REFLEXIONES DE UNA SASTRECILLA EMPÍRICA: ¿Qué es lo que el ser humano realmente espera de la vida?

Un trabajo de…

 

“- Una persona que decide comprar un avión para pilotarlo, tendrá que aprender primero, ¿verdad?

- Pues es lo que se obvia. ¿Por qué lo dices?

- No estoy seguro de que sea tan obvio. Cuando salgo al mundo veo que las máquinas llevan un crecimiento constante y armonioso que no se complementa tanto con el de las personas que van a utilizarlas.

- No es tan sencillo, somos muchas personas y hay muchos intereses de por medio.

- Ir al espacio tampoco parecía sencillo y se ha logrado gracias a un gran interés. Por tanto, lo complicado parece que sólo es una cuestión de despejar "intereses".

 

En la actualidad, los avances tecnológicos están a la orden del día, estamos trasformando a pasos gigantescos los objetos con los que nos relacionamos. Pero, ¿y nosotros? ¿Cómo estamos viviendo esa trasformación? ¿Somos realmente conscientes de la responsabilidad que conlleva el desarrollo?

El orden social-económico que impera es el de tener una profesión para trabajar, adquirir bienes y recrearnos con todo aquello que nos satisface.  Eso dentro de las aspiraciones comunes; pero que ocurre cuando estas son ambiciosas, ¿sabemos lo que ello significa? ¿Sabe todo el mundo la enorme responsabilidad que supone tener mucho dinero?

Recuerdo una vez que estuve en una charla sobre inteligencia emocional y administración económica personal. Entre los muchos puntos que planteaban se encontraba la idea de que -  la clave para que un trabajo sea satisfactorio reside en que te sientas a gusto con éste, y que sea afín a tus verdaderos planes de vida. - Entonces alguien dijo: Eso no lo puede hacer todo el mundo, pues sería demasiada gente con dinero, y no se podría sobrellevar.  Entonces, el profesional que impartía la charla le respondió: Eso depende de la idea que tengas sobre éxito y riqueza.

He puesto este ejemplo para mostrar un concepto muy generalizado. El ser humano ha interiorizado una idea, tal vez, tergiversada sobre lo que supone lograr algo grande. Los instrumentos principales que asociamos con esta idea es Dinero-Fama. No obstante, los Reality Show, y sus derivados, nos muestran que tener esos dos aspectos controlados es realmente fácil. De hecho, cualquiera haciendo uso de las redes e ingenio se puede llegar a ese nivel, por ende, si el dinero y la fama no es complicado ¿en qué reside la grandeza del éxito? Tras observar y analizar la vida de grandes personajes de la historia, he llegado a la conclusión de que se trata intrínsecamente de calidad humana, es decir, la calidad sentimental que le pones a tu trabajo.

De hecho, conozco a muchas personas exitosas que no son ricas. El éxito adecuado, yo diría que se trata de un Verbo. Una continuidad de hechos que construye un todo armonioso. Es decir, hago “equis o ye” porque realmente lo deseo hacer, no porque me obligo a hacerlo. Es sencillo, ver el trasfondo del concepto, si vemos la naturaleza de esta idea más a allá de lo básico.

Cuando una persona está haciendo algo a lo que se ve forzado, su ánimo y rendimiento es precario. Así mismo, su intelecto se degenera progresivamente, algo que le lleva a un estado de productividad forzada. Este ritmo termina acarreando consecuencias en nuestra salud y estado de ánimo.  En el caso de que esto le esté sumando números a la cuenta bancaria de una forma positiva, ¿está ganando la persona? ¿A qué precio? ¿Estás trabajando para el dinero o para ti?

Me atrevería a decir que este es un aspecto importante a considerar todos los días de nuestra vida. La clave para alcanzar un estado de armonía no reside en la cantidad de dinero que tienes en la cartera sino en cómo te relacionas con él. El vaso medio lleno o medio vacío es una cuestión personal y relevante para situarnos adecuadamente.  Cabe considerar, que no se puede continuar consintiendo abiertamente aspirar a profesiones que no te comprometen con la calidad del trabajo que realizas, sino con la ganancia, en este caso, la calidad del cebo es tan diferente como peligrosa. Creo firmemente en que debemos reeducar los valores de nuestros pequeños, para que en un futuro las ansias de poseer no sean el principio y el fin de su existencia. 

No quiero decir con esto que se deba trabajar como si estuviésemos en un paraíso, es algo mucho más grande, se trata de: RESPONSABILIDAD Y RESPETO A LAS PERSONAS QUE SIRVEN NUESTRA PROFESIÓN. Situaciones como problemas legales y económicos porque un trabajador realizó una mala gestión o malos tratos del camarero de un restaurante que lleva 15 horas trabajando son bastante comunes. Esto, nos aporta otro aspecto notablemente relevante a tener en cuenta - estás personas incentivadas por la mera ganancia económica y lo que con ello pueda comprar - suelen ser jefes, ¿van a valorar realmente estos personajes el estado del trabajador?, por lo que se ha visto no suele ser así, producir es más importante que un adecuado descanso.

Muchos pueden decir: bueno esto es cierto, pero hay que trabajar para poder sobrevivir. Esto es totalmente cierto. Pero lo que pretendo defender, es que, si bien es cierto que el daño ya está hecho como, se suele decir, también es cierto que poder ver el error da oportunidad de tratar de enmendar progresivamente.

Soy fiel partidaria de que los grandes cambios y logros no se dan de la noche a la mañana.  Conllevan un proceso largo y necesariamente doloroso, pues, para aprender a entregar adecuadamente, se debe vivir en carne propia lo que conlleva algo mal hecho. Es decir, las consecuencias de la irresponsabilidad profesional sólo se enmiendan cuándo las has vivido.

¿Por qué?... Como diría alguien muy sabio: “Aquel que siempre ha creído que por dónde camina y cómo la hace es el lugar adecuado, nuca va a ver la mierda que pisa”. El concepto que el ser humano tiene de lo bueno y lo malo parte desde la experiencia personal, por tanto, no siempre va a poder identificar el daño que sus acciones hacen en los demás. ¿Quiero decir con esto que las personas deben sufrir para aprender? No o sí, depende de la idea que se tenga de “sufrimiento”. Personalmente lo veo como una limpieza, una guerra con tus demonios, celos, miedos, ambiciones.  Una lucha entre tu bien y tu mal y, sobre todo, lo más importante, la conquista del amor, los seres humanos no somos perfectos y este sentimiento tampoco, pero se le ha idealizado demasiado dañando la idea de bueno y bonito. La gente grande lo es por su particularidad a la hora de actuar y por el compromiso en la mejora de los demás. El amor es algo que se da a todo y a todos, pero sobre todo al ser que eres en realidad. Alguien que sabe cuidar de sí mismo, puede cuidar de los demás.

    Por tanto, lo único relevante y desinteresado en todas las cosas grandes que hacemos son los puntos que involucran los sentimientos. Es esa paz la que buscamos, pero nos perdemos en los laureles del mercado más de lo adecuado. Hasta el punto de vivir sin saber qué es lo que verdaderamente esperas en la vivencia. 

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