos conducen a pensar que su pareja es la propia vida, su compañera fiel desde que llegó a este mundo, y que él ha plasmado en su poética, llegando a sincretizar la una con la otra, y ahora, a pocos años antes de que le llame la muerte, piensa que debe abandonar, sobre todo a lo que se refiere a la poesía, quizá porque ya ha perdido el ritmo de la realidad: “Por eso el baile es imposible y debo desistir,”

Gracias por leernos...

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