NUESTRAS PUBLICACIONES: No sé si no en la herida. Antología de poetas líquidos.

Un trabajo de…

La poesía es la expresión de un estado de ánimo individual con capacidad para convertirse en colectivo, es lo más parecido a un grito, a un suspiro, a un gemido, a un roce o a un silencio sin serlo en realidad, y aunque en bruto simplemente parezca una acumulación de vocablos con cierto orden y bastante desconcierto, en neto es la ecuación perfecta de la soledad o la derivada de un deseo, sin embargo la poesía no es una buena inversión, no se cotiza en bolsa ni conoce a la prima de riesgo, tampoco vale para evadirla a paraísos fiscales, ya que sus dividendos no se suman a las cuentas corrientes, sino que simplemente enriquece intelectos y corazones, y sin embargo sí es perfecta para evadirnos de nosotros mismos y de nuestras circunstancias, por eso la poesía no se vende bien, pues con ella no se puede especular: es lo que es y punto, y sólo tienen un precio: aquello que nos hace sentir.

Así mismo, como regalo de los dioses, la poesía combina mal con la política farisea, y su libertad es tan inmensa que no se han inventado todavía barrotes que la puedan encerrar, ya que los ingenuos seres que se creen guardianes de la verdad y la moral no saben que la poesía está hecha de algo tan incorpóreo como el pensamiento y éste nace de la esencia del viento y sabe acariciar, peinar, adormecer, aliviar, y al mismo tiempo posee la inmensa capacidad de destruir, arrasar, arrancar y arrastrar todo lo que le impide el paso.

Por su parte, la juventud es el producto de un estado de ánimo individual que, por simple contagio, es capaz de convertirse en colectivo, nace de la forma de mirar lo que nos rodea, de la capacidad de tolerancia, del deseo de conocer y comprender, del hambre de saber, de la destreza de pintar paisajes y del amor por la vida. Con el paso de los años, una persona joven no envejece, a pesar de lo que se empeñe en decir su cuerpo, sino simplemente perfecciona su juventud y es más capaz de llegar a las fibras sensibles que protegen el sueño de todo ser enamorado, ese castillo de película de Disney al que jamás se llegará porque no está ahí para alcanzarlo, sino para andar el camino. Sin embargo, las personas viejas, con el paso de los años sólo tienen un recurso, el Dorian Grey: vender su alma al diablo y vivir admirándose en un cuadro.

Pero hoy estamos de suerte, pues entre nosotros tenemos aunadas poesía y juventud en un grupo de jóvenes poetas valencianos que nos han traído sus poesías en forma de un libro, de esos impresos con hojas y todo, aunque para los amantes de lo digital también lo podéis encontrar en ebook, el cual ha sido un placer para El Olmo Club de Lectura de Castellnovo haber ejercido de patrocinador de su edición. Un grupo de matemáticos de los sentimientos y científicos de las palabras que, desde sus átomos individuales han sido capaces de crear células de amistad hasta engendrar un ser con vida propia llamado NO SÉ SI NO EN LA HERIDA, pues sólo se aprende del dolor ya que la felicidad, al ser efímera, no fue creada para enseñar sino para ser disfrutada. Una Antología de “poetas líquidos”, como ellos mismos se autodenominan, por lo que se acomodan a la perfección a los continentes que pretendan encerrarles sin deformar su esencia primigenia, pues su destino es hallar poros o resquicios por los que escapar, y quienes desde la diversidad de sus voces individuales nos enseñan que las obras corales y colectivas son posibles, sobre todo, cuando hablamos de poesía.

¿Y qué decir sobre una antología de catorce diferentes personas para conseguir que aparezca como un macizo conglomerado?... Pues lo mejor es utilizar las palabras de uno de ellos, Raúl: “Es este el libro de una serie de jóvenes poetas que se conocieron en Valencia, que compartieron su interés por la creación poética, que se construyeron nuevos espacios de expresión donde se leyeron y se escucharon, en definitiva, la antología que reúne años de discusiones y reuniones en las que intercambiar pareceres sobre lo que cada uno había escrito era el objetivo final”.

Y sin más, vamos a ir presentándolos uno a uno siguiendo el orden establecido por la madre naturaleza, es decir, el de la estatura:

En primero lugar, con 156 centímetros, tenemos a Montse García, nacida en Valencia hace 25 años, en cuya Universidad se graduó en estudios hispánicos y a quien entre másters y talleres de poesía, todavía le queda tiempo de escribir y llegar ser finalista de algún premio como el Premi Universitat de València de Escritura de Creació,de 2014… Según dice, concibe la poesía como un lugar, vacío, desde donde mirar. Un punto de articulación que, a veces, se atraganta.

instaurar

la guerra del silencio

como si

todo lo demás

no lo fuera

 

resguardar

la fisura

nunca fue

tarea fácil

La siguiente, con 157 centímetros, es Laura Ruiz Melero. Natural de Valencia ciudad donde nació en 1992 donde, desde muy joven ha estado trabajando en su producción poética y en su militancia política evolucionando ambas de forma paralela mientras estudiaba en la universidad y colaboraba con el colectivo feminista y en el tema de la memoria histórica, por lo que su poesía se podría definir como un canalizador, una poesía terapéutica que debe ser usada olvidándose de la metafísica que la envuelve porque no es una forma de diversión de las élites intelectuales, sino una sensación, como un golpe en la sien.

ABRIL

Pudieron probar la victoria después de la Muela.

El olor a pólvora

– y a muerto, no a muerte –

inunda la calle mayor y la plaza sitiada.

Desmandados con pañuelos rojos,

pero erosionados por las bayonetas en la espalda.

La tercera, con 160 centímetros, es Alicia López Ramírez, también natural de Valencia donde nació en 1989 y en cuya universidad se graduó y dónde se está preparando para Profesora de Educación Secundaria. Su poesía se define como un “desgarrar los tejidos de la palabra, ensanchar sus lindes y dejarse un gusto como de sangre, verla hendida y en último instante volverse nuevo nombre, figura compleja y perderla como ala de colibrí.

Hubo

cabezas de perro

del color de los minerales.

 

Pero ese día

aquel hombre amaneció

sin barba

 

y las cabezas flotando

cerca del puente.

 

El hombre desapareció

igual que vosotros

como el culpable que no confiesa.

Con 161 centímetros nos llega Ángela Martínez Fernández, también desde Valencia, donde llegó al mundo en 1992. Esto es todo lo que sabemos de su biografía, pues ella misma que éstas no pueden contar nada. Afirma que escribe para mutar, que es lo mismo que decir que no se conforma, y asegura que “un recital es el lugar menos poético del mundo”.

Si pudiéramos romper el tiempo con las manos

seríamos inmortales cada día

 

yo nacería en el centro de tu cama

como un ángel intacto por el miedo

 

pero hay espacios vacíos en el mundo

y esta falta de amor que me hace humana.

Con idéntica altura está Merche Ribas quien nos dice, como podréis leer en libro si tenéis el acierto de comprarlo: “Nací con el humo de los coches, de pequeña mentía a mis amigos invisibles echándome años de mas, le cantaba a mi hermano cuando no discutíamos, fui deportista, lectora, textual y oralmente precoz, nadie durante muchos años, aprendí a hacer malabares de fuego cuando salí de casa, antes había rapeado alguna vez. Conocí a más nadies. Terminé una carrera de nadies. Actualmente cambiamos el mundo”. Y define su poética con estas escuetas palabras: “Así yo te amo: ingobernablemente”.

SOMOS EL REY LAGARTO y tenemos

la forma del universo dentro de la cama.

La del verso infinito

fiero meteorito que conecta dos sistemas y saluda

“con un golpe de tos y una patada”.

Somos el rey lagarto, los mayas, buda

los que saltamos de esternón en esternón y trabajamos

en rimar la arritmia de un corazón

con otro corazón.

Bibiana Collado Cabrera ya alcanza los 162 centímetros. Nacida en Burriana en 1985, se doctoró en Fología Hispánica por la Universidad de Valéncia y ha obtenido diversos premios como el de Voces Nuevas de poesía de 2009, Premio Universidad de Valencia de Escritura de Creación en 2009, en castellano, y el 2012, en valenciano, así como el Premio de poesía Arcipreste de Hita de 2012, siendo finalista del Premio de Poesía Joven “Pablo García Baena” en 2010. Su esbozo de la poética se resume en tres puntos: 1º Deshacer el lenguaje. 2º Estrechar el círculo. 3º Formar comunidad.

SÍSTOLE

 

La nervadura atroz de esta ciudad

se me despliega

en la piel.

 

Bajo los soportales,

muecas desvencijadas.

 

Apuntalo las venas en la sangre

para no vaciarme,

a quemarropa,

en sus esquinas.

 

Al caminar noto una contracción

de carne en las entrañas.

 

La Habana es una sístole perpetua.

Alcanzando los 167 centímetros tenemos a Silvia Company de Castro, natural de Valencia, donde nació en 1991 y en cuya Universidad se graduó en Estudios Hispánicos. Ha sido galardonada con el Premio Revista Literaria Katharsis, por Lecho de espinas, de 2007, siendo finalista del V Certámen de Poesía de la Biblioteca Municipal Miguel de Cervantes de Herencia, por Palabras indiscretas, en 2008, y en el Certamen de Poesía La Lotería: Asociación Cultural, por La piel de la memoria, en 2013. Según ella la poesía huye de toda definición que la condicione, que la amuralle.

La noche sobreviene.

La última muestra de alcohol

te delata: una voz

quizá tan solo un acorde

o ese reflejo del subconsciente

que pese a los años

enclaustra.

Respirar

debajo de los cordones

lo que no es aire

cuesta.

Doblar

la sombra de la esquina.

Sin lágrimas en los ojos.

Una y otra vez

más.

El primer hombre de nuestra antología mide 169 centímetros y tiene por nombre Francisco Javier Garcerá Román, siendo natural del Puerto de Sagunto, donde nació en 1988, licenciándose en Filología Hispánica por la Universidad de València. Ha recibido el Premio de escritura creativa de la Universidad de Valencia en 2013 por El escozor y la sal. Concibe la poesía como una promesa que pregunta, acompaña y testifica contra el desasosiego, todo al mismo tiempo.

XV

¿Qué podría hacer la poesía

sino estar al lado

del hombre que sufre?

 

Ser el escozor y la sal,

ser el sueño y el grito,

la canción y el testigo.

 

A veces,

nos morimos

para siempre.

Rosa Romero-Nieva Mahique mide 170 centímetros y nació en Valencia allá por el año 1991, aunque vive en Quatretonda, habiendo estudiado Filología Hispánica en la Universidad de Valencia, donde actualmente realiza el Máster en Profesor de Secundaria. En su poesía impera la pasión y para nada es un manual razonado.

SILENCIO

 

Naces a la muerte de la vida,

y empieza contigo la verdad,

aquella que callas.

 

Amordazas contigo secretos.

El elixir de la juventud.

 

Ahogas la voz.

Un pañuelo y cloroformo.

Con 172 centímetros tenemos a Raúl Molina Gil quien, aunque nacido en Sagunto en 1991, vive y ejerce de vecino en Castellnovo. Graduado en Estudios Hispánicos por la Universitat de València, tienen también un Máster en Literatura Comparada por la Universitat Autònoma de Barcelona y colabora en la Revista Literaria Digital El volumen de una sombra, y es fundador de El Olmo Club de Lectura de Castellnovo. Resumir su poética es complicado, pero podríamos utilizar unas palabras de Bolaño: La poesía respira en / desde / por nosotros.

he cruzado desiertos tras el paso de los bueyes

buscando tu rostro de azufre entre miles de cuerpos

 

hui de los oasis

de su bullicio su mercado

      su falsa vida

su cartografía de especias

que todo lo impregnaba

no me quedó más vida que contar:

sólo estas ruinas y el dolor

 

¿supieron tus huellas la fecha exacta del derrumbe?

¿caíste nunca al calor? ¿espacio de qué

días perdidos se tatuó en tu pecho?

Iván Dathanyell Jiménez Hernández tiene 176 centímetros de altura, 22 años y nació en Alicante, aunque reside en Valencia, donde estudia Filología Hispánica. Su poética la dita él mismo: Salgo de mi cáscara y camino entre el texto y yo. A mi alrededor, las imágenes encajan las piezas en mi cuerpo. A veces caigo por los escalones, otras resbalo en el borde. La luz, ciega. La oscuridad palpa mis sienes y me escribe a pedazos. Entre el texto y yo se escribe un camino sobre la página que leo.

II

 

Surco,

música-asfixia

en clave de Mí.

 

¿Sobreviviremos

a la cal desprendida

de los zapatos del congreso?

 

Absorbe los filos mellados,

yo rugiré el silencio de la constancia.

 

Y al rescoldo

de los olvidados

en cubos de basura

reforjaremos nuestros cantos.

 

Tañiremos

como demonios

por ver al Dios caer.

El castellonense Carlos Loreiro López mide 177 centímetros y nación en 1987, estudiando Filología Hispánica en la Universitat de València además del Máster de Estudios Hispánicos Avanzados. Tiene varias obras editadas con las que ha conseguido diversas distinciones: el texto dramático La pasión según San Ateo, IX Premi d’escriptura creativa de la Universitat de València Teatre 2012; los poemarios Inflexiones, IX Premi d’escriptura creativa de la Universitat de Valencia Poesía 2012; Chénere, Premio Félix Francisco Casanova 2013; Los poemas de Marcelo Aguafuerte. Crónica para El Buey Apis, Premio Nacional de Literatura Poesía Joven Miguel Hernández, con el que el Ministerio de Educación y Cultura reconoce al mejor poemario escrito por un autor menor de treinta y un años. Reside en San Petersburgo, Rusia. Carlos nos dice que, al carecer de convicciones, le es imposible escribir una poética.

ESTÁN BOMBARDEANDO EUROPA y sé que estás ahí

en alguna parte, bajo toneladas de escombros.

 

Unos chicos prenden fuego a un perro callejero

y yo compro chicles en una tienda de comestibles

repleta de gente del Cáucaso

La vida transcurre con una normalidad insultante

 

Pero me llegan las noticias de tu pérdida igual que una lluvia ácida

Levanto un bloque de hormigón, estúpido acto simbólico

Tú ya no estás más que en el recuerdo

Te desenvolvía tan bien entre la sociedad occidental

 

Voy a vegetar en Rusia pensando en nosotros

Hubo un día en que éramos razonablemente felices

Dos seres humanos reales, capaces del amor

Nuestros órganos se desperezaban, estaban llenos de sangre

Los sentidos reaccionaban ante estímulos complejos

 

Ahora tan solo intervienen un puñado de músculos

El cuerpo apenas transpira bajo la sábana

Aumenta levemente el ritmo cardiaco. Es todo

Un acto de fe, absurdo y funcional

 

En mitad de la noche, bajo esta atmósfera de irrealidad

cubro con una mortaja los restos de una masacre.

Ignacio Pagés Larruy nació en Barcelona un día de 1991 y ha llegado a medir 182 centímetros, sin embargo, se graduó por la Universidad de Valencia en Estudios Hispánicos y realizó un máster en Formación del Profesorado en la Universidad Internacional de la Rioja. Para él la poesía es un instrumento para llegar al fondo del alma, trascender del propio ser, trascender del mundo y el poema para abrir al misterio del ser, del mundo y del poema.

SIEMPRE NIEVA

 

Pasó la luz serena de tus ojos,

y pasó nuestro sueño venturoso.

 

Es el mar quien reúne los despojos

que del recuerdo en la memoria quedan.

Es el cielo que acoge los destrozos

que nuestro corazón en sueños lleva.

 

No quedan los caminos ni las sendas

sino un fluir pausado y rumoroso:

y una ausencia como de primavera

que recuerda tu espíritu amoroso

 

y el cielo azul que cubre la condena

de haber amado solo y presuroso.

Y por último tenemos a Tony García del Río, quien ya alcanza los 184 centímetros. Nacido en Barcelona, se graduó, mientras trabajaba, en Estudios Hispánicos por la Universitat de València donde también está realizando el Máster en Estudios Hispánicos Avanzados. Es un poeta accidental en catalán y en castellano, dos maneras de entender el mundo entre las que trata de sobrevivir. Para él la poesía es una forma de relacionarse, o al menos intentarlo, con lo que hay fuera de nosotros mismos, aquello que el lenguaje no llega jamás a designar.

IX

 

 

Demà,

el sol esborrarà

les nostres empremtes;

no quedarà més que

un grapat d'ombres

darrere dels portals.

 

Som fragments,

nit i febre

que el matí nega,

com les onades

la platja.

 

Tanto la portada como las ilustraciones interiores son de Ancrugon:

Páginas de referencia:

https://www.facebook.com/No-sé-si-no-en-la-herida-1068759689807570/

https://nosesinoenlaherida.wordpress.com/

 

Sus datos editoriales son:

Título original: No sé si no en la herida.

Primera edición: Abril 2015.

© 2015. Montse García, Laura Ruiz, Alicia López, Ángela Martínez, Merche Ribas, Bibiana Collado, Silvia Conpany, Fran Garcerá, Rosa Romero-Nieva, Raúl Molina, Iván Dathanyell Jiménez, Carlos Loreiro, Ignacio Pages y Tony García.

ISBN:         Tapa blanda                   978-8-4163-3979-2

                   Libro electrónico            978-8-4163-3980-8

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